Alcadio Oña

Alcadio Oña

Poco previsor, el macrismo armó un sistema de ajustes muy atado al tipo de cambio. Los aumentos que vienen y el desafío de la contención social.

 

Recorte del gasto público: $ 300 mil millones.

 

Caen fondos para gastos en educación, salud y pagos a proveedores. Y un rígido sistema de cuotas y pagos manda en los ministerios.

 

El BCRA no puede frenar la disparada del dólar.

 

Una conclusión de los que conocen el juego: "La presión cambiaria estaría diciendo que 25 es poco".

 

Se han perdido ventas hasta en los mercados más cercanos. Y las de otros países, también cercanos, crecieron al doble de las argentinas.

 

Gastos en grande habrá que bajar. Y como son costos políticos, Mauricio Macri decidirá al fin por dónde pasará la podadora y por dónde no pasará

 

Otro dato: la venta de los más caros nafta y gasoil premium, poco menos que vuela. Y supera en mucho a la de súper y a la de gasoil tradicional.

 

Inquietante 2,3% de inflación en marzo

 

El próximo mes comenzará a ponerse a prueba la fuerte apuesta de proyectos para rutas y autopistas en el formato asociación público-privada.

 

Informalidad, ocupaciones no registradas, trabajo en negro o como quiera llamársele es un problema que desde fines de los 90 ronda al 33% de los asalariados del sector privado, aunque más claro sería decir: hoy sacude a 5 millones de personas.

 

En el Tarot, la carta que lleva el número 15 representa a El Diablo. En la quiniela, 15 es La Niña Bonita. Y en el Gobierno, Todo al 15 es la gran apuesta del año o una variable clave que se pretende guíe buena parte de la economía.

 

Mucho ruido alrededor del tema combustibles.

 

La industria acumuló desajustes productivos ya estructurales. Y su fuerte déficit externo es un comedero de dólares siempre preocupante.

 

Desde que el alto mando político del Gobierno sepultó de un plumazo la meta inflacionaria que el Banco Central había fijado para este año y la reemplazó por otra bastante mayor, el dólar subió 5,4%. Y si el punto de partida es principios de diciembre, acumula 13%.

 

Menos fiesta, hubo de todo en este comienzo de 2018.

 

En diciembre, pegarán de lleno los aumentos de gas y electricidad

 

Devaluar puede ser un atajo que conduzca a ningún lugar o a lugares demasiado riesgosos, como sostiene Luis Etchevehere, el ex presidente de la Sociedad Rural hoy en papel de ministro de Agroindustria. Aun así, los efectos del dólar barato asoman todo el tiempo y asoman por todas partes.

 

O los dólares que cubren el déficit fiscal vs. los pesos que deben emitirse.

 

El titular del BCRA afirma que si no fuese por su estrategia, la inflación sería más alta.

 

Es un comentario recurrente entre los especialistas que llevar la carga desde los centros de producción a los puertos sale, aquí, más caro que conducirla luego a la lejana China. Alude al costo del transporte, de los fletes y de la logística, a una parva de obstáculos que, junto a otras parvas, limitan la competitividad de los bienes exportables.

 

Cerca del presidente Macri manejan una cota de alrededor del 10%.

 

Para empezar, una historia puertas adentro o no tan adentro del Banco Central. La cuenta gente hace rato próxima al Banco Central y que también de antiguo acostumbra recorrer el espinel financiero.

 

Falta avanzar mucho para alcanzar ciertos estándares augurados.

 

No es un secreto o no lo es entre los especialistas que la economía argentina, y sobre todo la actividad industrial, es muy dependiente de bienes e insumos importados.

 

Hay una ensalada de números en la disputa que enfrenta a Buenos Aires con el resto de las provincias por el viejo Fondo del Conurbano. Más que una ensalada de números, mejor sería decir que hay una montaña de plata en juego y un final abierto donde existirán, inevitablemente, ganadores y perdedores.

 

Algunos brotes verdes ya había, pero ahora, después de meses y meses esperándolos, están apareciendo aquellos que en varios sentidos pesan fuerte sobre la actividad económica y tienen por lo tanto un valor diferente: los de la industria y el comercio tanto mayorista como minorista.

 

El levantamiento del cepo, la liberación del mercado cambiario y el arreglo con los fondos buitre sacaron de escena la llamada restricción externa entendida, entre otras cosas, como imposibilidad de acceder al financiamiento internacional y escasez de divisas.

 

Hacia mediados del mes pasado, el jefe del Banco Central usó un ejemplo de la cocina interna para mostrar lo bien que está funcionando el sistema de flotación del dólar.

 

Hacia fines del año pasado le preguntaron al jefe del Banco Central cuándo creía que la inflación iba a dar “cero coma algo”, y respondió: “En junio o julio”. Falta muy poco entonces para comprobar si esta vez Federico Sturzenegger acertó con el pronóstico.

