Carlos Pagni

Carlos Pagni

El escritor Felipe Solá suele explicar: "En política tu verdadero rival no es el que habla mal de vos, sino el que seduce a tu electorado". Este es el desafío que plantea la fórmula que compusieron ayer Roberto Lavagna y Juan Manuel Urtubey a la que un día antes formó Mauricio Macri con Miguel Pichetto.

 

De hoy al miércoles vamos a estar en condiciones de vislumbrar cuál es la oferta electoral definitiva de este año en la Argentina.

Los principales encuestadores de la Argentina están angustiados porque formulan los cuestionarios para indagar respecto de la política y como algunas candidaturas parecen estar asentadas en arenas movedizas y las incógnitas son tan grandes, al paso de las horas esos cuestionarios se vuelven inservibles. Los encuestadores dicen que están cansados de perder plata.

La política está ofreciendo a Mauricio Macri algunos motivos de celebración. La propuesta de los distintos competidores electorales se está amoldando a sus necesidades.

 

Estamos ante un espectáculo en el que los distintos actores de la clase política discuten su propuesta para retener o conquistar el poder.

Por 30 días, la clase política solo prestará atención a una mesa de arena donde cada grupo ensaya movimientos para definir su propuesta electoral. Las asociaciones y rivalidades son más innovadoras que en otras oportunidades.

 

Movimientos intensos. Hay que descifrarlos. Una gran movida de Cristina Kirchner, este fin de semana, que desencadena jugadas de otros actores y se va configurando la oferta electoral para las primarias y para las elecciones presidenciales de octubre y, eventualmente, de noviembre si hay segunda vuelta.

Al postularse como candidata a vicepresidenta de Alberto Fernández, Cristina Kirchner abrió ayer una incógnita interesantísima: hasta qué punto es tolerable la relación del poder con la ficción.

 

La encrucijada que enfrentaba la campaña de Cristina Kirchner con la inminencia del juicio oral y público por la corrupción que, se presume, contaminó la administración de Vialidad Nacional durante su gobierno era de difícil solución.

Lo política argentina está analizando la elección cordobesa: un laboratorio que dio resultados bastante previsibles según las encuestas. Habrá que evaluar qué hay de nuevo en la oferta política cordobesa y qué dicen estos comicios para la encrucijada, tan incierta, que se vive a nivel nacional

Desde el fusilamiento del líder de la Contrarrevolución de Mayo, Santiago de Liniers, Córdoba ha tenido un papel decisivo en la historia nacional. ¿Volverá a tenerlo a partir del domingo próximo? Ese día elegirá al nuevo gobernador. El resultado es previsible. Juan Schiaretti hará una gran elección y permanecerá en el poder otros cuatro años. Las consecuencias de ese desenlace son menos claras.

 

En el país hay una fractura ideológica bastante genuina y la forma en que se expresa esa fractura a nivel político es lo que se está discutiendo hoy. Pareciera que en la Argentina hay una minoría muy homogénea llamada kirchnerismo y una variedad de representaciones para lo que sería la oposición o la otra versión del país no kirchnerista.

El drama venezolano es, desde hace años, uno de los factores que determinan los alineamientos de la política doméstica argentina. Por esa razón, Mauricio Macri tiene derecho a sentirse beneficiado por una paradoja: la pesadilla de Caracas le da una ventaja electoral.

 

Hoy fue un día importante para la receta económica que lleva Mauricio Macri porque, después de largas negociaciones que se llevaron a cabo durante el fin de semana, se logró lo que parece una especie de paradoja: que en la zona de no intervención cambiaria va a haber intervención cambiaria. El Banco Central logró la autorización del Fondo Monetario Internacional para poder intervenir en el mercado de cambios y reducir la expectativa de devaluación

Es difícil encontrar un momento en la historia argentina, por lo menos de la democracia que se refundó en el 83', de tanta incertidumbre electoral como el actual momento político. Esta situación se profundiza porque aparecieron en los últimos días datos de encuestas muy creíbles que empiezan a conmover algunos dogmas en los que se encuentra asentada la vida pública.

Ayer, la política económica cerró una etapa que se había inaugurado con el acuerdo que se selló en septiembre pasado con el FMI. En aquel momento, por primera vez desde diciembre de 2015, Mauricio Macri contó con una sola versión del proceso económico. Hasta entonces, en su cabeza habían competido siempre dos propuestas: Prat-Gay contra Sturzenegger, Sturzenegger contra Quintana, Caputo contra Dujovne.

