Internacionales

Internacionales (239)

 

Tras once semanas de confinamiento, Wuhan ultima su puesta de largo para reabrirse al mundo este miércoles. ¿Toda la ciudad? No. Cerca de la estación de tren de Hankou, al final de la avenida Xinhua, el mercado de Huanan, donde se sospecha que surgió el coronavirus, dormita acantonado tras una valla protectora azul.

A sus naves comerciales, guardadas por persianas metálicas que a su vez vigilan agentes de la ley, tan sólo se permite entrar a los operarios protegidos con aparatosos monos blancos. Su misión, seguir con las tareas de desinfección y la recogida de muestras en busca del supuesto origen de la Covid-19, que ya ha dejado 75.000 muertos y más de un millón de infectados en todo el mundo.

Cuando estaba operativo, este zoco cumplía a la perfección con el dicho popular: “En China se come todo lo que vuela menos los aviones, todo lo que nada menos los barcos y todo lo que tenga patas menos las mesas”.

Además de verduras, pescado o marisco fresco, en el ala oeste del complejo había a la venta, vivos o a trozos, cocodrilos pequeños, puercoespines, perros, ratas de bambú, crías de lobo, avestruces, patos, civetas, marmotas, conejos, serpientes o pavos reales. Un zoológico gastronómico que tuvo que echar el cierre el 1 de enero después de que varios de sus comerciantes y clientes comenzaran a mostrar síntomas de una nueva y extraña neumonía.

Conservacionistas y expertos en la salud llevan años alertando contra el comercio de vida silvestre en los mercados chinos y de otras regiones asiáticas, tanto por su impacto en la biodiversidad como por ser un foco potencial de propagación de enfermedades.

No es extraño encontrarse en estos espacios animales enjaulados en pésimas condiciones higiénicas, sin posibilidad de identificar su procedencia y donde se mezclan las secreciones de los vivos con la sangre y los desechos de los muertos: el caldo de cultivo ideal para que surjan virus desconocidos.

Tan sólo en los últimos días, organizaciones como WWF, Igualdad Animal, la Sociedad para la Conservación de la Vida Silvestre o la secretaría ejecutiva de la Convención de Diversidad Biológica de las Naciones Unidas han vuelto a pedir que se acabe con el consumo de estos animales y se clausuren todos los mercados como el de Wuhan.

“Me sorprende que cuando tenemos tantas enfermedades que emanan de ese interfaz inusual entre humanos y animales no los cierren”, dijo al canal estadounidense Fox News el doctor Anthony Fauci, principal asesor de Donald Trump en lo relativo al coronavirus.

Con la prohibición se teme que crezca el contrabando por el arraigado consumo de especies salvajes

Desde la epidemia del SARS en el 2003, que se originó en una de estas lonjas de la provincia de Cantón, China ha avanzado en el control y la detección de enfermedades infecciosas. También ha tratado de mejorar las condiciones sanitarias de estos zocos, estableciendo un sistema de licencias y prohibiendo la venta de aves de corral y otros animales en grandes urbes como Shanghái o Pekín.

Sin embargo, conforme crece la economía, también lo hace el apetito de los consumidores por los animales salvajes, ya sea como alimento –en muchas ocasiones es una muestra de ostentación de la posición social alcanzada– o para su uso en la medicina tradicional. Tampoco ayuda que las inspecciones sanitarias no sean siempre lo rigurosas que debieran o que el propio Estado haya animado el florecimiento de esta industria en algunas zonas menos favorecidas del país.

En el mercado de Wuhan

Vivos o a trozos, había cocodrilos pequeños, puercoespines, crías de lobo, marmotas...

Cuando la epidemia de coronavirus se desató en enero, el Gobierno chino anunció una prohibición temporal sobre el transporte y el comercio de especies salvajes –vivas o muertas– en mercados, supermercados, restaurantes o en internet. Un mes después, el Comité Permanente de la Asamblea Popular Nacional (el Legislativo) se comprometió a prohibir totalmente el comercio ilegal y el consumo de animales salvajes, “incluidos los que se crían o reproducen en cautiverio”.

Asimismo, estipuló que el uso de animales salvajes para fines no comestibles –incluidas la investigación científica, el uso médico o su exhibición– quedarán sujetos a un estricto procedimiento de revisión e inspección.

