Rogelio Alaniz

Rogelio Alaniz

 

Importa entender que juzgar a los corruptos y al régimen cleptocrático es una de las tareas centrales de la política nacional. Tan importante como sostener políticas sociales justas, crecer económicamente y educar al soberano. No hay desarrollo con cleptocracia impune.

 

 

La exmandataria más procesada y con más pedidos de prisión en la historia argentina decidió decir lo que piensa y trazar las líneas del posible futuro de la nación

 

 

El gobierno nacional le gana la batalla cultural al kirchnerismo, define con más precisión a mediano y largo plazo el futuro de la Nación, pero el tiempo presente lo desborda. Dicho de manera gráfica: el gobierno está perdiendo la batalla en las góndolas de los supermercados. Gana en el largo plazo, pero la política se juega en el corto plazo. El gobierno nacional dispone de seis meses para resolver esa diferencia.

 

 

Especulaciones al margen, el electorado tendrá la última palabra dentro de un mes y medio, cuando se cuenten los votos el domingo por la noche.

 

“Sinceramente” no alude al bolero de Chucho Martínez o a la versión de Pedro Vargas con su toque tropical y fondo de mariachis, sino que es el título en versión cuadernos Rivadavia del libro firmado por Cristina Kirchner, un libro que al momento de escribir esta nota no he leído, aunque he tomado conocimiento de algunos anticipos que tal vez sean los más destacados de un texto que, conociendo el paño, no creo que exija demasiada concentración para leerlo.

 

 

La polarización es algo más profundo que el resultado de una maniobra electoralista; el reto de una tercera fuerza radica en construir un liderazgo consistente

 

 

En ningún país del mundo es concebible que una persona con once procesos y seis pedidos de prisión preventiva siga en libertad y atrincherada en los fueros como si viviera en el mejor de los mundos.

 

 

Los índices de la pobreza que padecemos los argentinos se pueden explicar desde la economía, desde la estadística, desde la técnica, pero ninguno de esos argumentos consuela a una sociedad.

 

 

Desde hace mucho tiempo Margarita Barrientos apoya a Mauricio Macri. Habla más desde el oficialismo que desde la oposición.

 

 

Los índices económicos son decididamente malos. Negarlo sería tonto o necio.

 

 

De los Báez a los Kirchner, procesamientos y detenciones invitan a reflexionar sobre el papel de los padres, la libertad de decisión de sus herederos y la cultura de la impunidad

 

 

El futuro dirá si llegó la hora de la despedida o si ese aprendizaje la permitirá más solvencia en un segundo período.

 

 

El paro docente no se decidió la semana pasada, se decidió en diciembre del año pasado y, desde una mirada histórica un poquito más amplia, muy bien se podría postular que en realidad estos paros se programaron no en diciembre del año pasado sino en diciembre de 2015, cuando el gremialismo kirchnerista a través de su jefa le declaró la “guerra” al gobierno electo.

 

 

Mauricio Macri transita por un desfiladero estrecho, acosado por el vértigo de la inflación, por la desolación de la pobreza y por las promesas que no pudo cumplir, entre otras cosas porque nadie las hubiera podido cumplir.

 

 

Los principios generales, en política, no suelen ser los mejores consejeros.

 

 

Pablo Escobar fue lo que fue, pero tuvo el tino, la discreción, la responsabilidad de no involucrar a sus hijos en las atrocidades que cometió. Esa prudencia filial estuvo ausente en Lázaro Báez, en Cristina, en Néstor y en la pandilla kirchnerista en general. El legado que los Kirchner y sus compinches dejan a sus hijos es inmundo, como inmundo es el destino que les aguarda.

 

 

La historia no está obligada a ser lógica o justa. Y mucho menos en estas republiquetas bananeras. El chavismo ingresó a la política a través de una asonada militar y es probable que caiga a través de otra asonada militar promovida por los mismos que benefició con las rentas petroleras y la cocaína. El único oficio que esta recua de capangas es capaz de ejercer con eficacia es el de la traición.

 

 

La primera vez que oí hablar acerca de la extinción de dominio fue en Colombia.

 

 

“El día que no tengan quien las cojan van a cambiar de idea”. Con esta memorable frase el profesor Guillermo René Álvarez coronó un debate por las redes acerca de las virtudes o defectos de la causa feminista.

