Luis Majul

Luis Majul

Los que están cerca muy cerca del Presidente lo dicen en voz baja. Casi en silencio. Para que no sea interpretado como un dato de "soberbia" oficial o subestimación del mal momento económico que se encuentra atravesando el país.

 

En el medio de la devaluación y la corrida cambiaria de final todavía incierto, el Presidente Mauricio Macri cuenta con una pequeña ventaja. Excepto una parte del kirchnerismo, la mayoría de la oposición no quiere que el país se incendie.

 

El Gobierno debe ser claro al explicar el porqué de las decisiones que toma para resolver los problemas del país

 

Hasta cuándo va a seguir subiendo el precio del dólar? O lo que es lo mismo, pero más comprensible para la mayoría de los argentinos: ¿Cuánto más valor va a perder el peso, los bienes, las propiedades, el salario y todo lo que se compra y lo que se vende con moneda nacional? Nadie lo puede calcular con seriedad. Lo que viene pasando con la economía desde diciembre del año pasado hizo trizas todos los pronósticos de los especialistas.

 

El presidente Mauricio Macri está como el piloto de un avión que acaba de protagonizar un aterrizaje de emergencia en el medio de una tormenta. Todavía los pasajeros siguen temblando. Y la tripulación también. Ahora hay que hacer, de inmediato, un relevamiento de los daños. Y más tarde revisar el aparato, para determinar qué reparaciones necesita la aeronave y cuándo estará de nuevo en condiciones de volar y llegar a destino.

 

El haber tenido que recurrir al Fondo Monetario Internacional, el prestamista de última instancia, es una evidencia de que la Argentina estaba punto de caer en una crisis gravísima.

 

Hugo Moyano es el sindicalista más poderoso de la historia de la Argentina. Ni Augusto Timoteo Vandor, ni Lorenzo Miguel, ni ningún otro en ninguna época tuvo tanto poder económico y político ni la capacidad de apriete y extorsión que tiene hoy el líder de los camioneros argentinos.

 

Es posible que el presidente Mauricio Macri haya interpretado mal las razones del triunfo de Cambiemos en las elecciones presidenciales de 2015 y las legislativas de 2017.

 

El próximo miércoles será un día clave. Es porque la Cámara de senadores decidirá si sancionará la ley que viene de Diputados y que propone retrotraer los aumentos de tarifas a noviembre del año pasado o si quedará sin efecto esa propuesta de la oposición.

 

La corrida cambiaria y la devaluación hicieron lo que no se atrevió a hacer este gobierno ni bien asumió: poner sobre la mesa la verdadera dimensión de la crisis.

 

Hugo Moyano no está preocupado por la suba del dólar, el regreso del FMI a la Argentina ni la pérdida del poder adquisitivo de los choferes de los camiones después de dos semanas turbulentas.

 

El sacudón de los últimos días, que todavía no terminó, debería servir de lección para toda la dirigencia política. Sin embargo, el primero que debería tomar nota y empezar a revisar su manera de ejercer el poder es el Gobierno.

 

El Gobierno cree que la corrida cambiaria terminó y que hoy no va a pasar nada raro con el dólar. En este sentido, es optimista. El Gobierno también hace autocrítica.

 

La tormenta perfecta que tanto necesitaba la oposición para tener la esperanza de transformarse en alternativa para 2019 finalmente, sucedió.

 

Debería haber algo en el medio entre los golpes de tarifa con que cada tanto el Gobierno sacude a la clase media metropolitana y la receta delirante de Cristina Kirchner de retrotraer su costo a diciembre del año pasado y congelarlas hasta Dios sabe cuándo.

 

Le hizo bien o mal al gobierno del Presidente Mauricio Macri le intervención de Lilita Carrió, Alfredo Cornejo y Mario Negri en su política de aumentos de tarifas para el gas?

 

El Presidente es un hombre de suerte. Ganó las elecciones presidenciales con los justo. Algunos incluso dicen, con datos estadísticos en la mano, que si la campaña se prolongaba una semana más, Mauricio Macri hubiera perdido frente a Daniel Scioli.

