Carlos Pagni

Carlos Pagni

Mauricio Macri y Alberto Fernández juegan una partida que les exige los dobleces de dos aficionados al póquer. En otras palabras: la encrucijada en que se encuentran acentúa los niveles de cinismo que caracterizan siempre a la política.

 

El domingo, una parte muy extensa de la sociedad votó contra la política económica de Mauricio Macri.

 

Las últimas elecciones resultaron inesperadas para quienes fueron los beneficiarios de aquel resultado, pero mucho más impensadas para todos los que apostaban por la continuidad del gobierno de Mauricio Macri.

Alberto Fernández y Cristina Kirchner obtuvieron ayer una victoria arrasadora, que superó aun las expectativas de quienes, en el Frente de Todos, encabezaban el optimismo. Esta madrugada registraban un 47,36% de los votos, contra un 32,24% de Mauricio Macri y Miguel Pichetto.

Las primarias argentinas, en las que infinidad de candidatos están obligados a competir en ausencia de un rival, son una de las tantas extravagancias del legado kirchnerista.

 

Desde que se sucedieron los hechos, entra y sale de la consideración de la campaña electoral el episodio en el que el precandidato a presidente por el Frente de Todos, Alberto Fernández, nombró a la científica Sandra Pitta en la Facultad de Ciencias Exactas, diciéndole que la iba a cuidar.

Alberto Fernández está padeciendo la lógica que lo convirtió en candidato a presidente.

 

Estamos a menos de 15 días de las elecciones primarias, en una situación de extraordinaria incertidumbre que se debe a la paridad electoral que hay entre la fórmula del Gobierno, Mauricio Macri-Miguel Pichetto, y la fórmula de la oposición, que más desafía al Gobierno, la de Alberto Fernández-Cristina Kirchner. En estos días se ve cómo juegan una partida de ajedrez donde cada movimiento se vuelve muy significativo, dada la paridad de fuerza.

Los candidatos más competitivos para las elecciones presidenciales coinciden en una obviedad: es imposible un gobierno viable sin financiamiento externo. No solo a Mauricio Macri: también a Alberto Fernández y a Roberto Lavagna les resulta inevitable mantener al país dentro del programa con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

 

La Argentina suele estar atrapada en una discusión infinita acerca de las mismas cuestiones, que, en general, están vinculadas a temas del pasado. El ensayista Santiago Kovadloff dice que el problema de la agenda pública de la Argentina es que sus problemas son viejos y están vencidos.

La oferta electoral está sobre la mesa. Conocemos las listas de legisladores, sobre todo, la de los nacionales que nos permiten plantear algunas conjeturas, ir imaginando cómo será el nuevo Congreso. Es clave para cualquier presidente, pero, sobre todo, si ganan Mauricio Macri o Alberto Fernández.

El escritor Felipe Solá suele explicar: "En política tu verdadero rival no es el que habla mal de vos, sino el que seduce a tu electorado". Este es el desafío que plantea la fórmula que compusieron ayer Roberto Lavagna y Juan Manuel Urtubey a la que un día antes formó Mauricio Macri con Miguel Pichetto.

 

De hoy al miércoles vamos a estar en condiciones de vislumbrar cuál es la oferta electoral definitiva de este año en la Argentina.

Los principales encuestadores de la Argentina están angustiados porque formulan los cuestionarios para indagar respecto de la política y como algunas candidaturas parecen estar asentadas en arenas movedizas y las incógnitas son tan grandes, al paso de las horas esos cuestionarios se vuelven inservibles. Los encuestadores dicen que están cansados de perder plata.

La política está ofreciendo a Mauricio Macri algunos motivos de celebración. La propuesta de los distintos competidores electorales se está amoldando a sus necesidades.

 

Estamos ante un espectáculo en el que los distintos actores de la clase política discuten su propuesta para retener o conquistar el poder.

Por 30 días, la clase política solo prestará atención a una mesa de arena donde cada grupo ensaya movimientos para definir su propuesta electoral. Las asociaciones y rivalidades son más innovadoras que en otras oportunidades.

 

Movimientos intensos. Hay que descifrarlos. Una gran movida de Cristina Kirchner, este fin de semana, que desencadena jugadas de otros actores y se va configurando la oferta electoral para las primarias y para las elecciones presidenciales de octubre y, eventualmente, de noviembre si hay segunda vuelta.