 

 

Fiesta en Caracas. El festín de los corruptos escribió alguien alguna vez.

 

 

Al año 2019 no lo observo como un camino recto, sino como un laberinto en el que abundarán las vías muertas y los abismos, la perplejidad y la confusión.

 

 

El año concluye con un nuevo arrepentido kirchnerista reiterando, palabras más palabras menos, lo que ya todos conocemos. Los testimonios y las pruebas son abrumadoras. La rutinaria crónica policial contada por diferentes testigos que repiten hasta el cansancio la misma letanía.

 

 

Según los senadores peronistas, Cristina sólo sería desaforada con condena firme. Si ésa es la condición, dejémonos de joder y digamos de una buena vez que Cristina nunca irá presa.

 

 

No lo conozco a Juan Darthés y no la conozco a Thelma Fardin . Pueden decir la verdad o pueden mentir. No sé. No voy a defender a Darthés, pero voy a defender el principio de presunción de inocencia.

 

 

Argentina 2018. Habría que viajar con la máquina del tiempo a 1910, a los fastos del Centenario, para registrar un momento en que el país es de alguna manera el centro del mundo. Entre 1910 y 2018 hay diferencias, por supuesto, pero hay también sugestivas coincidencias, algunas hasta con un toque pintoresco: el cometa Halley en 1910 y el insólito terremoto en provincia de Buenos Aires en 2018; o la muerte de Eduardo VII y la muerte de George Bush.

 

 

G-20 es el nombre de la institución que se propone dar una respuesta a los dilemas de la globalización en el siglo XXI.

 

 

Las diversas e incluso contradictorias versiones del populismo criollo siguen presentes en el discurso y en las prácticas de la política nacional.

 

 

I - Si creo en el Estado de derecho y respeto las libertades y las garantías, y honro la inteligencia y la justicia, la victoria de Bolsonaro necesariamente debe inquietarme. La historia nos enseña que soluciones simplistas a realidades complejas y el desplazamiento de la persuasión por la arenga, nunca han dado buenos resultados.

 

 

I- El asesinato de Sheila Ayala. Un crimen sucio, brutal. Puede ocurrir en cualquier clase social, pero convengamos que en el universo despiadado de la pobreza tiene más posibilidades. Es que la pobreza degrada y corrompe, porque somete a los hombres al imperio salvaje de pulsión, el morbo y la muerte.

 

 

En el Estado no hay ladrones solitarios. Hay bandas o, si se quiere, asociaciones ilícitas. Para el sentido común de la sociedad, la corrupción se reduciría a actos individuales, perdiéndose de vista esa estructura de poder organizada para el saqueo de los recursos públicos.

 

 

I - El gobierno nacional y los frustrados aumentos del gas. Tengo el corazón dividido. Por un lado, la imagen de un gobierno capaz de escuchar, aceptar errores, de abrirse a nuevas propuestas; por el otro, la decisión de un niño bien algo botarate, algo caprichoso, algo irresponsable.

 

 

Los radicales tienen el corazón dividido con Alvear. Por un lado, le reconocen linaje radical, no pueden negar que fue el presidente de la Nación, el conductor del partido en la década del treinta y un político convencido de los valores que defendía. Pero por el otro, lo consideran un oligarca infiltrado en las filas de la causa popular o un niño bien que recibió los beneficios del poder sin disponer de otro mérito para ello que el prestigio de su apellido.

 

 

El Presidente se reunirá mañana, martes 11, con los gobernadores. Se cree arribarán a acuerdos alrededor del Presupuesto, pero todo se complica por las exigencias del ajuste.

 

 

Aumento del dólar, aumento del riesgo país, declaración de paro general de la CGT y Duhalde anunciando que el gobierno debe renunciar. Lo asombroso no es lo que proponen sino lo que repiten. Y lo patético es que, además, los golpistas sean los mismos.

 

  • La militancia empecinada que trabaja gratis en esta colosal estafa recuerda la frase de aquel cortesano que cuando observa al Cid Campeador marchar desterrado exclama: “Qué buen vasallo si hubiera buen señor”.

