Domingo, 16 Junio 2019 00:00

¿Nos comemos todos los amagues?

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Una breve historia de alianzas y traiciones

 

Quizás una nueva lectura de la historia del mundo nos demuestre que los griegos escondidos en el Caballo de Troya fueron los primeros peronistas.

La capacidad del peronista de mimetizarse con el medio les ha ganado fama de camaleónicos, prestigio bien ganado a lo largo de 80 años de política nacional.

Fueron los aliados de Frondizi que le soltaron la mano cuando el general se percató que su socio era un estadista. Perón vio sus días contados frente al éxito de Frondizi. Instalado cómodamente en su casita de Puerta de Hierro (que había comprado con los dineros habidos por firmar el pacto con Frondizi), el líder justicialista le soltó la mano a su socio político, arrojándolo a los leones de su partido y la extravagancia golpista.

El sindicalismo de Vandor no tuvo problema en juntarse a Onganía y asociados para derrocar a la “tortuga”. El presidente Illía se había vuelto peligroso por la evolución de la economía. Había vencido a la inflación, subió el ingreso per cápita, y redujo el déficit fiscal… pero nada era suficiente para los “muchachos”. Era menester sacarlo del medio. Vandor sufrió un caso de “hubris” y pensó que podría existir un peronismo sin Perón, estando el general vivito y coleando. “Ya le pasarán la factura” le dijeron un día de la lealtad, y terminó víctima de la “Operación Judas”.

No vamos a hablar de Lopecito ni Isabelita, que nos sumieron en un largo conflicto por un enfrentamiento entre piruchos. Es natural que se peleen en una bolsa de gatos… pero los progres no se acuerdan que mataron a Rucci ni de las otras víctimas durante un gobierno democrático y quisieron someter a su propio jefe… Pero ellos, con su relato a cuesta, siguen celebrando el “Día de la lealtad”.

Vuelta la democracia, a Alfonsín le metieron a Alderete que fogoneó la caldera sindical, mientras Ubaldini no se cansaba de hacer paros generales y los otros miembros dl partido desde las tinieblas echaban nafta a la hiper inflación…

¿Todo es lícito para recuperar el poder? Para los peronistas Escrúpulos es una isla en un archipiélago griego.

Recordemos que el Chacho, otro peronista, fue vice de De la Rua, al que abandonó, haciéndose el horrorizado por algo que había visto miles de veces en su propio partido.

Más hacia nuestros días, el inefable Massita (en realidad no es inefable, tiene un nombre, pero digamos que es poco decoroso) junto a Lavagna le endilgó a Macri el impuesto a los activos financieros, que derrumbaron la economía argentina. Macri había tenido la gentileza de llevarlo a Davos y presentarlo como un estadista, pero esta lacra le clavó un puñal en la espalda. Veleta resultó el muchacho.

Los muchachos de Harvard, nuestro “dream team” se tragaron el amague.

Absortos en sus fórmulas econométricas, se olvidaron de la regla primordial en la economía: la confianza. A nadie le gusta que le cambien las reglas en el medio del partido y los fondos extranjeros, aunque aún ganaban buena plata, se fueron a playas más seguras. Hoy te piden el 15 %, mañana el 30 % y ¿después…?

Massa y Lavagna son responsables de una de las debacles económicas más grande de esta historia, pero ahora vuelven como los salvadores de la patria… y con tal de tener un puestito en esta bendita democracia, hacen cualquier cosa.

Y hablando de democracia. ¡Miren la que tenemos! En Tucumán hubo 18.000 candidatos compitiendo por 350 puestos. Y la elección la definieron los que recibieron un sobre de $ 3.000 del gobierno. ¿Cuánto nos falta para volver a los matones de comité? Cuando falla la democracia del escrache, siempre está la caja, la democracia del sanguche y la Coca.

El Senador Pichetto aceptó inmediatamente el puesto de vice, convertido en la “pata peronista” de Cambiemos. ¡Lógico! Pichetto se quedaba sin laburo, y él nunca ganó una elección por cuenta propia ¿cómo no iba a aceptar la posibilidad de subsistir y no caer en las garras de Cristina? A falta de Sanz ¿son buenos los Pichettos? Él fue uno de los primeros en abandonar la nave que se hundía y, seguramente, será la primera víctima de Cristina sí vuelve.

¡Dios no quiera! Ojalá me equivoque, pero es bueno recordar el troyanismo de los leales peronistas que clavaron a sus compañeros “no peronistas” una daga por la espalda, a la primera de cambio. ¿Se repetirá la historia? No lo sé, y espero de alma que no sea así, pero es bueno recordar. Como dicen en el fútbol, que ya nos comimos varios amagues.

Omar López Mato
Médico y escritor  
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