Eugenio Paillet

Eugenio Paillet

Con su optimismo a ultranza sobre los hombros, el gobierno intenta por estas horas minimizar los problemas presentes y probablemente por venir que hoy envuelven a la coalición Cambiemos, y que figuran al tope de las preocupaciones de Mauricio Macri y su mesa chica.

 

"Teníamos que evitar que si en la interna ganaba (Ramón) Mestre, digan que no perdió (Mario) Negri, sino que perdió Mauricio". Al Gobierno todavía le pesa el "síndrome del Colorado", la derrota de Carlos Mac Allister en La Pampa a manos del radical Daniel Kroneberger.

 

Dante Sica cosechó críticas hasta desde el propio oficialismo por sus declaraciones del jueves tras la reunión del gabinete cuando dijo que el gobierno no estaba preocupado por la nueva disparada del dólar.

 

Hay dos personajes centrales de Pro y del gobierno, uno con altísimo cargo de funcionario y el otro un peso pesado de la opinión, pero siempre entre bambalinas, que tienen "marcado" al radicalismo y han seguido con ojo crítico, por no decir disgusto liso y llano, los recientes corcoveos de los gobernadores y dirigentes del principal socio de Cambiemos. Son esos dos objetores el Jefe de Gabinete, Marcos Peña, y el gurú ecuatoriano Jaime Durán Barba.

 

El presidente Macri mostró el viernes cuales son las armas con las que irá a la campaña electoral en busca de su reelección.

 

El presidente Mauricio Macri profundizará este viernes el estado de la grieta entre Cambiemos y el cristinismo puro, a punto tal que las diferencias entre el pasado y el presente, y también a la hora de plantear el futuro, marcarán la línea argumental del mensaje que pronunciará ante la Asamblea Legislativa al inaugurar un nuevo período de sesiones ordinarias del Congreso, que será el último de su actual mandato.

 

Mauricio Macri no escapa a la media de los presidentes que lo han precedido desde el regreso de la democracia.

 

En perfecta sintonía con lo que ocurría en Nueva Delhi, a más de 15.000 kilómetros de distancia, el fuego cruzado del macrismo puro contra su (¿ex?) aliado Carlos Mac Allister por la derrota en las internas del domingo en La Pampa contra el radical Daniel Kroneberger se hizo sentir.

 

La pregunta brotó con estupor de parte de un funcionario político de la segunda línea del gabinete que venía de escuchar al presidente pontificar sobre la baja de la inflación mientras ahora miraba, apenas 24 horas después, la pantalla de su celular donde el índice oficial del Indec plantaba un numero abrumador: casi 3 % de inflación en enero, y un 50 % de disparada de los precios anualizada esa cifra. ¿"Pero quién nos está asesorando?", fue la ironía que compartió el hombre.

 

Si bien el tema no está definitivamente cerrado, altas fuentes de la Casa Rosada lo dan por resuelto. En el buen sentido, se entiende y aclaran, Mauricio Macri le bajaría el pulgar a Patricia Bullrich como posible candidata a integrar la fórmula presidencial con la que se presentará a la reelección en el mes de octubre.

 

No por previsible, la decisión de este mediodía del gobernador mendocino Alfredo Cornejo de desdoblar las elecciones provinciales de las nacionales, dejó de impactar negativamente en la Casa Rosada.

 

Voceros habituales de la Casa Rosada expresan una sensación esperanzadora que bien podría ampliarse a buena parte del gabinete y en general del macrismo.

 

Que Mauricio Macri debe ser el centro de la campaña electoral en marcha no sólo con vistas a las presidenciales de octubre sino a la seguidilla de elecciones provinciales que arrancarán con las primarias del 17 de febrero en La Pampa.

 

"Tenemos datos buenos y otros no tanto, vamos a hacer campaña con los datos buenos, lo otro irá mejorando de aquí a julio". De ese modo se sinceraba en las primeras horas del nuevo año un funcionario con acceso a los planes que se tejen por estos días en el macrismo para que la reelección de Mauricio Macri deje de ser un dolor de cabeza que preocupa, y de ese modo volver a la zona de bienestar que los albergaba allá por marzo o abril de 2018.

 

Gustavo Lopetegui recibió la noticia de su designación como nuevo secretario de Energía en reemplazo del despedido Javier Iguacel sentado detrás de su escritorio, el mismo que utiliza desde el 10 de diciembre de 2015. A unos diez pasos del que ocupa Marcos Peña, y un poco más alejado, aunque no tanto, del área presidencial donde tiene sus aposentos Mauricio Macri.

 

El Gobierno de Mauricio Macri finaliza en 2018 el peor de los tres años que lleva en el cargo. Lejísimos, apenas se repase la escena, de aquellas promesas de cambio con el que el macrismo llegó a la Casa Rosada.

 

Mauricio Macri planea por estos días de vacaciones en el sur, que reparte entre descanso y la atención de la agenda oficial, darle un plus de calidad a la búsqueda y consolidación de su rol como líder regional y referente internacional de los países de esta parte del continente.

