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Confusión y alboroto en el Gobierno, que fuerza al organismo #a desdecirse: el 13 de abril sigue siendo la fecha última válida.

En Italia se empieza a discutir una posible «fase dos» en la emergencia del coronavirus, es decir, cuándo se relajará la actual fase uno con restricciones en todas las actividades productivas, salvo las esenciales y estratégicas. Se trata de un gran debate sobre el eventual calendario escalonado que se debería seguir, con ciertas presiones desde algunos sectores empresariales hacia el Gobierno.

El Ejecutivo de Giuseppe Conte aprobó el pasado miércoles un decreto prorrogando el cierre de las actividades productivas y manteniendo el confinamiento en casa al menos hasta el 13 de abril.

El primer ministro Conte declaró, tras aprobar esta prórroga, que aún estamos en la fase uno y que después se iniciaría la fase dos en la que «aún deberemos seguir conviviendo con el coronavirus», aunque entonces se relajarían las medidas. Pero ayer se creó notable confusión y tensión en el Gobierno tras unas declaraciones del director de Protección Civil, Ángelo Borrelli.

Este consideró «plausible» que solo a partir del 16 de mayo comenzara la fase dos. En una entrevista a Radio Capital, Borrelli había asegurado que «tendremos que estar en casa durante muchas semanas», porque exige el «máximo rigor» para evitar que la cadena de contagios vaya fuera de control.

Al director de Protección Civil se le preguntó si el 1º de Mayo lo pasaremos también en casa. La respuesta de Ángelo Borrelli no parecía dejar lugar a dudas: «Creo que sí. Tendremos que estar en casa durante muchas semanas». Un estudio del Instituto de Economía y Finanzas (EIEF) ha marcado el 16 de mayo como fecha probable para el fin de las actuales medidas restrictivas.

Preguntado también el director de Protección Civil si esa fecha marcada por el estudio del Instituto de Economía y Finanzas es «plausible», Ángelo Borrelli explicó: «Si la tendencia no cambia, podría ser, aunque también podría ser antes o después. Depende de los datos.

Ahora la situación es estacionaria, tenemos que ver cuándo esta situación comienza a descender. No quisiera dar fechas -concluyó Borrelli- pero desde hoy hasta el 16 de mayo podría haber datos ulteriormente positivos que aconsejen reanudar las actividades y comenzar por tanto la fase dos».

Teniendo en cuenta que la política del Ejecutivo Conte es ir paso a paso, prorrogando escalonadamente el calendario de las restricciones, el mensaje del director de Protección Civil dejó estupefacto al Gobierno. Hablar del 16 de mayo como fecha plausible para levantar restricciones se consideró en el Ejecutivo que era un horizonte infinito. Todo un gran contraste con esa política gubernamental pausada, de paso a paso, para no crear pánico o frustración.

El Gobierno tiene la palabra

La de ayer fue una jornada frenética de llamadas telefónicas. Se decidió que no se produjera un desmentido inmediato del Gobierno, para no abrir un frente político en la polémica. En estos momentos, abrir esa tensión con uno de los comisarios de la emergencia como es el director de Protección Civil Borrelli podría haber sido devastador.

Por la tarde, en la habitual rueda de prensa a las 18.00 para ofrecer los datos sobre la evolución de la epidemia, Ángelo Borrelli se corrigió: «Algunas de mis palabras han sido equivocadas; solo hay una fecha fija, el 13 de abril; las medidas a adoptar dependerán de la evolución de los contagios». La palabra final la tendrá la política,

En definitiva, todo dependerá de la evolución de los datos sobre la epidemia, ofrecidos en la misma rueda de prensa por el propio director de Protección Civil. Registran una tendencia estable.

Desde el inicio de la epidemia, el 21 de febrero, las personas infectadas por el coronavirus son 119.827; los fallecidos, 14.681; de ellos, 766 son los muertos en un solo día (+4,5%), con un aumento de 6. Entre los muertos ayer cabe destacar 73 médicos.

Ángel Gómez Fuentes

 

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades han emitido una recomendación para que los estadounidenses utilicen algún tipo de protección.

La confusión sobre el uso o no de mascarillas o protectores para tapar la cara, que no pone de acuerdo a la comunidad científica, vive un nuevo episodio en EE.UU.

La autoridad médica de EE.UU., los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, en sus siglas en inglés) emitió este viernes una recomendación para que los estadounidenses utilicen algún tipo de protección textil en la cara ante las evidencias de que hay un porcentaje «significativo» de personas que tienen coronavirus y que no presentan síntomas o que pueden transmitir la enfermedad antes de desarrollar síntomas.

Donald Trump anunció la recomendación al país en su rueda de prensa diaria en la Casa Blanca, donde explicó que puede ser una protección casera, que su uso es «voluntario», que no elimina la obligación de distanciamiento social y que la recomendación no incluye a las mascarillas especializadas -como las N95 o las quirúrgicas-, que deben quedar para el personal sanitario.

En la misma comparecencia, el responsable de Salud Pública de la Casa Blanca, Jerome Adams, reconoció que había habido «confusión» sobre las directivas de si usar o no mascarilla, con el problema añadido de que es un producto que escasea para los sanitarios y que EE.UU., como muchos países, se pelea por importar o acelera su producción.

El mismo Adams exigió a los estadounidenses a finales de febrero que dejaran de comprar mascarillas porque no eran efectivas para el público general. Ahora, las autoridades tienen que cambiar el guión -decir que sí son beneficiosas-, pero sin que ahogue todavía más la capacidad de los hospitales y centros médicos de obtener las mascarillas de grado profesional que requieren para su trabajo.

En el cambio de mensaje no ayudó el propio Trump. Acto seguido, el presidente de EE.UU. reconoció que en esa recomendación él no sería ejemplar. «De alguna forma, sentarme en el Despacho Oval tras el bello Resolute Desk -el escritorio presidencial-, llevar una mascarilla mientras saludo a presidentes, primeros ministros, dictadores, reyes, reinas… No sé», dijo. «De alguna manera, no lo veo para mí».

