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Martes, 09 Julio 2019 00:00

Los insultos contra Putin intensifican la última crisis entre Georgia y Rusia

Escrito por  Gonzalo Aragonés
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Los gobiernos de ambos países censuran los insultos contra el presidente ruso en una televisión georgiana.

Cientos de personas protestan frente al parlamento georgiano para exigir la dimisión del ministro del Interior, Gueorgui Gajaria, por utilizar la fuerza contra manifestantes el pasado 20 de junio tras las movilizaciones masivas en Tiflis

En Georgia las fuerzas de la oposición mantienen el desafío contra Rusia, aunque esta vez se ha sobrepasado ciertos límites que han condenado tanto el gobierno de Tiflis como el de Moscú. Mientras este lunes 8 de julio comienza el bloqueo aéreo que impuso el Kremlin y que afecta a las aerolíneas rusas y georgianas que operan vuelos entre los dos países, la tensión aumenta por los insultos que pronunció en directo el presentador de un programa de televisión el domingo por la noche.

Utilizando un lenguaje ofensivo y soez, el periodista Giorgi Gabuniya utilizó el idioma ruso para insultar directamente al líder ruso, haciendo incluso referencias al sus padres en el programa de actualidad y opinión Postscriptum, que emite el canal de televisión privado Rustavi 2 en la noche de los domingos. Incluso llegó a calificar a Putin de “ocupante apestoso” o “invasor” y a los rusos, de “esclavos”. Para terminar diciendo que quería “defecar en la tumba de Putin”.

Comienza la suspensión de vuelos aéreos entre ambos países impuesta por Rusia como respuesta a la “rusofobia”

Las autoridades georgianas reaccionaron rápidamente, descalificando las palabras del presentador en lo que llamaron una “provocación”.

Al mismo tiempo, cientos de manifestantes progubernamentales se concentraron frente a la sede de la cadena y lanzaron huevos y objetos contra el edificio, y pidieron que se despidiera al presentador. El director general de Rustavi 2, Nika Gvaramia, decidió suspender temporalmente la emisión después de que varios periodistas y cámaras fueran agredidos por los manifestantes. La emisión se recuperó por la mañana.

Para intentar calmar los ánimos, la presidenta de Georgia, Salomé Zurabishvili, condenó en Facebook “un discurso de odio, una agresión verbal, insultos y declaraciones provocadoras”. Lo que expresó en antena el presentador nada tienen que ver con el patriotismo, aseguró Zurabishvili.

Aunque en el pasado ha calificado a Rusia como “enemigo y ocupante”, la presidenta georgiana no cree que lo sucedido en televisión el domingo ayude a los intereses de su país. Al contrario, añaden agresión, inestabilidad y desorden a las ya de por sí malas relaciones con Rusia.

”Creo que este programa es una provocación, un mensaje extremadamente peligroso, dirigido contra la paz y la seguridad de Georgia”, añadió, por su parte, el primer ministro georgiano, Mamuka Bakhtadze, del partido Sueño Georgiano.

Rusia, por su parte, también condenó lo sucedido en los estudios de Rustavi 2, el principal canal privado de televisión de la exrepública soviética de Georgia. El portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, calificó los insultos como “inaceptables” y señaló que un comportamiento como este es “indigno de los georgianos”. Mostró también el reconocimiento a las autoridades de Tiflis, por haberse pronunciado inmediatamente sobre lo sucedido.

Moscú elogia a las autoridades de Tiflis por su respuesta al incidente

El Ministerio de Exteriores ruso elogió a las autoridades georgianas por “encontrar fuerza para disociarse de los provocadores y condenar su comportamiento”. Y añadió que han visto “el justo resentimiento con el que la sociedad georgiana ha percibido el incidente”

El ofensivo discurso televisivo es el último acto de la última crisis entre Rusia y Georgia, que comenzó el 20 de junio, cuando miles de seguidores de la oposición se concentraron en el centro de Tiflis e intentaron asaltar el parlamento como protesta por la presencia en el edificio de una delegación de diputados rusos, de la que culpaban al gobierno georgiano.

”¡Divivir el país en dos bandos, incitar a una confrontación externa en esta región es inaceptable por nuestra parte! ¿Eso sirve para provocar otra guerra, o es una venganza por el fracaso del golpe? En cualquier caso, es un acto dirigido contra el Estado. Él (Gabuniya) se ha permitido algo que es inaceptable en Georgia”, dijo la presidenta Zurabishvili.

Desde la desintegración de la URSS y la independencia el sentimiento antirruso en Georgia siempre ha estado activo debido a la presencia militar de Moscú en las provincias rebeldes de Abjasia y Osetia del Sur. Se incrementó en agosto 2008, cuando ambos países libraron una corta guerra en este último territorio. Terminado el conflicto, Rusia reconoció ambas regiones como países independientes.

Por eso la presencia de una delegación rusa en el parlamento georgiano provocó una protesta masiva en el centro de Tiflis el pasado 20 de junio. Más cuando se supo que el líder de esa delegación, el diputado ruso Serguéi Gavrílov, iba a pronunciar un discurso desde el puesto que suele ocupar el presidente de la Cámara. La multitud intentó entonces entrar a la fuerza en el parlamento.

La delegación participaba en una reunión de la Asamblea Interparlamentaria Ortodoxa, una organización creada en 1993 por el parlamento de Grecia para fortalecer las relaciones entre parlamentarios cristianos ortodoxos de varios países.

El intento de asalto al parlamento se saldó con enfrentamientos con las fuerzas antidisturbios, unos 240 heridos y más de 300 detenidos. Desde Moscú se calificaron los hechos como “rusofobia”.

Las protestas han continuado diariamente. Además de la posición antirrusa, los manifestantes piden la dimisión del ministro del Interior, Giorgi Gakharia, por la actuación policial del día 20.

En respuesta a las protestas antirrusas, un día después Vladímir Putin firmó la prohibición de vuelos comerciales entre Rusia y Georgia a partir del 8 de julio. La medida puede causar un fuerte impacto negativo en la industria turística de Georgia, una exrepública soviética del Cáucaso con 3,7 millones de habitantes. Según ha dicho a la agencia Tass Shalva Alaverdashvili, que dirige la Federación de Hoteles y Restaurantes de Georgia, se han registrado un 60 % de anulaciones entre los clientes rusos que iban a visitar el país, un 80 % en las zonas turísticas de la costa del mar Negro.

Gonzalo Aragonés

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