Luis Majul

Luis Majul

Es difícil creerle a Alberto Fernández que el kirchnerismo no perseguirá a opositores si recupera el poder

 

Superada la primera impresión que hacía aparecer al anuncio de Cristina Fernández de Kirchner erigiendo a dedo a Alberto Fernández como candidato a presidente y a ella misma como vice, hay que empezar a decirlo con todas las letras: se trata de una fórmula que no se termina de entender.

 

Si las elecciones fueran hoy, Mauricio Macri alcanzaría la reelección, María Eugenia Vidal retendría la provincia y Horacio Rodríguez Larreta ganaría cómodamente en la Ciudad. Eso es lo que piensan y dicen, en voz, baja, los que reciben y analizan las encuestas de Cambiemos.

 

Si uno lee detenidamente Sinceramente, el libro de Cristina Kirchner podrá tener una idea cabal de qué va a hacer con la Argentina si Ella gana. Cómo se las arreglará para poner "orden", después del "caos" generado por el gobierno de Mauricio Macri, como anunció en el último capítulo, a su manera y con su lenguaje coloquial y sobreactuado.

 

Como sucesora de Néstor Kirchner, Cristina Fernández iba a ser inmejorable. El expresidente había tenido que ingresar con el hacha de un bombero a romper las paredes de la casa para salvar a las familias que estaban atrapadas.

 

Presos y procesados por casos de corrupción buscarían en el submundo del espionaje cómo desacreditar las investigaciones y las causas judiciales que los involucran

 

Hace unos años, un ministro muy importante de los gobiernos de Néstor y Cristina Fernández de Kirchner me habló del síndrome del muro de la Quinta de Olivos.

 

Hace unos días, Jorge Macri le habló a su primo, el Presidente, con parte de su corazón en la mano. Sucedió en la Quinta de Olivos. Fue después de la muerte de Franco Macri y antes de la entrevista que concedió a “La Cornisa”.

 

Cuando se le pregunta a Mauricio Macri cómo le dan las encuestas, él responde, aparentemente despreocupado: "Estamos empatados".

 

En los últimos meses los argentinos asistimos a un operativo político para tratar de instalar al ex ministro de Economía Roberto Lavagna como el hombre providencial para sacar a la Argentina del atraso, y terminar con la agotadora maldición de la llamada grieta.

 

El peronismo quiere hacer "borrón y cuenta nueva" en los casos de corrupción y busca el apoyo de un sector de la Justicia

 

A Mauricio Macri se "le despertó el indio". Estalló, gritó y hasta lagrimeó, en el medio de agresiones y apoyos demasiado ruidosos, y un día y medio antes de la muerte de su controvertido e influyente padre, Franco Macri.

 

En uno de los momentos más críticos de su gestión, con una inflación que no termina de bajar, una economía que no crece, un nuevo récord de cierre de comercios y empresas, cientos de miles de puestos de trabajos perdidos y el índice de pobreza en aumento, uno de los hombres de mayor confianza del presidente Mauricio Macri vuelve a desafiar al círculo rojo con un análisis electoral provocador. "Estamos mejor ahora que en febrero de 2015", evalúa.

 

En el pequeño círculo del gobierno que está pendiente de lograr la reelección de Mauricio Macri, se sostiene que Cambiemos solo podría perder en octubre si se desata una nueva corrida contra el peso, que termine en otra devaluación.

 

Con sigilo y máxima reserva, el presidente Mauricio Macri se prepara para hacer, en noviembre de este año, muchas de las cosas que debería haber hecho ni bien asumió, en diciembre de 2015.

 

No parece fácil comprender por qué Mauricio Macri podría ser reelegido a pesar de la innumerable cantidad y la envergadura de los errores que cometió su gobierno. Si nos remitiéramos a los números fríos, podríamos concluir que lo más lógico sería que fuera derrotado como consecuencia de las equivocaciones que acumuló.

 

Más allá de sus deseos, presentarse a los comicios es la única manera que la exjefa del Estado tiene de conservar poder y centralidad ante al resto del peronismo, en un año judicial difícil

Es casi imposible que la polémica alrededor del nuevo protocolo sobre el uso de armas de fuego que decidió la ministra de Seguridad Patricia Bullrich haga olvidar lo mal que está la economía argentina. Al supermercado, al almacén, a pagar la boleta de la luz, el gas, el agua, el garaje, la prepaga o la obra social o cargarle combustible al auto, que es algo que hacemos todos los días, todo el tiempo.

