Carlos Pagni

Carlos Pagni

El juez Sergio Moro, protagonista central del Lava Jato brasileño, estudió en 2004 la mecánica del proceso Mani Pulite, que derrumbó el sistema de partidos de la Italia de posguerra. Moro advirtió que el éxito de esa investigación se debió, entre otras razones, a que avanzó sobre los políticos cuando las confesiones de los empresarios ya habían permitido probar los detalles del delito.

 

Estamos siguiendo esta especie de Lava Jato argentino, de revolución en cámara lenta que podría llegar a producirse en el mundo de las relaciones de las empresas con el estado y que ahora presenta otra faceta que es económica: el impacto en la economía.

Los cuadernos de las coimas se han convertido en una especie de Aleph de la vida pública argentina: aquella idea genial de Jorge Luis Borges, que imagina en el cuento. El Aleph, un punto fantástico que contenía todos los puntos del universo

De los innumerables escándalos de corrupción de los últimos años, el que estalló ayer es el de mayor impacto institucional y político.

 

No solamente los inversores y los mercados están tratando de descifrar la bola de cristal, tratando de determinar cómo va a ser el futuro para poder apostar.

La agenda del Gobierno y el procedimiento que escogió Mauricio Macri para gestionarla plantean una incógnita muy interesante.

 

El núcleo del dilema para cualquier Gobierno siempre es político, tiene que ver con la posibilidad de conservar y en todo caso incrementar y reconquistar el poder

La crisis financiera resulta interminable. Sobre todo cuando se la compara con las profecías del Gobierno. El acuerdo con el Fondo Monetario Internacional no fue el escudo que se había prometido. Ayer hubo un derrumbe del 9% en las acciones bursátiles e importantes inversores internacionales desmontaron sus posiciones en papeles argentinos. Los mercados interpretan que las vulnerabilidades argentinas demandan definiciones oficiales más contundentes.

 

El de hoy fue un paro general fácil en términos de conseguir el acatamiento porque fue un lunes; Buenos Aires estaba vacía al mediodía y así sucedió en muchas localidades del interior

Es posible que ayer Mauricio Macri haya disfrutado la mejor jornada que le tocó en suerte desde las elecciones del año pasado. El directorio del FMI aprobó el crédito de 50.000 millones de dólares asignado al país y la liberación inicial del tramo de 15.000 millones. Minutos más tarde, Morgan Stanley Capital International (MSCI) recalificó a la Argentina elevando su condición de mercado de frontera a mercado emergente.

 

La prioridad del Gobierno es frenar al dólar porque hay una relación directa entre el comportamiento del tipo de cambio y la imagen de Mauricio Macri frente a la sociedad

La política, al igual que los mercados, se mueve con expectativas. Por eso, cada ámbito esboza estrategias de acuerdo a lo que cree que va a pasar con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que le prestará a la Argentina 50 mil millones de dólares

El Gobierno y el peronismo dialoguista juegan al póker en la mesa de la crisis económica. Mauricio Macri busca un soporte político para gestionar su acuerdo con el FMI. Pero poniendo a salvo todo lo posible su competitividad electoral.

 

Esta semana, el Gobierno está a la espera de otro rescate, uno más complejo; la política internacional va a rescatar a Mauricio Macri

¿Mauricio Macri no llega tarde a hablar de tarifas? ¿Estos argumentos no tendrían que haber sido explicitados mucho antes?

No es una novedad que en el corazón de toda discusión fiscal anida una disputa de poder. La democracia moderna nació al calor de un debate sobre impuestos.

 

El Presidente decidió remodelar el Gabinete; tomó una decisión que muchos demandaban desde el comienzo de su gestión, que es, en el marco de un gran desaguisado económico como el que él heredó, concentrar las decisiones económicas y lograr que alguien (y esta es la clave del problema) se convierta en una especie de médico general

El Gobierno ensaya un acercamiento a los rivales tras la crisis financiera que se desató hace tres semanas

 

Todos los ojos están puestos en el comportamiento del mercado financiero, sobre todo en lo que va a pasar con el vencimiento de una masa importantísima de letras del Banco Central

La vida pública está sumergida desde hace 15 días en un mar de perplejidad. Entre todas las incógnitas, hay una dominante: ¿por qué la Argentina de Mauricio Macri, que era señalada por el mundo como un ejemplo global, se transformó en un destino tóxico? La pregunta cobija una trampa. Es la palabra "mundo".

 

Warren Buffet, un icono del mundo financiero dice: "Nunca sabés quién está nadando desnudo hasta que no se retira la marea".

La suba del precio del dólar, que siguió su curso ayer, después del fin de semana largo, es la incógnita que corroe al núcleo del Gobierno.

 

Hay que mirar por qué el tema de tarifas se ha convertido en central para la política. Se da en un contexto de alta inflación.

El Gobierno y la oposición están enredados en la mayor batalla económica que se prevé para antes de las elecciones del año próximo.

 

A raíz del debate por el aumento en las tarifas energéticas, Cambiemos está atravesando su primera crisis desde que llegó al poder. La tormenta es delicada. Esta vez la disidencia no se limitó a Elisa Carrió. También se pronunció el radicalismo.

