Lunes, 15 Julio 2019 00:00

Fernández-Fernández piden con otros líderes latinoamericanos una salida a la crisis de Venezuela a través del diálogo - Por Analía Argento

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Treinta líderes progresistas y de izquierda de la región se reunieron en México. Los enviados del binomio opositor fueron Taiana, Solá y Tomada. Reclamaron contra el 'lawfare', el neoliberalismo y respaldaron las conversaciones entre el oficialismo y la oposición de Venezuela en Barbados

 

Alberto Fernández tenía previsto viajar a Puebla, en México, para participar de un encuentro de líderes políticos progresistas y de la izquierda latinoamericana. Estaba planeado antes de que fuera precandidato presidencial. En plena campaña y después de su visita a José Mujica en Uruguay y a Lula Da Silva en la cárcel en Brasil, prefirió no ir y en su lugar viajaron Jorge Taiana (su principal referente en política internacional), Felipe Solá y Carlos Tomada. Los tres, con quienes se mantuvo en contacto desde Argentina, firmaron tres documentos sobre la política internacional de la región con un guiño del precandidato y su compañera de fórmula Cristina Fernández. Una de las tres declaraciones, sutil pero diferente a anteriores expresiones, es sobre Venezuela: promueven la búsqueda de una solución, reconocen por primera vez la profundidad de la crisis y celebran el diálogo que se desarrolla en Barbados entre el Gobierno y la oposición. En la práctica, el texto avala las conversaciones que impulsan México y Uruguay a contramano de los países (entre ellos el gobierno de Argentina) que reconocen a Juan Guaidó como el presidente interino y que consideran ilegítima la continuidad de Nicolás Maduro.

El uruguayo Luis Almagro, como presidente de la Organización de Estados Americanos (OEA), reclamó más presión de Estados Unidos para empujar la salida del bolivariano y en el mismo sentido se expresaron presidentes como Sebastián Piñera, de Chile, que integra el Grupo de Lima junto con Perú, Argentina, Brasil, Canadá, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, Santa Lucía y México, que en este tema se abstiene dentro del organismo multilateral. Mauricio Macri, cada vez que puede, marca sus diferencias con Alberto Fernández y Cristina Kirchner respecto a Venezuela. En Córdoba el viernes cuestionó: "Miles de venezolanos están escapándose de la hambruna y donde no funciona nada, solamente el terror y la violación sistemática de los derechos humanos".

Para la coalición opositora Venezuela llegó a un punto donde era necesario que los referentes de izquierda y el progresismo admitieran la crisis y presionaran por una salida a través del diálogo y no de una intervención. La posición define un mapa de alianzas distinto al del macrismo, aunque no tan visceral como años anteriores. La convocatoria a México, donde no hubo representantes de Venezuela, mencionaba como motivaciones del evento "el enorme triunfo de Andrés Manuel López Obrador en México, la renovación de mandatos en Bolivia y Uruguay, el crecimiento de las fuerzas progresistas en Colombia, así como la crisis del Gobierno argentino de Mauricio Macri abren importantes expectativas. De igual modo, los movimientos sociales y organizaciones de trabajadores aún muestran su vigor, junto al nuevo protagonismo de la mujer en exponencial crecimiento y al surgimiento de innovadores medios de comunicación alternativos que horizontalizan las relaciones y quiebran viejas hegemonías comunicacionales".

El brasileño Haddad, una de las principales figuras

El debate duró tres días, de viernes a domingo, y tuvo lugar en la Quinta Real, un convento del año 1553 que fue desalojado en 1863 y luego tuvo varios usos hasta convertirse en un hotel y espacio de conferencias. En ese marco confluyeron el ex precandidato presidencial brasileño Fernando Haddad (PT), que además fue ministro tanto de Lula Da Silva como de Dilma Rousseff; el precandidato uruguayo Daniel Martínez (Frente Amplio) a quien Fernández y Solá visitaron hace un mes y medio; los chilenos Marco Enriquez-Ominami, Carlos Ominami y José Insulza; el ex presidente colombiano Ernesto Samper; la ex candidata a presidenta y ex alcaldesa de Bogotá Clara López Obregón (Polo Democrático Alternativo); y, entre otros, los mexicanos Beatriz Paredes y Miguel Barbosa Huerta, senadora del PRI y gobernador electo de Puebla por Morena, respectivamente.