Cuando se le volvió a preguntar sobre el asunto, Trump se justificó en que esta misma semana se ha hecho un test de coronavirus y el resultado fue negativo. «Me siento bien», dijo como explicación, precisamente en contradicción de la recomendación de los CDC (no hace falta tener síntomas para transmitir).

Trump optó por no hacer caso ni a los CDC ni a su mujer, que pidió en un mensaje de Twitter «a todo el mundo» que se tome «en serio el distanciamiento social y el uso de una mascarilla o protección de la cara».

Otras autoridades de EE.UU. sí predicaron con el ejemplo. Jared Polis, el gobernador de Colorado, uno de los estados que se está convirtiendo en un punto caliente de la epidemia, compareció con la boca y la nariz tapada con una tela con el logo de su estado. Su homólogo en Pensilvania, John Fetterman, compartió una foto en redes sociales con una mascarilla casera improvisada.

Javier Ansorena

 

Acaba de ser desplazado "informalmente" del gobierno de Brasil: sigue en funciones, pero pierde todo poder real. Lo reemplaza el general Walter Braga Neto, a quien ya mencionan como "Presidente Operativo".

No se puede calificar como un golpe de Estado, al menos no como los tradicionales, pero el presidente Jair Bolsonaro acaba de ser desplazado "informalmente" del gobierno de Brasil. Sigue en funciones, pero no cumplirá ninguna misión.

Quien lo reemplaza en el Poder Ejecutivo es su ministro jefe de la Casa Civil, el general Walter Braga Neto, quien entró al gobierno a mediados de febrero, cuando aún se desempeñaba como jefe del Estado Mayor del Ejército.

En un comunicado del 31 de marzo, firmado por el ministro de Defensa, Fernando Azevedo e Silva y los comandantes del Ejército, la Marina y la Aeronáutica, se anunció la nueva forma de gobierno: "En cuanto dure la situación de crisis (por el impacto del Coronavirus) el Presidente Operacional de Brasil será el general (Walter) Braga Neto".

Según el site DefesaNet, que difunde exclusivamente materiales referidos a las Fuerzas Armadas, el "cambio" se hizo visible el lunes 31 de marzo. Ese día, la conferencia de prensa diaria sobre el Coronavirus, en el Palacio del Planalto, tuvo como protagonista al "ministro-presidente" Braga, pasó a comandar una suerte de "Estado Mayor" en las sombras de la Presidencia de Brasil. Este medio afirma que la "designación de Braga no fue un simple nombramiento". Por el contrario, resultó "producto de un acuerdo por arriba, que involucró ministros y comandos militares, y hasta al propio Bolsonaro".

El desplazamiento de Bolsonaro de las decisiones, permitió que Braga pudiera conducir las políticas del Palacio del Planalto sobre el Coronavirus, en contradicción con las declaraciones presidenciales contrarias a la cuarentena. En los medios de Brasil ya se menciona a Braga Neto como "Presidente Operativo".

La explicación que corrió en la cúpula del gobierno sobre este desplazamiento de la autoridad electa, es que con este "mecanismo" se lograba reducir el grado de exposición del presidente brasileño, que había sido objeto de pesadas críticas tanto por parte del Congreso, como de todo el espectro partidario (de derecha a izquierda) y de la prensa. Le cuestionaban su manejo de la crisis del Coronavirus y su postura adversa a la cuarentena que habían apoyado los gobernadores de los 27 estados brasileños.

Esta "nueva forma de gobierno" permitió que Braga pudiera conducir las políticas del Palacio del Planalto sobre el Coronavirus, en contradicción flagrante con las declaraciones presidenciales contraria a esa medida. En los medios de Brasil ya se menciona a Braga Neto como "Presidente Operativo", como confirmó el columnista Ricardo Kotscho del sitio UOL, el más leído de país, bajo el sugerente título "¿Al final quien gobierna Brasil?.

El nuevo militarismo en la región

La toma directa del control del Estado por parte de militares mediante distintos atajos, parece ser una nueva tendencia en Latinoamérica alentada por la Casa Blanca y algunos senadores republicanos, que en noviembre del año pasado reveló en exclusiva LPO México. Esa tendencia fue incluso expuesta por el periodista Max Fisher en The New York Times en un editorial titulado "Un juego muy peligroso: en América Latina los líderes cuestionados se apoyan en generales", donde habla de "democracias militarizadas".

Braga Neto apareció este viernes en el centro de una conferencia sobre el Coronavirus en el Planalto, debutando en su rol de "presidente operativo".

La caída de Bolsonaro ocurre luego que las élites empresariales comenzaron a mencionar la existencia de un "desgobierno" y la falta de capacidad de conducción del Presidente. Así lo afirma DefesaNet, al señalar que pasados los primeros días de ganancias especulativas en la Bolsa de San Pablo, el mundo financiero empezó a temer que sobrevenga un quiebre de los grandes bancos brasileños.

En verdad, en los hechos fueron los propios militares los que preanunciaron el proceso de alejamiento "no formal" en el comunicado que firmaron el ministro de Defensa Azevedo y los tres comandantes militares. Allí se anunció: "Le toca al ministro jefe de la Casa Civil (Walter Braga), ahora incorporado como figura del Estado Mayor Nacional Político conducir la amarga realidad nacional", en un pronunciamiento que hace eco en aquel realizado por los militares de Bolivia, que empujó la salida de Evo Morales.

Un comunicado firmado por el ministro de Defensa y los tres comandantes militares anunció: "Le toca al ministro jefe de la Casa Civil (Walter Braga Neto), ahora incorporado como figura del Estado Mayor Nacional Político, conducir la amarga realidad nacional".

