Guillermo Kohan

Guillermo Kohan

El número más estándar y objetivo para medir el drama social en la Argentina revela que la administración Macri terminará su primer mandato con un nivel de indigencia que se ubicaría entre 7% y 8%, según la encuesta permanente de hogares del Indec

 

El mundo económico se prepara para un cierre muy complicado de la administración Macri después de octubre, en tanto crece la incertidumbre sobre el rumbo y el elenco que podría acompañar a Alberto Fernández en el arranque de su gestión.

 

En medio de una corrida financiera donde por momentos el pánico y los comportamientos de manada privan más que las razones, cumplir dos semanas de estabilidad cambiaria merece un festejo en la Argentina; mucho más que se hayan frenado significativamente los retiros de depósitos en dólares de los bancos.

 

Alberto Fernández, el candidato con más chances de suceder al presidente Mauricio Macri, anunció en estas horas que a su criterio el acuerdo con el Fondo Monetario está roto y fracasado, que en las actuales condiciones si no hay una renegociación Argentina no podrá pagar sus compromisos con los acreedores, y que se está acelerando la salida de capitales, a su juicio, financiada por el propio organismo multilateral.

 

La dinámica del dólar y el terremoto político y económico desatado el domingo con el resultado de las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) marcará en forma dramática a partir de ahora los últimos meses de la administración de Mauricio Macri. Las primeras horas, después del comicio, no trajeron buenas noticias, mucho menos señales políticas tranquilizadoras.

 

La recuperación del Gobierno según todas las encuestas y estudios de opinión que se publican en estas horas comienza a generar un factor que puede ser determinante para la economía y el humor social a la hora de definir las elecciones en octubre o noviembre próximos.

 

Celebró el mundo económico el volantazo político de Mauricio Macri al convocar al peronista Miguel Pichetto para la fórmula presidencial. Los más optimistas lo consideran un verdadero golpe de timón del jefe de Estado, un signo de apertura, revelador de que es consciente de la necesidad de reconstruir poder político para su segundo mandato, y aceptar abrir el juego, como no se observó hasta ahora, a una persona con vuelo propio.

 

Cauteloso alivio y mucha ansiedad en los hombres de máxima confianza que rodean al Presidente. Suponen que lo peor se vivió en marzo y abril, y confían que la calma cambiaria de mayo que se mantiene en el arranque de junio consolide una tenue mejora en el humor económico del padrón electoral que, por mínimo que sea, permita a Mauricio Macri dar pelea por la reelección a partir de las PASO en agosto.

Resulta que, en mayo, el mes que termina este viernes, el peso argentino fue la moneda más fuerte de la región, la que menos se devaluó contra el dólar, y la que mostró mayor estabilidad, comparando con lo que ocurrió, por ejemplo, en Brasil con el real, o la deriva que mostraron el peso chileno, el sol peruano o el peso colombiano.

 

Los mercados y el mundo económico recibieron en general con moderado optimismo las últimas novedades políticas, aunque la dinámica y la vorágine de las noticias y las promesas de nuevas sorpresas a la vuelta de cada esquina obligan a extremar la prudencia.

 

Si bien la mayoría de los actores en el mundo económico celebra la iniciativa del presidente Mauricio Macri de promover un acuerdo político para garantizar que, gane quien gane las elecciones, la Argentina seguirá siendo un país de occidente, capitalista y donde se respeten las libertades civiles y el derecho de propiedad; todos reconocen que las dificultades para llegar hasta fin de año y sobre todo para administrar el país después del comicio a partir de 2020 no se resuelven con un decálogo de buenas intenciones muy razonable por cierto, pero que ni hoy se cumple en su totalidad y ni siquiera tiene el apoyo de los principales opositores.

 

Curioso destino el de Mauricio Macri para cerrar su primer mandato en busca de la reelección: tener que pedir asesoramiento y consejo económico nada menos que a los radicales para resolver la inflación y reanimar las expectativas.

 

Los próximos 60 días probablemente definan mucho sobre si Mauricio Macri tiene chances de ser reelecto a fin de año, o si se abren dramáticamente las apuestas para suertes varias en la Argentina.

 

Tres elementos aparecen en estas horas para tranquilizar un poco al Gobierno y a los inversores después del trote cambiario de las últimas semanas.

 

El mundo financiero local cree mayoritariamente que al final Mauricio Macri logrará la reelección a fin de año. En los precios de acciones y bonos argentinos se percibe la cautela, hay sobre castigo sobre todo en títulos ante el riesgo electoral, pero los valores de esos activos o los inmuebles no incorporan por ahora la posibilidad de que Macri pierda los comicios.

 

Inversores y empresarios en Argentina buscan y debaten por estas horas argumentos para tratar de asociarse al optimismo que baja desde Presidencia y el equipo económico mirando el año electoral, los supuestos beneficios para Cambiemos de la polarización contra Cristina, y los pronósticos de una economía que se vaya recuperando o al menos deje de sufrir a partir del segundo trimestre de 2019 con el despegue del campo.