Aunque los conservacionistas acogieron con simpatía esta decisión, se muestran cautos. Por un lado, dicen, las granjas abiertas con licencia podrían usarse para dar cobertura a los comerciantes que se dedican al tráfico ilegal de especies exóticas y raras. Por otro, está el factor cultural de este consumo, muy arraigado en algunos lugares, y los intereses de criadores y comerciantes para que el negocio no termine.

Además, frente a los que persiguen su abolición hay voces que afirman que el problema no radica tanto en cambiar los hábitos alimentarios como los higiénicos en granjas y mercados. Aseguran que una prohibición total corre el riesgo de hacer florecer un mercado negro mucho más difícil de controlar.

“La existencia de mercados como el de Huanan está impulsada por una demanda real de los consumidores. Mientras esta siga existiendo, si no se cubre aquí lo harán en otro lugar”, advirtió a la agencia Bloomberg Liu Yuanfei, cliente de la lonja ahora clausurada y sin visos de ver la luz próximamente.


 

El país tiene más de una cuarta parte de los casos de coronavirus declarados oficialmente en todo el mundo: 396.223 en total.

Cerca de 2.000 personas infectadas con el nuevo coronavirus murieron en Estados Unidos en las últimas 24 horas, según el recuento de este martes a las 20H30 de la Universidad Johns Hopkins.

La cifra diaria de 1.939 es el peor balance en un día para un país en todo el mundo desde el inicio de la pandemia, y eleva a 12.722 el número total de muertes en Estados Unidos. La primera potencia mundial se acerca así a los dos países más enlutados hasta ahora: Italia (17.127 muertos) y España (13.798).

Solo Estados Unidos tiene más de una cuarta parte de los casos de coronavirus declarados oficialmente en todo el mundo: 396.223 en total, 29.609 más en el último día, según las cifras de Johns Hopkins, actualizadas continuamente.

"Estados Unidos continúa haciendo más pruebas que cualquier otro país del mundo y creo que probablemente es por eso que tenemos más casos", dijo el martes el presidente Donald Trump en su conferencia de prensa diaria sobre la crisis, detallando que se han realizado unas 1,8 millones de pruebas hasta la fecha en el país. "Sé muy bien que algunos países muy poblados tienen muchos más casos que nosotros, pero que no los declaran", agregó.

Desde mediados de la semana pasada, Estados Unidos registra más de 1.000 nuevas muertes diarias, a pesar de las medidas de contención que se han implementado gradualmente, estado por estado.

El estado de Nueva York es el principal foco de la epidemia estadounidense, con casi 5.500 muertes y 140.000 casos, principalmente en la ciudad de Nueva York, la capital económica del país hoy casi detenida.

Las autoridades advirtieron la semana pasada que entre 100.000 y 240.000 personas en total podrían morir de la COVID-19 en Estados Unidos, según las estimaciones y aún si se respetan las consignas de distanciamiento social.

La pandemia ha dejado al menos 80.142 muertos en 192 países, según un recuento establecido por AFP a partir de fuentes oficiales, hasta el martes sobre las 19H00 GMT.

Por otro lado, el alto porcentaje de afroamericanos muertos por COVID-19 en Estados Unidos ha empezado a encender las alarmas. El gobernador de Luisiana, John Bel Edwards, fue el primero este lunes en dar la voz de alarma al advertir que un 70% de los casi 600 fallecidos en su estado son afroamericanos, pese a que el colectivo apenas representa el 33 % de la población, informa Efe.

Números parecidos han aflorado en Illinois, que con un 15 % de afroamericanos representan el 43 % de muertes y el 28 % de contagios, o en Michigan, que representando un 14 % de la población del estado suman un 40 % de los fallecidos y un 33 % de contagios.

Los números son tan alarmantes que el presidente, Donald Trump, dijo hoy durante la rueda de prensa que su Gobierno los está estudiando con detenimiento para entender qué es lo que está pasando.

Uno de sus más altos asesores médicos, Anthony Fauci, achacó los datos de mortalidad a la mayor incidencia de enfermedades como la diabetes, el asma, la hipertensión o la obesidad entre la comunidad afroamericana. Es una cuestión de desigualdad económica, no genética, según los expertos.

