Rodolfo Cavagnaro

Rodolfo Cavagnaro

Muchas decisiones de inversión están pendientes de la confirmación de una nueva tendencia a la baja.

 

Esta semana será muy corta. Entre paros y feriados por el G 20, el cierre de mes encontrará un mercado un poco alterado por la necesidad de cobertura de fin de mes en medio de un escenario internacional muy volátil y, además, con muchos pesos sobrantes como resultado de las bajas de tasas.

 

En medio de las secuelas que dejaron la devaluación y el plan de ajuste, aparecen algunas señales que hacen esperar un periodo más estable.

 

La resistencia de la clase política a bajar el gasto público trae más presión fiscal, lo que puede hacer caer más la actividad económica.

 

En el caso de los combustibles, las petroleras aducen que están atrasados 20% en la actualización de sus precios.

 

Desde que se aplicaron las nuevas normas cambiarias y monetarias, el dólar se ha manejado tranquilo, en una franja entre $39 y $38 en la franja minorista. Para esto ha sido fundamental el nivel de tasas de política monetaria aplicadas a través de la suscripción de Letras de Liquidez (Leliq), que han marcado, hasta ahora, un techo de 74% anual a 7 días.

 

Un posible triunfo de Bolsonaro ayudará a bajar el dólar en Argentina. Uno de Haddad, otra corrida hacia la moneda estadounidense.

 

Si bien el anuncio del nuevo acuerdo con el FMI trajo muchos datos que ya habían trascendido, confirmó que habrá un anticipo de fondos que correspondían a los desembolsos previstos originalmente para 2020 y 2021. De esta manera le fortalece las espaldas al gobierno para enfrentar los vencimientos de este año y de 2019 sin necesidades de tomar nuevas deudas.

 

Si bien los datos económicos no son buenos y anticipan meses muy complicados, la crisis financiera pareciera haberse tranquilizado.

 

Los países periféricos o emergentes son tales porque tienen muchas debilidades y dependen no solo del financiamiento de los grandes centros financieros, sino también del humor o de las situaciones políticas que se puedan desatar en los países centrales.

 

Para tranquilizar a los mercados y sellar un nuevo acuerdo con el FMI, el Gobierno nacional diseñó una estrategia consistente en incrementar la recaudación a través de los nuevos derechos de exportación que se cobrarán a todos las ventas, incluidos los servicios.

 

Ayer, el presidente Macri hizo un anuncio antes de la apertura de los mercados, dando cuenta de un acuerdo con el FMI para adelantar la totalidad de los fondos acordados para tenerlos disponibles en 2019. De esta manera, el país recibirá en 2018 u$s 21.000 millones y el año próximo los restantes 29.000 millones.

 

La idea de que las provincias ayuden con ahorro fiscal no saldrá vía negociación, ya que ningún político quiere ahorrar.

 

El año 2018 se ha transformado para el gobierno como el de la “tormenta perfecta”, que como toda tormenta suele tener varios episodios y nunca puede decirse que ya terminó porque siempre aparece algún elemento que la hacer recrudecer.

 

Los aumentos de la luz, el gas y los combustibles, entre otros, comprometen al IPC de agosto.

 

El Banco Central mantiene altas las tasas para atraer a inversores y esto se traslada al costo de los créditos.

 

El gobierno avanza con el ajuste del gasto público entre el pánico de los gobernadores y la desconfianza de los inversores.

 

Meses después, anunció que se había pagado U$S 5.000 millones a Repsol, por el 51% de las acciones de Repsol en YPF.

 

El valor de las naftas había quedado congelado y se había planeado pequeños ajustes a partir de julio.

 

Las crisis ponen de manifiesto las personalidades y el temple de la clase dirigente, que es la que tiene la obligación de conducir a la sociedad hacia una salida digna y razonable.

 

Algunas personas pueden haberse sorprendido, pero se sabía que era necesario eliminar subsidios.

 

El gobierno intenta eliminar el problema del déficit entre debates por tarifas, negociaciones y un panorama internacional inestable.

 

El escenario financiero y cambiario de las últimas dos semanas complicó los planes del gobierno respecto de los acuerdos paritarios con los sindicatos.

 

Después de algunas intervenciones poco claras, donde parecía que el poder político presionaba al Banco Central para que no dejara subir el valor del dólar, la presión del mercado pareció animarse a más.