Más aún, en ese comunicado se subrayó: "Esa deliberación ya fue comunicada con los debidos cuidados, a los ministros y a las principales autoridades de los Tres Poderes (Ejecutivo, Justicia, Congreso)". Y se explica que este reemplazo "operacional" se mantendrá "mientras perdure la grave situación" generada por el Covid-19.

Una semana antes de esta operación en las más altas esferas del país, el jefe del Ejército, Leal Pujol, había advertido: "Este es un momento de cuidado y prevención, pero también de mucha acción por parte del Ejército brasileño".

Pero la parte más reveladora de ese mensaje vino a continuación: "El Ejército está integrado al esfuerzo de toda la Nación bajo la coordinación del Ministerio de Defensa y junto a las otras Fuerzas hermanas". No mencionó al presidente Bolsonaro. Leal Pujol culminó su proclama con la frase distintiva del Ejército que alude al "brazo fuerte".

A todo esto, hubo una reacción del jefe de Estado Bolsonaro, expresada por uno de sus hijos, Carlos, a través de un tuit. Decía textualmente el 31 de marzo: "Es mucho más valioso conversar con un humilde soldado que con un general, que ni siquiera usa silbato".

Eleonora Gosman

 

Desplegados miles de soldados de infantería, marinos, y miembros del Marine Corps, la Fuerza Aérea y la Guarda Costera.

Pocas veces ha autorizado la Casa Blanca un despliegue militar de la magnitud del anunciado el miércoles por Donald Trump, algo todavía más relevante si se tiene en cuenta que la orden la recibió el Pentágono justo cuando el país se enfrenta a su peor crisis sanitaria por la pandemia del coronavirus. Son miles de soldados estadounidenses los desplegados en el Caribe y el Pacífico, en una operación contra el narcotráfico en la que participan principalmente la Armada, la Fuerza Aérea y la Guarda Costera.

Detalles de la operación

Bajo la supervisión del Comando Sur, y el almirante responsable, Craig Faller, se encuentran ya soldados de infantería, marinos, y miembros del Marine Corps, la Fuerza Aérea y la Guarda Costera en un complejo dispositivo para interrumpir tres rutas de la droga: de Venezuela a las islas del Caribe y a Centroamérica, y de Colombia a Centroamérica. El objetivo es reducir la llegada de cocaína, las metanfetaminas, el fentanilo y otros estupefacientes a Estados Unidos. Para ello hay ya buques de guerra desplegados ante las costas de Venezuela y en el Pacífico, según un mapa exhibido por Trump al efectuar su anuncio.

Los recursos de las fuerzas armadas movilizados para esta misión son, según el presidente, destructores, buques de guerra, cazas y helicópteros de la Armada; diez buques tipo ‹cutter› de la Guarda Costera, y aviones de vigilancia de la Fuerza Aérea. La Armada ha movilizado sus Boeing P-8 Poseidon, preparados para guerra antisubmarina. Proceden de los comandos del Pacífico y Europa, y de la base naval de Norfolk, en Virginia.

Agencia Antidroga

En las labores de coordinación con el Comando Sur, cuya sede está en Florida, se encuentran la Agencia Antidroga (Dea, por sus siglas en inglés), y los departamentos de Seguridad Nacional y Justicia. Algunas de esas rutas, sobre todo las que van por tierra, se vigilarán desde el aire, con avionetas de supervisión de la Fuerza Aérea.

Días de angustia para los capos de la droga pues @Southcom lleva a cabo una operación masiva anti-narcoticos frente a las costas de #Venezuela. pic.twitter.com/zyex8g8TpG

El objetivo del despliegue en el Caribe lo dejó claro el miércoles el secretario de Defensa Mark Esper: «Actores corruptos, como el régimen ilegítimo de Maduro en Venezuela, dependen de las ganancias derivadas de la venta de narcóticos para mantener su poder represor.

El pueblo venezolano continúa sufriendo enormemente debido al control criminal de Maduro sobre el país».

Respecto a plazos, la operación comenzó el 1 de abril, y, de forma extraordinaria, no tiene fecha límite. Según dijo el secretario Esper, jefe del Pentágono: «No voy a revelar cuánto tiempo durará.

Lo iremos evaluando, y haremos ajustes. Podemos aumentar fuerzas. Podemos disminuirlas. Podemos mantenerlas como están. Pero será una evaluación que haremos de forma interministerial. Le informaremos al presidente. Y tomaremos su orientación a partir de ahí».

David Alandete

 

La intervención se limitaría por ahora a préstamos en condiciones favorables, con más de 35.000 millones de euros potencialmente disponibles para España.

Los ministros de economía de la zona euro parecen dispuestos a desplegar finalmente una primera línea de defensa frente a la crisis económica desencadenada por la pandemia de la Covid-19. Los documentos elaborados para la cita virtual del martes, a los que ha tenido acceso EL PAÍS, detallan la intervención en ciernes y amplían por primera vez el alcance de las medidas que se esperan de organismos como el Mecanismo Europeo de Estabilidad (Mede).

El plan se elevará a una cumbre europea, que podría celebrarse también la semana que viene, y se espera que sea el arranque de “una respuesta fuerte y coordinada (…) frente a unos desafíos económicos sin precedentes”, según la descripción recogida en los documentos que servirán de base al buscado acuerdo.

A la cuarta podría ir la vencida. Tras tres reuniones fallidas del Eurogrupo y una cumbre europea que acabó en gran bronca entre el norte y el sur (con Alemania y Holanda, por un lado, y España e Italia, por el otro), la cuarta reunión de los ministros de Finanzas desde el comienzo de la epidemia espera cerrar el martes un principio de acuerdo sobre la respuesta económica europea. Las fuentes consultadas indican que aún no hay unanimidad para aprobar las nuevas medidas, con el gobierno holandés de Mark Rutte como el principal obstáculo. Pero la mayoría del Eurogrupo se muestra dispuesto a zanjar de una vez el debate y trasladar al Consejo Europeo un plan de intervención que ya está prácticamente cerrado.

