Marcos Novaro

Marcos Novaro

Las réplicas albertistas a los “anticuarentena” suben de tono a medida que se extienden las protestas. Mientras, la relación con el cristinismo pasa de la división del trabajo a una creciente tensión.

 

No hay basamento legal para un aislamiento forzado. La situación pone a la luz lo complicado que es gobernar con sanitaristas como única guía.

 

¿Cuál es la tarea que tiene por delante el peronismo? Algunos sueñan que será radicalizar el estatismo económico. Y los más pragmáticos usan esas fantasías para procesar un nuevo escalón hacia la debacle nacional.

 

Alberto Fernández quiere un gobierno de científicos, si son peronistas mejor. La idea detrás de la intención de imprimir un billete de 5 mil pesos acompaña otro debate científico, pero sobre la inflación.

 

La suba de casos de COVID-19 puso en cortocircuito la relación entre salud y economía generando alarmas en la Casa Rosada y en el gobierno porteño. El miedo a pagar el costo político y el factor de los intendentes del Conurbano.

 

La reapertura de la economía es, al menos en el AMBA, algo inoportuna: se decidió cuando crecían los contagios. Pero era inevitable que así fuera dada la estrategia escogida en marzo.

 

El presidente trató de combinar dos mensajes, alarma por los datos de contagios en el AMBA, y reconocimiento de que para muchos la cuarentena no va más. Nuestra diagonal entre salud y economía quedó en zona de riesgo, por el COVID-19 y los compromisos con los bonistas.

 

¿Se muestra inflexible para que los acreedores cedan o en serio está dispuesto a ir al default? Cualquiera sea el caso, la desconfianza que alimenta la vamos a pagar cara.

 

Tras atravesar la peor semana y entregado a la tarea de elegir "soluciones" del menú kirchnerista, el Gobierno seguramente insistirá en pedirnos tiempo. ¿Por qué, aunque Alberto es más popular, es Cristina la que se fortalece?

 

Como el presidente no logra influir en la región como quisiera, busca serrucharle el piso a los vecinos. ¿No será más rentable aceptar ser “cola de león”?

 

 

Además de la pandemia y la feroz caída económica, ¿tenemos por delante un nuevo experimento populista autoritario que nos aísla del mundo? ¿Alberto se termina decantando por las soluciones kirchneristas?

 

El rol de la vicepresidenta como líder espiritual del peronismo corre peligro de evaporarse si Alberto Fernández logra una pronta recuperación económica tras la pandemia.

 

La crisis se está volviendo más compleja, y los desafíos económicos ponen en aprietos al estatismo que impulsa el Gobierno.

 

La Argentina podría estar entre los países que sufran menos muertes por la pandemia. Pero casi seguro estará entre los que sufran una caída económica más aguda.

 

Para cuidar la salud de la gente, el Gobierno asfixia la producción. A la larga solo permitiría que subsistan los que ya dependían de él, o los que empiecen a hacerlo.

 

El Gobierno busca relajar y endurecer la cuarentena al mismo tiempo, alarmado por las muchas señales de que el acatamiento decae y no es tan seguro que los contagios se puedan controlar.

 

No hay intención para aprender de los errores, después de la caótica situación por los jubilados agrupados frente a los bancos en plena cuarentena.

 

Es imposible practicar un subregistro con los dramas económicos porque se están extendiendo mucho más rápido que los contagios. Dado lo difícil que era disimular, se eligió echarle la culpa a otros.

 

¿Se aplana la curva de contagios o se informal mal? Tenemos el mismo sector público de siempre, grande y torpe, y tal vez un "INDEC sanitario" en gestación.

 

Aunque parezca que la “mala política” se tomó un descanso, en verdad hay unos cuantos que están queriendo usar la pandemia con fines miserables.

 

El gobierno enfrenta problemas para hacerse obedecer. ¿El conurbano atrasa o adelanta? Desafíos crecientes para los liderazgos “de guerra”.

 

Si el precio para suprimir la grieta es semejante crisis, menos mal que esto no pasa todos los días. La analogía con Malvinas.

 

La debilidad estructural de nuestra economía determina que prácticamente nadie, ningún sector social ni actividad, va a quedar a salvo del temporal.

 

La emergencia puso en evidencia el moroso sistema de toma de decisiones del Ejecutivo. Qué "oportunidad" le ofrece la pandemia a Alberto Fernández.

 

El riesgo país argentino sigue rompiendo récords. Y muestra que el coronavirus puede ser más dañino para nuestro futuro económico que para la salud de la población. Y va a serlo más, cuanto más tarde el gobierno en reaccionar.

 

Por primera vez en dos décadas casi todos los dirigentes se unieron bajo el paraguas del PJ. En el congreso nacional discutieron sobre una lista de unidad y expulsar a Pichetto.

 

Una quita de 33% sobre 300 dólares es más dañina para el productor que el 45% sobre 600 dólares que pretendieron aplicar Cristina y Alberto doce años atrás, en marzo de 2008. Pero el contexto es otro.