 

La persistencia de la crisis económica está impactando sobre la disputa electoral. Los estudios de opinión exponen una novedad que modifica las estrategias de los actores principales.

 

Dentro de todas las patologías institucionales que presenta habitualmente la Argentina hay un problema central con la corrupción, de hecho, hay una candidata o "protocandidata" muy relevante en el país que es Cristina Kirchner que no puede hacer campaña: inhibida por su imagen pública advierte que lo mejor que puede hacer es no aparecer por la impugnación moral que lleva encima.

El espectáculo que ofrece la vida pública, en una campaña electoral que se presenta como decisiva, no es el más edificante. El debate político tiene como escenario principal los tribunales federales.

 

Hay un clima que reflejan los medios de comunicación, que se advierte en conversaciones cotidianas, de preocupación por la economía que contrasta con el estado de ánimo del Gobierno

A diez años de su fallecimiento, el mandatario radical es un espejo en el que los argentinos debemos mirarnos

 

Un prestigioso economista argentino explicó días atrás, ante colegas extranjeros, que "Mauricio Macri está pesificado". Se refería al fenómeno que rige la dinámica política desde que, en abril pasado, comenzó la incertidumbre cambiaria.

 

El caso D'Alessio empezó siendo tragicómico y estaba, aparentemente, dirigido a afectar la causa de los cuadernos. Era una especie de comedia italiana -si no fuera porque están hablando de asuntos impresentables- que derivó, con el transcurso de la investigación del juez Ramos Padilla, en un conflicto político alrededor de un problema que la Argentina arrastra como tema central: el comportamiento de los servicios de inteligencia.

Es inevitable que, en las sociedades infectadas por la corrupción, la política se judicialice. El poder se disputa en los tribunales. Una consecuencia lamentable de esa desviación es que la opinión pública comienza a presumir, con razón o sin ella, que la Justicia se ha politizado.

 

La política está sometida a un enorme estrés: se tensan las relaciones, se agudizan los conflictos.

 

Córdoba se ha convertido, como tantas veces en la historia, en el centro de gravedad de la política nacional. Allí se rompió ayer la alianza Cambiemos. Y surgió una coalición entre el PJ, el socialismo y el Gen, de Margarita Stolbizer.

 

¿Por qué interesaba tanto la elección de Neuquén? Porque es la provincia donde está radicada Vaca Muerta, un gran yacimiento de hidrocarburos no convencionales.

Vaca Muerta es uno de los mayores yacimientos de petróleo y gas no convencionales del planeta. En consecuencia, es uno de los motivos por los que la comunidad de negocios internacional observa a la Argentina. Por eso las elecciones que se celebrarán para disputar la gobernación de Neuquén, el próximo domingo, tienen un significado que excede a esa provincia.

 

Luego de la muerte de Franco Macri, apareció entre la infinidad de condolencias una de Cristina Kirchner. ¿Qué llama la atención de ese saludo? Que haya llamado tanto la atención. Pero ¿por qué?

Ningún escándalo afectó tanto la competitividad electoral de Cristina Kirchner como el que se desató con la denuncia originada en las obsesivas anotaciones del chofer Oscar Centeno, promovida por LA NACION. Ni la aparición nocturna de José López, revoleando 9 millones de dólares tras los muros de un convento, ni la denuncia seguida de muerte del fiscal Alberto Nisman tuvieron la capacidad de hundirla en las encuestas hasta perforar el 20% de intención de voto.

 

Mauricio Macri sigue sacando ventajas del incierto contexto regional en el que está enmarcada su gestión.

 

El reemplazo de Javier Iguacel por Gustavo Lopetegui como secretario de Energía cobija un cambio de concepción en el área. Mauricio Macri está revisando su política de subsidios.

 

La vida pública llega a fin de año sometida a una dinámica que expone, y exagera, rasgos que se van volviendo crónicos. Su principal campo de batalla son los estrados judiciales.

 

La incertidumbre se apoderó de la vida pública. A tal punto que lo único estable parece ser el dólar.

 

Cuando aumenta el riesgo electoral, los políticos suelen recurrir a martingalas que faciliten el acceso o la retención del poder. Es decir, intentan compensar su disminuida capacidad de seducción manipulando las reglas de juego.