El plan, como se esperaba, convierte al Mede en el principal cortafuegos frente a la crisis de liquidez más inmediata. Esa respuesta, sin embargo, no zanja las demandas de mutualización de la deuda planteadas por países como Francia, España o Italia, por lo que se espera que, incluso si se pacta esta primera línea de intervención, el debate sobre las medidas a medio y largo plazo todavía continuará.

80.000 millones de emergencia

El proyecto elaborado por los técnicos del Eurogrupo prevé, en primer lugar, la activación del Mede, el fondo de rescate creado en 2012 a raíz de la crisis de deuda soberana.

Las negociaciones iniciales apuntaban a que los países más golpeados por la Covid-19, entre los que destacan Italia y España, se acogieran una de las líneas de crédito previstas en ese mecanismo. Pero la trifulca de la cumbre europea del pasado 26 de marzo, en la que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, exigieron una respuesta europea de mayor alcance, ha llevado a revisar y ampliar la oferta del fondo.

El plan actualizado tras la cumbre apunta a la creación de un nuevo instrumento de financiación, bautizado por ahora como Rapid Financing Instrument, y con “una capacidad de financiación de global de unos 80.000 millones de euros”. Esa línea de crédito estaría disponible hasta 12 meses, con una dotación para cada país proporcional a su participación en el capital del Mede o vinculada a factores como la gravedad de la pandemia o la envergadura del daño económico sufrido. En el caso de España, con una cuota en el Mede del 11,8%, la línea podría facilitar hasta 9.440 millones de euros.

La gran novedad de esa línea pendiente de creación es que está abierto a todos los Estados miembros (sin ninguna condición previa relacionada con su situación fiscal), así como el carácter benévolo de su condicionalidad, relajada hasta extremos sin precedentes. Aunque los aspirantes a su utilización deben respetar las normas del Pacto de Estabilidad y los compromisos asumidos en el marco del llamado Semestre europeo (sistema de vigilancia macroeconómica), esas obligaciones no quedarán recogidas en un pliego de condiciones específico sino en un “plan de respuesta económica” que será considerado como equivalente al Memorándum requerido por el Tratado del Mede y permitirá la liberación de los fondos.

Los créditos tendrían una duración de entre tres y cinco años. Según los documentos del Eurogrupo, en este plazo “daría tiempo suficiente para absorción del shock económico”. El coste de la financiación, según el proyecto, podría reducirse al mínimo posible para que el Estado receptor no pague más que las comisiones imprescindibles.

La participación del Mede en la lucha contra la crisis económica se completa con una “línea de crédito reforzada ligada a la pandemia”. En este caso, sí que se trata de una línea ya existente (nunca utilizada), a la que se añadirían ligeras modificaciones para adaptar y rebajar su condicionalidad.

El proyecto de acuerdo señala que los estados que se acojan a esta segunda línea de crédito deberán comprometerse a destinar los recursos a gastos relacionados con la crisis sanitaria, así como a respetar el Pacto de Estabilidad y Crecimiento (lo cual no quiere decir que el déficit esté por debajo del 3%) y el Semestre europeo. A diferencia de la primera línea, estos compromisos sí que quedarán recogidos en un Memorándum suscrito de manera individual por el Estado que desee acceder a los fondos del Mede.

Una vez activada, la línea podrá conceder créditos equivalentes al 2% del PIB de cada país, aunque se contempla posibilidad de ajustar esos límites “a la vista de las necesidades que surjan en cada Estado en función de la severidad de la pandemia y de su impacto económico”. Para España, los recursos disponibles podrían rozar los 25.000 millones de euros como mínimo.

La línea de la pandemia también abriría la posibilidad de que el Mede adquiriese deuda pública del Estado beneficiario en el momento mismo de su emisión (mercado primario). Ello podría ayudar, llegado el caso, a colocar las emisiones de los Tesoros en momentos de tensión en los mercados de deuda soberana. El BCE no puede ayudar en ese terreno porque, a diferencia del Mede, no puede actuar en el mercado primario.

La línea de crédito estaría disponible durante 12 meses, prorrogable por otros seis. Los préstamos serán reembolsables en un plazo de entre 5 y 10 años. El plan también prevé rebajar las comisiones del crédito, fijados ahora en 50 puntos básicos en la apertura de la línea y 35 puntos básicos de cuota anual.

Fondo de garantías

El tercer frente que quiere abrir el Eurogrupo es a través del Banco Europeo de Inversiones. El BEI y la Comisión Europea ya habían puesto en marcha un Plan de Apoyo que aspiraba a movilizar 40.000 millones de euros.

“Sin embargo, dada la gravedad de los retos que encara la economía de la Unión Europea esa cantidad está lejos de ser suficiente”, reconoce el documento del Eurogrupo que diseña una intervención reforzada.

La intención del Eurogrupo es establecer “un Fondo paneuropeo de garantías en respuesta al Covid-19”, con el que inyectar hasta 200.000 millones de euros en las empresas europeas, desde las pequeñas y medianas hasta las grandes multinacionales.

El Fondo se diseñará “para financiar operaciones de alto riesgo”, un perfil alejado de la tradicional prudencia del BEI, siempre celoso de su elevada calificación crediticia.

Las empresas potencialmente beneficiarias serán todas aquellas cuyas dificultades económicas sean consecuencia clara y directa de la pandemia del Covid-19. El BEI gestionará el Fondo, pero no se verá salpicado por ningún riesgo potencial.

Las operaciones estarán avaladas “de manera conjunta” por los Estados miembros, que deberán ofrecer por adelantado unos avales por valor de 25.000 millones de euros. Las posibles pérdidas se repercutirán de manera proporcional a la aportación de cada país, que se espera que sea en base a su participación en el BEI.

