Eugenio Paillet

Eugenio Paillet

Lo primero que salta a la vista, y que reconocen los propios funcionarios del marismo que estuvieron cerca de la iniciativa, es que el lanzamiento de una "colimba" voluntaria cuyo gerenciamiento estará a cargo de Gendarmería Nacional viene bien como herramienta de campaña, en plena recta final hacia las reñidísimas PASO.

 

 

 

Todos los indicadores y los análisis de las últimas dos semanas parecieran estar mostrando un cambio de escenario.

 

"Fe, esperanza, optimismo". No es Daniel Scioli, desde ya, el que pronuncia esa frase que contiene un trípode en el que no escasea precisamente el entusiasmo, y que el exmotonauta usó y abusó durante su carrera política y en especial en la campaña presidencial de 2015. Es, se diría con bastante aproximación según lo que desgranan fuentes del macrismo, la base de lanzamiento oficial de la campaña electoral del frente Juntos por el Cambio en el predio de Parque Norte.

 

Para que el electorado no se confunda, en especial aquellos que no votaron por el Frente para la Victoria en 2015 y 2017, Marcos Peña ha salido a plantear por si hacía falta al menos uno de los costados -el otro obviamente es el que ocupa el Frente de Todos- en los que se debatirá de aquí a las PASO del 11 de agosto.

 

No quedará en la anécdota, mala o buena según desde qué costado político o militante se la mire, el escrache que sufrió el domingo el presidente Mauricio Macri en Zúrich, Suiza, cundo llegaba con su automóvil a la sede de la FIFA para entrevistarse con el titular del organismo del fútbol mundial, Gianni Infantino.

 

Hay una antigua mirada de analistas y observadores, que en verdad se remonta a 2009, cuando Cristina Fernández sanciono la ley de las PASO (Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias), que sostiene casi un teorema: no definen nada, pero "crean un clima".

 

Marcos Peña hizo una segunda demostración del poder recuperado, que había sido cuestionado desde la propia interna del macrismo y de hecho desde sectores radicales de la rebautizada coalición Juntos por el Cambio.

 

El gabinete nacional consideró hoy como una jugada que terminará favoreciendo sus propias chances electorales en las elecciones de octubre la decisión de Sergio Massa de finalmente bajarse de la pelea presidencial para encabezar la lista de candidatos a diputados nacionales bonaerenses del Frente con Todos.

 

En el gobierno no alcanzaban las manos esta semana para aplaudir la llegada de Miguel Pichetto como candidato a vicepresidente de la fórmula que encabezará Mauricio Macri.

 

El presidente Mauricio Macri sorprendió hoy a buena parte de su propio interno con la decisión de nominar al senador peronista anti K Miguel Pichetto como su compañero de fórmula de cara a las elecciones de octubre.

 

Si se da por cierto que la procesión va por dentro, serían válidas algunas tenues señales de optimismo en los despachos del macrismo en medio de horas dramáticas por los trazos que dibujarán definitivamente el mapa electoral con la conformación de los frentes que competirán en las urnas, el próximo miércoles, y la definición de las listas de candidatos, el 22 de este mes.

 

Mauricio Macri y su mesa chica están obligados a atender sin respiro los vaivenes de su patio trasero. También se ven necesitados de espiar en los patios vecinos, en medio de un aquelarre de la política en la que imperan las intrigas, las traiciones reales o en ciernes, y los pechazos entre socios protagonizados por aquellos que a una hora pueden ser amigos y la hora siguiente convertirse en enemigos.

 

"Hay una condición que no es negociable: Mauricio tiene que sentirse cómodo...". La frase pertenece al jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, en un aparte informal con un par de cronistas durante uno de sus tantos pasos por la Casa Rosada.

 

"Yo no puedo aflojar ahora". La frase se la adjudican a Mauricio Macri fuentes inobjetables que conocen la saga de encuentros y desencuentros en los que entró el macrismo y sus socios de Cambiemos para definir finalmente la estrategia hacia las elecciones, y nada menos que las candidaturas.

 

Apurado por los tiempos que le marcó el explosivo lanzamiento de la fórmula en la que Cristina Fernández irá como vice de Alberto Fernández, pero también por las presiones internas desde radicales y hasta macristas reflexivos, el presidente resolvió en las últimas horas pedir "una gran encuesta a nivel nacional para conocer de última horneada las proyecciones hacia las PASO de agosto, la primera vuelta de octubre, y la eventual segunda vuelta de noviembre.

 

El Gobierno se sacudió, cómo no hacerlo, con el anuncio de Cristina Fernández de que no será candidata a presidente, que dejará ese lugar para Alberto Fernández y que ella lo acompañará como candidata a vice. "No nos cambia nada", dijo -pese al terremoto mediático que provocó la jugada- un funcionario de la Jefatura de Gabinete.

 

Por primera vez, que se recuerde según los confidentes, Mauricio Macri asintió con gesto adusto tras algunos mandobles que desde la reunión del gabinete nacional del lunes, más bien una sesión de catarsis dirán algunos, se lanzaron contra Elisa Carrió.

