Carlos Fara

Carlos Fara

Imponer agenda es clave cuando se está en el gobierno, de modo que se hable de lo que uno quiere, convirtiendo a los demás en comentaristas de la realidad.

 

Ese es el título del libro de David Stockman -uno de los ideólogos de un drástico recorte presupuestario a comienzos de la era Reagan en EE.UU.- que da cuenta del fracaso de su revolución dada las presiones políticas.

 “Es el fin, mi única amiga. Me duele dejarte libre, pero sé que nunca me seguirás. El fin de las risas y las dulces mentiras”.

 

En estos momentos de crisis y negociaciones, idas y venidas, todo el tiempo surge la pregunta sobre en qué anda el peronismo, cómo lo impacta el escenario actual, qué sucederá con CFK, etc., etc.

Cada vez que Argentina experimenta un cambio político donde gobierna una fuerza política que no es el peronismo, y existe la necesidad de realizar un ajuste económico, afloran las sugerencias de que el presidente convoque a un acuerdo económico y social.

El ministerio del interior -uno de los más elogiados en el mundo de la política y los medios- había gastado hasta el 30 de abril el 7 % de la previsión presupuestaria para todo el año. Hasta el 18 de mayo había gastado el 18 %, según informa La Nación. Es decir, en 3 semanas casi triplicó los desembolsos y todavía le queda mucha tela para cortar.

El problema del gobierno no es la comunicación: tiene problemas de comunicación, que es otra cosa.

El presidente se fijó 3 grandes objetivos para su gestión: pobreza 0, lucha contra el narcotráfico y unir a los argentinos. Tres metas de largo plazo, sin duda.

Cuarenta días después del fatídico fallo de la Corte Suprema sobre el tarifazo de gas, el clima está más distendido. El gobierno tomó nota y las aguas se aquietaron. No es que hayan desaparecido los problemas, pero parecen transitarse de otra manera.

 

Todo el mundo habla de ella y quiere sacarse una foto. Es la niña bonita. Pero ¿qué hará Margarita Stolbizer el año que viene? Toda una incógnita… hasta para ella misma.

 

Desde el mismo momento en que se unificó (algo de) la CGT, la pregunta política que quedó flotando en el ambiente fue ¿esto es mejor o peor para el gobierno?

 

Esta es del tipo de columna que va a generar amores y odios. O solo odios. Vale recordar que esta es una columna de análisis político, escrita por un consultor. No es una tribuna de doctrina, ni un semanario de filosofía política. Lo anticipo para que nadie salga espantado.

 

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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