Ayudas para el desempleo

La última gran pata del plan es el mecanismo de reaseguro de desempleo comunitario, cuya propuesta ha sido lanzada por la Comisión para financiar, de forma temporal, los esquemas que fomentan la suspensión temporal de empleo, como los ERTE españoles, y las ayudas a autónomos.

La propuesta se articulará mediante préstamos y es vista por los grupos de izquierda parlamentaria como un primer paso, pero no definitivo, para un fondo europeo de desempleo. Sin embargo, Bruselas teme las críticas que puedan llegarle de los halcones, por lo que defiende que su despliegue se hará bajo el artículo 122 del Tratado de Lisboa. Con 100.000 millones de euros, Bruselas espera que con ese instrumento se pueda evitar la destrucción masiva de puestos de trabajo.

Bernardo De Miguel/Lluís Pellicer

 

España superó ayer los 100.000 contagiados por coronavirus y alcanzó un nuevo máximo diario de muertes, con 950 en las últimas 24 horas, en una jornada de cifras negras también en lo económico, con casi 900.000 desempleados en marzo. El total de fallecimientos alcanzó los 10.003, otro triste hito en los efectos de la pandemia.

El dato alentador, en todo caso, es que el confinamiento que sufre España desde hace casi tres semanas está provocando la ralentización de nuevos casos de coronavirus y las hospitalizaciones, de acuerdo a lo expresado ayer por el ministro de Sanidad, Salvador Illa, en el Congreso.

"La curva se está estabilizando, estamos comenzando la fase de ralentización", recalcó Illa, aunque advirtió que las largas estancias en hospitales hacen que se acumulen los pacientes, por lo que auguró "semanas difíciles".

El total de contagios desde que comenzó la pandemia es de 110.238 casos, con un incremento diario del 7,9%, la menor cifra en varios días aunque con un ritmo de reducción más moderado.

Por otro lado, 4.096 pacientes se recuperaron en las últimas 24 horas y son 26.743 los enfermos dados de alta, según los datos de Sanidad.

La región más afectada sigue siendo la de Madrid, con 32.155 contagiados y 4.175 fallecidos, seguida de Cataluña, donde hay 21.804 casos y 2.093 muertos.

En total, 6.092 pacientes están ingresados en unidades de cuidados intensivos, 220 más que en la víspera. Esta es la mayor preocupación para las autoridades sanitarias, pues prevén que, aunque se reduzcan los casos, los pacientes que necesiten este servicio irán en aumento y puede haber un colapso de las instalaciones.

MAS RECURSOS

Además de la necesidad de camas para cuidados intensivos, la urgencia de material sanitario para proteger a los profesionales de la salud se va aminorando con la llegada de compras y donaciones externas e internas, muchas de ellas de particulares.

Entre los equipos más urgentes destacan los respiradores, cuyo suministro a nivel nacional está garantizado según informó ayer Illa, con la fabricación diaria de 400 equipos por parte de dos empresas, una de ellas el fabricante de automóviles Seat.

Además, en las próximas horas se repartirán un millón de test rápidos, de fiabilidad comprobada, que se destinarán al cribado rápido en hospitales y residencias de ancianos, avanzó el ministro de Sanidad.

Pero las novedades de ayer estuvieron protagonizadas también por las consecuencias económicas de la pandemia.

El impacto del coronavirus convirtió a marzo en el peor mes de la historia del empleo en España, con una caída de casi 840.000 afiliados a la Seguridad Social, cifra que no cuenta los cerca de 2,4 millones de trabajadores afectados por los expedientes de regulación de empleo temporales (ERTE) solicitados por cientos de miles de empresas.

"Son datos sin precedentes", reconoció ayer el ministro español de Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, quien explicó que el empleo destruido en catorce días de marzo es prácticamente el mismo que se destruyó entre octubre de 2008 y febrero de 2009 (101 días) tras la quiebra de Lehman Brothers que precipitó una grave crisis financiera mundial.


 

La media de edad y la diferencia entre los sistemas sanitarios y de atención en urgencias, claves en el contraste de tendencias.

España se acerca ya a los registros de contagio de coronavirus existentes en Italia. No obstante, las cifras de recuperados y de fallecidos en ambos países continúa siendo bastante diferencia.

Según los últimos datos hechos públicos por ambos ministerios de Sanidad, en España ya hay 110.238 casos confirmados, 10.003 fallecidos y 26.743 recuperados, mientras que en Italia la cifra de contagios llega a 115.242, la de muertes a 13.915, y la de recuperados a 18.278. Los servicios sanitarios españoles, por tanto, registran más pacientes curados y menos defunciones que los italianos.

Para tratar de dar explicación a esta tendencia, que contrasta con las cifras de contagiados de ambos países, LPO ha contactado con técnicos de Sanidad y también con médicos especialistas en epidemiologías y en ensayos clínicos. Todos ellos han destacado tres claves fundamentales para entender este fenómeno: la media de edad de ambos países, las diferencias existentes entre los dos sistemas sanitarios, y los "días de ventaja", respecto al virus, que España logró al aplicar más rápidamente un confinamiento con una expansión del Covid-19 más baja que en Italia.

Sobre el primer factor, el de la edad de la población de ambos países, las fuentes consultadas destacan que "Italia es el país más envejecido de Europa". Su media de edad alcanza los 47,3 años, mientras que en España se queda en los 44,2. Además, y este es otro dato determinante, el porcentaje de mayores de 65 años en ambos países también difiere en cuatro puntos: en España es del 19,3% y en Italia del 23%. Teniendo en cuenta que los mayores de 65 son uno de los principales grupos de riesgo, "se entiende por qué en Italia hay más fallecidos y menos curados que en España".