 

El modo en que el presidente se planta en la escena pública segmenta las distintas almas que habitan su gobierno. Ninguna termina sabiendo cuándo está simulando y cuándo está hablando en serio.

 

El ministro dijo que quiere arreglar con el Fondo, pero no va a aceptar “ninguna condicionalidad”. ¿Amenaza para obtener un mejor trato o piensa ir al choque? El marketing “solidaridad y autonomía”.

 

El Presidente ahora relativiza la revisión del peritaje de Gendarmería y niega que existan presos políticos. Hay algunas diferencias entre el equilibrio y querer estar “a medias embarazado”.

 

 

El nuevo gobierno viene justificando sus impuestazos no solo por la emergencia, sino por un modelo solidario. Pero más que de integración, parece ser de confrontación y “suma cero”: la culpa de que a alguien le falte se atribuye al que tiene.

Los traspiés del gobernador bonaerense dan brillo al método del Presidente. Aunque los dos apuntan al mismo lado: con diferentes modales, más impuestos y transferencias discrecionales de recursos.

 

El Presidente utiliza la teoría de los "dos demonios" para mostrarse moderado ante conflictos dilemáticos. Pero la jugada chavista de liquidar lo que quedaba de la democracia desnuda la fragilidad de esa idea.

 

La inyección de superpoderes fortaleció al Presidente, pero sólo en algunos sectores y para dar sobre todo malas noticias. En lo demás pesa la vice, y la gestión enfrenta cortocircuitos seguido.

 

Un discurso moralizante imputa desde el Estado la culpa por los males de la economía a conductas "desviadas" de los individuos. Sin reformas, lo único que puede generar es aumento de precios y resentimiento.

 

 

Se reveló otro motivo para que Fernández y sus aliados apoyen al expresidente de Bolivia, que copia los pasos que dio el exmandatario argentino desde 1955 para que fuera imposible gobernar el país sin él.

 

 

Alberto Fernández lo presenta como trampolín para reencauzar relaciones con la región que Macri habría desatendido. Pero puede que el nuevo gobierno y el país tengan más para perder que para ganar con esta diplomacia ideológica.

 

No tendrá mucho espacio para hacer locuras, lo que es muy bueno, pero ¿puede que no tenga tampoco mucho espacio para hacer lo que hace falta y contener la emergencia? Dependerá de sus habilidades.

No tendrá mucho espacio para hacer locuras, lo que es muy bueno, pero ¿puede que no tenga tampoco mucho espacio para hacer lo que hace falta y contener la emergencia? Dependerá de sus habilidades.

 

 

Peronismo, democracia y capitalismo son tres términos cuya mala relación queda ilustrada en opinión de muchos en la fuga de capitales que se acelera cada vez que el peronismo está por llegar al poder.

 

 

La decisión de Bonadio de elevar a juicio la causa de los cuadernos reactiva uno de los ejes de debate de la campaña, en la que se dice muchas veces que no se discute nada.

 

La verdad es que no se sabe cómo actuarán los indecisos y los decididos a medias. Y no se va a saber hasta último momento, cuando ya sea tarde para que los estrategas hagan recomendaciones útiles a los candidatos.

 

 

Por razones y con intenciones casi opuestas, los gobiernos de los Kirchner y el de Mauricio Macri han puesto en los últimos años en el centro de nuestra atención la relación entre los empresarios y la política, entre hacer negocios y gobernar.

 

 

 

Con el dólar y la inflación a la baja, la imagen del presidente se recuperó. Por primera vez desde principio de año, sube el optimismo sobre la economía. Pero nada de eso alcanza. ¿Repuntará el consumo? ¿El de quiénes y cuándo?

 

Hasta hace poco parecía que no se podía consensuar nada, pero ahora algunos pretenden acordarlo todo y con todos. Cambiemos y Alternativa Federal se la juegan en una vía intermedia.

Hasta hace poco parecía que no se podía consensuar nada, pero ahora algunos pretenden acordarlo todo y con todos. Cambiemos y Alternativa Federal se la juegan en una vía intermedia.

 

Santa Fe es el tercer distrito en importancia por número de votantes. Y es bien representativo del electorado del centro del país, donde el Gobierno nacional está obligado a sacar una buena diferencia para que la reelección de Macri sea posible.

Santa Fe es el tercer distrito en importancia por número de votantes. Y es bien representativo del electorado del centro del país, donde el Gobierno nacional está obligado a sacar una buena diferencia para que la reelección de Macri sea posible.

 

El índice de marzo, 4,7%, asusta, es el más alto desde 2002 y ya esa comparación evoca los peores temores. Y, encima, daña un poco más nuestro ya muy golpeado orgullo nacional.

 

En medio de una intensa batalla entre bancadas y barras que disputaron la escena con aplausos, abucheos e interrupciones varias, el presidente atravesó la que, por ahora, es su última inauguración de sesiones legislativas.

 

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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