 

Como al género “Cuaderno” los argentinos lo hemos puesto de moda; y como yo suelo sucumbir periódicamente a la tiranía de las modas, he decidido dar a conocer algunos textos de mis propios Cuadernos escritos en estos tiempos de urgencia y arrepentimientos. Reitero una vez más que los escritos son míos y espero al respecto que la señora Estela de Carlotto no me los descalifique.

 

 

Los cuadernos de Centeno detallan como una suerte de diario las minucias de la corrupción kirchnerista, hora por hora, día por día, semana por semana, durante más de diez años. Una monotonía que incluye los mismos circuitos.

 

 

Una sociedad democrática que merezca ese nombre es aquella en la que todos los temas relacionados con la convivencia y la calidad de vida pueden debatirse pacíficamente y de acuerdo a reglas de juego previamente establecidas. No hay sociedad democrática sin esta deliberación pacífica.

 

 

Reformar las Fuerzas Armadas es una de las tantas tareas o asignaturas pendientes de la democracia. El debate está abierto y está bien que así sea.

 

 

Un gobierno no va a resolver sus problemas con una conferencia de prensa, pero en un país en el que hasta hace algo más de dos años las conferencias de prensa brillaban por su ausencia, convocarla marca una diferencia, la diferencia entre un liderazgo autoritario y un liderazgo republicano. O la diferencia entre una presidente que trataba a sus seguidores como vasallos y un presidente que trata a las personas como ciudadanos.

 

 

Antes le decían "interior"; ahora, "Argentina profunda". Pero en ese "todo" provinciano se simplifica una realidad compleja y llena de matices. Los alcances y límites del concepto de nación.

 

 

Maquiavelo, el maestro del realismo, admite que la suerte, “diosa y señora del tiempo”, existe y que los hombres y los gobiernos deben saber que a las “rachas” de buena suerte le suceden las “rachas” de mala suerte.

 

 

La semana se inició con un paro general de la CGT, un paro dominguero que, al decir de los entendidos, a la Argentina le salió unos 28.000 millones de pesos, algo así como el diez por ciento de los 10.000 millones de dólares que nos entrega el FMI para ir saliendo del paso.

 

 

Me conmueven y me inquietan las ilusiones y las esperanzas que nos dominan a los argentinos a la hora de consumir buenas noticias. La política suele estar matizada por ese costado algo frívolo, ese esfuerzo de los gobiernos por intentar sostener el optimismo en sociedades democráticas donde el humor social suele ser decisivo para la gobernabilidad.

 

 

Por una mínima diferencia -mínima pero decisiva- la despenalización del aborto fue aprobada en la Cámara de Diputados. Hay indicios para pensar que también podría ser aprobaba en Senadores. Si el señor Pichetto declaró que esto puede ser posible, es porque sabe de lo que está hablando.

 

 

Los reformistas enseñaron que no se discrimina por raza, religión o condición económica. Pero, ¿corresponde hacerlo por el saber?

 

 

La pregunta por el millón que nos hacemos quienes seguimos de cerca los acontecimientos políticos, es acerca del futuro del gobierno, no su futuro lejano, sino el próximo. Dicho con otras palabras, en esta pregunta está siempre latente si el actual gobierno llega a 2019 o no; si se repite lo sucedido con Alfonsín o De la Rúa o si, por el contrario, se rompe con esa suerte de maleficio histórico.

 

 

“La patria está en peligro”, proclaman los kirchneristas y en particular los actores kirchneristas. Me expreso bien: lo proclaman, es decir, lanzan una proclama. Y hay que decirlo entonces sin eufemismos: a los muchachos les falta la gorra para ser milicos a tiempo completo. Todos los golpes de estado en la Argentina se hicieron a través de proclamas y afirmando que la patria estaba en peligro.

 

 

Alianzas, frentes y coaliciones permitieron ganar las elecciones en las últimas décadas. Pero, ¿cuáles son los alcances reales del acuerdo político que le dio vida a Cambiemos?

 

 

Mauricio Macri dio pelea. En el gobierno aseguran que se salió de la crisis. Tyson dijo que los mejores planes de combate duran hasta que llega la primera trompada en el rostro. Y en la Argentina no son pocos los que quieren noquear a este gobierno. Y lo quieren hacer como sea; jugando limpio o con golpes bajos.

 

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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