 

La pregunta es cómo las distintas fuerzas políticas se posicionan frente al problema estratégico que enfrenta la Argentina, que es el mal funcionamiento general de la vida material

La semana de Mauricio Macri está dominada por la agenda internacional, que es muy relevante en su estrategia de poder.

 

El acontecimiento que en la Argentina se vivió y se vive como una noticia de carácter local ha sido la prisión de Lula da Silva, probablemente la figura política más importante de Brasil si uno tiene en cuenta la trayectoria en el orden público

El estado de ánimo de la sociedad en relación con la economía hace que el Gobierno atraviese una etapa adversa en las encuestas. Son meses de ingresos viejos y precios nuevos, es decir, de deterioro del salario real.

 

Una de las dimensiones del gradualismo es una tensión en materia de política socio-económica, que anida dentro del gobierno

Angustiados por la misteriosa fluctuación del afecto popular, los políticos intentan siempre conectarse con cualquier fenómeno que concentre emociones positivas.

 

La derrota de Cristina Kirchner en las últimas elecciones legislativas tuvo una consecuencia principal. Renovó la agenda pública. Habilitó un nuevo inventario de tensiones y conflictos.

 

El cerco sobre Hugo Moyano se cierra cada día un poco más. La señal más evidente es su conducta política. Atemorizado por las investigaciones judiciales, terminó escondiéndose tras las faldas de Cristina Kirchner. Como si ella no tuviera bastante con sus propios infortunios.

 

Primero, sindicalistas. Después, Iglesia. Ahora, industriales. Que pase el que sigue. El Gobierno ha lanzado una nueva contradicción. Esta vez, con el empresariado.

 

Cristina Kirchner ignoraba que, al ausentarse ayer de la Asamblea Legislativa, imprimiría un sello simbólico al mensaje de Mauricio Macri. Ese discurso tuvo un eje tácito, pero central. La vida pública ya no se organizará por la dicotomía kirchnerismo/antikirchnerismo.

 

Cristina Kirchner agregó otro renglón a la deuda que ha venido acumulando con el juez Ariel Lijo. La Cámara Federal revocó la prisión preventiva que él había dictado contra Amado Boudou, por injustificada. Para el kirchnerismo fue la corroboración gozosa de un axioma: existe una persecución política, enmascarada en expedientes judiciales.

 

Este año los sindicatos tienen asegurado un gran protagonismo. No solo porque la espiral inflacionaria siempre estimula el conflicto laboral. Desde que la Casa Rosada impuso un cambio de estrategia al Banco Central, la dirigencia gremial es más determinante.

 

Maquiavelo recomendaba al príncipe hacer el mal de golpe, y el bien de a poco. Mauricio Macri sigue ese consejo. Aplicó el enorme capital adquirido en las legislativas para, en un bimestre, tomar decisiones antipáticas. Anunciado el ajuste en el precio del transporte, queda por esperar la suba en las tarifas energéticas.

 

El año 2001 es el más largo de la historia. En muchos aspectos, la vida pública argentina está atrapada en la crisis que se desató entonces. Observadas a la luz de esa duración, las elecciones de octubre cerraron una incógnita. Y abrieron otras.

 

La disputa por la reforma previsional abandonó la calle e ingresó en los tribunales. El nuevo campo de batalla exige nuevas estrategias.

 

La vida pública fue azotada por un huracán durante siete días. El paisaje quedó modificado. Superada la vorágine, se pueden identificar mejor algunos factores determinantes de la crisis. Y también registrar una nueva configuración en el mapa de poder.

 

El Congreso asistirá hoy a una jornada alborotada. Se discutirá la nueva fórmula para actualizar las jubilaciones. Para el Gobierno, es la clave de bóveda de toda la reforma fiscal. Y la plataforma de un eventual éxito electoral dentro de dos años.

 

La Argentina está acercándose a una encrucijada para su vida pública. En el marco de la cumbre de la OMC que se celebrará en Buenos Aires entre el domingo y el miércoles próximos, se definirá si el Mercosur y la Unión Europea firman, después de 22 años de negociación, un Tratado de Libre Comercio.

 

La relación del argentino con el Estado se ve reflejada en las formas del Gobierno con los distintos actores

Italo Calvino sostuvo que "cada ciudad recibe su forma del desierto al que se opone".

 

Es pocos días Buenos Aires será sede del G-20 y el líder sindical podría arruinarle la oportunidad internacional al Presidente

El caso Ciccone cambió de escala. Ya no se recorta en Amado Boudou, un electrón fuera de órbita al que el peronismo aplica el ceremonial preparado para los afluentes de la Ucedé: ni siquiera visitarlos cuando quedan tras las rejas. Ahora, la causa tiene otros actores.

 

Cuáles son las irracionalidades que marcan la vida política de la Argentina de hoy

La historia se acelera. Mauricio Macri entendió que el lapso que se abrió entre su triunfo electoral y el 31 de diciembre, cuando concluyen las sesiones extraordinarias del Congreso, sería el de mayor productividad de su mandato.

 

Se resumen en un régimen de protección irracional, ingresos brutos asfixiantes y el Fondo del Conurbano

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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