 

La cifra total supera ya los 7.000, mientras Boris Johnson permanece en la UCI.

En las últimas 24 horas el Reino Unido registró su cifra más alta de fallecidos por causa del coronavirus hasta el momento, con un total de 938. Eso dispara el número de muertes desde que empezó el brote hasta los 7.097. ELos datos oficiales revelan que la víctima más joven tenía 22 años, la mayor 103, y 46 de los pacientes no tenían condiciones de salud subyacentes conocidas.

Este aumento en el número de muertes llega a los 16 días de confinamiento de la población, y aunque el primer ministro Boris Johnson había dicho que a las tres semanas de la orden de cuarentena, es decir, el próximo lunes, se haría una revisión para evaluar si algunas de las reglas podían relajarse, el Gobierno ha dejado ver que esa posibilidad de momento parece estar descartada. Johnson permanece en la UCI de un hospital londinense tras haberse agravado su estado de salud el pasado lunes a causa del Covid-19 que le había sido detectado.

El secretario de Salud, Edward Argar, aseguró esta mañana en un programa de la BBC que «no sabe cuándo se levantarán las restricciones de cierre impuestas por las autoridades, sobre todo porque todavía no hemos llegado al pico del brote». «Necesitamos comenzar a ver que los números bajan», añadió, lo que sería la prueba de que las medidas de confinamiento están funcionando. Pero «todavía no estamos allí y no sé exactamente cuándo estaremos», matizó.

Gales, por su parte, anunció que las medidas se mantendrán vigentes después de la Semana Santa, según explicó Julie James, la Ministra de Vivienda y Gobierno Local, quien señaló que «han pasado casi dos semanas y media desde que le pedimos a la gente que se quedara en casa para trabajar desde ahí siempre que pudieran» y «hemos tomado estas medidas porque trabajando juntos podemos detener la propagación de este virus».

El alcalde de Londres, Sadiq Khan, confirmó que entre las víctimas en la capital británica hay 14 trabajadores de la red de transporte público, entre ellas nueve conductores de autobús.

Ivannia Salazar

 

La revolución socialista que el senador Bernie Sanders proponía para transformar Estados Unidos no ha logrado convencer al grueso de los votantes liberales, con lo que el veterano político de 78 años decidió este miércoles poner punto final a su campaña para lograr la nominación demócrata en las elecciones presidenciales de noviembre.

"Termina la campaña, pero la lucha continúa", tituló Sanders el mensaje que mandó a sus seguidores, distribuido por su equipo electoral.

El senador por Vermont hizo este anuncio en medio de las circunstancias excepcionales que está suponiendo la pandemia del coronavirus, que ha afectado la campaña para las primarias, en la que, pese a partir como uno de los grandes favoritos, ha ido perdiendo aire conforme ha avanzado la contienda.

Y se retira tras haber conseguido 917 delegados frente a los 1.217 con los que se ha hecho su hasta ahora rival, el exvicepresidente Joe Biden, de perfil moderado, quien no obstante todavía estaba lejos de los 1.991 compromisarios que se necesitan para obtener la nominación demócrata.

    

FAVORITO ENTRE LOS JÓVENES

Sanders era el aspirante de más edad pero al mismo tiempo el candidato de los jóvenes estadounidenses, ilusionados por una "revolución" socialdemócrata que sus padres no ven con tan buenos ojos.

Los buenos resultados obtenidos en las tres primarias del comienzo, en Iowa, Nuevo Hampshire y Nevada, lo convirtieron en el candidato socialista con más éxito en la historia del país, así como en el aspirante judío más fuerte, pero no logró atraer el respaldo de la mayoría de los demócratas, ni el de la minoría afroamericana, que a priori hubiera podido ser más favorable a sus propuestas.

Su promesa estrella ha sido la creación de un sistema de salud público universal conocido como Medicare For All, que rompiera con el jugoso y macabro negocio de las aseguradoras privadas, pero Sanders también tenía en el punto de mira a la industria farmacéutica, la armamentística, a la de los combustibles fósiles y a Wall Street.

Un objetivo que ha dirigido permanentemente al 1 % en la punta de la pirámide de los más favorecidos, un discurso populista que cala especialmente entre los jóvenes, a los que el "sueño americano" les queda lejos y les toca sobrevivir en una sociedad que, como en el resto del mundo, es cada vez más desigual.  

