Lunes, 20 Mayo 2019 00:00

La corrupción rompe el Gobierno de Austria

Escrito por  María-Paz López
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El vicecanciller Strache dimite y Sebastian Kurz convoca elecciones.

Austria celebrará elecciones anticipadas, tras saltar ayer por los aires la coalición de Gobierno de conservadores y ultraderechistas liderada por el canciller conservador Sebastian Kurz, en una vertiginosa crisis política que llevó primero a la dimisión del vicecanciller ultra, Heinz-Christian Strache.

En una comparecencia a última hora de la tarde, el canciller Kurz anunció que quería gobernar en el futuro “sin casos aislados, incidentes ni escándalos”, y que por tanto había propuesto al jefe del Estado, Alexander van der Bellen, ir de nuevo a las urnas “lo antes posible”. Esta vez, el escándalo conduce a nuevas elecciones que se celebrarán probablemente en septiembre, y se dejará sentir también dentro de una semana en los comicios europeos.

El aludido, Heinz-Christian Strache, había dimitido a media mañana del sábado, tras difundirse un vídeo de julio del 2017 en el que prometía favorecer desde un eventual futuro puesto en el Gobierno los negocios de una supuesta sobrina de un oligarca ruso, a cambio de ayuda mediática y donaciones para las elecciones generales que Austria debía celebrar en octubre de ese año. Si bien durante la conversación Strache señala que sería “siempre todo legal”, en la práctica mostraba su disponibilidad a la corrupción.

En esas elecciones del 2017, su formación, el Partido de la Libertad de Austria (FPÖ), quedó tercera con un 26% de votos, por detrás de los socialdemócratas. Pero el ganador Kurz –que obtuvo el 31,5%– eligió pactar un Ejecutivo de coalición con los ultras. Han gobernado juntos año y medio, desde diciembre del 2017.

El vídeo de marras, grabado con cámara oculta en una casa de Ibiza, fue desvelado el viernes por la noche por los medios alemanes Der Spiegel y Süddeutsche Zeitung. Según la prensa austriaca, el canciller Kurz se planteó seguir adelante con la coalición si abandonaba también el Ejecutivo el ministro del Interior, Herbert Kickl, miembro del ala más dura del FPÖ, pero el FPÖ no cedió.

Tras una vertiginosa crisis política, el canciller conservador opta por elecciones anticipadas

Heinz-Christian Strache, de 49 años, dimitió también como presidente del FPÖ, cuyo liderazgo asumirá hoy Norbert Hofer, ministro de Infraestructuras y Transportes. Hofer fue en el 2016 fue candidato en las elecciones presidenciales, que ganó finalmente Alexander Van der Bellen, quien también se dirigió anoche a la nación.

El canciller Kurz, de 32 años, dijo en su declaración que, aparte de no poder gobernar ya con el FPÖ, tampoco le sería posible hacerlo con los socialdemócratas, con quienes aritméticamente podría formar una mayoría (el SPÖ tuvo el 26,9% de votos). Les separan diferencias en puntos clave del programa, señaló.

En el vídeo detonante de la crisis se ve a Heinz-Christian Strache con su esposa, y con su correligionario del FPÖ, Johann Gudenus, y la esposa de este. En el grupo se encuentra también una mujer rusa que se supone muy rica, a la que aparentemente Strache promete apoyo para futuras operaciones económicas en Austria, en caso de acceder su partido a un puesto en el Gobierno. La supuesta millonaria era en realidad un señuelo.

De hecho, hay un momento en el que el político sospecha que todo puede ser una trampa –así se lo susurra a Gudenus–, pero luego su preocupación desaparece. “No es una trampa”, le asegura su correligionario, un rusófilo que también dimitió ayer de su cargo de jefe del grupo parlamentario.

Una de las posibilidades de inversión ofrecidas a su interlocutora fue adquirir un paquete de acciones del diario sensacionalista austriaco Kronen Zeitung, para apoyar así la campaña electoral del FPÖ. Strache le decía que contar con el Kronen Zeitung podría llevar al FPÖ del 27% de votos al 34%, y que “los periodistas son las mayores putas del planeta”.

El político ultra también hablaba de su interés en modificar el paisaje de medios de comunicación de Austria tal como lo ha hecho el primer ministro de Hungría, el ultranacionalista Viktor Orbán, quien de facto está controlando la mayoría de la prensa de su país.

En la aparición ante la prensa ayer para dimitir, Strache pidió perdón, dijo haber cometido “un error”, aseguró que no había cometido ninguna ilegalidad, y aludió al alcohol consumido aquella noche, que le habría animado a “jactarse como un adolescente” para impresionar a la visitante. También calificó la comprometedora filmación de “atentado político cuidadosamente planificado”, y anunció que emprenderá acciones legales. Der Spiegel y Süddeutsche Zeitung habían anunciado ya que no desvelarían su fuente, y que habían encargado verificaciones técnicas para comprobar la autenticidad de la filmación.

El eurodiputado Harald Vilimsky, cabeza de lista del FPÖ para las europeas, iba a ir ayer a Milán para la cumbre de ultranacionalistas europeos organizada por Matteo Salvini, pero, comprensiblemente, decidió anular el viaje.

María-Paz López

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