Sergio Crivelli

Sergio Crivelli

El Gobierno debe ajustar porque se encuentra entre la espada y la pared. El macrismo tiene una sola alternativa: pagar el costo. El peronismo, que no gobierna, ¿por qué tendría que hacerlo?

 

El debate sobre el aborto en Senado se inició en un curioso contexto. Es una puesta en escena para los medios en la que todos ya tienen posición tomada. La Iglesia y su rechazo, el Presidente y una jugada temeraria y la oposición jugando su partido.

 

Macri continuó equivocándose al no abandonar el gradualismo. No es responsable de la adversa situación global, pero sí de dar señales contradictorias sobre el ajuste que generan desconfianza

 

La salida del ministro Juan José Aranguren del gabinete no tuvo ni lejanamente una repercusión acorde con su importancia. Representó, sin embargo, la mayor derrota del proyecto de saneamiento económico puesto en marcha en 2015.

 

El gobierno consiguió una tregua en la escalada del dólar. Lo que sigue es la arremetida opositora por el ajuste. El optimismo de Durán Barba reemplazado por el realismo fiscal y financiero

 

El debate por la despenalización del aborto sumó inesperados protagonistas: grupos de militantes, famosos y diversos colectivos que han logrado torcer una votación en Diputados. Los legisladores contrarios al proyecto y la Iglesia -con el Papa incluido- equivocaron el camino en la Cámara Baja y están a punto de hacerlo nuevamente en el Senado.

 

La trepada del dólar se llevó a Sturzenegger. Para frenarla no alcanzó el pacto con el FMI ni la supertasa de interés. La salida de las lebacs se hizo mal lo que generó un efecto "puerta doce".

 

Con una maniobra tan rápida como sorpresiva Mauricio Macri consiguió la semana pasada alejar la economía del borde del abismo financiero a través de un acuerdo relámpago con el FMI. Ahora debe esperar la ofensiva de la oposición, con la que librará una batalla por el Presupuesto 2019.

 

Macri recibió un fuerte apoyo político-financiero que lo pone a resguardo de las turbulencias internacionales. Pero tendrá que hacer un duro ajuste fiscal en plena lucha por la reelección.

 

Mauricio Macri empieza a perder impulso y el populismo se unifica, mientras la posibilidad de un cambio que saque al país del estancamiento se diluye. En ese marco, el Presidente se vio obligado a pagar el costo político de haber vetado la ley de rebaja de tarifas para evitar ponerle el último clavo al ataúd de la economía.

 

El intento de rebajar las tarifas monopolizó por unos días la agenda mediática y permitió al peronismo derrotar a Macri en el Senado, pero murió con el veto. El gobierno optó por confrontar.

 

La Argentina vive un proceso político difícil de dilucidar. El Gobierno tropezó con la economía de manera inesperada y debió soportar una rebelión interna. La oposición se debate entre la improbable vuelta al pasado y su reemplazo por un peronismo alternativo, el de Juan Manuel Urtubey, que no se diferencia demasiado del macrismo.

 

Carrió y la UCR fueron los primeros en intentar sacarle ventaja electoral a Macri oponiéndose a la suba, pero debieron dar marcha atrás. El PJ empezó unido y terminó más dividido que antes.

 

Macri creyó que podría seguir postergando el ajuste, pero una corrida cambiaria lo devolvió a la realidad. La oposición no es una amenaza; la pérdida del optimismo económico sí lo es

 

El Presidente tiene la difícil misión de decirle a una sociedad con baja tolerancia a la realidad que se terminó el financiamiento que permitía un gasto público sin control. Debe administrar pobreza y es muy difícil encontrar socios para tan ingrata tarea.

 

La estrategia que permitió el triunfo de Cambiemos en 2017 ya no es viable. La única forma de evitar una crisis es el ajuste. El peronismo no es competitivo, pero puede generar turbulencias

 

El gobierno terminó retrocediendo ante la presión del dólar. El gradualismo dependía del crédito, un insumo que se encareció. Habrá ajuste con costo político y social para evitar la crisis.

 

El deterioro de la situación de Emilio Monzó en el oficialismo ha dado pie a infinidad de expresiones de condolencias periodísticas.

 

La oposición peronista se unió en el Congreso en una ofensiva contra la suba de tarifas. El `establishment' financiero optó, al mismo tiempo, por salir del peso y presionó sobre el dólar

 

Los reclamos de la UCR al Presidente por las tarifas van más allá de las críticas por el impacto social que provocan. Son el intento de la vieja política de marcar territorio, en especial ante la perspectiva de cuatro años más del líder del PRO en el poder. Lo mismo le sucede al PJ en plena intervención.

 

Siete días de política. La "rebelión" de la UCR por el gas está vinculada más con las candidaturas de 2019 que con el bolsillo de la clase media. El PRO avanza en varias provincias a expensas de los radicales.

 

Todos los partidos ponen la mira en las próximas elecciones. En Cambiemos los candidatos y la estrategia están definidos. La UCR se mueve con un aspirante como Alfredo Cornejo, cuya ofensiva no parece tener demasiada base. El peronismo dejó los escándalos del pasado y parece tener entre las sombras a Eduardo Duhalde.

 

El escenario más complejo para el gobierno es el económico. En el político, mantiene la presión sobre el fuero federal y Lorenzetti. El peronismo, entretanto, se neutraliza a sí mismo.

 

Mauricio Macri y Mariano Rajoy tienen buena sintonía por varios motivos. Ambos son producto de crisis graves de origen demagógico En Argentina y España les tocó a estos dos representantes de la racionalidad económica salir del pantano con una estrategia progresiva.