ORÍGENES HUMILDES

A diferencia del resto de candidatos, Sanders no ha sacado a relucir su biografía en beneficio electoral, pero es público que nació en 1941 en un hogar humilde de Brooklyn (Nueva York), de inmigrantes judíos del este de Europa.

Aunque dio el salto al estrellato nacional en 2016, Sanders tiene una dilatada carrera política en las instituciones que empezó como alcalde de Burlington (Vermont) de 1981 a 1989, siguió como representante a la Cámara Baja de EE.UU. de 1991 a 2007 y luego como senador hasta la fecha.

Como alcalde de Burlington visitó Nicaragua en 1985 en apoyo a los sandinistas y la Unión Soviética en 1988, viajes de los que no reniega y que los principales medios estadounidenses recuerdan periódicamente para sembrar dudas sobre su candidatura.

EL LADO BUENO DE LA HISTORIA  

Sanders presume de haber estado siempre en el lado bueno de la historia, con los desposeídos y contra las guerras, y es precisamente esa consistencia la que logró atraer a un ejército de partidarios y voluntarios sin comparación con ninguna otra campaña.

Además de la sanidad universal, Sanders proponía educación universitaria gratuita, una subida del salario mínimo a 15 dólares la hora, una expansión de los beneficios sociales, poner fin a los conflictos armados internacionales e impulsar el Green New Deal, del que es abanderada Alexandria Ocasio-Cortez.

Es por eso que en esta campaña ha tenido a su lado a la joven congresista, quizás la figura política emergente más destacada de EE.UU., que le llama "tío Bernie", igual que hacen los millones de latinos que en el país se han volcado en su campaña bajo las enseñas de justicia y regularización.

Sanders es el candidato que más dinero ha recaudado gracias a pequeñas donaciones de más de cinco millones de personas: Su campaña no ha aceptado (ni necesitado) a los grandes donantes que suelen tener intereses ocultos y que también ha prometido barrer de la política.

En octubre pasado sufrió un infarto durante un mitin en Las Vegas que pareció poner fin a sus posibilidades de llegar a la Casa Blanca, Sanders sin embargo resurgió de las cenizas a base de largos paseos y ensaladas hasta situarse ahora como uno de los favoritos a la candidatura demócrata.    

SEGUNDO INTENTO

Este ha sido su segundo intento de llegar a la Casa Blanca después de que en 2016 perdiera las primarias demócratas -partido en el que no milita- frente a Hillary Clinton, que a su vez cayó ante Trump.

Su campaña de 2016 evidenció que un proyecto "socialista" para EE.UU. ya no está proscrito de las mentes de muchos de sus ciudadanos, pero afrontó las artimañas del aparato del partido en su contra, reveladas por Wikileaks tras un "hackeo" masivo de correos.

Pese a eso, se impuso a Clinton en 23 estados y durante todo el proceso de primarias obtuvo más de 13 millones de votos (un 43 %), pero sobre todo se erigió como el líder de la izquierda estadounidense, capaz de movilizar a cientos de miles de personas en favor de causas para las grandes mayorías.

 

Según las cifras oficiales del gobierno, serían 320 las personas contagiadas y 8 los fallecidos en la isla por el Covid-19.

El régimen de Cuba ha dado muestras fehacientes de no interesarle la protección de sus ciudadanos en medio de una pandemia como el Covid-19, que se va acrecentando en el país a pesar del falso optimismo de sus gobernantes. Según la cifras oficiales, serían 320 las personas contagiadas y ocho los fallecidos en la isla por el virus.

Mientras envía brigadas de profesionales de la salud a enfrentar la expansión del Covid-19 en países extranjeros, en el interior de la isla el Instituto Nacional de Cultura Física y Recreación (INDER) utiliza a sus trabajadores para «labores sanitarias» como confirmó Federico Hernández, primer secretario del Partido Comunista en la oriental provincia de Granma.

«Profesores de cultura física, entrenadores, metodólogos, trabajadores de servicio, obreros, glorias del deporte […] realizarán labores de disímiles de pantristas, lavanderos, auxiliares de limpieza y mensajeros»; anunció el funcionario, quien bautizó a estos grupos como «Alazanes y Alazanas en lucha contra el Covid-19».