 

Nada demasiado novedoso habría en afirmar que las exportaciones y más todavía, la composición de las exportaciones, son una buena medida del desarrollo relativo alcanzado por los países.

 

El Nación tiene un stock de $ 130.000 millones en Lebac. Planea recortes y usar la plata en créditos. Pero de ahí sale un tercio o más de sus ganancias.

 

El Gobierno tiene casi cubiertas las divisas de este año. Pero en octubre se juegan más dólares y el margen de maniobra  para un ajuste fiscal.

 

Para esta misma época del año pasado hubo un argumento y una conclusión que ahora se replican casi calcados. El argumento es que todavía conviven salarios viejos con precios nuevos y la conclusión, que una vez cerradas todas las paritarias habrá un repunte del consumo.

 

Apretado por la falta de inversiones, Macri optó por acuerdos que van a profundizar asimetrías. Y que sumarán al ya fuerte déficit con China.

 

Los efectos de la reforma serían neutros medidos por el costo fiscal. Pero no neutrales, pues lo que se les dé a algunos saldrá  del bolsillo de otros.

 

La economía argentina no está en condiciones de enfrentar una dura competencia externa. Y existe bastante más que un dólar retrasado.

 

Ya cruzadas por la campaña electoral y de hecho por las propias elecciones de octubre, hay leyes clave que el macrismo necesita sancionar tanto en el Congreso Nacional como en la Legislatura de la provincia de Buenos Aires. Con muchísima plata en juego, deben salir si no pronto inevitablemente antes de fin de año.

 

La información puede meter mucho ruido, al menos por lo controvertida. Eso ya está asegurado si sale a luz con membrete incluido, pues sacudiría una pulseada que el Gobierno ha tomado como un test clave en varios sentidos: la paritaria docente de Buenos Aires, donde el oficialismo juega varias cosas simultáneas además de la partida misma.

 

Un mes la construcción sube y al siguiente baja, o viceversa, pero siempre con el cemento a la espera de las famosas obras públicas.

 

Mario Brodersohn, economista, secretario de Hacienda de Raúl Alfonsín, presidente de la consultora Econométrica, acaba de pintar un panorama bastante parecido al que imagina y ambiciona el macrismo. Resumido, dice que si varios planetas empiezan a alinearse, cerca de las elecciones de octubre de 2017 la Argentina podría vivir un veranito económico.

 

Hace 16 años que no se tocan las escalas de ingresos sobre las cuales son aplicadas las alícuotas del Impuesto a las Ganancias, o sea, desde cuando un dólar valía un peso. Durante ese período, larguísimo por cierto, la inflación acumuló 1.500% y el precio del dólar se multiplicó por quince.

 

Algunos especialistas han detectado, últimamente, un fenómeno si se quiere inusual en el comercio exterior argentino. Y se manifiesta bajo la forma de una mejora en los llamados términos del intercambio, o sea, en la diferencia entre el precio de los productos que el país exporta y el de los bienes que importa.

 

Preguntas de la vida cotidiana: ¿de qué habla la gente cuando protesta por los cortes de luz o la falta de gas? O hace lo mismo con trenes que si existen funcionan mal, con el estado de los hospitales y los caminos, cuando pena por no tener cloacas ni agua potable o debe convivir con el enorme, crónico déficit de viviendas.

 

Son de estos días un jueguito estadístico de doble mano y un embrollo ya lanzado que lo anima.

Si por una vez fuese posible dividir la economía en dos planos, hay uno de corto plazo, apremiante y del que el Gobierno no termina de salir. En el otro, aparece un modelo de mediano y largo plazo, ambicioso, quizás controvertido, pero enfocado a dar vuelta una estructura económica plagada de agujeros.

 

Los desplomes económicos, como el que ahora reflejan todos los números del INDEC, nunca se distribuyen de un modo parejo. Tampoco los estancamientos semejantes al que coloreó los últimos años del ciclo cristinista.

 

Interés sobra, lo dice todo el mundo. Pero falta que se vea y lo que por ahora se ve es “mucha consulta, mucho flirteo, nada demasiado concreto”, dicen en bancos importantes que son, al fin, la puerta de entrada al blanqueo de capitales.

 

El año pasado, el 2014 o el 2013, fueron tiempos de proteccionismo a fondo. Pero vale una aclaración antes de seguir con la serie: no hubo ahí una política orientada a preservar la actividad productiva, ni tampoco un foco puesto en la famosa reindustrialización que sólo fue famosa en el eslogan kirchnerista.

 

Es obvio de toda obviedad que el éxito del blanqueo, el de éste y el de otros, depende de al menos tres requisitos. Uno, los beneficios que a los evasores les reporte regularizar su situación ante el Fisco. Dos, el riesgo que corren si no lo hacen. Y tres, la seguridad de que sus nombres serán mantenidos bajo reserva y no empezarán a ser ventilados en listas de uso peligroso.

 

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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