Sergio Crivelli

Sergio Crivelli

El informe final de la comisión parlamentaria investigadora de la pérdida del submarino ARA San Juan tuvo dos facetas. Una política, que terminó siendo partidista, y otra técnica, que no aportó más que hipótesis.

 

El crecimiento de la fórmula de Juntos por el Cambio en las encuestas impuso tres paradojas: a) el temor del propio Gobierno ante la posibilidad de que la confianza lleve a los votantes a no concurrir a las PASO; b) la incertidumbre en materia económica que generaría el triunfo del binomio Fernández-Fernández; c) la imposibilidad de Cristina Kirchner de dejar atrás la idea de la puja entre el futuro y el pasado K.

 

Si Alberto Fernández constituye la apuesta por la moderación de Cristina Kirchner en la fórmula presidencial kirchnerista, el camuflaje no está resultando. Cada vez que toma la palabra expresa el pensamiento extremista de La Cámpora y jamás explica cómo respondería el Frente de Todos ante la situación económica.

 

Cristina Kirchner asoma como ganadora en todas las encuestas. Los votantes que prometen su apoyo a CFK están descontentos con la situación económica. Creen o simulan creer que durante la "década ganada' estaban mejor del mismo modo que la fórmula Perón-Perón en 1973 aseguraba el regreso al paraíso perdido.

 

Las distintas elecciones provinciales arrojaron un fenómeno contundente: en 15 de ellas se impuso el aparato peronista. La presencia del ex jefe del bloque de senadores K en la fórmula como candidato a vice de Mauricio Macri tiene el fin de captar a esas estructuras, en especial a las reticentes a encolumnarse tras la fórmula Alberto Fernández-Cristina Fernández.

 

Acá no hay doble comando. El propio Pichetto lo dijo claramente: “Macri tiene los votos, la autoridad y el poder”.

 

La jefa del FMI y el presidente del Brasil apoyaron a Mauricio Macri. CFK convirtió un video del Papa en un spot de campaña. Massa hizo su penúltima pirueta para volver al kirchnerismo.

 

Salió a la luz un posible acuerdo entre María Eugenia Vidal y Sergio Massa a través de listas colectoras. La táctica es consecuencia de que la gobernadora encuentra dificultades serias para vencer al kirchnerismo en la provincia y planteó ese procedimiento con el visto bueno de Mauricio Macri, que poco tiempo atrás lo había eliminado mediante un decreto.

 

Desde que Cristina Kirchner anunció que sería candidata la polarización se aceleró. Los radicales apoyaron a Macri. Lavagna quedó solo y Massa comenzó a tomar envión para volver con los K

 

Los miembros de Alternativa Federal tendrán fatalmente que alinearse con Mauricio Macri o Cristina Kirchner. No hay alternativa. Ni unitaria, ni federal.

 

La primera reacción fue de Roberto Lavagna que rompió con el PJ alternativo que, a su vez se alineó con Macri. Massa sigue gambeteando, pero con un margen de maniobra que se estrecha.

 

La compulsa electoral esta vez está definida por la suerte judicial de uno de los candidatos. No importan los proyectos ni los liderazgos. Por las dudas, Alberto Fernández ya se encargó de anunciar que no dudará en intervenir ante eventuales condenas para su jefa, Cristina Kirchner, la persona que lo ungió como aspirante a la Presidencia.

 

De manera sorpresiva Cristina Fernández anunció que competirá como candidata a vicepresidente de Alberto Fernández. La jugada instala la incertidumbre sobre quién ejercerá el poder real.

 

La elección cordobesa demostró dos cosas: que los candidatos que lideran las encuestas nacionales, Macri y CFK, no tienen un poder territorial propio y que el PJ federal es tan antikirchnerista como Macri

 

La causa de las crisis inacabables no es una supuesta grieta ideológica sino la incapacidad de la dirigencia para sanear la economía y renunciar a la demagogia electoral.

 

La ofensiva del "establishment" contra el presidente no prospera, entre otros motivos, porque la dirigencia política no puede ofrecer una figura aceptable para reemplazarlo

 

Un ataque contra el peso, los bonos y las acciones argentinas aumentó la incertidumbre económica. El "establishment" presionó al presidente para que no sea candidato, pero volvió a fracasar

 

Hay pesimismo sobre el futuro de la economía con el actual gobierno y nerviosismo porque un nuevo gobierno peronista repita la receta de 2001: default, megadevaluación y "corralón"

 

El Presidente parece estar en un callejón sin salida: si continúa aplicando el programa acordado con el FMI va a perder las elecciones. Si, por lo contrario, no lo hace habrá riesgo cierto de un nuevo default e hiperinflación.

 

Alarmado por encuestas en las que Macri baja, Cristina sube y Lavagna no aparece, el "círculo rojo" admite ahora colaborar con el gobierno. La clave de la elección estará en la inflación.

 

Si el proceso electoral sigue por su actual camino en octubre se medirán no sólo dos candidatos, el Presidente y la ex mandataria, sino dos maneras de ejercer la democracia.

 

Lo que empezó como una corrida cambiaria mutó en algo más grave: una crisis de liderazgo, porque el gobierno parece incapaz de sacar la economía de la coyuntura de inflación más estancamiento,

 

No sólo las encuestas cuantitativas le dan mal al gobierno. Las cualitativas revelan que la inflación y los saltos del dólar lo empujan a una derrota

 

Marcos Peña anticipó en el Senado el discurso electoral del gobierno: para salir de la crisis además de dejar atrás el pasado K, también hay que terminar con las "recetas mágicas" populistas.