 

Malas noticias llegaron en las últimas horas a la Casa Rosada desde Córdoba. Algunas de ellas, para peor, podrían tener una incidencia nefasta en las elecciones presidenciales de octubre, según se verá. Por ejemplo, si la "complicidad" entre Mauricio Macri y Juan Schiaretti mutará en rutpura lisa y llana.

 

No hace más de un puñado de días, Mauricio Macri y su mesa chica reunidos en Olivos rechazaron de plano la necesaria idea de ir hacia una suerte de Consejo Económico y Social para salir definitivamente de la crisis de credibilidad y confianza en la que se encuentra sumido el gobierno.

 

En medio de las dramáticas horas del jueves, mientras los mercados parecían saltar por los aires y las tapas del mundo advertían sobre una Argentina al borde del abismo, Mauricio Macri dejó claro delante de su mesa chica y algunos otros invitados que su primera prioridad, en medio de un tembladeral al que ni él ni sus ministros supuestamente idóneos parecen encontrarle la vuelta, era completar el mandato. Llegar al 10 de diciembre.

 

Lo primero que salta a la vista tras los anuncios del gobierno es que existe una flagrante contradicción entre el Macri candidato y el Macri presidente.

 

La frase la soltó un macrista puro de la segunda línea de gestión en medio de las reuniones cargadas de tensión entre las primeras espadas del gobierno, y hasta ayer nomás reyes del optimismo a ultranza, con los envalentonados gobernadores de la Unión Cívica Radical. "Tan mal debemos estar que terminamos aceptando consejos sobre economía de los radicales...".

 

Primera premisa que se escucha en despachos y pasillos de la Casa Rosada: hay que llegar a agosto como sea. Todos los indicadores de la economía y de la situación social, amén de los problemas políticos internos que se veía venir que debería afrontar el presidente, son de regulares a malos.

 

En despachos fundamentales de la Casa Rosada siguen con atención el desarrollo de una especie de pulseada que ahora mismo se desarrollaría hacia el interior del gobierno de María Eugenia Vidal, y que tiene que ver directamente con la fecha en las que se llevarán a cabo las elecciones en la provincia de Buenos Aires en las que la gobernadora buscará su reelección.

 

Se venía venir en la medida en que la Casa Rosada tenía certezas previas sobre el fallo de la Corte Suprema de Justicia que declaró inconstitucional, en un caso puntual, el pago del Impuesto a las Ganancias para jubilados y pensionados.

 

Mauricio Macri lo dejó muy claro en su encendido discurso del jueves durante la reunión ampliada del gabinete nacional en el CCK. El presidente dijo que estaba "caliente" por los candidatos de la oposición que siempre prometen "el atajo mágico".

 

La noticia sin medias tintas y de modo directo sostiene que Rogelio Frigerio no seguirá como ministro del Interior y Obras Públicas en un eventual segundo mandato del presidente Mauricio Macri a partir del 10 de diciembre. Debajo de ese título corren informaciones y rumores que le otorgan un plus de interés al anunció en sí mismo.

 

Con su optimismo a ultranza sobre los hombros, el gobierno intenta por estas horas minimizar los problemas presentes y probablemente por venir que hoy envuelven a la coalición Cambiemos, y que figuran al tope de las preocupaciones de Mauricio Macri y su mesa chica.

 

"Teníamos que evitar que si en la interna ganaba (Ramón) Mestre, digan que no perdió (Mario) Negri, sino que perdió Mauricio". Al Gobierno todavía le pesa el "síndrome del Colorado", la derrota de Carlos Mac Allister en La Pampa a manos del radical Daniel Kroneberger.

 

Dante Sica cosechó críticas hasta desde el propio oficialismo por sus declaraciones del jueves tras la reunión del gabinete cuando dijo que el gobierno no estaba preocupado por la nueva disparada del dólar.

 

Hay dos personajes centrales de Pro y del gobierno, uno con altísimo cargo de funcionario y el otro un peso pesado de la opinión, pero siempre entre bambalinas, que tienen "marcado" al radicalismo y han seguido con ojo crítico, por no decir disgusto liso y llano, los recientes corcoveos de los gobernadores y dirigentes del principal socio de Cambiemos. Son esos dos objetores el Jefe de Gabinete, Marcos Peña, y el gurú ecuatoriano Jaime Durán Barba.

 

El presidente Macri mostró el viernes cuales son las armas con las que irá a la campaña electoral en busca de su reelección.

 

El presidente Mauricio Macri profundizará este viernes el estado de la grieta entre Cambiemos y el cristinismo puro, a punto tal que las diferencias entre el pasado y el presente, y también a la hora de plantear el futuro, marcarán la línea argumental del mensaje que pronunciará ante la Asamblea Legislativa al inaugurar un nuevo período de sesiones ordinarias del Congreso, que será el último de su actual mandato.

 

Mauricio Macri no escapa a la media de los presidentes que lo han precedido desde el regreso de la democracia.

