Luis Tonelli

Luis Tonelli

 

¡Fumata bianca! ¡Habemus reestructuración de la deuda! Finalmente, el Ministro de Economía Martín Guzmán revalidó en la práctica su conocimiento teórico sobre el tema de la deuda. No estoy en condiciones técnicas de afirmar si era posible cerrar este acuerdo más temprano o pagando menos. Si, la incertidumbre disparó el dólar blue, que ahora con el acuerdo estaba a la baja. Veremos por cuánto.

 

 

Un manojo de eventos auspiciosos ha tenido lugar en las últimas horas. El Presidente ha convocado a una primera reunión con las autoridades legislativas de la oposición en el Congreso. También, ha realizado declaraciones reconociendo su error de cálculo respecto a la expropiación de la empresa Vicentin. Y, en la misma línea, ha reafirmado su vocación por el diálogo a raíz de las críticas que inmediatamente arreciaron desde los sectores más ultras del Frente de Todos.

 

 

 

La lucha contra el coronavirus recién empieza en el AMBA. Si, tras la séptima renovación de la cuarentena, cuya primera edición comenzó allá por marzo, todo está como al principio.

 

 

Tiene razón el Presidente Alberto Fernández. No hay diferencias en la performance de la economía entre aquellos países en los que la pandemia no fue atacada tempranamente con la cuarentena, y han tenido miles de muertos -caso Brasil-, con los que la implementaron antes y no han sufrido afortunadamente un saldo tan luctuoso -caso la Argentina-Naturalmente, las muertes multiplicándose generan un terror que lo paraliza todo.

 

La cuarentena ha muerto. Larga vida a la cuarentena. El comandante Berni, en otro ataque de sincericidio, lo ha admitido: necesitamos una cuarentena estricta de 15 días, porque la cuarentena como se hizo en estos 100 días estuvo mal hecha. El punto es qué cuando esto lo decía la oposición le aplicaban el (in) famoso discurso de la “infectadura”: Cuarentena o Muerte.

 

 

¿Cuál es la imagen que describe hoy de mejor manera al Gobierno Nacional? ¿La de un conflicto que apenas puede ser disimulada entre un Presidente moderado y moderador, y una Vicepresidente desesperada por zafar de sus causas judiciales? ¿O la de un Águila de dos cabezas, en la que un Presidente en el Gobierno y una Vicepresidenta en el Poder convergen en sus intereses y trabajan finalmente como un único equipo?

 

 

“Cash y expectativas”. Así definió su método político el fundador del “peronismo variante K”. Proceder que, por definición, demanda que, si hay un plan, este se guarde con siete llaves.

 

 

Será por la prosapia militar de su fundador, será por su cultura política (repleta de palabras como “conducción”, “verticalismo”, “orga”, “cuadro”) lo cierto es que el hábitat natural del peronismo son las crisis.

 

 

Uno escucha a los funcionarios de los gobiernos peronistas a nivel nacional, provincial y local, y parecería que disfrutan de la crisis de la globalización que ha producido el coronavirus, o mejor dicho que ha producido la única arma que se aplicado como último recurso desesperado para “planchar la curva de contagios”: la cuarentena medieval.

 

 

Hay una constante en el accionar político de Alberto Fernández. Hoy, en la cima de su popularidad, asentada en el éxito relativo de la lucha que encabeza contra el coronavirus, sigue sintiéndose cómodo como el Jefe de Gabinete que fue durante la presidencia de Néstor Kirchner y la primera presidencia de Cristina Fernández (y algunos meses más).

 

 

No podía haber magia. Los efectos económicos de la cuarentena total están golpeando con intensidad creciente a la sociedad argentina. No hay recesión anterior que pueda equipararse.

 

 

La pandemia no ha terminado. Que haya remitido o que se haya “aplanado” la curva de contagios no quiere decir que el coronavirus haya sido derrotado ni mucho menos.

 

 

La cuarentena, sin vacuna todavía a la vista, es como la convertibilidad: se entra fácil a ella, pero después nadie sabe después como salir. Claro que en este caso, está la vida misma de muchos argentinos directamente en juego.

 

 

En nuestro país, como en todos los países que está sufriendo la pandemia del COVID-19, ha comenzado a tomar fuerza el debate salud vs economía.