 

El ajuste contra el sector privado impuesto por el Gobierno como consecuencia de las circunstancias que obligaron este año al acuerdo de emergencia que rige con el FMI, no se agotaron con la devaluación y el fuerte aumento de los impuestos en toda la línea contra empresas, familias y personas. No alcanza para llegar al déficit cero, y como el Gobierno no logra reducir el gasto público, la única que queda es seguir mordiendo al sector privado.

 

La mayoría de los hombres de negocios con los que dialoga el periodismo especializado estos días en que comienzan los encuentros de fin de año se confiesa muy fastidiada con la administración de Mauricio Macri. También con las dificultades del país en medio de la recesión y la crisis.

 

Analizando informes de bancos de inversión internacionales sobre el impacto de las elecciones parlamentarias del martes en EE.UU., aparece un dato histórico en las estadísticas más que relevante para la Argentina de hoy: en los últimos 72 años, desde 1946 se realizaron 18 elecciones de medio término.

 

La Argentina económica de hoy enfrenta un dilema histórico entre las tasas y el dólar, agravado y tensionado por la crisis de confianza que se estacionó entre inversores y empresarios respecto del futuro local. La pregunta es finalmente qué conviene más para salir de la recesión, o al menos para aliviarla: que bajen las tasas de interés o que se mantenga estable y sin sobresaltos el dólar durante 6 meses.

 

La encerrona política en la que una vez más terminó cayendo el Gobierno con el cargo extra ya fallido en la tarifa del gas para compensar la fortísima devaluación del otoño, explica en parte por qué en la Argentina la tasa de interés no puede bajar de 70%, si se quiere mantener el dólar quieto y la inflación controlada. Tasas que superan 100% si se capitalizan los intereses, y que suman y siguen cuando se trata de descontar cheques o financiar consumos con tarjeta de crédito.

 

Las primeras conclusiones de los anuncios de ayer entre Argentina y el FMI podrían resumirse en que finalmente EE.UU. y los países desarrollados le aseguran a Mauricio Macri los dólares en 2019 para evitar el default, cumplir sin sobresaltos su primer mandato e intentar ser reelecto; pero a cambio de cumplir extremas reglas fiscales y monetarias típicas de la recetas tradicionales del Fondo, que como contracara podrían tornar muy duro el camino cotidiano a recorrer por la economía real en términos de actividad, consumo y humor social.

 

Se consolida en estas horas lo que podría considerarse ya una verdadera tragedia fiscal en la Argentina, una Nación que no puede reducir un gasto público gigante, creciente, e indexado; donde la única oferta que se puede asegurar para sus habitantes es un presente -y sobre todo un futuro- donde solamente que cabe esperar es que los impuestos suban y suban cada vez más.

 

Otro pico de pesimismo en el mundo económico por estas horas, con renovadas versiones de cambios en el Gabinete económico, y creciente desconcierto entre empresarios y hombres de negocios sobre el futuro de la administración Macri.

 

Pesimistas y menos pesimistas discuten estas horas cómo llegará la economía y el dólar hasta fin de año y las chances de Mauricio Macri de lograr la reelección en 2019.

 

En la perinola permanente por ver a quién le toca el ajuste, la última novedad que se analiza en el Gobierno es suspender total o parcialmente el pago de reembolsos a las exportaciones.

 

El Gobierno estudia cómo hacer para cancelar en forma total o parcial la posibilidad de que las empresas apliquen el ajuste por inflación para el cálculo del impuesto a las Ganancias que tocará pagar en 2019, en función de los resultados en los balances de este año.

 

Superó la prueba del dólar esta semana el Gobierno, tampoco le sobró mucho, pero lo detuvo entre 28 y 29 pesos a punta de pistola y con las tasas por encima de 50%.

 

Trajeron evidente alivio a los mercados las recientes noticias y la expectativa favorable de que se anuncie antes del Mundial el acuerdo entre Argentina y el FMI, y que los dólares que ingresen con el primer desembolso puedan alimentar la oferta de divisas en el circuito local cuando el Gobierno necesite pesos para cubrir el déficit.

 

Se mantiene vigente la tregua financiera con el dólar que no sobrepasa el precio máximo de 25 pesos para operaciones mayoristas, aunque cada vez que se acerca a 24 reaparece la demanda y se retiran los vendedores.

 

Parece bastante obvio lo que hoy se discute en Argentina. En lo inmediato, si el Gobierno, con la reciente determinación de pedir auxilio al FMI, logrará frenar la corrida contra el peso y los activos financieros del país.

 

La demanda récord de dólares ayer en Argentina sorprendió a todos y las noticias a media tarde dejaron helados a los más conspicuos integrantes del Gobierno, el llamado Círculo Rojo y buena parte de los observadores políticos y económicos del país.

