Mariano Pérez de Eulate

Mariano Pérez de Eulate

A menos de un mes del cambio de gobierno, la transición bonaerense está signada por cierta dosis de tensión entre el saliente gobierno de María Eugenia Vidal y el entrante de Axel Kicillof, que parece explicarse en una desconfianza mutua que excede lo partidario. Asoma allí una lucha por instalar una “foto de gestión” después del 10 de diciembre. En cierta forma es una pelea por la construcción de un “relato”.

 

En silencio, a través de reuniones reservadas, el vidalismo se está preparando para integrar -con peso fundacional- lo que estima será la etapa post gobierno del PRO, si se repite el resultado de las Primarias de agosto.

 

Después del anuncio de que Cristina Kirchner no estará al frente de la boleta electoral del peronismo, el PJ bonaerense -que encarnan, sobre todo, los intendentes del Conurbano- apuró movimientos para procurar protagonismo en la fórmula provincial que disputará la gobernación.

 

Por decisión orgánica, y en los que parece ser una tensa divisoria de aguas intrapartidaria, el radicalismo bonaerense quedó del bando de los fervorosos defensores de la idea de que la UCR debe permanecer en la alianza Cambiemos.

 

Nadie podrá objetarle en un futuro a Elisa Carrió que no avisó con tiempo sobre sus planes políticos: más de un año antes de las definiciones electorales en la provincia de Buenos Aires, con comicios de medio término que serán cruciales para el Gobierno, Lilita acaba de avisar que su nueva obsesión es el territorio donde gobierna María Eugenia Vidal, a quien la une una relación de afecto. La actual diputada por la Capital Federal se apresta a ser candidata en las legislativas de 2017 en representación de un distrito que, hasta ahora, le ha sido ajeno.

Fundado el 4 de agosto de 2003

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