 

Por más que le quieran dar vueltas, el problema argentino sigue siendo el volumen del gasto público, tanto a nivel nacional como provincial y municipal.

 

Lo más peligroso es que se pone en duda la autoridad del Banco Central con tanta injerencia política.

 

La baja de las tasas llevó a muchos inversores a dejar las Lebac y dolarizar sus carteras.

 

La única forma de bajar la inflación es bajar el gasto, aumentar las inversiones y lograr que la economía crezca.

 

En este período los índices de precios crecerán entre 6% y 7%, lo que implica la mitad de la meta inflacionaria prevista para 2018.

 

El gobierno no consigue poner en caja estas variables, que responden al elevado déficit fiscal.

 

Esta semana se realizaron las audiencias públicas para analizar los nuevos cuadros tarifarios para los servicios del gas. En este caso, se analizaron los precios del gas inyectado en las redes y los precios por los servicios de los gasoductos.

 

En esencia, el tema principal es acomodar los escenarios en forma gradual porque también en la misma forma se intentará bajar el gasto.

 

Con el motor de los créditos hipotecarios, se espera que la construcción privada también muestre signos de reactivación.

 

La lista de demandas pendientes es larga y el gobierno debe dar señales para que las empresas comiencen a invertir a y a generar trabajo

 

El proceso no parece contenerse mientras la población se acostumbra en base las indexaciones de ingresos

 

El martes se conoció el comportamiento de las cuentas públicas en Julio y se comprobó que el déficit primario había retrocedido un 9,3%.

 

Las elecciones PASO del domingo dejaron un cierto sabor a tranquilidad. La señal más clara es que cada vez más argentinos se suman a espíritu de salir de la mediocridad,  a encaminarse hacia un cambio real.

 

Cuando se conozcan hoy los datos de IPC Nacional que publica el Indec se podrá tener mayor precisión, pero es bueno hacer un repaso de los datos conocidos, de Mendoza y ciudad de Buenos Aires, para tener una aproximación.

 

Ayer el dólar volvió a dar un salto presionado por la demanda, que está impactada por encuestas que dan cierta ventaja a Cristina Fernández en la provincia de Buenos Aires.

 

El Gobierno no quiere tomar medidas que generen conflictividad, pero este nivel de tasas es elevado para los inversores.

 

La emisión de un bono de 2.750 millones de dólares por parte del Tesoro nacional ha disparado una serie de reacciones que van desde las más técnicas hasta las más políticas. Lo ideal es colocar el tema en el lugar que corresponde.

 

Los datos del Indec mostrando un crecimiento de la economía en marzo, no alcanzan a cubrir expectativas, ya que los especialistas esperan un buen crecimiento en el segundo trimestre.

 

Desde todos los sectores se responsabiliza al presidente del Banco Central por que la inflación no baja, la economía no se reactiva, las altas tasas y el dólar atrasado

 

La crisis política desatada por la divulgación de audios que comprometen al presidente de Brasil, Michael Temer, es de proporciones mayores a las que generaron las crisis políticas anteriores en Brasil, que derivaron en juicios políticos y destitución de los presidentes Collor de Melho y Dilma Rousseff. La generalización de la corrupción entre políticos y empresarios es de una dimensión sin precedentes.

 

Esta semana se conocieron los datos del Índice de Precios al Consumidor (IPC) dados por el Indec, el que marcó un aumento del 2,6% para abril pasado.

 

A pesar de la aparición de algunos indicadores positivos, los argentinos siguen sin confiar en la política económica del gobierno.

 

La competitividad está afectada por diversos factores internos, como los costos de logística, los impuestos y la intermediación bancaria.

 

El denominado “Mini Davos”, el “Foro de Inversión y Negocios de Argentina 2016”, que se realiza desde hoy en el Centro Cultural Kirchner es un evento programado para atraer inversiones al país y ha generado entusiasmo entre los funcionarios por los altos niveles de empresas y la jerarquía de la mayoría de los 1.600 ejecutivos que acudirán al encuentro.

 

Esta semana se conocieron los índices de precios de agosto y, mientras para Mendoza arrojó un valor negativo de 1,2%, en los números del Indec mostró una pequeña suba del 0,2%. En ambos casos el efecto fue generado por la anulación de los aumentos de tarifas dispuesta por la Justicia.

 

El Foro de Inversiones, los datos del Indec y el nuevo Presupuesto nacional, pusieron marco a una semana cargadas de noticias y expectativas.

 

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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