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Martes, 07 Mayo 2019 00:00

Diálogo de sordos entre los ministros de Exteriores de Rusia y EE.UU. sobre la crisis de Venezuela

Escrito por  Rafael M. Mañueco
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El debilitamiento del movimiento de Juan Guaidó en los últimos días ha reforzado indudablemente la línea dura en la cúpula rusa en cuanto a la necesidad de no dejar caer a Maduro.

El encuentro que mantuvieron ayer los jefes de las Diplomacias de Rusia y Estados Unidos, Serguéi Lavrov y Mike Pompeo, en la localidad finlandesa de Rovaniemi (Laponia), en el marco del Consejo Ártico, estaba llamado a buscar un acercamiento para remar juntos hacia una solución que ponga fin a la crisis en Venezuela. La conversación del viernes entre los presidente de ambos países, Donald Trump y Vladímir Putin, había suscitado ciertas expectativas de diálogo.

Sin embargo, el debilitamiento del movimiento de Juan Guaidó en los últimos días ha reforzado indudablemente la línea dura en la cúpula rusa en cuanto a la necesidad de no dejar caer a Nicolás Maduro bajo ningún concepto. El temor a que la oposición venezolana hubiera podido derrocar al dictador hizo saltar las alarmas en Moscú e hizo que se plantearan vías para ganar tiempo y evitar que una eventual intervención militar de EE.UU. en el país caribeño hubiera puesto a Putin en el brete de entrar en una peligrosa espiral de confrontación o tener que replegarse con el consiguiente daño para su imagen dentro de Rusia.

Así que Lavrov se ratificó ayer en Rovaniemi en la línea ya enunciada el domingo durante su reunión con el ministro de Exteriores venezolano, Jorge Arreaza. «Estamos categóricamente en contra de una intervención militar. El uso de la fuerza sólo puede ser autorizado por el Consejo de Seguridad de la ONU o utilizada en respuesta a una agresión contra un estado soberano. En Venezuela no se observa nada parecido a esto", advirtió ayer Lavrov a la prensa.

Lo dijo tras entrevistarse con Pompeo, encuentro que el ministro ruso, no obstante, calificó de «constructivo» y de «paso adelante». Se veían por primera vez cara a cara después de que sus respectivos jefes se vieran en Helsinki en julio del año pasado.

«De acuerdo con los contactos que he mantenido con mis colegas estadounidenses y otros, europeos, latinoamericanos, no veo partidarios de una solución militar que sería algo muy imprudente. Espero que todos compartamos esta visión (...) porque una solución militar resultaría catastrófica», añadió Lavrov.

En cuanto a la posibilidad de una nueva cumbre entre Trump y Putin, que éste último ha visto frustrada varias veces, el jefe de la Diplomacia rusa aseguró que «nuestros presidentes acordaron reunirse cuando tengan la posibilidad, y estoy convencido que se habrá tal ocasión». Los presidentes norteamericano y ruso han coincidido muchas veces en distintos foros, pero la única cumbre bilateral mantenida hasta ahora tuvo lugar el pasado mes de julio en Helsinki.

El secretario de Estado norteamericano declaró en el avión de camino a Rovaniemi que «Maduro debe ver que esto se está desmoronando (...) él todavía manda, pero de ninguna manera puede gobernar». Afirmó además que «esta semana, aunque Maduro logró mantener el control del ejército en algunos aspectos, hubo muchos militares que se fueron, incluido un oficial de la inteligencia de alto rango estrechamente conectado a él y a su predecesor», Hugo Chávez.

Pompeo dijo también que Maduro «sabe que el tiempo se acaba y trata de obtener toda la influencia que pueda conseguir antes de que finalmente se marche». El secretario de Estado se refirió al encuentro del domingo en Moscú entre Lavrov y Arreaza señalando que el ministro ruso «en realidad no se reunió con un funcionario venezolano, se reunió con alguien próximo a Maduro, que es un renegado, no el líder de Venezuela».

En su intervención ante los asistentes al Consejo Ártico, Pompeo también tuvo palabras agrias para Rusia, a cuyos dirigentes acusó de llevar a la región ártica la expansión de su poder militar. «Sabemos que las ambiciones territoriales de Rusia pueden volverse violentas. 13.000 personas han muerto por las acciones agresivas de Rusia en Ucrania. Pero el hecho de que el Ártico sea un lugar salvaje no significa que deba convertirse en un lugar sin ley», alertó el jefe de la Diplomacia estadounidense.

Aunque ya había serias discrepancias a cuenta del escudo antimisiles, las relaciones entre Moscú y Washington entraron definitivamente en barrena después de la anexión de Crimea y de la ayuda militar rusa a los separatistas en las regiones del este de Ucrania. Las sanciones adoptadas después por Occidente contra Rusia agravaron la situación y el papel del Kremlin en el conflicto sirio terminaron de dibujar un cuadro abiertamente conflictivo. Putin ha estado además atizando el rearme como amenaza para marcar terreno.

Actualmente, sin embargo, el principal asunto que envenena sus relaciones es Venezuela. EEUU, por un lado, encabeza el respaldo occidental a Guaidó mientras, por otro, Rusia intenta crear una coalición internacional como contrapeso, incluyendo también el mecanismo de Naciones Unidas. Moscú tiene además muchos intereses económicos en el país caribeño y ha desplegado allí especialistas y técnicos militares que llegaron en marzo en dos aviones bajo el mando del general Vasili Tonkoshkurov, jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra ruso. Con anterioridad, Moscú envió a Venezuela mercenarios de los denominados grupo "Wagner".

Las autoridades de Moscú vienen repitiendo que las fuerzas rusas en el país iberoamericano no han ido a defender a Maduro ni a intervenir militarmente contra nadie, algo que en Washington no se creen después de lo visto en Crimea y Donbass. Moscú asegura que sus militares desempeñan en Venezuela labores de reparación y mantenimiento de equipos del Ejército según los acuerdos de cooperación militar firmados con Caracas, incluida la venta de armas.

Pero en Estados Unidos ven la presencia rusa como una seria amenaza habida cuenta de que "todas la variantes posibles están sobre la mesa" para desalojar al dictador y restablecer la democracia. Por tanto, en caso de acción armada, se las verían teóricamente con Rusia directamente, además de Cuba y los propios militares venezolanos leales a Maduro.

Ayer lunes, al día siguiente de su encuentro con Lavrov en la capital rusa, Arreaza declaro que «estamos preparados para cualquier escenario. El primero es el de la diplomacia, del diálogo, de la paz, nuestras manos están extendidas para que podamos conversar con todos».

Pero, añadió, «si Estados Unidos optase por la vía militar, tenemos una fuerza armada, un pueblo, una milicia nacional, que estaría en capacidad no solo de resistir y de dar la batalla, sino incluso de vencer y derrotar a cualquier ejército del mundo por poderoso que sea”.

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