 

Ni Macri puede calmar la tensión que generan las acusaciones mutuas entre el presidente de la Corte y la diputada

Aunque ambos eligieron la misma estrategia de victimización y esperan sacar partido político de esa iniciativa, en el fondo, los ex presidentes Lula Da Silva y Cristina Fernández de Kirchner no se parecen en casi nada.

 

Todo huele a coimas alrededor de varios jueces de Comodoro Py. Todo huele a coimas alrededor de Cristóbal López.

 

Ayer, en La Cornisa, el presidente Mauricio Macri fue lapidario contra Cristóbal López, Hugo Moyano y Daniel Scioli también. A López, para que no quedaran dudas después del vergonzoso fallo que no sólo lo puso en libertad, sino también bajó la carátula de evasión fraudulenta a evasión fiscal simple, lo llamó malversador de fondos y delincuente.

 

Aciertos propios, errores de sus adversarios y una oposición sin candidatos fuertes allanan los planes de reelección del Presidente

 

Hay un dato que circula en los pasillos de Comodoro Py y puede provocar un fuerte impacto en todo el sistema judicial y también el sistema político. Es la presunta e inminente liberación del hombre de negocios K, zar del juego y evasor fraudulento, Cristóbal López.

 

Cerca del jefe de gabinete, Marcos Peña, se deben estar divirtiendo de lo lindo. Los mismos que acusan a Jaime Durán Barba y al propio Peña de ser los responsables de que el Gobierno comunique mal, quedaron primero confundidos y después sorprendidos.

 

Nadie sabe a ciencia cierta si la gran jugada de marketing político del año fue una idea de Jaime Durán Barba; del sociólogo español Roberto Zapata; del jefe de Gabinete, Marcos Peña, o del propio presidente Mauricio Macri. Lo que sí se puede asegurar, a pocos días de su lanzamiento, es que la discusión sobre la posible legalización del aborto está atravesando a todo el sector adulto de la sociedad argentina, casi sin excepciones.

 

Es la iniciativa del presidente Mauricio Macri de habilitar la discusión sobre la legalización del aborto en el parlamento una cortina de humo? ¿Lo hace para tapar la andanada de las noticias negativas sobre la economía y los incipientes casos de corrupción o falta de ética que empezaron a aparecer en el gobierno con inquietante frecuencia?

 

Qué habríamos escrito quienes nos consideramos periodistas críticos si a un subsecretario General de la Presidencia de Néstor Kirchner o de Cristina Fernández le hubieran encontrado un millón 200 mil dólares en una cuenta, en Andorra, que no fue declarada ni ante la AFIP ni ante los organismos de control?

 

Mauricio Macri dice que pasó gran parte de su vida luchando contra los prejuicios que los demás tenían sobre él. Ahora, sobre la mitad de su primer mandato como Presidente, todo parece indicar que tendrá que seguir peleando contra "ese fantasma", por lo menos, hasta que le entregue la banda a su sucesor o sucesora.

 

El Gobierno y más precisamente, el Presidente, están pasando por unos de sus momentos más difíciles. Tienen, la administración y el propio Mauricio Macri, demasiados frentes abiertos, con partidos a mitad de jugar y cuyos resultados aparecen inciertos.

 

El Presidente no saldrá a gritarlo en público, pero en el fondo, sabe que su enfrentamiento directo y terminal, con Hugo Moyano, el sindicalista más poderoso de la Argentina, es inexorable. Que la dinámica del conflicto no tiene retorno.

 

En esta segunda mitad de su mandato, el Gobierno deberá explicar mejor sus decisiones y recordar a sus votantes desde dónde se partió

 

Hoy puede pasar cualquier cosa. Dentro y fuera del Congreso. Dentro, porque Cambiemos no tiene el quórum asegurado. Y fuera, porque la decisión de reemplazar a la Gendarmería por la Policía de la Ciudad para hacerse cargo de la seguridad alrededor del Parlamento, en semejante contexto, es una experiencia inédita, de resultados inciertos.

 

El Presidente Mauricio Macri sostiene que si la reforma previsional no sale de Diputados tal como la aprobó el Senado, la inercia del aumento del gasto social se transformará en una bola de nieve que hará explotar a la economía.

