Martes, 13 Agosto 2019 00:00

Secretos del Instituto Patria - Por Pablo de León

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La ex presidenta y el de Tigre usaron la misma oficina ubicada en el primer piso. La sospecha sobre cómo lo financia el kirchnerismo. El día que allí velaron a Roberto Arlt.

 

Pizza de la Americana. Ese fue el menú que este lunes pasado, tras la victoria del Frente de Todos en las PASO del domingo, eligió la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner para agasajar a sus invitados en las oficinas que tiene en el Instituto Patria. Entre los comensales estaban Alberto Fernández, Axel Kicillof, su hijo Máximo Kirchner y Matías Lammens, el candidato a jefe de Gobierno porteño K que debutaba como visitante del Patria. Ese almuerzo, donde analizaron el resultado de las primarias, funcionó como la presentación oficial con la ex presidenta a la que hasta este lunes, el presidente de San Lorenzo ​no había conocido en persona.

El petit hotel ubicado en la calle Rodríguez Peña 80, en la Ciudad de Buenos Aires, es el búnker que eligió Cristina Kirchner para refugiarse políticamente desde que dejó la presidencia en 2015. Ese antiguo edificio de tres pisos tiene una historia particular que combina periodismo, letras, arte y rosca política.

Antes de que lo usara Cristina funcionó como oficinas del Frente Renovador, la agrupación política que creó Sergio Tomás Massa y con la que venció electoralmente -en 2013- precisamente al kirchnerismo.

Las vueltas de la vida política unieron a Cristina y Massa otra vez para las elecciones de 2019 donde el de Tigre encabeza la lista de diputados en la Provincia, que cosechó un fuerte caudal de votos el domingo de las PASO.

La ex mandataria y su hijo Máximo Kirchner tienen oficinas en ese edificio histórico y “protegido” de la Ciudad. Pero antes de eso, en esa construcción funcionó una tradicional escuela de periodismo, una galería de arte y hasta una firma de rulemanes de origen sueco. Y también, fue la sede del velatorio de un imprescindible escritor y periodista argentino, Roberto Arlt.

Características del edificio

El edificio emplazado en Rodríguez Peña 80 fue construido en 1922 y está catalogado como “edificio singular”. Con uso original para “vivienda”, el petit hotel de tres pisos hoy tiene permitido que sea utilizado para “servicios”. De “valor arquitectónico tipológico, de fachada y de planta”, en virtud de su riqueza patrimonial, está catalogado como uno de los poco más de 15.000 edificios protegidos de la Ciudad de Buenos Aires. En 2009 fue incorporado al Atlas de Edificios Catalogados de la Ciudad. Hoy tiene calificación de “nivel de protección cautelar”.

Escuela de periodismo

Desde 1933 y hasta la década del ‘90, en ese edificio funcionó el Círculo de la Prensa, institución creada en abril de 1876, por la que pasaron Leandro N. Alem, Carlos Guido Spano, Roque Sáenz Peña, Bernardo de Yrigoyen, Joaquín V. González y Roberto Arlt.

En sus aulas y salones se formaron varias camadas de periodistas. Quienes querían formarse en la comunicación encontraron allí, hasta promediar los años ‘80, el lugar indicado para esa profesión. En esos años, con la creación de la carrera de Ciencias de la Comunicación en la UBA (Universidad de Buenos Aires) y la escuela TEA, esa institución entró en crisis. Los salones de Rodríguez Peña 80 fueron lugar para innumerables eventos y ámbito de encuentros sociales del periodismo durante años.

Pero también sirvieron para honrar a alguno de los miembros del Círculo de la Prensa como el novelista, cuentista, dramaturgo y periodista porteño Roberto Arlt. El escritor concurrió al pintoresco edificio en 1942 para votar en las elecciones internas del Círculo, presencia que sorprendió a las autoridades de la institución, pues llevaba tiempo sin ser visto. Pero al día siguiente, la sorpresa fue total pues Arlt falleció: eso llevó a que el domingo 26 de julio de 1942 fuera velado en los salones de Rodríguez Peña 80. El periodista oriundo de Flores falleció de una afección al corazón.

