Eugenio Paillet

Eugenio Paillet

El Gobierno se sacudió, cómo no hacerlo, con el anuncio de Cristina Fernández de que no será candidata a presidente, que dejará ese lugar para Alberto Fernández y que ella lo acompañará como candidata a vice. "No nos cambia nada", dijo -pese al terremoto mediático que provocó la jugada- un funcionario de la Jefatura de Gabinete.

 

Por primera vez, que se recuerde según los confidentes, Mauricio Macri asintió con gesto adusto tras algunos mandobles que desde la reunión del gabinete nacional del lunes, más bien una sesión de catarsis dirán algunos, se lanzaron contra Elisa Carrió.

 

Malas noticias llegaron en las últimas horas a la Casa Rosada desde Córdoba. Algunas de ellas, para peor, podrían tener una incidencia nefasta en las elecciones presidenciales de octubre, según se verá. Por ejemplo, si la "complicidad" entre Mauricio Macri y Juan Schiaretti mutará en rutpura lisa y llana.

 

No hace más de un puñado de días, Mauricio Macri y su mesa chica reunidos en Olivos rechazaron de plano la necesaria idea de ir hacia una suerte de Consejo Económico y Social para salir definitivamente de la crisis de credibilidad y confianza en la que se encuentra sumido el gobierno.

 

En medio de las dramáticas horas del jueves, mientras los mercados parecían saltar por los aires y las tapas del mundo advertían sobre una Argentina al borde del abismo, Mauricio Macri dejó claro delante de su mesa chica y algunos otros invitados que su primera prioridad, en medio de un tembladeral al que ni él ni sus ministros supuestamente idóneos parecen encontrarle la vuelta, era completar el mandato. Llegar al 10 de diciembre.

 

Lo primero que salta a la vista tras los anuncios del gobierno es que existe una flagrante contradicción entre el Macri candidato y el Macri presidente.

 

La frase la soltó un macrista puro de la segunda línea de gestión en medio de las reuniones cargadas de tensión entre las primeras espadas del gobierno, y hasta ayer nomás reyes del optimismo a ultranza, con los envalentonados gobernadores de la Unión Cívica Radical. "Tan mal debemos estar que terminamos aceptando consejos sobre economía de los radicales...".

 

Primera premisa que se escucha en despachos y pasillos de la Casa Rosada: hay que llegar a agosto como sea. Todos los indicadores de la economía y de la situación social, amén de los problemas políticos internos que se veía venir que debería afrontar el presidente, son de regulares a malos.

 

En despachos fundamentales de la Casa Rosada siguen con atención el desarrollo de una especie de pulseada que ahora mismo se desarrollaría hacia el interior del gobierno de María Eugenia Vidal, y que tiene que ver directamente con la fecha en las que se llevarán a cabo las elecciones en la provincia de Buenos Aires en las que la gobernadora buscará su reelección.

 

Se venía venir en la medida en que la Casa Rosada tenía certezas previas sobre el fallo de la Corte Suprema de Justicia que declaró inconstitucional, en un caso puntual, el pago del Impuesto a las Ganancias para jubilados y pensionados.

 

Mauricio Macri lo dejó muy claro en su encendido discurso del jueves durante la reunión ampliada del gabinete nacional en el CCK. El presidente dijo que estaba "caliente" por los candidatos de la oposición que siempre prometen "el atajo mágico".

 

La noticia sin medias tintas y de modo directo sostiene que Rogelio Frigerio no seguirá como ministro del Interior y Obras Públicas en un eventual segundo mandato del presidente Mauricio Macri a partir del 10 de diciembre. Debajo de ese título corren informaciones y rumores que le otorgan un plus de interés al anunció en sí mismo.

 

Con su optimismo a ultranza sobre los hombros, el gobierno intenta por estas horas minimizar los problemas presentes y probablemente por venir que hoy envuelven a la coalición Cambiemos, y que figuran al tope de las preocupaciones de Mauricio Macri y su mesa chica.

 

"Teníamos que evitar que si en la interna ganaba (Ramón) Mestre, digan que no perdió (Mario) Negri, sino que perdió Mauricio". Al Gobierno todavía le pesa el "síndrome del Colorado", la derrota de Carlos Mac Allister en La Pampa a manos del radical Daniel Kroneberger.

 

Dante Sica cosechó críticas hasta desde el propio oficialismo por sus declaraciones del jueves tras la reunión del gabinete cuando dijo que el gobierno no estaba preocupado por la nueva disparada del dólar.

 

Hay dos personajes centrales de Pro y del gobierno, uno con altísimo cargo de funcionario y el otro un peso pesado de la opinión, pero siempre entre bambalinas, que tienen "marcado" al radicalismo y han seguido con ojo crítico, por no decir disgusto liso y llano, los recientes corcoveos de los gobernadores y dirigentes del principal socio de Cambiemos. Son esos dos objetores el Jefe de Gabinete, Marcos Peña, y el gurú ecuatoriano Jaime Durán Barba.

 

El presidente Macri mostró el viernes cuales son las armas con las que irá a la campaña electoral en busca de su reelección.