 

De la reunión del G20 en Buenos Aires se habló mucho, pero quedaron algunas informaciones reservadas que tuvieron que ver con lo que pasó en los encuentros de presidentes y lo que pasó alrededor de la cumbre, con mucha significación para la vida internacional y algunas de gran densidad para la vida nacional.

Se compara la escena, la saga triste ocurrida en River con motivo del final de la Copa Libertadores, con las expectativas que atraen los focos en la Argentina a raíz de que este próximo fin de semana se va a celebrar la cumbre del G-20. Si uno presta atención, era mucho más llamativo a nivel global el partido Boca-River que la cumbre del G-20, por la popularidad del fútbol y porque realmente era un partido histórico que no se pudo jugar

 

La bronca del radicalismo se desata por un episodio concreto: la composición del Consejo de la Magistratura. Por cómo votó Diputados su representación. Pero este episodio se puede inscribir en un contexto mucho más general; que es si hay o no una estrategia de Cambiemos en relación con la Justicia medianamente coherente u homogénea. La crisis con los radicales es una manifestación de este problema.

En la Argentina existe un puente entre la corrupción y la impunidad. Esta dificultad para sancionar y castigar la corrupción está dada por la desviación moral de los jueces

El presidente de la Corte se expresa sobre el beneficio impositivo de los jueces; dice que los magistrados no son los únicos responsables de la corrupción

 

Cuando promovió el reemplazo de Ricardo Lorenzetti por Carlos Rosenkrantz, la Casa Rosada no advirtió que estaba haciendo algo más que modificar la presidencia de la Corte Suprema.

 

En sus primeras horas como presidente electo de Brasil, Jair Bolsonaro está corroborando que es un líder antisistema. Las declaraciones de su entorno desafían intereses y tradiciones que alimentan inercias poderosas de su país. La gran incógnita, por lo tanto, es hasta dónde sus iniciativas lograrán sobreponerse a esas tendencias.

 

El ritual legislativo está en presencia de un nuevo procedimiento. Es el que se activa cuando no se consiguieron los votos para rechazar una ley. Ni los diputados necesarios para impedir el quorum. En esa instancia, se apela a un recurso parainstitucional. En el prospecto se lee: convocar manifestantes a la Plaza del Congreso y forzar la intervención de la policía con algún disturbio.

 

Parece que fuera un fenómeno inusual, genera mucha tensión, como si fuera una gran novedad, pero en realidad no lo es. La Iglesia y el poder político en la Argentina han tenido relaciones muy estrechas, de convergencia y de conflicto a lo largo de toda la historia

Estamos en una etapa de polarización -cuya duración desconocemos- en distintas sociedades, sobre todo en occidente

El Gobierno retrocedió ayer en su decisión de imponer a los consumidores de gas, a partir del próximo enero, una factura adicional, a pagar en cuotas, para compensar a las empresas distribuidoras por el costo que derivó de la devaluación de la moneda.

 

Estamos todos mirando el jardín de al lado; mirando lo que pasa en Brasil con esta elección tan impactante, tan distinta, tan contraria con lo que es la historia de la política brasileña

Los brasileños se preparan para celebrar el domingo que viene la que acaso sea la elección presidencial más polarizada de su historia.

También protagonizan un signo de estos tiempos. Integran una sociedad fracturada. En Brasil, el conflicto fue siempre menos prestigioso que el consenso. Pero hoy se van borrando los matices. Las encuestas muestran a dos candidatos principales. Jair Bolsonaro, un exmilitar reaccionario que vindica la dictadura de 1964 y defiende la tortura.

Es un hombre que confesó que "jamás podría amar a un hijo homosexual" y se degradó ante una colega diputada diciéndole "no te violo porque no te lo merecés". La principal alternativa a Bolsonaro es Fernando Haddad, la cara menos repudiable que encontró Lula da Silva para enmascarar, desde su prisión de Curitiba, las miserias morales del PT. Haddad, exalcalde de San Pablo, carga con el repudio a la corrupción que desnudó el caso Lava Jato.

Fernando Haddad es la cara menos repudiable que encontró Lula da Silva para enmascarar, desde su prisión de Curitiba, las miserias morales del PT

Estos dos aspirantes principales a la presidencia no avanzan por la adhesión a sus figuras o programas. Cada uno es el instrumento del rechazo a su rival. Bolsonaro se presenta, a pesar de que desde hace años es legislador, como el verdugo de la política tradicional. Haddad se ofrece como el freno a la regresión democrática que encarna Bolsonaro. Brasil está partido en dos mitades. Una vota contra la otra. Ese duelo cobija un mensaje para la Argentina.