 

La candidatura de Roberto Lavagna es producto tanto de la decadencia de la maquinaria electoral peronista como de la falta de un líder partidario.

 

Trascendió que el ex ministro de los Kirchner no quiere una alianza con el kirchnerismo. Esto pone trabas a la unificación peronista y mantiene la incertidumbre sobre el futuro electoral.

 

La inflación tiene origen no sólo en la emisión monetaria. El aislamiento político de un gobierno enfrentado con las corporaciones tiene también incidencia negativa en las variables macroeconómicas.

 

Las encuestas anticiparon un posible triunfo kirchnerista en Neuquén hasta el cierre de la votación. Colaboraron en la instalación de un clima artificial de incertidumbre.

 

El gobierno atrapado en un círculo vicioso: la economía no arranca, lo que aumenta la chance de una derrota electoral y esa incertidumbre política agrega más volatilidad a la economía.

 

La prueba más evidente de que la burocracia política no representa a la sociedad es que no puede aportar un candidato alternativo a la puja Macri-CFK

 

Cristina Fernández de Kirchner en Comodoro Py y Mauricio Macri en el Congreso. Las dos principales figuras de la política juegan su partido.

 

La Corte, el Congreso, los sindicatos, la mayoría de la prensa, el peronismo, los radicales y el "establishment" económico: es inagotable la lista de los factores de poder que lo desafían.

 

 

El grupo Carta Abierta salió a defender el régimen represivo de Nicolás Maduro mientras su referente político, Cristina Kirchner, guardaba silencio sobre la tragedia venezolana

 

Las encuestas detectan el mal momento del gobierno por las consecuencias negativas de la devaluación. Las expectativas económicas son malas; la electorales no cambiaron demasiado

 

Por primera vez la campaña electoral para presidente se hará con Cristina Kirchner sentada en el banquillo. En este marco se realizará la elección presidencial sobre la cual no pocos expertos aseguran que no influirá el espectáculo de robo masivo de dineros públicos.

 

Con el veranito financiero la política comenzó a ordenarse. La polarización se afianzó, el PJ alternativo se deshilachó y una tormenta judicial se está formando en el horizonte de Cristina.

 

A medida que Nicolás Dujovne consiguió bajar las expectativas de volatilidad a fuerza de recorte del déficit y apretón monetario las variables macroeconómicas fueron lentamente volviéndose más previsibles.

 

La decisión de unificar las votaciones nacional y provincial en Buenos Aires consolidó la estrategia de confrontar mano a mano con el kirchnerismo. El peronismo "alternativo" se desdibuja.

 

De cara a las elecciones, el Presidente situó al peronismo en una delicada posición. Por u n lado, el kirchnerismo debe luchar contra la corrupción asociada irremediablemente a su gestión; y por el otro el fuerte sesgo ideológico K que lo hace seguir unido al sangriento régimen de Maduro en Venezuela.

 

Macri vio encuestas que registran una caída de su imagen y una suba de la de CFK. Pero el rechazo a una ley para recuperar lo robado y el apoyo a Maduro vinieron a complicar a la oposición

 

Hoy los únicos candidatos competitivos son Mauricio Macri y Cristina Kirchner. El Presidente tiene un 60% de opiniones en contra, su antecesora un poco más, pero el actual camino desemboca fatalmente en un balotaje entre ambos.

 

Como sus candidatos no levantan, el PJ "alternativo" alentó por los medios la candidatura del economista. La jugada fue contra Cristina Kirchner que salió a responder vía Larroque.

 

Macri representa la otra apuesta contra la partidocracia: una mezcla de racionalidad capitalista y voluntarismo político contaminado de astucia e ingenuidad por partes iguales. Pero tiene en común con el cristinismo el rechazo a la burocracia política tradicional que ambos comparten con no menos del 70% del padrón.

 

El respiro en el mercado cambiario afecta la agenda electoral. La Casa Rosada instaló el repudio a Maduro y varias medidas sobre seguridad. Silencio del kirchnerismo y división en el PJ.

Mientras la dirigencia política tenga como prioridad reproducir las condiciones de su propia existencia no será posible salir de la espiral descendente. Ese debería ser el primer punto de la agenda en la campaña.

 

A pesar de la importancia crucial de Brasil para la economía nacional, el presidente faltó a la asunción de Bolsonaro para no ser identificado con su locuaz extravagancia ideológica.

 

Aldo Ferrer dio a publicidad días atrás un informe según el cual más del 42% de la población cobra del Estado, entre empleados públicos, jubilados y beneficiarios de subsidios.

 

La fuerte devaluación no sólo trajo inflación, recesión y más pobreza. También resucitó electoralmente al kirchnerismo que quiere armar un frente justicialista de liberación de Cristina

 

Circulan por las redes dos videos contrastantes. Uno, el de la reciente gala del G20 en el Colón, todo emoción patriótica y pulcritud escénica. El otro, la apología del lumpenaje, el narco y la violencia conurbana a cargo de una murga uruguaya en la Plaza de Mayo en ocasión del Bicentenario. Este último espectáculo fue contratado por el gobierno de CFK.

 

Con la ancha avenida del medio intransitable, Massa optó por unirse a los "K" y el resto del peronismo (alternativo) lo siguió. La UCR se queja, pero su única alternativa es Macri

 

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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