Al postularse como candidata a vicepresidenta de Alberto Fernández, Cristina Kirchner abrió ayer una incógnita interesantísima: hasta qué punto es tolerable la relación del poder con la ficción.

 

La encrucijada que enfrentaba la campaña de Cristina Kirchner con la inminencia del juicio oral y público por la corrupción que, se presume, contaminó la administración de Vialidad Nacional durante su gobierno era de difícil solución.

Lo política argentina está analizando la elección cordobesa: un laboratorio que dio resultados bastante previsibles según las encuestas. Habrá que evaluar qué hay de nuevo en la oferta política cordobesa y qué dicen estos comicios para la encrucijada, tan incierta, que se vive a nivel nacional

Desde el fusilamiento del líder de la Contrarrevolución de Mayo, Santiago de Liniers, Córdoba ha tenido un papel decisivo en la historia nacional. ¿Volverá a tenerlo a partir del domingo próximo? Ese día elegirá al nuevo gobernador. El resultado es previsible. Juan Schiaretti hará una gran elección y permanecerá en el poder otros cuatro años. Las consecuencias de ese desenlace son menos claras.

 

En el país hay una fractura ideológica bastante genuina y la forma en que se expresa esa fractura a nivel político es lo que se está discutiendo hoy. Pareciera que en la Argentina hay una minoría muy homogénea llamada kirchnerismo y una variedad de representaciones para lo que sería la oposición o la otra versión del país no kirchnerista.

El drama venezolano es, desde hace años, uno de los factores que determinan los alineamientos de la política doméstica argentina. Por esa razón, Mauricio Macri tiene derecho a sentirse beneficiado por una paradoja: la pesadilla de Caracas le da una ventaja electoral.

 

Hoy fue un día importante para la receta económica que lleva Mauricio Macri porque, después de largas negociaciones que se llevaron a cabo durante el fin de semana, se logró lo que parece una especie de paradoja: que en la zona de no intervención cambiaria va a haber intervención cambiaria. El Banco Central logró la autorización del Fondo Monetario Internacional para poder intervenir en el mercado de cambios y reducir la expectativa de devaluación

Es difícil encontrar un momento en la historia argentina, por lo menos de la democracia que se refundó en el 83', de tanta incertidumbre electoral como el actual momento político. Esta situación se profundiza porque aparecieron en los últimos días datos de encuestas muy creíbles que empiezan a conmover algunos dogmas en los que se encuentra asentada la vida pública.

Ayer, la política económica cerró una etapa que se había inaugurado con el acuerdo que se selló en septiembre pasado con el FMI. En aquel momento, por primera vez desde diciembre de 2015, Mauricio Macri contó con una sola versión del proceso económico. Hasta entonces, en su cabeza habían competido siempre dos propuestas: Prat-Gay contra Sturzenegger, Sturzenegger contra Quintana, Caputo contra Dujovne.

 

La persistencia de la crisis económica está impactando sobre la disputa electoral. Los estudios de opinión exponen una novedad que modifica las estrategias de los actores principales.

 

Dentro de todas las patologías institucionales que presenta habitualmente la Argentina hay un problema central con la corrupción, de hecho, hay una candidata o "protocandidata" muy relevante en el país que es Cristina Kirchner que no puede hacer campaña: inhibida por su imagen pública advierte que lo mejor que puede hacer es no aparecer por la impugnación moral que lleva encima.

El espectáculo que ofrece la vida pública, en una campaña electoral que se presenta como decisiva, no es el más edificante. El debate político tiene como escenario principal los tribunales federales.

 

Hay un clima que reflejan los medios de comunicación, que se advierte en conversaciones cotidianas, de preocupación por la economía que contrasta con el estado de ánimo del Gobierno

A diez años de su fallecimiento, el mandatario radical es un espejo en el que los argentinos debemos mirarnos

 

Un prestigioso economista argentino explicó días atrás, ante colegas extranjeros, que "Mauricio Macri está pesificado". Se refería al fenómeno que rige la dinámica política desde que, en abril pasado, comenzó la incertidumbre cambiaria.