En la última encuesta de la consultora Datafolha, publicada anteayer, Bolsonaro registra 32% de intención de voto. Cuatro puntos más que en la medición anterior. También bajó su índice de rechazo de 46 a 45%. Y por primera vez aparece como el favorito del segundo turno, que se celebraría el 28. Derrotaría a Haddad por 44 a 42%. El candidato del PT cayó a 21% de intención de voto. Estaba en 22%. Y el repudio a su figura aumentó de 32 a 41%.

Ibope publicó un sondeo ayer en el que Bolsonaro aparece con 32%, un punto más que en el anterior. El rechazo es del 42%. Haddad está mejor que en el trabajo de Datafolha: avanzó de 21 a 23%. Y lo repudia el 37%. Aquí sigue ganando el ballottage por 43 a 41%.

Es natural que las cifras sean dudosas. Por ser la última semana de campaña, hay demasiados indecisos. Cabe también presumir un gran caudal de voto vergonzante para ambos candidatos. Sobre todo para Bolsonaro, que es el que tiene mayor imagen negativa.

El contexto está, además, plagado de paradojas. Bolsonaro no hace proselitismo en las calles porque, debido a la puñalada que recibió a comienzos de septiembre, está encerrado en su departamento de Río de Janeiro. Ni siquiera podrá asistir hoy al debate de la cadena Globo.

¿Esa ausencia es un perjuicio o una ventaja? Se sabrá en el tramo hacia el ballottage, cuando se multipliquen los segundos de TV que le asigna la ley electoral.

La otra curiosidad es que las movilizaciones contra este ejemplar de la derecha más retardataria, centradas en su machismo y su xenofobia, no tuvieron el efecto programado. En el sondeo de Datafolha las preferencias femeninas hacia él subieron del 20 al 27%. Haddad, en ese campo, se mantuvo.

Enfrentados

La división brasileña es inquietante. Bolsonaro genera muchísima antipatía por su falta de valores democráticos. Llegó a decir que, si pierde, no aceptaría el resultado. El avance de su figura genera alarma en muchos adversarios del PT. Se especula con que Fernando Henrique Cardoso, líder del PSDB y crítico acérrimo de Lula, se pronunciará a favor de Haddad. Su mano derecha, el politólogo Sergio Fausto, publicó anteayer en Piauí una crítica durísima al PT. Sin embargo, se destacan dos "detalles". Fausto afirma que, aun siendo defectuosas, las credenciales democráticas del partido de Haddad son superiores a las de Bolsonaro. También reclama que, antes de solicitar apoyos extrapartidarios para la segunda vuelta, el candidato de Lula debe diferenciarse del programa populista del PT. Fausto escribe algo muy significativo sobre el impeachment contra Dilma Rousseff: "No fue un golpe, sino un error, aunque hubiera fundamento constitucional, y tal vez también un pecado, que no hizo bien a la democracia...".

Haddad está dispuesto a tomar distancia de los sectores más radicales de su partido. Su principal rival, Bolsonaro, promete una política económica liberal, que sería encargada al ortodoxo Paulo Guedes. Pero él da señales de una marcha hacia el centro. Por ejemplo, la versión de que el prestigioso Marcos Lisboa sería su ministro de Hacienda.

Los mercados no exhiben la división que muestran las encuestas. Si bien esperan que gane Bolsonaro, cuando mejoran las perspectivas del PT, el real también se revalúa. Para los dueños del dinero cualquier gobierno es mejor que el de Michel Temer, que se retira con una aprobación del 2%.

Para la Argentina es una perspectiva interesante. Sobre todo para Mauricio Macri, que ve en el proceso brasileño un factor determinante de su propia peripecia. Los informes que envía el embajador Carlos Magariños desde Brasilia vaticinan que cualquiera sea el próximo presidente Brasil seguirá comprometido con el acuerdo Mercosur-Unión Europea.

Es posible que, si triunfa Bolsonaro, en la agenda bilateral adquiera relevancia la seguridad. El candidato está rodeado de generales retirados al lado de los cuales Patricia Bullrich parecería Rosa Luxemburgo.

El resultado brasileño será manipulado en la Argentina. El kirchnerismo festejará un eventual triunfo de Haddad como un desenlace predictivo de su suerte electoral el año próximo. Aun cuando Haddad se haya confesado "amigo personal de Mauricio Macri", a quien conoció como alcalde, cuando él estaba al frente de San Pablo.