Los documentos consensuados por el Frente de Todos

En el cierre los dirigentes (unos treinta de diez países) acordaron tres documentos sobre los temas que expusieron los distintos referentes. El primero, una declaración conjunta sobre "la necesidad de responder ante la guerra judicial o Lawfare". En el texto se denuncia una "guerra jurídica que se ha desatado en años recientes contra dirigentes progresistas de América Latina es una forma inédita y agresiva de reemplazar las armas militares por la manipulación de recursos legales". Se refiere a Lula Da Silva, Dilma Rousseff, Cristina Fernández y Rafael Correa, entre otros. El caso "más emblemático de esta ruptura del Estado de Derecho es el proceso seguido al ex presidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva", remarcaron, y advirtieron que "han violado sistemáticamente las garantías del expresidente a un debido proceso como la presunción de inocencia, el principio del juez natural (…)".

En otro documento y frente a "una seria amenaza contra la democracia regional y el Estado de Derecho", acordaron constituir un Comité Latinoamericano por la Defensa de la Justicia y la Democracia integrado por figuras de la región "para enfrentar la guerra jurídica que hoy aparece como una de las más serias amenazas a la institucionalidad democrática regional". Varios de los que estuvieron en Puebla irán a la próxima reunión que sería dentro de tres meses en Montevideo.

Qué dijeron sobre Venezuela

El tercer documento del Grupo Progresista Latinoamericano, en el que intervino especialmente la delegación argentina, es una declaración a favor del diálogo en Venezuela. "Sostenemos la importancia de lograr una solución pacífica al grave conflicto político, económico y social por el que está atravesando el Pueblo de Venezuela; Respaldamos el deseo y la voluntad de los países de México y Uruguay representados por sus respectivos gobiernos de fomentar el diálogo como vía para la solución al conflicto", subrayaron con su firma los referentes participantes del evento entre ellos Taiana, Solá y Tomada por Argentina y en representación del Frente de Todos.

El documento "aplaude" el diálogo abierto en Noruega y "la disposición tanto del gobierno como de la oposición, por continuar acercando posiciones en Barbados. Rechazamos cualquier intento de uso de la fuerza que socave el principio de solución pacífica de las controversias", señalaron los firmantes que expresaron finalmente su "solidaridad con el pueblo venezolano".

Los argentinos llegaron a Puebla tras un viaje algo accidentado. El vuelo que tomaron Solá, Taiana y Tomada tenía que partir el jueves por la noche de Ezeiza. Por las condiciones meteorológicas salió con cinco horas de demora, por lo que la escala en Panamá se extendió desde las 11.30 del viernes hasta las 19.30. Al debate llegaron tras un viaje que duró 28 horas.

Según contaron los participantes a Infobae, en México se habló de la situación económica en la región, sobre empleo, sobre "la reprimarización en algunas economías", el avance tecnológico y "el fracaso de las políticas neoliberales".

Los argentinos escucharon con especial atención las presentaciones de los brasileños. "Las víctimas del lawfare y las fake news", los definieron.

Causó impacto en ellos el discurso de Haddad y el de Aloizio Mercadante, uno de los fundadores del PT y ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación de Brasil en el gobierno de Rousseff, además de ministro de Educación y jefe de gabinete. También oyeron con especial atención, contaron, a Samper y a los demás colombianos y ecuatorianos.

Otro argentino que pasó aunque sin formar parte del equipo que representó a la fórmula presidencial fue Julián Domínguez, ex precandidato a gobernador que desde el 2015 eligió un bajo perfil.

Apoyo a la fórmula K

El documento más extenso, de cuatro páginas, fue también un respaldo para la fórmula presidencial del Frente de Todos. Entre los puntos consensuados se destacó que "nuestra región experimenta una nueva ola de gobiernos neoliberales, que insisten en promover los intereses y privilegios de una elite socioeconómica, a costillas del desarrollo de nuestros pueblos, frustrando sus posibilidades de desarrollo y bienestar social, a la vez que debilita nuestra soberanía, nuestras instituciones democráticas, el estado de derecho, la vigencia de los derechos humanos y el ambiente". Además de promover acciones e iniciativas conjuntas entre los partidos políticos afines, se celebró el triunfo de Andrés Manuel López Obrador y Morena en el país anfitrión. Y, aunque no fue una sorpresa, los argentinos se traen un apoyo explícito. "Alentamos el triunfo de los liderazgos populares de Daniel Martínez, Evo Morales y Alberto Fernández en las próximas elecciones en Uruguay, Bolivia y Argentina respectivamente", firmaron todos.

Analía Argento

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