 

El presidente Mauricio Macri profundizará este viernes el estado de la grieta entre Cambiemos y el cristinismo puro, a punto tal que las diferencias entre el pasado y el presente, y también a la hora de plantear el futuro, marcarán la línea argumental del mensaje que pronunciará ante la Asamblea Legislativa al inaugurar un nuevo período de sesiones ordinarias del Congreso, que será el último de su actual mandato.

 

Mauricio Macri no escapa a la media de los presidentes que lo han precedido desde el regreso de la democracia.

 

En perfecta sintonía con lo que ocurría en Nueva Delhi, a más de 15.000 kilómetros de distancia, el fuego cruzado del macrismo puro contra su (¿ex?) aliado Carlos Mac Allister por la derrota en las internas del domingo en La Pampa contra el radical Daniel Kroneberger se hizo sentir.

 

La pregunta brotó con estupor de parte de un funcionario político de la segunda línea del gabinete que venía de escuchar al presidente pontificar sobre la baja de la inflación mientras ahora miraba, apenas 24 horas después, la pantalla de su celular donde el índice oficial del Indec plantaba un numero abrumador: casi 3 % de inflación en enero, y un 50 % de disparada de los precios anualizada esa cifra. ¿"Pero quién nos está asesorando?", fue la ironía que compartió el hombre.

 

Si bien el tema no está definitivamente cerrado, altas fuentes de la Casa Rosada lo dan por resuelto. En el buen sentido, se entiende y aclaran, Mauricio Macri le bajaría el pulgar a Patricia Bullrich como posible candidata a integrar la fórmula presidencial con la que se presentará a la reelección en el mes de octubre.

 

No por previsible, la decisión de este mediodía del gobernador mendocino Alfredo Cornejo de desdoblar las elecciones provinciales de las nacionales, dejó de impactar negativamente en la Casa Rosada.

 

Voceros habituales de la Casa Rosada expresan una sensación esperanzadora que bien podría ampliarse a buena parte del gabinete y en general del macrismo.

 

Que Mauricio Macri debe ser el centro de la campaña electoral en marcha no sólo con vistas a las presidenciales de octubre sino a la seguidilla de elecciones provinciales que arrancarán con las primarias del 17 de febrero en La Pampa.

 

"Tenemos datos buenos y otros no tanto, vamos a hacer campaña con los datos buenos, lo otro irá mejorando de aquí a julio". De ese modo se sinceraba en las primeras horas del nuevo año un funcionario con acceso a los planes que se tejen por estos días en el macrismo para que la reelección de Mauricio Macri deje de ser un dolor de cabeza que preocupa, y de ese modo volver a la zona de bienestar que los albergaba allá por marzo o abril de 2018.

 

Gustavo Lopetegui recibió la noticia de su designación como nuevo secretario de Energía en reemplazo del despedido Javier Iguacel sentado detrás de su escritorio, el mismo que utiliza desde el 10 de diciembre de 2015. A unos diez pasos del que ocupa Marcos Peña, y un poco más alejado, aunque no tanto, del área presidencial donde tiene sus aposentos Mauricio Macri.

 

El Gobierno de Mauricio Macri finaliza en 2018 el peor de los tres años que lleva en el cargo. Lejísimos, apenas se repase la escena, de aquellas promesas de cambio con el que el macrismo llegó a la Casa Rosada.

 

Mauricio Macri planea por estos días de vacaciones en el sur, que reparte entre descanso y la atención de la agenda oficial, darle un plus de calidad a la búsqueda y consolidación de su rol como líder regional y referente internacional de los países de esta parte del continente.

Todos hablan de Cristina Fernández. Pareciera, sin ir más lejos, que el resultado de las elecciones presidenciales del año que vienen gira casi exclusivamente en torno a ella. Qué hará, si competirá o se preservará, a quién bendecirá en ese caso, si propondrá una amplia coalición peronista bajo el lema "todos adentro, nadie afuera”, con el único y declarado propósito de derrotar a Mauricio Macri.

 

La Casa Rosada fue esta mañana un inmediato ámbito de resonancia, y no para el mejor costado, del fallo "por goleada" de la Corte Suprema de Justicia que reivindica el índice de actualización de las jubilaciones que rigió durante el kirchnerismo por sobre el que aplicaba la ANSES a partir de la última reforma previsional.

En los despachos políticos del macrismo se encendieron alertas amarillas. No rojas, porque el optimismo macrista nunca decae, aún frente a los malos pronósticos, pero sí amarillas. Más de una vez se dijo desde que estalló la crisis del dólar del pasado otoño, que tal o cual semana había sido la peor del gobierno de Cambiemos desde que asumió el poder hace tres años.

 

No fue casual. Mauricio Macri mandó esta mañana a la habitual conferencia de prensa post reunión del gabinete nacional de los días martes a la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y al canciller Jorge Fourie. "Son las dos figuras rutilantes del gobierno en este momento detrás del Presidente", definió la puesta en escena una alta fuente del área de Comunicación de la Casa Rosada.