 

A todos los indignados con Facebook que simpatizan con la idea de promover regulaciones estatales a la red social con el argumento de que se trata de un peligroso instrumento mediático que puede y ha manipulado a la gente a la hora de votar y consumir; conviene recordarles que precisamente ese riesgoso razonamiento es el que siempre esgrimió Cristina Kirchner y la izquierda anti democrática vernácula para explicar sus propias derrotas en las urnas.

 

Sigue abierta y con pronóstico reservado la herida entre el Presidente y el mundo empresario, sobre todo con los industriales.

 

Muchas novedades aparecen estas horas tras el exabrupto del ministro Francisco Cabrera contra los industriales afectados por las importaciones, a quienes el funcionario recomendó por radio dejar de llorar y dedicase a competir, y cuya reflexión fue insólitamente celebrada en reunión de Gabinete por el propio Presidente de la Nación, al punto de menear el fantasma de Guillermo Moreno, tristemente recordado y recientemente exculpado por sus tropelías en el INDEC.

 

Será sin duda más difícil para el Gobierno y para el sector empresario sostener desde hoy la rígida estrategia de negociar este año paritarias en torno a 15% y sin cláusula gatillo.

 

Mientras se va cumpliendo en el Congreso el acuerdo entre Mauricio Macri y los gobernadores del PJ, y aún en medio de fuertes polémicas avanza el paquete de reformas para impuestos y jubilaciones, se agudiza en el Gobierno una fuerte polémica sobre cómo seguir en lo inmediato con la inflación, el atraso cambiario y, sobre todo, el nivel de las tasas de interés que impone el Banco Central con las famosas Lebac para dominar el aumento de los precios.

 

Los sobresaltos políticos del Gobierno y del país en estos días dejaron en segundo plano el debate económico, una agenda que en el cierre del año se repite alrededor de la discusión de siempre: el gradualismo porque el déficit fiscal es complejo de bajar y tiene que ser financiado con deuda, la inflación que sigue, las altas tasas de interés, el atraso cambiario y la falta de competitividad del país en su conjunto.

 

Cierra el año con ánimo claramente optimista y entusiasta entre la mayoría de empresarios, inversores y hombres de negocios. A las puertas de las vacaciones, nadie quiere amargarse con proyecciones de largo plazo y sólo cabe ahora celebrar las buenas noticias que pueden contabilizar sobre la mesa política y económica del país.

 

Con renovado entusiasmo después de la victoria del presidente Macri en las elecciones, el mundo económico y político comienza a sumergirse en el debate y las negociaciones del paquete económico anunciado en las últimas horas, básicamente los cambios propuestos en los impuestos y las relaciones laborales.

 

Hace más de 60 años, hacia 1955, el economista Milton Friedman propuso una verdadera revolución mental para mejorar la educación en Estados Unidos.

 

Macri deberá ser menos gradualista si quiere una revolución en serio con los aviones

 

Mauricio Macri sabe que aun confirmando en octubre el gran resultado político que obtuvo su Gobierno y Cambiemos en las PASO, necesitará que ese triunfo sea lo más sólido posible para librar con la oposición y sobre todo con los gobernadores peronistas lo que será la principal batalla política del segundo tramo de su mandato: el nuevo reparto de fondos entre la Nación y las provincias que deberá negociarse una vez que la Corte Suprema active una nueva bomba fiscal y ordene actualizar el famoso Fondo del Conurbano Bonaerense.

 

Si pudieran, firmarían con las dos manos el empate. Así está el ánimo de la mayoría de los inversores y hombres de negocios en la Argentina, esperando cada vez más ansiosos los resultados del próximo domingo en la provincia de Buenos Aires en la batalla entre Cristina y el Gobierno.

 

No se hará esperar la primera y decisiva prueba de fuego que tendrá que superar el presidente Macri en los mercados, una vez que se conozcan los resultados electorales de las Primarias el domingo 13 de agosto.

 

Promete el Gobierno para después de las elecciones encarar una profunda reforma impositiva y laboral en la Argentina, que permita alentar inversiones y aumentar el empleo.

 

La desorientación política en el Círculo Rojo de la Argentina es hoy total y absoluta. El cierre de listas para las elecciones de octubre, la reaparición de Cristina con chances, y los efectos económicos que pueden sobrevenir con el resultado de las urnas ocupa en estas horas la mayor parte de las conversaciones y análisis entre los hombres de negocios.

 

El disgusto llegó para el Gobierno desde el rincón menos esperado: los bancos y operadores de Wall Street que siguen el caso argentino. Los que supuestamente garantizaban el gradualismo para siempre prestando a 100 años.

 

Nada parece capaz de alterar por ahora la paz cambiaria en la Argentina. Algo se movió el dólar en las últimas semanas por el escándalo político en Brasil, pero todo parece sosegarse.

 

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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