La principal proyección de los comicios brasileños sobre la Argentina tiene que ver con su dinámica. La política en Brasil está dirigida por el rechazo a los principales líderes políticos. La imagen negativa manda porque garantiza la polarización.

El resultado brasileño será manipulado en la Argentina. El kirchnerismo festejará un eventual triunfo de Haddad como un desenlace predictivo de su suerte electoral el año próximo. Aun cuando Haddad se haya confesado "amigo personal de Mauricio Macri"

¿Sucederá lo mismo en la política local? Un rasgo dominante del momento es el desprestigio de los principales candidatos. Según la última encuesta de Federico Aurelio, Cristina Kirchner tiene una imagen negativa de 59,4%; Macri, de 55,2%, y Sergio Massa, de 50,8%. La ratio de imagen positiva sobre negativa es de -16% en Macri, -18% en Massa y -22% en la señora de Kirchner. Vidal presenta, en ese estudio, una ratio positiva de 7%. Su imagen negativa es de 41,3%, pero la positiva es de 48,4%. Juan Urtubey también muestra un cociente positivo: 37% contra 33%. Su problema es que lo aprecian más los votantes de Cambiemos que los del PJ.

Isonomía realizó un estudio sobre la relación de imagen positiva/negativa por fuerzas políticas. El resultado es que, de las tres corrientes dominantes, solo Cambiemos tiene un índice positivo: 5%. Hace un año ese número era 41%. El PJ no kirchnerista tiene -6%. Y Unidad Ciudadana, -27%.

Hay una encuesta más interesante, también de Isonomía. Evalúa los coeficientes de los principales actores de la política y los promedia. Esa ratio general era de 24% en febrero de 2016. Descendió a 0% en abril de este año. Hoy es de -5%.

Factores corrosivos

La vida pública brasileña estuvo regida en los últimos años por dos factores corrosivos. Recesión y percepción de corrupción. Entre 2015 y 2016 el PBI brasileño se contrajo alrededor de 8 puntos. Y el desempleo pasó del 6 al 13%.

Temer hizo reformas que mejoraron la inflación y el costo del dinero. Pero la desocupación todavía está en 12%. Y el déficit fiscal es de 7 puntos del producto.

Cualquiera sea el próximo gobierno, deberá realizar ajustes sin tener mayoría en el Congreso. ¿Gradualismo?

Las comparaciones sirven para detectar los parecidos, pero todavía más para estudiar las diferencias. El proceso electoral tiene en la Argentina un aire de familia con el de Brasil. Se desarrolla en un contexto recesivo. Y la corrupción está en el centro de la agenda. Es verdad que allá arrastra a Temer. Aquí, la indignación se enfoca sobre el kirchnerismo.

La vida pública brasileña estuvo regida en los últimos años por dos factores corrosivos. Recesión y percepción de corrupción. Entre 2015 y 2016 el PBI brasileño se contrajo alrededor de 8 puntos. Y el desempleo pasó del 6 al 13%.

¿Puede aparecer en la Argentina un Bolsonaro? No es necesario que se trate de un fascista. Alcanza con un profeta antisistema. Marcelo Tinelli tal vez sueñe con ocupar ese lugar, pensando más en Donald Trump que en su caricatura brasileña.

Las equivalencias son siempre traicioneras. Es posible que los argentinos ya hayan consumido una oferta antipolítica: Kirchner cultivó ese sesgo entre 2003 y 2005. Macri lo tuvo. Y aspira a no perderlo. Es la razón de su reticencia a cualquier acuerdo interpartidario.

Más allá de los falsos parecidos, en la Argentina se está montando una escena que comparte una peculiaridad con la de Brasil. El nivel muy alto de rechazo hace que la disputa se polarice. La sociedad se ve obligada a optar por lo que considera el mal menor. Cualquier gobierno surgido de esa lógica tiene garantizada una debilidad desde el origen.

Carlos Pagni

Dada la experiencia del Gobierno desde abril, cuando se desató la crisis financiera, hasta acá, uno mira cómo la administración de Mauricio Macri camina por la cuerda floja como un equilibrista en el circo, con la respiración un poco entrecortada

Nicolás Dujovne y Christine Lagarde anunciaron ayer los términos del nuevo acuerdo con el FMI y explicitaron su objetivo principal: despejar las dudas sembradas en el mercado sobre la capacidad de la Argentina para pagar su deuda.

 

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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