 

El macrismo es entre otras varias cosas un conjunto de funcionarios dados a la tarea de generarse siempre expectativas a veces desmesuradas sobre un futuro promisorio que estaría a la vuelta de la esquina, por no decir de un trimestre o un semestre, aunque la realidad pura y dura se les caiga encima la mayor parte de las veces.

 

Hace un mes atrás, el gobierno tenía resuelto no llamar a sesiones extraordinarias del Congreso.

 

La reunión del gabinete nacional ampliado a la que había convocado el presidente Mauricio Macri y que se realizó esta mañana en el Salón Eva Perón de la Casa Rosada, dejó como saldo un ruidoso gesto que a ninguno de los presentes le pasó desapercibido.

 

La sanción del Presupuesto 2019 significó para el gobierno una bocanada de aire fresco en medio de un clima de penurias, de inflación galopante, enrarecido por la violencia callejera que por ahora solo pareciera preceder a lo que ya ha sucedido en otras partes del mundo en la previa a las reuniones del G-20.

 

"Ya estamos, con estas medidas y otras adicionales hemos clausurado cualquier posibilidad de desbordes en diciembre", dice convencido un colaborador de Mauricio Macri. La definición tan tajante y asumida como verdad revelada por el oficialismo llegó luego de las palabras del propio presidente durante la reunión del gabinete del lunes.

 

En el Gobierno repiten como un mantra la fórmula que según ellos los llevará a ganar las elecciones del año que viene, pese a las enormes dificultades que afronta la administración.

 

Quienes la escucharon en una de sus últimas reuniones de análisis de gestión y otras cuestiones de política partidaria, hace un par de semanas escasas, dicen que María Eugenia Vidal frenó en seco algunos comentarios que sobrevolaban el encuentro de su propia mesa chica. "¡De lo único que estoy segura es de lo que no voy a ser el año que viene: candidata a presidente!", dijo con voz elevada para que nadie dijese después que no estaba avisado.

 

Quedan pocos funcionarios en la Casa Rosada, si acaso alguno, dispuestos a negar lo que salta a la vista: el gobierno entró en estos días en una espiral de concesiones y dádivas, cuando no de renuncias a posiciones extremas, en el afán por recrear un clima que se parezca al que imperaba hasta abril, cuando la corrida cambiaria, la inflación desbocada y los nuevos errores de gestión amenazaron con tumbar hasta las expectativas más favorables de cara a 2019.

 

 

Suele caerse en un lugar común para definir a Raúl Ricardo Alfonsín como el Padre de la democracia recuperada. Es una recurrencia altamente justificada, apenas con recordar su histórica decisión de sentar en el banquillo de los acusados a los dictadores del proceso militar que lo precedió cuando todavía los responsables de la peor tragedia de la Argentina contemporánea tenían poder de fuego.

 

Los cruces hasta ahora siempre indirectos, o vía emisarios y discretos mensajes en las redes o a través de los medios entre Patricia Bullrich y Carolina Stanley, son un secreto a voces y cada vez más la comidilla de lo que se escucha en los pasillos de la Casa Rosada.

 

Se ha dicho y repetido que el gobierno, en todo caso la inmensa mayoría de quienes lo integran, si de algo no carece precisamente es de optimismo.

 

La existencia de un gesto no atado a la habitualidad lo hace precisamente relevante en el contexto de los varios frentes, no solo en lo económico sino en el plano político externo e interno, que hoy afronta el gobierno.

 

 

Todos los datos de las encuestas y los análisis de consultores lo sostienen, y el gobierno, con Mauricio Macri a la cabeza, lo sabe: la clase media le ha soltado la mano a Cambiemos, le perdió la confianza y amenaza con darle la espalda en las cruciales elecciones de octubre de 2019.

 

Calificadas fuentes de la Casa Rosada aseguran que el presidente Mauricio Macri ha iniciado un lento y sostenido, como inexorable, despegue de las posiciones de Elisa Carrió. ¿Fin del romance político más sonado pero también más turbulento de los últimos años? "No habrá ruptura, ni Lilita se irá de Cambiemos, pero es evidente que algo se quebró en estos días, y que nada volverá a ser lo mismo", dice un confidente que transita todos los días el área presidencial.

 

Solo un fuerte dato que circulaba este mediodía en despachos de la Casa Rosada permitía superar el desconcierto generalizado y la sensación de una nueva y monumental desprolijidad cometida por el gobierno con la renuncia del presidente del Banco Central, Luis Caputo.

 

Había un cauto optimismo el viernes en despachos oficiales con los datos del mercado de esta semana.

 

La reunión del gabinete ampliado de esta mañana en el CCK, más allá del tratamiento de temas puntuales como la atención principalísima en el cuadro social en tiempos en que la oposición cristinista está muy activa en las redes, o los avances con los gobernadores para conseguir que el Congreso apruebe el Presupuesto 2019 con sus más y sus menos, y la premura por cerrar antes del viaje de Macri a Nueva York el acuerdo con el FMI, dejó a la luz un claro gesto del presidente hacia sus socios radicales de Cambiemos.

 

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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