 

Según la experiencia del consultor, el mejor candidato es el que no siente que tenga la victoria asegurada un año antes de los comicios

 

El gobierno cometería un error estratégico si confunde el impacto positivo que tuvo el llanto de Mauricio Macri en la gala del Colón con votos a favor en la elección de octubre próximo.

 

Están pasando cosas curiosas en el peronismo. A los que venimos analizando la actualidad política desde hace más de treinta años nos parecen más de lo mismo, pero vale la pena detenerse en las más notables.

 

El sistema político argentino pasó a modo "ebullición & confusión". El dato que lo conmovió no fue el hallazgo del ARA San Juan ni los atentados de terrorismo marginal protagonizados por los raros anarquistas durante las últimas horas. Es el acuerdo entre el kirchnerismo y el massismo para bloquear a Cambiemos en el Consejo de la Magistratura lo que todavía muy pocos terminan de comprender y asimilar.

 

Los analistas políticos superficiales expertos en analizar escenarios futuros no quieren arriesgar un pronóstico, porque temen las burlas de las redes sociales. Por eso hacen malabares para manipular los hechos. Pero la realidad, tarde o temprano se impone. Y la realidad indica que, más allá de lo que dice o lo que parece que hace, Cristina Fernández no tiene más remedio que ser candidata a presidenta.

 

Era imposible jugar la final de la Copa Libertadores de América con público visitante? No. De hecho la ciudad de Buenos Aires será sede del G20 y el nivel seguridad e inteligencia previa que se necesitan para asegurar su normal desarrollo es por lo menos veinte veces el que se precisa para garantizar la seguridad un superclásico en el Monumental o en la Bombonera.

 

Lo que pasó el 24 de octubre dentro y fuera del recinto de los diputados nacionales no debería ser tomado a la ligera. Pablo Sirvén lo calificó como un intento de golpe de Estado técnico, y su descripción no parece exagerada.

 

Hay una línea invisible que une a Cristina Fernández, Carlos Menem, Hugo Moyano y Daniel Scioli con una buena parte del peronismo, K o no K. Se trata de un pacto no escrito, pero lo suficientemente claro: el límite es la cárcel, como producto de una condena por delitos de corrupción.

 

El vicepresidente de Independiente Pablo Moyano, y el ex gobernador Daniel Scioli están a punto de recibir los beneficios del sistema de impunidad que les permite a los fiscales y jueces de garantías de la provincia de Buenos Aires proteger a los presuntos delincuentes, por más evidencia que haya para condenarlos y detenerlos.

 

¿Se va y rompe con Cambiemos Lilita Carrió? Primero analicemos los hechos. Luego ensayemos una conclusión.

 

Sobre las denuncias judiciales contra Hugo Moyano y Daniel Scioli, lo que sorprende no es tanto la falta de acompañamiento de la mayoría de los medios y el "sistema" político en general.

 

¿Qué pasará con la economía de aquí a las próximas elecciones presidenciales? Nadie en Argentina podría vaticinarlo con precisión. Y no podría hacerlo, porque ninguno, no importa la corriente de pensamiento o los intereses que representan, pudo pronosticar, en diciembre pasado, que 9 meses después el dólar superaría los $ 40.

 

Los analistas finos del poder en la Argentina siguen sosteniendo que Mauricio Macri asumió la Presidencia como producto de una serie de factores entre los que la suerte fue determinante.

 

Tanto el presidente Mauricio Macri como la ex presidenta Cristina Fernández están jugando tiempo de descuento.

 

El sube y baja del dólar y los cuadernos de la corrupción K están produciendo en el sistema político argentino un enorme impacto cuyas consecuencias son todavía, difíciles de predecir.

 

Si el Gobierno hubiera explicado desde el principio el peso de la herencia recibida, habría salido fortalecido sin poner en riesgo su credibilidad en cada crisis

El Presidente dice que esta crisis (con una devaluación de casi el 120% desde principio de año, con el dólar casi a $ 40, una tasa de riesgo país de casi 780 puntos, una inflación anual que seguro pasará el 35% pero que, para algunos se podría disparar hasta llegar a una hiperinflación) era algo que tendría que haber explotado, por lógica, en enero de 2016. Cree que eso no ocurrió porque el cambio de presidente hizo que el mercado transformara al país en la plaza emergente de moda más atractiva. Y que entonces el mundo nos empezó a prestar dinero a tasas más razonables.