Esta «cooperación», impuesta contra trabajadores ajenos a la salud pública, representa un acto sumamente cuestionable por parte del régimen para quien la pandemia del coronavirus representa la oportunidad para recuperar su negocio de explotación de médicos.

El ministro de Salud Pública, José Ángel Portal, aseguró que actualmente «catorce brigadas de médicos cubanos están prestando colaboración médica en países afectados por el nuevo coronavirus», y que están integradas por «593 profesionales, de ellos 179 médicos, 399 enfermeros y 15 tecnólogos».

La situación en la isla es caótica pues mientras el régimen obliga a los ciudadanos a mantenerse en sus hogares para evitar el contagio y la expansión del virus, las tiendas continúan desabastecidas de alimentos y artículos de aseo personal e higiene, obligando a la población a recorrer diariamente la ciudad y exponerse a largas colas y aglomeraciones.

En la provincia de Matanzas el youtuber Jancel Moreno, tras recorrer varias tiendas, dijo que el factor común era el desabastecimiento.

Ron, vino y licores

«Las neveras vacías abundan. En algunas tiendas ni siquiera encuentras trabajadores tras los mostradores. Eso sí, lo que no falta en todas las tiendas son las estanterías llenas de ron, vino y otros licores. Alcohol de todo tipo y a todos los precios», precisó Moreno.

Un panorama similar viven los pobladores en la provincia de Guantánamo, como reportó el sitio web AdnCuba, «también obligados a caminar grandes distancias y hacer colas para adquirir alimentos y productos de aseo personal, sin saber si en esa cola puede haber alguien que haya tenido contacto con infectado de coronavirus».

Reportes sobre las condiciones higiénicas en varias cárceles a lo largo de la Isla confirman que el régimen no tiene capacidad de respuesta ante la expansión del Covid-19. Los temores de los reclusos ante una filtración del virus se extienden también a quienes viven en poblaciones cercanas a estos recintos penitenciarios.

A mediados de semana un grupo de familiares de reclusos confinados en el Combinado del Este de La Habana, el centro penitenciario más poblado del país, se reunió en las afueras de esta cárcel para indagar si las autoridades aplicarían alguna medida especial para enviar a los reclusos de delitos menores a sus hogares hasta que pase el azote del Covid-19.

Discurso vago y sin soluciones

La desconfianza en las calles habaneras crece sin importar cuántas promesas y cuánto optimismo trasmiten las autoridades del régimen en los medios de información bajo su control. Una desconfianza que ha crecido en la medida en que el propio presidente, Miguel Díaz-Canel, «no ofrece soluciones» sino un discurso vago «que ni esconde ni muestra».

A mediados de marzo el mandatario cubano dijo en una comparecencia televisiva que, «lo que va a evitar el contagio, no es el miedo; es que trabajemos coherentemente con las cosas que nos hemos planteado, con las cosas que están en el Plan»; ante lo cual decenas de habaneros se habían preguntado: «cuál es el Plan»

En medio de la pandemia del Covid-19, el régimen ha arreciado su represión contra informadores independientes, como son los casos de Yoe Suárez y Waldo Fernández Cuenca, ambos reporteros del medio independiente Diario de Cuba, y Camila Acosta, reportero del medio independiente Cubanet.

Jorge Enrique Rodríguez

 

Los expertos apuntan al envejecimiento de la población como causa.

España empezó ayer la cuarta semana de aislamiento como el país que más muertes ha sufrido por el coronavirus en relación a su población. Con 13.055 fallecidos, 28 por cada 100.000 habitantes, ya ha superado a Italia y se afana en buscar en los buenos indicadores que empieza a ofrecer el sistema un asidero para salir de la peor crisis sanitaria del último siglo, como la calificó el ministro del ramo, Salvador Illa.

La tendencia observada hace una semana en urgencias, con una caída de los pacientes que acudían a estos servicios, se ha consolidado. A esta buena noticia le ha seguido un descenso de los ingresos, lo que, a su vez, ha aligerado algo la presión sobre las unidades de cuidados intensivos (UCI). Los 637 nuevos fallecidos del recuento del Ministerio de Sanidad son la cifra diaria más baja desde el 24 de marzo, aunque el hecho de que el dato fuera de un lunes obliga a tomar la cifra con cautela por la infra notificación observada en otros fines de semana (Sanidad ofreció ayer la información que le remitieron las comunidades la noche del domingo).