 

El caso D'Alessio empezó siendo tragicómico y estaba, aparentemente, dirigido a afectar la causa de los cuadernos. Era una especie de comedia italiana -si no fuera porque están hablando de asuntos impresentables- que derivó, con el transcurso de la investigación del juez Ramos Padilla, en un conflicto político alrededor de un problema que la Argentina arrastra como tema central: el comportamiento de los servicios de inteligencia.

Es inevitable que, en las sociedades infectadas por la corrupción, la política se judicialice. El poder se disputa en los tribunales. Una consecuencia lamentable de esa desviación es que la opinión pública comienza a presumir, con razón o sin ella, que la Justicia se ha politizado.

 

La política está sometida a un enorme estrés: se tensan las relaciones, se agudizan los conflictos.

 

Córdoba se ha convertido, como tantas veces en la historia, en el centro de gravedad de la política nacional. Allí se rompió ayer la alianza Cambiemos. Y surgió una coalición entre el PJ, el socialismo y el Gen, de Margarita Stolbizer.

 

¿Por qué interesaba tanto la elección de Neuquén? Porque es la provincia donde está radicada Vaca Muerta, un gran yacimiento de hidrocarburos no convencionales.

Vaca Muerta es uno de los mayores yacimientos de petróleo y gas no convencionales del planeta. En consecuencia, es uno de los motivos por los que la comunidad de negocios internacional observa a la Argentina. Por eso las elecciones que se celebrarán para disputar la gobernación de Neuquén, el próximo domingo, tienen un significado que excede a esa provincia.

 

Luego de la muerte de Franco Macri, apareció entre la infinidad de condolencias una de Cristina Kirchner. ¿Qué llama la atención de ese saludo? Que haya llamado tanto la atención. Pero ¿por qué?

Ningún escándalo afectó tanto la competitividad electoral de Cristina Kirchner como el que se desató con la denuncia originada en las obsesivas anotaciones del chofer Oscar Centeno, promovida por LA NACION. Ni la aparición nocturna de José López, revoleando 9 millones de dólares tras los muros de un convento, ni la denuncia seguida de muerte del fiscal Alberto Nisman tuvieron la capacidad de hundirla en las encuestas hasta perforar el 20% de intención de voto.

 

Mauricio Macri sigue sacando ventajas del incierto contexto regional en el que está enmarcada su gestión.

 

El reemplazo de Javier Iguacel por Gustavo Lopetegui como secretario de Energía cobija un cambio de concepción en el área. Mauricio Macri está revisando su política de subsidios.

 

La vida pública llega a fin de año sometida a una dinámica que expone, y exagera, rasgos que se van volviendo crónicos. Su principal campo de batalla son los estrados judiciales.

 

La incertidumbre se apoderó de la vida pública. A tal punto que lo único estable parece ser el dólar.

 

Cuando aumenta el riesgo electoral, los políticos suelen recurrir a martingalas que faciliten el acceso o la retención del poder. Es decir, intentan compensar su disminuida capacidad de seducción manipulando las reglas de juego.

 

De la reunión del G20 en Buenos Aires se habló mucho, pero quedaron algunas informaciones reservadas que tuvieron que ver con lo que pasó en los encuentros de presidentes y lo que pasó alrededor de la cumbre, con mucha significación para la vida internacional y algunas de gran densidad para la vida nacional.

Se compara la escena, la saga triste ocurrida en River con motivo del final de la Copa Libertadores, con las expectativas que atraen los focos en la Argentina a raíz de que este próximo fin de semana se va a celebrar la cumbre del G-20. Si uno presta atención, era mucho más llamativo a nivel global el partido Boca-River que la cumbre del G-20, por la popularidad del fútbol y porque realmente era un partido histórico que no se pudo jugar

 

La bronca del radicalismo se desata por un episodio concreto: la composición del Consejo de la Magistratura. Por cómo votó Diputados su representación. Pero este episodio se puede inscribir en un contexto mucho más general; que es si hay o no una estrategia de Cambiemos en relación con la Justicia medianamente coherente u homogénea. La crisis con los radicales es una manifestación de este problema.

En la Argentina existe un puente entre la corrupción y la impunidad. Esta dificultad para sancionar y castigar la corrupción está dada por la desviación moral de los jueces

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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