 

No hay grieta más estúpida ni más falsa que la de Los Cuadernos de Oscar Centeno versus los desastres que provocan la inflación, combinada con la recesión, la devaluación del peso y el aumento de la pobreza. Ni el "queremos flan" de Alfredo Casero ni "más que los cuadernos me preocupa el hambre" de Florencia Peña resultan suficientes para explicar uno de los peores momentos de la Argentina desde 1983 hasta ahora.

 

En el gobierno están cada vez más preocupados por el impacto judicial, político y social, de la causa denominada los cuadernos de la corrupción. De otra manera no se explica cómo el miércoles pasado, el mismo día en que se frustró la sesión para discutir si se autorizaba o no el allanamiento a los domicilios particulares de Cristina en Recoleta, Río Gallegos y Calafate, se hayan llevado a cabo dos reuniones secretas, relevantes y en domicilios particulares.

 

El Presidente Mauricio Macri se hizo cargo de un nuevo trabajo: explicarle al mundo que los cuadernos de la corrupción K no van a tener la misma implicancia en la economía real que el Lava Jato en Brasil. Ya envió a varios secretarios y ministros a "separar la paja del trigo". Y él mismo está dispuesto a comunicarse con otros jefes de Estado y dueños de bancos y fondos de inversión para aclarar el punto.

 

El Presidente no lo va a repetir en público, porque su pensamiento, puesto en palabras, podría ser considerado una intromisión del Poder Ejecutivo al Poder Judicial.

 

Un reducido grupo que trabaja cerca del Presidente y que todavía confía en que será reelecto al año que viene se encuentra en plena tarea de identificación minuciosa de los denominados "desencantados".

 

Los que están cerca muy cerca del Presidente lo dicen en voz baja. Casi en silencio. Para que no sea interpretado como un dato de "soberbia" oficial o subestimación del mal momento económico que se encuentra atravesando el país.

 

En el medio de la devaluación y la corrida cambiaria de final todavía incierto, el Presidente Mauricio Macri cuenta con una pequeña ventaja. Excepto una parte del kirchnerismo, la mayoría de la oposición no quiere que el país se incendie.

 

El Gobierno debe ser claro al explicar el porqué de las decisiones que toma para resolver los problemas del país

 

Hasta cuándo va a seguir subiendo el precio del dólar? O lo que es lo mismo, pero más comprensible para la mayoría de los argentinos: ¿Cuánto más valor va a perder el peso, los bienes, las propiedades, el salario y todo lo que se compra y lo que se vende con moneda nacional? Nadie lo puede calcular con seriedad. Lo que viene pasando con la economía desde diciembre del año pasado hizo trizas todos los pronósticos de los especialistas.

 

El presidente Mauricio Macri está como el piloto de un avión que acaba de protagonizar un aterrizaje de emergencia en el medio de una tormenta. Todavía los pasajeros siguen temblando. Y la tripulación también. Ahora hay que hacer, de inmediato, un relevamiento de los daños. Y más tarde revisar el aparato, para determinar qué reparaciones necesita la aeronave y cuándo estará de nuevo en condiciones de volar y llegar a destino.

 

El haber tenido que recurrir al Fondo Monetario Internacional, el prestamista de última instancia, es una evidencia de que la Argentina estaba punto de caer en una crisis gravísima.

 

Hugo Moyano es el sindicalista más poderoso de la historia de la Argentina. Ni Augusto Timoteo Vandor, ni Lorenzo Miguel, ni ningún otro en ninguna época tuvo tanto poder económico y político ni la capacidad de apriete y extorsión que tiene hoy el líder de los camioneros argentinos.

 

Es posible que el presidente Mauricio Macri haya interpretado mal las razones del triunfo de Cambiemos en las elecciones presidenciales de 2015 y las legislativas de 2017.

 

El próximo miércoles será un día clave. Es porque la Cámara de senadores decidirá si sancionará la ley que viene de Diputados y que propone retrotraer los aumentos de tarifas a noviembre del año pasado o si quedará sin efecto esa propuesta de la oposición.

 

La corrida cambiaria y la devaluación hicieron lo que no se atrevió a hacer este gobierno ni bien asumió: poner sobre la mesa la verdadera dimensión de la crisis.

 

Página 1 de 4

Fundado el 4 de agosto de 2003

Top
We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…