 

En perfecta sintonía con lo que ocurría en Nueva Delhi, a más de 15.000 kilómetros de distancia, el fuego cruzado del macrismo puro contra su (¿ex?) aliado Carlos Mac Allister por la derrota en las internas del domingo en La Pampa contra el radical Daniel Kroneberger se hizo sentir.

 

La pregunta brotó con estupor de parte de un funcionario político de la segunda línea del gabinete que venía de escuchar al presidente pontificar sobre la baja de la inflación mientras ahora miraba, apenas 24 horas después, la pantalla de su celular donde el índice oficial del Indec plantaba un numero abrumador: casi 3 % de inflación en enero, y un 50 % de disparada de los precios anualizada esa cifra. ¿"Pero quién nos está asesorando?", fue la ironía que compartió el hombre.

 

Si bien el tema no está definitivamente cerrado, altas fuentes de la Casa Rosada lo dan por resuelto. En el buen sentido, se entiende y aclaran, Mauricio Macri le bajaría el pulgar a Patricia Bullrich como posible candidata a integrar la fórmula presidencial con la que se presentará a la reelección en el mes de octubre.

 

No por previsible, la decisión de este mediodía del gobernador mendocino Alfredo Cornejo de desdoblar las elecciones provinciales de las nacionales, dejó de impactar negativamente en la Casa Rosada.

 

Voceros habituales de la Casa Rosada expresan una sensación esperanzadora que bien podría ampliarse a buena parte del gabinete y en general del macrismo.

 

Que Mauricio Macri debe ser el centro de la campaña electoral en marcha no sólo con vistas a las presidenciales de octubre sino a la seguidilla de elecciones provinciales que arrancarán con las primarias del 17 de febrero en La Pampa.

 

"Tenemos datos buenos y otros no tanto, vamos a hacer campaña con los datos buenos, lo otro irá mejorando de aquí a julio". De ese modo se sinceraba en las primeras horas del nuevo año un funcionario con acceso a los planes que se tejen por estos días en el macrismo para que la reelección de Mauricio Macri deje de ser un dolor de cabeza que preocupa, y de ese modo volver a la zona de bienestar que los albergaba allá por marzo o abril de 2018.

 

Gustavo Lopetegui recibió la noticia de su designación como nuevo secretario de Energía en reemplazo del despedido Javier Iguacel sentado detrás de su escritorio, el mismo que utiliza desde el 10 de diciembre de 2015. A unos diez pasos del que ocupa Marcos Peña, y un poco más alejado, aunque no tanto, del área presidencial donde tiene sus aposentos Mauricio Macri.

 

El Gobierno de Mauricio Macri finaliza en 2018 el peor de los tres años que lleva en el cargo. Lejísimos, apenas se repase la escena, de aquellas promesas de cambio con el que el macrismo llegó a la Casa Rosada.

 

Mauricio Macri planea por estos días de vacaciones en el sur, que reparte entre descanso y la atención de la agenda oficial, darle un plus de calidad a la búsqueda y consolidación de su rol como líder regional y referente internacional de los países de esta parte del continente.

Todos hablan de Cristina Fernández. Pareciera, sin ir más lejos, que el resultado de las elecciones presidenciales del año que vienen gira casi exclusivamente en torno a ella. Qué hará, si competirá o se preservará, a quién bendecirá en ese caso, si propondrá una amplia coalición peronista bajo el lema "todos adentro, nadie afuera”, con el único y declarado propósito de derrotar a Mauricio Macri.

 

La Casa Rosada fue esta mañana un inmediato ámbito de resonancia, y no para el mejor costado, del fallo "por goleada" de la Corte Suprema de Justicia que reivindica el índice de actualización de las jubilaciones que rigió durante el kirchnerismo por sobre el que aplicaba la ANSES a partir de la última reforma previsional.

En los despachos políticos del macrismo se encendieron alertas amarillas. No rojas, porque el optimismo macrista nunca decae, aún frente a los malos pronósticos, pero sí amarillas. Más de una vez se dijo desde que estalló la crisis del dólar del pasado otoño, que tal o cual semana había sido la peor del gobierno de Cambiemos desde que asumió el poder hace tres años.

 

No fue casual. Mauricio Macri mandó esta mañana a la habitual conferencia de prensa post reunión del gabinete nacional de los días martes a la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y al canciller Jorge Fourie. "Son las dos figuras rutilantes del gobierno en este momento detrás del Presidente", definió la puesta en escena una alta fuente del área de Comunicación de la Casa Rosada.

 

El macrismo es entre otras varias cosas un conjunto de funcionarios dados a la tarea de generarse siempre expectativas a veces desmesuradas sobre un futuro promisorio que estaría a la vuelta de la esquina, por no decir de un trimestre o un semestre, aunque la realidad pura y dura se les caiga encima la mayor parte de las veces.

 

Hace un mes atrás, el gobierno tenía resuelto no llamar a sesiones extraordinarias del Congreso.

 

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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