El sistema sanitario, en todo caso, también juega un papel fundamental. Las fuentes consultadas destacan que el Sistema Nacional de Salud de España es "de los mejores del mundo". Además, para la lucha contra el Covid-19, "el funcionamiento de las urgencias, las UCIs y las UVIs es imprescindible, y en España son unidades absolutamente punteras". Italia, por su parte, "ha tenido problemas serios", principalmente por la "escasez de plantilla". De hecho, "está teniendo que viajar al país personal sanitario procedente de Alemania y también se ha pedido la llegada de médicos especialistas procedentes de China y de Cuba".

Finalmente, el calendario de actuación de ambos países también ha resultado clave. Así, los técnicos de Sanidad contactados por este diario recuerdan que Italia no aprobó un "confinamiento total del país" hasta el 9 de marzo, cuando ya se habían registrado 9.172 casos confirmados y 463 muertes. España aplicó el estado de alarma cinco días después, pero con 6.315 contagiados y 193 personas fallecidas. Ese margen, teniendo en cuenta la expansión del virus cuando se aplicaron las restricciones más duras, también es "decisivo" en el menor registro de defunciones en España a inmunizarse".

Por Jesús Ortega (Madrid)

 

El plan incluye levantamiento de sanciones por Washington y Bruselas, liberación inmediata de presos políticos, creación de un Consejo de Estado que asumiría el poder ejecutivo y elecciones en un plazo de seis a doce meses.

El plan de Estados Unidos para la transición demócratica en Venezuela, presentado este martes por el Departamento de Estado, incluye el levantamiento de sanciones a miembros del chavismo, la liberación inmediata de presos políticos, la salida de fuerzas extranjeras del país (en clara alusión a las cubanas), la elección por el Parlamento de nuevos miembros del Consejo Nacional Electoral y la creación de un Consejo de Estado con participación de las principales fuerzas políticas que asumiría el poder ejecutivo del país, entre otras medidas.

El mencionado Consejo de Estado fijaría fecha para la celebración de forma simultánea de las elecciones a la presidencia y a la Asamblea Nacional en un plazo de 6 a 12 meses.

El llamado Marco para la Transición Democrática en Venezuela consta de trece puntos y dos garantías. A continuación, ABC reproduce el texto completo del documento:

Texto del Marco para la Transición Democrática

1. Pleno retorno de todos los miembros de la Asamblea Nacional (AN); el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) retira la orden de desacato y restaura todos los poderes de la AN, incluyendo las inmunidades de los diputados; se disuelve la Asamblea Nacional Constituyente (ANC). Los Estados Unidos retiran las sanciones aplicadas a miembros de la ANC por su pertenencia a la ANC.

2. Se liberan de inmediato todos los presos políticos.

3. Todas las fuerzas de seguridad extranjeras salen de inmediato a menos que se les autorice su permanencia a través de ¾ de los votos de la AN.

«Todas las fuerzas de seguridad extranjera salen de inmediato a menos que se les autorice su permanencia a través de ¾ de los votos de la Asamblea Nacional»

4. La AN elige a nuevos miembros del Consejo Nacional Electoral (CNE) y del TSJ que sean aceptables para todos los partidos o coaliciones de partidos que representen el 25% o más de los miembros de la AN. (Esto otorgaría poder de veto tanto al PSUV como a la coalición multipartidista de Guaidó respecto a personal para cualquiera de estos cargos.) Una vez se elija un nuevo CNE y TSJ, los Estados Unidos retiran las sanciones impuestas a exmiembros del CNE y del TSJ por su pertenencia a esos organismos.

5. La AN aprueba una ley de un «Consejo de Estado», que crea un Consejo de Estado que se convierte en el poder ejecutivo. Cada partido o coalición de partidos con un 25% de miembros de la AN escoge a dos miembros del Consejo de Estado, siendo uno de ellos forzosamente gobernador de un estado. A continuación, los cuatro miembros del Consejo de Estado escogen a un quinto miembro que será el secretario general y que se desempeñará como Presidente Interino hasta que haya elecciones y a quien no se le permite presentarse como candidato a la elección a la presidencia. Los miembros del Consejo no podrán ser miembros de la AN ni del TSJ. Las decisiones que el Consejo de Estado tome serán por mayoría de votos. Un miembro de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) se desempeñará como asesor militar del Consejo de Estado.

«Una ley crea un "Consejo de Estado" que se convierte en el poder ejecutivo»

6. Todas las facultades conferidas al presidente por la constitución serán conferidas exclusivamente al Consejo de Estado. Los Estados Unidos y la Unión Europea retirarán las sanciones a quienes se habían atribuido facultades presidenciales, y que les fueron impuestas debido a los cargos que habían ocupado, una vez el Consejo de Estado esté operativo y esas personas renuncien a cualquier otra pretensión de ocupar cargos ejecutivos y acepten al Consejo de Estado como poder ejecutivo único.

7. Una vez se establezca el Consejo de Estado y las fuerzas de seguridad hayan partido (a menos que se aprueben con ¾ de los votos de la AN), quedarán suspendidas las sanciones que los Estados Unidos aplicaron al Gobierno de Venezuela, a Petróleos de Venezuela, S.A. y al sector petrolero.

8. El Consejo de Estado nombra un nuevo gabinete. Los Estados Unidos retiran las sanciones a ex miembros del gabinete que les fueron impuestas por desempeñar sus cargos anteriores. Los Estados Unidos también retiran las sanciones a miembros de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana que les fueron impuestas por el cargo que desempeñan en el organismo.

9. La comunidad internacional brinda apoyo humanitario, electoral, económico y de gobernanza, desarrollo y seguridad, con un enfoque inicial especial en el sistema de atención médica y en el suministro de agua y electricidad. Todos los ciudadanos venezolanos deben tener el mismo acceso a los programas de bienestar social actuales, que ahora recibirán apoyo complementario internacional. Se inician negociaciones con el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Interamericano de Desarrollo respecto a los principales programas de apoyo.

