Lunes, 29 Abril 2019 00:00

La izquierda gana con amplitud; el PP es dinamitado por Vox y Cs

Escrito por  Enric Juliana
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Pedro Sánchez sólo podrá gobernar con Podemos; Rivera se proclama jefe de la oposición.

Los triunfos electorales de la izquierda no se prodigan últimamente en Europa. España desmintió ayer esta tendencia con una solvente victoria del Partido Socialista que casi dobla en votos a la segunda formación, el maltrecho Partido Popular. El peso parlamentario de la izquierda y sus posibles aliados en el Parlamento supera con creces al bloque de Sevilla: Partido Popular, Ciudadanos y Vox.

Los socialistas podrán seguir gobernando España. Aritméticamente su opción más segura sería buscar el apoyo de Ciudadanos. Pedro Sánchez y Albert Rivera, los dos protagonistas del infructuoso pacto del abrazo en marzo del 2016, suman 180 diputados. Puro ejercicio aritmético, que nada tiene que ver con la dinámica política realmente existente en España.

No faltarán en los próximos días voces influyentes que aconsejen el Plan de Estabilización, pero hoy es imposible. Anoche, con los resultados en la mano, Albert Rivera se reivindicó como nuevo líder de la oposición. No habrá un segundo pacto del abrazo.

El hundimiento del Partido Popular y el notorio avance de la formación de Rivera, que pasa de 32 a 57 diputados, empuja a Ciudadanos a luchar por el liderazgo de la derecha española. Con el bloque conservador convertido en un campo de Agramante, Ciudadanos no tiene ningún incentivo para convertirse en fuerza auxiliar del PSOE.

Anoche, con los resultados en la mano, Albert Rivera se reivindicó como nuevo líder de la oposición

En términos reales sólo se vislumbra un vía para la gobernación de España en los próximos cuatro años: un bloque del Partido Socialista con Unidas Podemos, obligado a buscar apoyos puntuales en el Parlamento entre las fuerzas nacionalistas.

No les será fácil. El PSOE no se ahorra la interlocución con Esquerra Republicana, indiscutible vencedora de las elecciones en Catalunya. Pedro Sánchez podría obtener la investidura en la segunda votación –en la que basta la mayoría simple–, con el apoyo de Podemos y la abstención de los nacionalistas vascos y de ERC.

Debacle del Partido Popular. Fracaso del bloque de Sevilla en tanto que nueva alianza histórica. La irrupción de la extrema derecha –que no es un acontecimiento en absoluto menor– ha servido para movilizar a la izquierda, estimular de una manera extraordinaria la participación electoral en Catalunya, el País Vasco y Navarra, incrementar el voto independentista y dinamitar al partido de José María Aznar, que ve cumplidos sus más negros augurios. En la libreta de notas de Steve Bannon, Vox no alcanza el objetivo del 15% que hace unas semanas auguraba el antiguo estratega jefe de Donald Trump.

La irrupción de Vox en el Parlamento no rompe la política española, pero la altera y la modifica. No es un terremoto, pero el sismógrafo se mueve. Vox no torpedea el europeísmo español, pero introduce una adversativa que puede crecer. Vox no es la traducción española de la potente Lega italiana, pero logra convertirse en un nuevo referente del nacionalpopulismo que recorre Europa.

En cuatro años han pasado del 0,2% al 10%. Han saltado de un resultado irrisorio en el 2017 –57.000 votos– a 2,6 millones. La progresión es espectacular. Una extrema derecha de disimulado sesgo antieuropeo entra con 24 diputados en el Congreso, y ese no es un dato menor. La Reunificación de la derecha no será nada fácil.

Descalabro histórico del Partido Popular; fracasó estratégico del bloque de Sevilla; gran resultado de ERC

“Muchos españoles han tenido más miedo a Vox que a los separatistas”. El veterano periodista Pedro J. Ramírez, el hombre que mejor conoce todas las conspiraciones en la política española de los últimos cuarenta años, resumía así el espíritu de la jornada. La izquierda se ha movilizado alrededor del PSOE sin dejar a Podemos en una posición marginal, pese a su notable retroceso en votos y escaños. Podemos pierde 25 diputados, pero se coloca en el centro del tablero.

El PSOE les necesita para gobernar, puesto que no tiene otra opción. Rivera, ahora convencido de que puede ser la alternativa dentro de cuatro años, no estará disponible. Podemos no ha muerto, pese a que algunas necrológicas ya estaban redactadas.

“¡Con Rivera no!”, gritaban los militantes socialistas congregados anoche en la calle Ferraz de Madrid. Sánchez les respondió: “Parece claro”. Y añadió que su intención no es establecer exclusiones, subrayando que gobernará de acuerdo con la Constitución y la justicia social. “Formaremos un gobierno europeísta”, dijo.

PSOE y Unidos Podemos suman 165 escaños. El frente de rechazo (PP, Ciudadanos y Vox) suma 148. El PSOE es el partido más votado en casi todas las provincias y se beneficia del empuje hacia arriba de la ley electoral concebida por Adolfo Suárez en 1977. Pablo Casado, demudado. La ambición de Rivera, al alza. Victoria inapelable de ERC en Catalunya, que refuerza su deriva más pragmática.

Ahora viene la segunda vuelta: 26 de mayo.

Enric Juliana

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