 

La esperada presentación del ministro de Finanzas reflejó el escenario político post 2015. El oficialismo no pasa apremios graves porque enfrenta a un peronismo anarquizado y sin ideas

 

La Prensa anticipó que Agustín Rossi aspiraba a la candidatura presidencial por el kirchnerismo. Este "posicionamiento" del diputado santafesino fue confirmado días atrás por uno de los principales voceros, el camporista Andrés Larroque. Está claro que ningún Kirchner estará en la compulsa electoral.

 

En octubre el gradualismo probó ser la estrategia electoral adecuada para consolidar políticamente al gobierno. La semana última demostró que también sirve para recuperar la economía.

 

La opción del peronismo democrático no populista y sin energúmenos en el comando es la única con futuro en el mediano plazo.

 

La oposición al gobierno no sólo se expresa mediante disturbios callejeros o escándalos en el Congreso. También opera en la controvertida justicia encargada de investigar la corrupción "K".

 

La incertidumbre fue la que puso en marcha a la clase política con tanta anticipación. Como el gobierno que modela a la oposición es inclasificable, la oposición puede ser casi cualquier cosa.

 

Opera a voluntad para contener los precios que comenzaron a desbordar riesgosamente: 2,4% los minoristas en febrero y 4.8%, los mayoristas. Usará tasas y dólar como ancla. El PJ, mira

 

El kirchnerismo está incubándose un cambio que podría ser definido como un "duranbarbismo" para todas y todos. Desde la nueva perspectiva la militancia, el setentismo, el "vamo" lo "pibe", la murga y el Nestornauta deberían dejar lugar a métodos más apropiados para reclutar a una filistea clase media urbana, preocupada por cosas banales como el metrobús.

 

El gobierno respondió a la violenta ofensiva opositora de fin de año. Fuerte presión sobre el poder corporativo -sindicatos, UIA e Iglesia- y una agenda "progre" para entretener diputados.

 

A las corporaciones les va mal con Macri. La apertura de sesiones del Congreso generó una infinidad de análisis, pero nadie reparó en un detalle de importancia. No concurrieron representantes de peso del "establishment" empresario, sindical o eclesiástico.

 

La decisión el Presidente de abrir el debate parlamentario sobre la despenalización de esta práctica creó un escenario pleno de paradojas, dudas e ineptitudes.

 

El gobierno le vació la marcha a Moyano, que perdió el apoyo de la CGT y quedó pegado al kirchnerismo. Cuando las expectativas económicas declinan, irrumpe el aborto en la agenda pública.

 

Una guerra ardua para dejar atrás un pasado deplorable. Pero para ganarla no necesita alumbrar nuevas ideas movilizadoras, sino algo más difícil y concreto: derrotar la inflación, causa y efecto de la pobreza y el atraso de la Argentina populista.

 

El que hasta 2015 fue el partido hegemónico de la Argentina enfrenta un problema inédito: su máxima candidata, Cristina Fernández de Kirchner, no es peronista y le bloqueó el camino al poder. Le faltan votos para llegar al poder y para colmo atrae a figuras en decadencia como Hugo Moyano.

 

Maquiavelo aconsejaba hacer todo el mal junto y administrar el bien de a poco. Esa es la estrategia detrás de la devaluación y el tarifazo, que encomienda a la inflación la tarea de licuar el gasto.

 

La ministra de Seguridad explicó con toda claridad que el primer bien a proteger es la vida de los ciudadanos que no delinquen

 

Hugo Moyano quiso amedrentar al Ejecutivo con una profecía golpista. Otra demostración de la costumbre de la CGT de arremeter contra los gobiernos no peronistas.

 

Sigue cometiendo errores no forzados en momentos en que su imagen baja por el recorte del gasto. Lo único que lo ayuda es la fractura del peronismo y el desprestigio kirchnerista.

 

En sus dos primeros años de mandato el Presidente sorteó la amenaza populista haciendo populismo encubierto bajo el nombre de gradualismo. Ha resuelto no confrontar, dejar el reformismo para más tarde y seguir cobrando el impuesto inflacionario que es nocivo, pero genera menos pataleo.

 

En Europa Mauricio Macri aseguró que el país salió de un ciclo populista y entró en uno reformista sin crisis. Pero se prepara para negociar el ajuste con el peronismo menos beligerante.

 

 

Zaffaroni cultiva la propensión a escandalizar a sus objetores con declaraciones y a veces con fallos, pero en esta oportunidad les ha hecho un servicio, porque no es igual que exprese sus deseos de que Mauricio Macri se vaya en helicóptero una senil Hebe de Bonafini que lo haga alguien tenido por jurista famoso.

 

El ministro de Trabajo no sólo maltrató a una empleada, sino que la ubicó en un sindicato intervenido. Tomó al Estado como agencia de empleo con una actitud propia del gobierno anterior

 

 

74 años después los líderes de gremios poderosos son en buena parte empresarios, poseen patrimonios imposibles de justificar y cobran "peajes" en las actividades que controlan, hecho denunciado por investigaciones judiciales en curso.

 

El peronismo en sus distintas variantes acusa al gobierno de ajustador, a contramano de la realidad. Lo real es que el desborde del gasto sembró dudas sobre el crecimiento futuro

 

La unidad del PJ comenzó con una división entre kirchneristas y antikirchneristas.

 

Ahora los gremialistas también van a la cárcel. En el año del ajuste la CGT quedó en medio de un movimiento de pinzas entre Macri y las organizaciones que responden al papa Francisco.

 

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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