10. Se establece una Comisión de la Verdad y la Reconciliación con el objetivo de investigar actos de violencia graves ocurridos desde 1999, y esta informa a la nación sobre las responsabilidades de los autores y la rehabilitación de las víctimas y sus familias. La Comisión cuenta con cinco miembros que el Secretario General de las Naciones Unidas nombra con el consentimiento del Consejo de Estado. La AN adopta una ley de amnistía de conformidad con las obligaciones internacionales de Venezuela, que cubre todos los delitos de carácter político desde 1999, excepto los crímenes de lesa humanidad. Argentina, Canadá, Colombia, Chile, Paraguay y Perú retiran su apoyo a la remisión a la Corte Penal Internacional.

«El Consejo de Estado establece una fecha para celebrar elecciones simultáneas a la presidencia y a la AN en u plazo de 6 a 12 meses»

11. El Consejo de Estado establece una fecha para celebrar las elecciones simultáneas a la presidencia y a la AN en un plazo de 6 a 12 meses. Cualquier ciudadano venezolano apto conforme a la Constitución de 1999 puede presentarse a las elecciones.

12. Se celebran las elecciones a la presidencia y a la AN. Se retiran todas las sanciones de los Estados Unidos restantes con el consenso de los observadores internacionales de que las elecciones fueron libres e imparciales.

13. Se establece una comisión bipartidista en la AN para formular soluciones a largo plazo con el fin de rehabilitar la economía y refinanciar la deuda.

Garantías

1. El alto mando militar (Ministro del Poder Popular para la Defensa, el viceministro de la Defensa, el Comandante del Comando Estratégico Operacional (CEOFANB) y los otros comandantes) se mantiene durante la vigencia del gobierno de transición.

2. Las autoridades estatales o locales se mantienen durante el periodo de transición.

David Alandete

 

Bruselas intenta apuntalar el multilateralismo pero las disputas internas minan la Unión.

El coronavirus amenaza con acelerar el desmoronamiento del orden internacional nacido en el siglo XX y del que Bruselas se ha convertido en el último bastión. La Unión Europea intenta apuntalar el multilateralismo con iniciativas como las aprobadas este martes (primera ayuda humanitaria a Irán y operación naval para frenar la guerra de Libia).

Pero el cierre generalizado de fronteras y el repliegue nacional, incluso dentro de la UE, ha reforzado las tendencias unilaterales alimentadas desde la Casa Blanca por Donald Trump y secundadas con entusiasmo, por diferentes motivos, desde Londres a Moscú.

La UE había resistido hasta ahora con grandes dificultades los embates de una Administración Trump que desde su llegada al poder en 2017 ha logrado poner en duda el futuro de la OTAN, ha condenado a la parálisis a la Organización Mundial de Comercio, se ha desmarcado de la lucha mundial contra el cambio climático y ha puesto al borde del colapso el acuerdo internacional para evitar la nuclearización de Irán.

Bruselas optó por evitar el choque frontal con Trump y preservar los rescoldos del orden multilateral a la espera de tiempos mejores o de un nuevo inquilino en la Casa Blanca. El plan pasaba, al mismo tiempo, por reforzar las propias estructuras de la UE, aumentar la presencia global del euro (estancada desde su nacimiento hace 20 años) y dotar al club comunitario de unas capacidades de defensa que redujesen la dependencia política, económica y militar de Washington.

Pero la sacudida de la pandemia de la Covid-19 ha sorprendido a la UE sin haber logrado ningún avance significativo en su trayectoria hacia una autonomía geoestratégica. La crisis sanitaria sin precedentes y su temido impacto económico ha provocado, además, una reacción nacionalista en la mayoría de los Estados que pone en duda la capacidad del club comunitario para responder de manera conjunta y multilateral no solo al drama humano y social que recorre el Viejo Continente sino también a los problemas que ya acarreaba el club comunitario.

“Estamos en un momento crítico de la construcción europea”, señaló este martes el ministro francés de Finanzas, Bruno Le Maire. “O Europa se reencuentra con su sentido político y sale reforzada, u olvida su vocación y desaparece”, añadió.

Shada Islam, directora para Europa del centro de estudios Friends of Europe, cree que el reordenamiento global desencadenado por la pandemia ofrece, de hecho, una oportunidad para la Unión Europea. “Países como China, Rusia o Turquía no disponen de la tracción necesaria para liderar un nuevo orden y con EE UU de retirada, se abre un vacío”, apunta Islam.

La Comisión Europea se muestra convencida de que esta crisis, como otras anteriores, ofrece una ocasión para profundizar la integración europea y reforzar su peso en el mundo. “No debemos olvidar que ninguno de los problemas que teníamos antes del virus ha desaparecido”, ha advertido este martes Josep Borrell, alto representante de Política Exterior de la UE. “Algunos de esos problemas crecen y empeoran y debemos seguir prestándoles atención”, ha añadido Borrell al anunciar la puesta en marcha de la operación naval Irini, que pretende frenar las injerencias de Rusia o Turquía en la guerra de Libia.

Como señal de esa intención de mantenerse en la escena global, Europa también ha estrenado este martes el sistema Instex que, por primera vez, permite esquivar el bloqueo de EE UU y enviar ayuda humanitaria a Irán, país muy golpeado por la epidemia.

La Unión también ha retomado sus planes de expansión territorial con la luz verde a la apertura de negociaciones para la adhesión con Albania y Macedonia del Norte (este último país se ha incorporado esta semana a la OTAN).

Pero las señales aparentemente positivas se ven empañadas por la sensación de parálisis e impotencia que la Unión ofrece ante una crisis sanitaria sin precedentes. La bronca de la última cumbre europea sobre la posible respuesta económica a la crisis en ciernes se une a la sensación de desamparo que los países más afectados por la epidemia, como Italia o España, sienten ante la aparente insolidaridad de sus socios comunitarios.