Arte y rulemanes

La crisis que atravesó el Círculo de la Prensa lo llevó a transformarse en una cooperativa y comenzó a desarrollar sus actividades en un edificio de la calle Perú 358, gracias a una cesión la intendencia de la ciudad de Buenos Aires, otorgada en el año 1983, cesión por veinte años que renovó en 2003 -y por cinco años- el entonces jefe de Gobierno, Aníbal Ibarra. Esa institución pidió la continuidad de la cesión del edificio de Perú, en 2008, al entonces jefe de Gobierno, ingeniero Mauricio Macri, quien nunca respondió. Luego siguieron pedidos tanto a la entonces vicejefa, Gabriela Michetti, y al jefe de Gabinete, Rodríguez Larreta. Nunca obtuvieron respuestas y resisten, hasta hoy, las intimaciones para desocupar ese edificio.


Volviendo a Rodríguez Peña 80, el petit hotel fue sede de galerías de arte y hasta cobijó, por un tiempo, la administración de la sede en Argentina de la fábrica de rulemanes de origen sueco SKF, Svenska Kullagerfabriken AB. Luego, comenzó a ser sede de la rosca política cuando recibió a las huestes de Sergio Massa.

Aire renovador

Massa llegó al edificio en 2014 e instaló su despacho y un “think tank” propio, al que bautizó como “Escuela de Gobierno”. Por allí desfilaron economistas como Martín Redrado, Marco Lavagna, Ricardo Delgado, Miguel Peirano y el recientemente fallecido Aldo Pignanelli, con la tarea de formar dirigentes para los nuevos tiempos. Pero quien atrapaba la mayor atención en esa escuela de formación política era Roberto Lavagna, entonces gurú del dirigente formado en Tigre. Allí, en el primer piso, y en la oficina más grande, Massa disfrutó de largas charlas con Lavagna. También las mantuvo con sus referentes económicos en el salón grande de la planta baja, ubicado en la parte posterior del edificio, donde se montó una gran cocina para llevar adelante almuerzos y cenas.


En esa sede también se cocinó el acuerdo electoral del año 2015 entre el massismo y José Manuel De la Sota, el ex gobernador cordobés quien sumó músculo a una alianza de centro. Massa y el cordobés disputaron unas PASO y finalmente el de Tigre fue el postulante presidencial, que terminó tercero, detrás de Macri y Scioli. Luego Massa, quien tenía también un despacho a 200 metros de allí, como diputado nacional en el edificio anexo de Diputados -en la Avenida Rivadavia 1841-, se mudó a oficinas más modernas en el Tigre, en la llamativa Torre de las Naciones.

El café literario de CFK

Luego, las antiguas salas, los pisos de pinotea y las puertas de madera y vidrio, recibieron a las huestes de Cristina Kirchner, tras la derrota electoral del Frente para la Victoria, que permitió a Mauricio Macri -y a su alianza electoral Cambiemos- llegar al poder en diciembre de 2015. La ex jefa de Estado desembarcó allí, junto a su noble colaborador y asistente Oscar Isidro José Parrilli, y su hijo Máximo Kirchner, quien también montó allí una oficina propia, más allá de tener despacho en Diputados.

Allí se montó el llamado “Instituto Patria”, el búnker o “think tank” de la ex mandataria. En la planta baja, tiene sus oficinas Oscar Parrilli, devenido en administrador del lugar. Cerca del ex jefe de la AFI, tiene también oficinas Teresa Parodi, la folclorista que supo ser secretaria de Cultura en la era K. Por esa razón, en la planta baja suele verse a actores y artistas afines a la ex Presidenta, como Rita Cortese, Carolina Papaleo o Victoria Onetto, hoy funcionaria en la Municipalidad de Avellaneda. También en la planta baja se lo ve a Tristán Bauer, el cineasta que condujo RTA (Radio y Televisión Argentina) y que se ocupa de temas de comunicación de CFK.