El “envejecimiento de la población”, con una alta proporción de patologías crónicas, y el impacto del virus en las residencias, son algunas de las razones que pueden explicar las altas cifras de fallecidos en España con respecto a otros países, asegura Pere Godoy, presidente de la Sociedad Española de Epidemiología: “También influye cómo se determina la causa de la muerte, si por el virus o por las enfermedades de base que sufría el paciente, lo cual no se está haciendo de forma homogénea en todos los países y esto resta valor las comparaciones”, añade.

A las razones demográficas y de registro, José María Martín Moreno, catedrático de Medicina y Salud Pública de la Universidad de Valencia añade otra asistencial: “Es posible que nuestra identificación temprana haya ido por detrás de países como Alemania y Corea, que apostaron por test masivos que permitieron aislar a los infectados y cortar las cadenas de transmisión” antes de que el virus llegara a los colectivos más vulnerables. A ello, añade, ha contribuido que en los últimos años “no se ha invertido lo suficiente” en la red pública.

Zonas muy pobladas

Jesús Rodríguez Baño, jefe de Enfermedades Infecciosas del hospital Virgen Macarena (Sevilla) destaca que en España e Italia se han producido niveles de transmisión comunitaria muy elevados. “Hacen falta estudios, pero probablemente también tenga que ver con la forma de relacionarnos socialmente, más cercana físicamente. Y que hayan sido Madrid y Cataluña las zonas más afectadas coincide con el norte de Italia. Son zonas densamente pobladas”, explica.

Sobre la primera respuesta a la crisis, Rodríguez Baño afirma: “Es cierto que con más tests y aislamientos se podrían haber cortado las cadenas de transmisión antes de que llegaran a los colectivos más vulnerables. Pero yo quiero ser muy humilde, porque en cierta manera nos equivocamos todos en las primeras fases. Ahora es fácil verlo, pero eso nos debe servir para aprender y estudiar a fondo lo ocurrido”, añade.

Leganés: historia de un colapso

Salvador Illa destacó en relación a las pruebas diagnósticas que el Gobierno ha destinado “845 millones de euros” en tres semanas en la compra de tests, respiradores y mascarillas. “Hemos conseguido un suministro regular y permanente [...] para complementar las compras de las comunidades”, afirmó.

Illa, que calificó la epidemia del coronavirus como “la mayor emergencia sanitaria en 100 años”, defendió que el millón de test rápidos distribuidos por Sanidad entre las autonomías “servirán para hacer un cribado rápido” que posteriormente podrá ser complementado con las pruebas PCR, más lentas, pero más fiables.

Sobre la recomendación de que toda la población use mascarillas, el ministro aseguró que se está “activando la producción nacional”, pero añadió: “Es una medida que se está estudiando, no está decidida”.

Oriol Güell/Miguel Ángel Medina

 

El equipo del primer ministro asegura que este sigue al mando de la gestión de la crisis.

La personalidad expansiva de Boris Johnson tiene la desventaja de que su ausencia crea un enorme hueco.

El primer ministro sigue hospitalizado “bajo continua observación” y su equipo ha insistido este lunes en que recibe constante información y permanece al mando del manejo de la crisis del coronavirus. La falta de una clara disposición legal sobre la jerarquía interna del Gobierno ha comenzado a revelar una guerra de egos entre los ministros y aumentado las sospechas de los medios.

Johnson ingresó el hospital St. Thomas de Londres a última hora del domingo y el titular de Exteriores, Dominic Raab, ha presidido este lunes la primera reunión del gabinete de crisis de la semana. Su ministerio es el primero, por orden de antigüedad, pero en un país sin constitución escrita como es el Reino Unido no existe una regla definida sobre quién debe sustituir al jefe del Gobierno en su ausencia.

“Puedo asegurar a los ciudadanos británicos que este Gobierno permanece unido en torno a una prioridad absoluta: derrotar al coronavirus y guiar a este país a través de los desafíos que tiene por delante”, ha dicho Raab al comenzar su comparecencia ante la prensa. Nadie había preguntado previamente por esa reafirmación de unidad que sirvió más bien para alimentar sospechas que para transmitir certidumbre.