El drama humano golpea a la Unión, además, en un momento delicado, con la primera ruptura del club recién consumada (con la salida del Reino Unido el pasado 31 de enero) y con los presupuestos actuales (2014-2020) a punto de expirar.

La cumbre europea del pasado mes de febrero, la última vez que los líderes europeos pudieron reunirse físicamente, se saldó con un rotundo fracaso en el intento de pactar las nuevas cuentas (2021-2027), lo que deja el club ante el riesgo de afrontar la crisis del coronavirus sin unos presupuestos o a verse abocados a aprobar unos presupuestos de emergencia al menos para el año que viene.

“La UE tiene la tendencia de reconcentrarse en sus propios pequeños problemas cada vez que surge un desafío global”, lamenta Islam. “En estos momentos, la respuesta de la UE debería ser una inspiración para otros lugares del planeta, pero está lejos de serlo por culpa de sus disputas internas”, añade la directora para Europa de Friends of Europe.

GUERRA DE PROPAGANDA

Bruselas cree que la mala imagen de la respuesta europea a la pandemia de la Covid-19 es fruto, en parte, de la guerra de propaganda que libran las diferentes potencias mundiales. “Hay una batalla global por el relato”, avisaba hace unos días el Alto Representante de Política Exterior de la UE, Josep Borrell. El departamento de Borrell, dentro de los análisis sobre campañas de desinformación, ya ha detectado un centenar de oleadas de mensajes que intenta desacreditar a las administraciones europeas y alentar la desconfianza entre la opinión pública europea.

Esas campañas aparecen ligadas a intereses relacionados con Moscú. Pero no solo. China también impulsa su propio relato, basado, según un documento interno de la Comisión, “en el admirable trabajo [de Pekín] en contener el coronavirus” y en “la gratitud que Occidente debería mostrar hacia China por su rápida reacción”. El mensaje subliminal de esa campaña, según Bruselas, es que la fortaleza de un Estado centralizado como el chino “puede ser un activo” en casos como el de la epidemia.

Bernardo de Miguel

 

Washington se compromete a levantar las sanciones contra el régimen si se llevan a cabo elecciones presidenciales libres y se retiran del país las fuerzas de seguridad extranjeras.

El secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, ha presentado este martes un plan para la salida de la crisis política de Venezuela.

El “Marco Democrático para Venezuela” que defiende el Gobierno de Donald Trump consiste en que tanto Nicolás Maduro como Juan Guaidó, el presidente interino reconocido por una cincuentena de países, “se hagan a un lado” para que la Asamblea Nacional nombre un Consejo de Gobierno de transición, que se encargue de organizar a unas elecciones presidenciales en los próximo seis a ocho meses.

A su vez, Washington levantará todas las sanciones contra el régimen si las fuerzas de seguridad extranjeras se retiran del país sudamericano. “Esperemos que Maduro tome esta propuesta como algo serio”, sostuvo Pompeo.

El enviado especial para Venezuela del Departamento de Estado, Elliott Abrams, explicó que la caída de los precios del petróleo y el coronavirus “han profundizado” la crisis venezolana, y por eso es necesario poner en marcha el plan, según publicó en una columna de opinión en The Wall Street Journal. Además, aclaró que Estados Unidos "no apoya a ningún partido político en particular” en Venezuela, y que reconocerá los resultados de las elecciones, sin importar la formación que gane.

"Debido a que no se puede confiar en el señor Maduro para organizar los comicios, establecer el Consejo de Estado es un paso esencial”, agregó. También reiteró la necesidad de establecer un nuevo Consejo Nacional Electoral y una nueva Corte Suprema, ambos independientes.

El plan hacia una “transición democrática” presentado por Washington fue coordinado conjuntamente con Guaidó, “el político más popular de Venezuela”, según lo describió Pompeo. La agenda de la propuesta se divide en 14 puntos, en los que se detallan qué sanciones levantará Estados Unidos a medida que se vaya cumpliendo el cronograma.

El primer paso es el retorno de los miembros de la Asamblea Nacional y del Tribunal Supremo de Justicia, devolver la inmunidad de los diputados y disolver la Asamblea Nacional Constituyente. Con esto cumplido, EE UU retirará las sanciones a los miembros de la ANC.

Hace menos de una semana el Gobierno estadounidense presentó una acusación penal contra Maduro, responsabilizándolo de tráfico internacional de drogas. El fiscal general, William Barr, anunció “recompensas por información que pueda llevar a la detención y al arresto” de Maduro y otros miembros destacados del régimen. Washington ofrece 15 millones de dólares a cambio de información sobre el líder chavista, y 10 millones por información que conduzca a la detención de los otros dirigentes chavistas. “Espero que vean esta oportunidad como una salida”, dijo este martes el secretario de Estado.

Venezuela afronta el coronavirus con un sistema sanitario precario, mientras millones no pueden permitirse cumplir la cuarentena decretada por las autoridades porque sus ingresos dependen de la economía informal. La urgencia generada por la pandemia instó a Guaidó a proponer el fin de semana la conformación de un Gobierno de unidad nacional sin la presencia de Maduro.

“Para que sea posible y para que sea sostenible, un Gobierno de emergencia nacional no puede estar conformado sólo por quienes piensan como nosotros. Y tampoco puede estar conformado sólo por nosotros y quienes hoy sostienen a la dictadura; debe ser amplio e incluir a todos los sectores políticos y sociales necesarios para afrontar esta grave emergencia que se nos viene”, dijo.

Washington aclaró que los equipos médicos e insumos no se ven afectados por las sanciones impuestas contra el régimen. Tampoco existe alguna prohibición para mover ayuda humanitaria hacia el país sudamericano. Lo que “no pueden decir que no tienen dinero para alimentar al pueblo cuando siguen comprando armas”, sostuvo Pompeo.

Antonia Laborde

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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