 

El problema de fondo de Cristina Fernández y sus seguidores no es judicial. Es político. Y por qué no, también psicoanalítico.

 

Todo el "círculo rojo" se pregunta ahora mismo si el próximo en ingresar a una cárcel será el ex secretario general de los camioneros, Hugo Moyano, o su hijo, actual número del gremio, Pablo Moyano. Facundo, hijo de Hugo y hermano de Pablo, también se preguntó la semana pasada por qué los periodistas presentaban la pérdida de la libertad de ambos como una hipótesis que no se debería descartar. La respuesta es obvia, pero merece una explicación.

 

Macri está convencido de que los agentes del grupo Albatros no mienten. Que tiraron en defensa propia respondiendo a disparos con armas de fuego, y que entre 15 y 20 individuos violentos, armados con lanzas, cuchillos, piedras y boleadoras, intentaron matarlos.

 

El Presidente Mauricio Macri está muy preocupado. Cree que el hecho de que organizaciones que se dicen mapuches hayan pasado de las piedras y los palos a las balas de verdad es síntoma de una escalada de violencia armada que se podría acrecentar.

 

El pasado reciente se empeña en ocultar el mejor momento del gobierno nacional desde que Mauricio Macri asumió hace casi dos años.

 

En el gobierno nacional, las posiciones están dividas: hay quienes festejan la sorpresiva detención del ex videpresidente, Amado Boudou, y hay quienes lamentan la manera en que se decidió y el hecho de que se lo mostrara en público descalzo, en piyama, despeinado, mientras le leían sus derechos.

 

El desafío que se autoimpuso el Presidente Mauricio Macri es más ambicioso y difícil que ganarle a Cristina Fernández, o conquistar definitivamente el conurbano bonaerense.

 

El miércoles 25 de octubre fue un día histórico. Sin embargo el Presidente no sintió la necesidad de cambiar su agenda. Lucía imperturbable, mientras Julio De Vido, el hombre más poderoso de los últimos años después de Néstor Kirchner y Cristina Fernández, ingresaba a prisión.

 

¿Qué hacer con Cristina Fernández después de consumada su primera derrota electoral? El proyecto político que encabeza atrasa y espanta.

 

Aunque jamás lo dirá en público, al presidente Mauricio Macri le convendría Cristina Fernández como jefa de la oposición hasta el fin de los días. Porque le volvería a ganar una y otra vez, y eso le permitiría conservar el poder durante, por lo menos, seis años más. Para corroborar semejante razonamiento, basta con analizar las últimas noticias.

 

El reclamo ciudadano fortalece la decisión del Gobierno de empujar, como nunca antes, las causas contra la corrupción de Estado

 

El equipo de campaña de Cambiemos entró en estado de alerta. Sus responsables no quieren que la ola de optimismo que se percibe sobre el resultado de las próximas elecciones de octubre termine funcionando como un bumerán y les haga perder votos y poder.

 

El Presidente Mauricio Macri cree estar en uno de sus mejores momentos desde que asumió. Excepto por su rodilla derecha, que lo tiene a mal traer y le impide jugar al fútbol y al paddle, parece más cómodo que nunca.

 

Desde que la ex presidenta entró en pánico ante la posibilidad cierta de perder las elecciones de octubre, la militancia está desconcertada. También abrumada. Como si sus integrantes más honestos quisieran tirar la toalla antes de tiempo.

 

Cristina Fernández le mintió una y mil veces a Luis Novaresio. Pero hubo una mentira flagrante: la que afirma que ella siempre declaró en tiempo y forma todos los detalles de su patrimonio y la fortuna familiar.

 

Dos pequeñas grandes ideas sintetizan lo lejos que Cristina Kirchner y sus seguidores están de la verdad y los datos reales. Están resumidas en dos consignas políticas. Una reza: Macri/basura/vos sos la dictadura. La otra dice: "Oh/ Vamos a volver/ a volver/ a volver/ vamos a volver.

 

Ahora que volvió a arrancar la campaña y que otras noticias empiezan a competir para quitarle espacio, es un buen momento para pedir que no se olviden de Santiago Maldonado.

 

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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