En el primer piso, se ubica Cristina, en una oficina con aberturas originales vidriadas y en el lugar mejor decorado del edificio. Allí, la jefa del Frente de Todos recibe visitas de dirigentes y se realizan las fotos de las reuniones que se quieren difundir. En el mismo piso, trabajan jóvenes que se dedican a la calificación y respuesta de las cartas que la ex presidenta recibe, tanto allí como en sus recorridas y actos.

En el segundo piso, tiene su despacho Máximo Kirchner desde diciembre de 2017. En esa oficina, suelen reunirse los caciques de La Cámpora, la agrupación creada por el hijo de Néstor y Cristina: Andrés “Cuervo” Larroque, Rodrigo “Rodra” Rodríguez, Mayra Mendoza, la segunda candidata a diputada nacional bonaerense Luana Volnovich y desde ya, Eduardo “Wado” De Pedro, otro de los habitués del Patria y uno de los pocos que tiene línea directa con Cristina, con quien habla de temas de la Justicia y de la provincia de Buenos Aires ya que se ocupa de la relación con intendentes y referentes peronistas bonaerenses.

También allí se ubica el esquema de comunicación de "Unidad Ciudadana", cuyo responsable es cargo de Hernán Reibel, hombre de confianza de Cristina y amigo personal de Máximo Kirchner.

El lugar tiene dos sectores para las reuniones grupales: son la “Sala de reuniones Eva Perón” y el “Salón Juana Azurduy”, donde se celebran los encuentros más concurridos y también, los encuentros de las comisiones del “think tank” kirchnerista.

Alquiler y números del búnker K

El edificio de Rodríguez Peña 80 no está exento de polémicas, en relación con el alquiler a manos del Instituto Patria. Según publicó el diario Perfil, el alquiler ascendía a 120.000 pesos por mes durante la campaña de 2017, con un posterior reajuste hasta llegar a los 144.000 pesos a fines de ese año. Clarín publicó -en julio de 2018- que la Inspección General de Justicia (IGJ) analizó entonces el balance contable presentado por el espacio político y le pidió al Instituto, que preside Parrilli, que explique la composición de los más de 1,2 millones de pesos anuales que volcó en sus libros en concepto de alquiler. Esos números están aún bajo observación.

Parrilli dice que las inspecciones de la IGJ responden a una “persecución política”, pero los cierto es que hay dudas con los números. El organismo -que depende del Ministerio de Justicia que conduce Germán Garavano- intimó al Instituto K al considerar que los números que constituyen la memoria balance del ejercicio 2017 “no son claros" y que “falta documentación respaldatoria, que explique el origen de algunos fondos, cómo se aplicaron otros", entre otras observaciones.

¿Quién banca económicamente al Patria?

 

El modo de sostén del instituto kirchnerista está en observación y las miradas apuntan a Jorge Ferraresi, intendente ultra K de Avellaneda, como el financista del lugar donde su jefa política Cristina Kirchner trabaja políticamente.

Otros niegan eso, señalando que actualmente, el alcalde bonaerense está molesto pues es tratado “como uno más” en el Patria, a pesar de su aporte y su relación directa con CFK y Máximo.

En los inicios del Patria, los K también juntaban fondos con aportes militantes para mantener las instalaciones. Repartían formularios que incluían y pedían 500 pesos por mes.

Por último, hay otro protagonista de estos días en la construcción de 1922: el llamado "Gato Patria", un mamífero bautizado así por Cristina, silencioso asistente a las reuniones en el búnker K de la zona Congreso.

Detalles de la construcción

Esta construcción de Rodríguez Peña 80 pertenece a la Comuna 1. El Edificio es de 1922, originalmente fue una vivienda, y hoy se encuentra catalogado con nivel Cautelar (Ley N° 5.499 sancionada el 03/12/15 – publicada en B.O. N° 4.801 del 15/01/16).

Sus medidas son: Frente: 9.37 mts., Fondo 46.32 mts., Superficie parcela 434 m2; Superficie cubierta construida (Planta Baja + 2 pisos y sótano): 959 m2.


Pablo de León

 

Visto 190 veces Modificado por última vez en Martes, 13 Agosto 2019 18:29

Fundado el 4 de agosto de 2003

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