Marina Dal Poggetto

Marina Dal Poggetto

El Gobierno mejoró su oferta y los bonistas también se acercaron. Uno propone pagar US$ 53,5 por cada 100 adeudados y los acreedores reclaman cobrar cerca de US$ 57. Esa distancia es de solo US$ 3.000 millones que se distribuyen en diez años.

 

Es difícil recordar una situación de tan alta incertidumbre a nivel global, con semejante flujo de información que incluye análisis cruzados y contradictorios sobre el devenir del virus y de la economía.

 

Es difícil recordar una situación de tanta incertidumbre y correcciones tan bruscas del escenario global.

 

La fuerte expansión ante la pandemia se resuelve con absorción o más inflación.

 

Arreglar la deuda es condición necesaria para evitar un descalabro mayor. Pero requiere un programa de estabilización de mediano plazo y uno de coordinación en el corto plazo.

 

El pico de contagios que colapsó a los sistemas de salud del mundo desarrollado se moderó sensiblemente. Las cuarentenas empiezan a levantarse y las economías a encenderse más rápido de lo pensado, aunque persisten las dudas sobre un eventual rebrote.

 

La extensión de la saga de la deuda no ayuda a estabilizar la demanda de pesos, mientras crece la emisión para cubrir el agujero fiscal.

 

Mientras países de la región como Perú, Chile, México y Paraguay colocan deuda en el mercado a tasas de interés entre 2,5% y 4,5% para financiar las políticas compensatorias y paliar los efectos del coronavirus sobre la economía y el empleo, Argentina inventa malabares para evitar que se le dispare más la brecha cambiaria (hoy en 80%) frente la enorme expansión fiscal y crediticia que intenta financiar con un BCRA descapitalizado y sin credibilidad.

 

Los riesgos de disparada brusca en las tasas de inflación están a la vuelta de la esquina.

 

Si la emisión sigue creciendo y se intensifican las chances de entrar en default aumenta el peligro de que los precios se acelere.

 

A 18 días de iniciada la cuarentena y cuando todavía faltan siete días para que finalice la primera extensión, el trade off entre salud y economía, frente al cual el Presidente "eligió la salud" empieza a ser cada vez más palpable.

 

Las medidas anunciadas son prudentes en lo fiscal y con poco impacto en lo tangible.

 

En diciembre pasado había arrancado una hoja de ruta para estabilizar la economía luego de una no transición excesivamente costosa. El envío al Congreso y aprobación en tiempo récord de la Ley de Solidaridad Social y Reactivación productiva fue una señal fiscal potente que empezaba a despejar la incertidumbre propia del discurso de campaña de Alberto Fernández.

 

El Gobierno parece decidido a mostrarse duro con los bonistas. Veremos si hay pragmatismo en la oferta final.

 

La demora en la negociación de la deuda con legislación extranjera, cuyos vencimientos eran sólo el 15% de los u$s 33.000 millones que vencen en el mercado en 2020, mientras se seguía pagando la legislación local pesos y dólares (hasta ahora el flamante gobierno sólo re-reperfiló las Letes para agosto), empezó a presionar sobre la brecha cambiaria, que pasó del 20% a fines de diciembre a casi el 40% actual, poniendo palos en la rueda al necesario intento de estabilización.

 

El riesgo es que, si no se avanza rápido en la reprogramación de la deuda en dólares, la brecha cambiaria que subió $10 en los últimos 15 días siga bajo presión.

 

Lejos de bajar la inflación, el intento del gobierno anterior de combatir una inercia de 10 años en torno al "veintipico" sólo con política monetaria mientras abría la cuenta capital, financiaba con deuda al déficit fiscal, y corregía en simultáneo el dólar y las tarifas, chocó con el corte al crédito en 2018 gatillando un cambio de régimen que instaló la inflación en niveles superiores al 50% anual.

 

En su presentación en Córdoba la semana pasada, el candidato que más votos logró en agosto, suficientes para ser elegido Presidente en octubre, mencionó que el tratamiento de la deuda sería "a la uruguaya". Esto, en relación al reperfilamiento de los vencimientos de la deuda que hizo en 2003, sin quita de cupón ni de capital.

 

Fundado el 4 de agosto de 2003

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