Todos hablan de Cristina Fernández. Pareciera, sin ir más lejos, que el resultado de las elecciones presidenciales del año que vienen gira casi exclusivamente en torno a ella. Qué hará, si competirá o se preservará, a quién bendecirá en ese caso, si propondrá una amplia coalición peronista bajo el lema "todos adentro, nadie afuera”, con el único y declarado propósito de derrotar a Mauricio Macri.

 

La Casa Rosada fue esta mañana un inmediato ámbito de resonancia, y no para el mejor costado, del fallo "por goleada" de la Corte Suprema de Justicia que reivindica el índice de actualización de las jubilaciones que rigió durante el kirchnerismo por sobre el que aplicaba la ANSES a partir de la última reforma previsional.

En los despachos políticos del macrismo se encendieron alertas amarillas. No rojas, porque el optimismo macrista nunca decae, aún frente a los malos pronósticos, pero sí amarillas. Más de una vez se dijo desde que estalló la crisis del dólar del pasado otoño, que tal o cual semana había sido la peor del gobierno de Cambiemos desde que asumió el poder hace tres años.

 

No fue casual. Mauricio Macri mandó esta mañana a la habitual conferencia de prensa post reunión del gabinete nacional de los días martes a la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y al canciller Jorge Fourie. "Son las dos figuras rutilantes del gobierno en este momento detrás del Presidente", definió la puesta en escena una alta fuente del área de Comunicación de la Casa Rosada.

 

El macrismo es entre otras varias cosas un conjunto de funcionarios dados a la tarea de generarse siempre expectativas a veces desmesuradas sobre un futuro promisorio que estaría a la vuelta de la esquina, por no decir de un trimestre o un semestre, aunque la realidad pura y dura se les caiga encima la mayor parte de las veces.

 

Hace un mes atrás, el gobierno tenía resuelto no llamar a sesiones extraordinarias del Congreso.

 

La reunión del gabinete nacional ampliado a la que había convocado el presidente Mauricio Macri y que se realizó esta mañana en el Salón Eva Perón de la Casa Rosada, dejó como saldo un ruidoso gesto que a ninguno de los presentes le pasó desapercibido.

 

La sanción del Presupuesto 2019 significó para el gobierno una bocanada de aire fresco en medio de un clima de penurias, de inflación galopante, enrarecido por la violencia callejera que por ahora solo pareciera preceder a lo que ya ha sucedido en otras partes del mundo en la previa a las reuniones del G-20.

 

"Ya estamos, con estas medidas y otras adicionales hemos clausurado cualquier posibilidad de desbordes en diciembre", dice convencido un colaborador de Mauricio Macri. La definición tan tajante y asumida como verdad revelada por el oficialismo llegó luego de las palabras del propio presidente durante la reunión del gabinete del lunes.

 

En el Gobierno repiten como un mantra la fórmula que según ellos los llevará a ganar las elecciones del año que viene, pese a las enormes dificultades que afronta la administración.

 

Quienes la escucharon en una de sus últimas reuniones de análisis de gestión y otras cuestiones de política partidaria, hace un par de semanas escasas, dicen que María Eugenia Vidal frenó en seco algunos comentarios que sobrevolaban el encuentro de su propia mesa chica. "¡De lo único que estoy segura es de lo que no voy a ser el año que viene: candidata a presidente!", dijo con voz elevada para que nadie dijese después que no estaba avisado.

 

Quedan pocos funcionarios en la Casa Rosada, si acaso alguno, dispuestos a negar lo que salta a la vista: el gobierno entró en estos días en una espiral de concesiones y dádivas, cuando no de renuncias a posiciones extremas, en el afán por recrear un clima que se parezca al que imperaba hasta abril, cuando la corrida cambiaria, la inflación desbocada y los nuevos errores de gestión amenazaron con tumbar hasta las expectativas más favorables de cara a 2019.

 

 

Suele caerse en un lugar común para definir a Raúl Ricardo Alfonsín como el Padre de la democracia recuperada. Es una recurrencia altamente justificada, apenas con recordar su histórica decisión de sentar en el banquillo de los acusados a los dictadores del proceso militar que lo precedió cuando todavía los responsables de la peor tragedia de la Argentina contemporánea tenían poder de fuego.

 

Los cruces hasta ahora siempre indirectos, o vía emisarios y discretos mensajes en las redes o a través de los medios entre Patricia Bullrich y Carolina Stanley, son un secreto a voces y cada vez más la comidilla de lo que se escucha en los pasillos de la Casa Rosada.

 

Se ha dicho y repetido que el gobierno, en todo caso la inmensa mayoría de quienes lo integran, si de algo no carece precisamente es de optimismo.

 

La existencia de un gesto no atado a la habitualidad lo hace precisamente relevante en el contexto de los varios frentes, no solo en lo económico sino en el plano político externo e interno, que hoy afronta el gobierno.

