Martes, 13 Agosto 2019 00:00

Bolsonaro y Piñera sufrieron la derrota como propia y el progresismo regional canta victoria - Por Ezequiel M. Chabay

Escrito por  Ezequiel M. Chabay
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Los presidentes que más apoyo dieron a la reelección de Macri sufrieron las consecuencias en lo doméstico. Las figuras de la "patria grande latinoamericana" celebraron, mientras el mundo diplomático tardó en asimilar la gravitante distancia.

 

La abultada derrota de Mauricio Macri en las elecciones primarias de este domingo actuó como una avalancha sobre las expectativas de los agentes económicos y políticos tanto dentro como fuera del país.

Los gobiernos del Brasil, Chile y Uruguay, al menos, sufrieron presiones sobre sus monedas desde la apertura de los mercados locales y debieron contrarrestar con la venta de reservas, en tanto los activos financieros no salieron indemnes.

En Brasil: el índice Bovespa cayó casi 2% como consecuencia de la guerra comercial y el resultado electoral argentino, que los analistas locales definieron como "irreversible" para la Casa Rosada.

Frente a este escenario, el presidente Jaír Bolsonaro comparó a nuestro país con Venezuela y advirtió que pronto puede haber oleadas de argentinos "huyendo" de la "lo horrible que podría ser" la Argentina "si el resultado de la votación se confirma en octubre".

El ultraderechista, que en reiteradas ocasiones respaldó públicamente a Macri, no le tembló el pulso para definir a Cristina Fernández de Kirchner como "una izquierdista sinvergüenza".

En Chile, los mercados y la clase política se agitó al conocer los resultados de las PASO. "Cada país toma sus decisiones; lo de Argentina nos va a afectar, pero la economía chilena y argentina están en situaciones distintas", declaró esta mañana el presidente trasandino, Sebastián Piñera.

Asimismo, la autoridad financiera chilena reconoció que la abultada derrota del oficialismo y la consecuente reacción de los mercados puede tener "algún efecto acotado" en la economía trasandina y principalmente en algunas empresas que operan en ambos países. El Banco Central chileno debió vender dólares para contener la demanda y ansiedad.

También el Banco Central del Uruguay (CBU) debió vender reservas para anclar la cotización de la divisa estadounidense, y el ex titular de esa entidad, hoy precandidato al Senado por el Frente Amplio, Mario Bergara, sostuvo que el gobierno de Macri sufrió una derrota "por su impericia en la conducción económica y política de la Argentina", y recordó que la oposición uruguaya vio con buenos ojos la administración cambiemita en 2015.

Abajo en los sondeos previos, el Frente Amplio, espacio hoy al gobierno con Tabaré Vázquez, se entusiasmó con un posible "efecto contagio" por el triunfo del binomio Fernández, en especial el intendente de Montevideo, Christian Di Candia, que invitó a Axel Kicillof a visitar la capital oriental. En la otra vereda, el nacionalista de centroderecha Luis Lacalle Pou, prefirió el silencio.

El mismo silencio reinó en las delegaciones diplomáticas en Buenos Aires. Con mayor o menor afinidad, aprovecharon que las PASO no consagran candidatos para evitar los pronunciamientos, pero tras bambalinas admitieron su sorpresa y catalogaron como "un cimbronazo" la victoria de los Fernández.

La Patria Grande y el deseo de regreso

Los 15 puntos que distancian a Alberto Fernández y Cristina Kirchner envalentonaron a otras fuerzas progresistas y de izquierda de la región a pronunciarse en favor del cambio político en la Argentina.

Aún encarcelado, el ex presidente del Brasil y líder del Partido de los Trabajadores (PT), Luiz Inácio "Lula" Da Silva celebró "el expresivo resultado en las primarias argentinas" y habló de "dar esperanza al pueblo, traer días mejores y cuidar de quien más lo necesita".


Desde el Paraguay, el ex presidente Fernando Lugo, referente del Frente Guasú, evaluó que el resultado electoral fija "un día histórico, no solo para el hermano pueblo argentino, sino para toda nuestra América", ya que "con el gran triunfo de Alberto y CFK se allana el camino para que en octubre se retome la construcción de un proyecto que piense en las grandes mayorías de nuestro pueblos".


En Colombia, el expresidente Ernesto Samper, quien fuera el último secretario general de Unasur, asevero que "el triunfo apabullante de la fórmula progresista Fernández-Cristina (...) demuestra que el péndulo conservador en la región viene de regreso" ya que "la gente quiere empleo, salarios, servicios públicos accesibles, salud, comida, pero, sobre todo, quiere ser tenida en cuenta".

En tanto el ex precandidato a presidente Gustavo Petro declaró en Twitter que "el neoliberalismo como fórmula de recambio al progresismo ha llegado a su final" y vaticinó que "América Latina caminará los senderos de un nuevo progresismo".

Desde su eutoexilio en Bélgica, el ex presidente de Ecuador, Rafael Correa, también celebró el triunfo y auguró que "la gente no olvidará lo que la Izquierda le dio y terminará por recordar lo que la derecha le quitará".


En el Frente de Todos también subrayaron los apoyos recibidos por " todas las fuerzas progresistas" de Latinoamérica y, en especial, los saludos enviados por fuerzas políticas de Izquierda, ecologistas y de la socialdemocracia europea.

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