 

 

Muchos se preguntaban cómo haría el populismo para gobernar sin esas vacas gordas que le permitieron en su momento construir su fama de justicieros sociales.

 

 

A fines de la década del 60, un Guillermo O´Donnell muy joven publicó Modernización y Autoritarismo, su primer y esencial libro, en el que acuñó el concepto de Estado Burocrático y Autoritario para referirse a las dictaduras que asolaban por esa época a América Latina.

 

 

La globalización ha sido el producto de la revolución de las conectividades. Conectividades materiales (aviones más veloces, con mayor capacidad, y más baratos; enormes barcos de transporte; mejores carreteras y autos y camiones más eficientes).

 

 

Hay una discusión en ciernes sobre el carácter peronista de este gobierno (como siempre sucede con todo gobierno peronista: una facción asume, y el resto agarra el peronómetro para juzgar sus políticas).

 

 

Hace muy poco que asumió Alberto Fernández. Muy poco como para evaluar sus políticas. Muy poco como para considerar sus decisiones. Hace solo algunas horas, el Presidente dio su discurso de apertura de las actividades legislativas para este año. Un discurso correcto, sin señalar enemigos. Con un conjunto de iniciativas interesantes.

 

 

Algo que está roto, necesita de alguien que lo repare. Algo que está roto, implica que alguna vez funcionó bien. Y algo que está roto, merece repararse cuando si vuelve a funcionar lo hace tan bien como antes.

 

En julio del 2003, el entonces presidente Néstor Kirchner visitó al entonces presidente George W. Bush. El encuentro exhibió una coincidencia fundamental, a 30 días del cierre de las negociaciones de la Argentina con el FMI: los bonistas tenían que hacerse cargo de haber invertido irresponsablemente en un país en bancarrota. Quedaba así habilitada una quita nominalmente importante a los bonos argentinos en dólares.

 

 

“Kicillof se hizo el duro con los mercados, pero era un vencimiento de morondanga que podía pagar, como finalmente lo hizo. Alberto ensaya un camino diplomático pero los vencimientos que enfrenta en un mes son atómicos y no tiene los dólares para pagarlos”. Así lo resumió un hombre del Presidente.

 

Todo terminó en un papelón. Por más que sus tiffosi quieran buscarle una racionalidad superior, por más que sus acólitos digan que “estaba todo fríamente calculado”, la bravata del Gobernador Axel Kicillof con los acreedores terminó en un hazme reír generalizado.


Comienza la película. Un hombre camina por una vereda. Una mujer por otra. Se encuentran en la esquina. Se sonríen. El hombre le pregunta si va en su misma dirección. La mujer, un tanto turbada, le dice que no. Ambos se encogen de hombros. Y cada cual sigue su camino. A las pocas cuadras la mujer vivirá un incidente que marcará el verdadero inició del film, un thriller. Si ella coincidía en el camino del hombre, hubiera sido otra película, quizás una romántica.

 

Todos los caminos conducen a Washington. Al menos cuando se tiene un país endeudado y sin demasiados dólares en la billetera. Claro, que hay caminos más largos o más cortos hacia Washington.

 

Luego de un mes de gobierno, aún sigue siendo difícil encasillar al Gobierno de Alberto Fernández. Y, quizás, ese carácter ambiguo, zigzagueante y hasta contradictorio sea su esencia constitutiva.

 

Qué raro todo. Y quién podía esperar otra cosa, con el poder político en el banco de suplente y su delegado sentado en el Sillón de Rivadavia.

 

 

Cuando las cosas van bien, funciona la comunicación antipolítica de la Nueva Política. Se pueden lanzar globos, hacer el pogo de la alegría, sentar al perrito Balcarce en el Sillón de Rivadavia.

 

 

El manual de la realpolítik reza “haz lo que tengas que hacer, pero hazlo rápido”. Y Alberto Fernández está haciendo rápido lo que cree que tiene que hacer. Quizás demasiado rápido. De su maestro Néstor Kirchner ha tomado ese apotegma que dice que la política contemporánea es “cash y expectativas”. No habiendo cash, entonces, todavía hay que generar más expectativas.

 

Fundado el 4 de agosto de 2003

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