 

 

Todos los datos de las encuestas y los análisis de consultores lo sostienen, y el gobierno, con Mauricio Macri a la cabeza, lo sabe: la clase media le ha soltado la mano a Cambiemos, le perdió la confianza y amenaza con darle la espalda en las cruciales elecciones de octubre de 2019.

 

Calificadas fuentes de la Casa Rosada aseguran que el presidente Mauricio Macri ha iniciado un lento y sostenido, como inexorable, despegue de las posiciones de Elisa Carrió. ¿Fin del romance político más sonado pero también más turbulento de los últimos años? "No habrá ruptura, ni Lilita se irá de Cambiemos, pero es evidente que algo se quebró en estos días, y que nada volverá a ser lo mismo", dice un confidente que transita todos los días el área presidencial.

 

Solo un fuerte dato que circulaba este mediodía en despachos de la Casa Rosada permitía superar el desconcierto generalizado y la sensación de una nueva y monumental desprolijidad cometida por el gobierno con la renuncia del presidente del Banco Central, Luis Caputo.

 

Había un cauto optimismo el viernes en despachos oficiales con los datos del mercado de esta semana.

 

La reunión del gabinete ampliado de esta mañana en el CCK, más allá del tratamiento de temas puntuales como la atención principalísima en el cuadro social en tiempos en que la oposición cristinista está muy activa en las redes, o los avances con los gobernadores para conseguir que el Congreso apruebe el Presupuesto 2019 con sus más y sus menos, y la premura por cerrar antes del viaje de Macri a Nueva York el acuerdo con el FMI, dejó a la luz un claro gesto del presidente hacia sus socios radicales de Cambiemos.

 

Todo cambia, nada cambia. Sería la gatopardista síntesis que se escuchaba esta mañana en oficinas de asesores y voceros del gobierno al hacer un repaso del primer día en funciones del gabinete "compactado" que desde ahora buscará acompañar a Mauricio Macri para intentar repechar la cuesta de la crisis económica, financiera, social y política.

 

El dato no es nuevo, pero subido a la serie de actos de mala praxis del equipo económico y las necesidades cada vez más puntuales de acordar con el sector más dialoguista del peronismo los apoyos necesarios para el tratamiento del Presupuesto 2019, los cuestionamientos internos en el gobierno de Mauricio Macri hacen cada vez más ruido.

 

Aunque el impulso no es nuevo, el presidente Macri ha vuelto sobre uno de los temas que lo obsesiona, que es que frente a la ola de "informaciones negativas" que llenan páginas de diarios y portales de Internet, los funcionarios salgan a enfrentar ese estado de cosas con "buenas noticias". Que él está convencido que las hay, y muchas, sobre la gestión de su gobierno.

 

En el Gobierno celebran el derrumbe del peronismo. La inusitada saga de los cuadernos del chofer Centeno y la aparición de nuevos arrepentidos o de funcionarios comprometidos con el reparto espurio de millones de dólares provenientes de las arcas empresarias, no podría no ser festejada por el macrismo.

 

Antes de subirse al avión para una visita de algunas horas a Colombia, donde asistió a la asunción del nuevo presidente Iván Duque, Mauricio Macri dejó una instrucción precisa que por estas horas canaliza Marco Peña. Se trata de organizar uno más de los famosos timbreos de Pro que se realizará el próximo sábado por barriadas de la Capital Federal y el Gran Buenos Aires.

 

Resulta harina de otro costal discutir si el gobierno acertó por una vez con una de las tantísimas estrategias que ensayó en estos dos largos años para tratar de imponerle la agenda a la oposición y a la sociedad misma.

 

El presidente ha dado esta semana señales más que claras respecto de una sensación que flotaba en el oficialismo y que se venía venir: irá por la reelección en 2019.

 

La conferencia de prensa abierta que ofrecerá  Mauricio Macri forma parte del mismo combo. Que en despachos del primer piso de la Casa Rosada llaman "la nueva comunicación".

 

El decreto firmado por Mauricio Macri publicado en el Boletín Oficial mediante el cual el gobierno de Cambiemos procura ahorrarse unos $ 22.000 millones para contribuir a la reducción del elefantiásico gasto público fue lo más parecido a un parto.

 

En la última reunión de mesa chica del Gobierno, uno de los pasajes más largos de lo que allí se habló tuvo que ver con un tema que ronda los comentarios de ministros, secretarios y gurúes, que flota en el ambiente del macrismo y de algunos de sus socios de Cambiemos, y que genera tantas dudas como ceños fruncidos: qué pasará con la reelección de Mauricio Macri en 2019.

 

En medio de fortísimos rumores de nuevos despidos en el gabinete y de un seguro plan de reducción de rango para varios ministros que impondrá Nicolás Dujovne con la venia presidencial, Mauricio Macri encabezó este mediodía una reunión clave de su mesa chica.

 

A cara de perro. Así fue la negociación secreta entre el ministro Nicolás Dujovne y sus colegas del gabinete para terminar de cerrar el achique de gastos en cada cartera que ahora impone el ajuste en la administración pública que deberá estar en línea con parte de los acuerdos firmados con el Fondo Monetario Internacional.

 

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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