La información facilitada por Downing Street en las últimas horas sobre el estado de salud de Johnson es escasa y carente de detalles. Las pruebas a las que está siendo sometido son “rutinarias”, su ingreso hospitalario fue sobre todo “una medida de precaución” y el primer ministro se someterá “a la decisión del equipo médico” en lo que se refiere al tratamiento.

El propio Raab ha insistido en que su jefe lidera la respuesta y los ministros se limitan a cumplir las órdenes que da, a pesar de admitir que la última vez que habló directamente con él fue el pasado sábado.

Peor ha sido el trago para Chris Whitty, el director médico del Gobierno, quien ha esquivado con la necesaria confidencialidad entre el paciente y los profesionales que le atienden el bombardeo de preguntas de los medios sobre la capacidad de Johnson para seguir al frente.

“¿Por qué se ha decidido que el estado del primer ministro es lo suficientemente serio como para que ocupe la cama de un hospital pero a la vez está en condiciones de dirigir el Gobierno?”, ponía el dedo en la llaga uno de los periodistas que participaba en la rueda de prensa telemática.

La incapacidad de los ministros para dar respuesta a la pregunta más urgente, cuál es la estrategia de salida del Gobierno ante una parálisis nacional que amenaza con conducir al Reino Unido hacia una enorme recesión, revela el enfrentamiento entre dos figuras clave en el Ejecutivo. La prioridad del ministro de Sanidad, Matt Hancock, es la de salvar vidas y mantener por tanto las drásticas medidas de confinamiento el tiempo necesario. Según The Daily Telegraph, el diario conservador que más canales de comunicación disfruta con Downing Street, la tensión entre Hancock y Rishi Sunak, el ministro de Economía, va en aumento día a día.

La crisis está costando al Reino Unido más de 2.700 millones de euros diarios, según el Centro de Investigaciones Económicas y Empresariales (CEBR, en sus siglas en inglés), y los representantes del ala más dura del Partido Conservador comienzan a transmitir al Gobierno que las consecuencias para empresas y trabajadores serán irremediables si la situación se prolonga más allá de dos o tres semanas.

“Estamos trabajando coordinadamente y sin problemas”, se limitó a decir Hancock este domingo cuando le preguntaron sobre las posibles fricciones con Sunak.

Johnson, quien se ha comunicado en las últimas horas con los ciudadanos a través de Twitter —“Estoy bien de ánimo y me mantengo en contacto con mi equipo mientras todos juntos trabajamos para combatir el virus”, ha escrito este lunes— construyó su Gobierno con un equipo de rivales en ambición y afán de notoriedad.

Tanto Hancock como Raab participaron en la primera fase de primarias por el liderazgo del Partido Conservador y son lo suficientemente jóvenes como para seguir alimentando esperanzas. Sunak supo ganarse la confianza de Johnson y desbancar a su jefe y anterior ministro de Economía, Sajid Javid.

Y finalmente, el actual jefe de Gabinete del primer ministro (un puesto con rango ministerial y equivalente al Ministerio de la Presidencia español), Michael Gove, comienza a mostrar serios recelos, según los medios conservadores, ante el protagonismo que están tomando en esta crisis algunos competidores internos.

La historia del Reino Unido tiene variados ejemplos en los que el estado de salud del primer ministro se ha convertido en un problema político y la respuesta nunca ha sido la misma. Winston Churchill camufló con un lenguaje calculado la grave neumonía que sufrió cuando estaba al frente del país durante la Segunda Guerra Mundial.

Solo unos pocos conocían la combinación de fármacos que tomaba Anthony Eden durante la crisis del canal de Suez, que pudieron probablemente influir en su toma de decisiones. Y Tony Blair restó importancia a sus dolencias cardiacas para no dar alas a las aspiraciones de su ministro de Economía, Gordon Brown.

Rafa de Miguel

 

El ministro de Salud de Brasil, Luiz Mandetta, anunció que continuará en el cargo pese a las diferencias que mantiene con el presidente Jair Bolsonaro.

"Vamos a continuar", afirmó Mandetta en conferencia de prensa, luego de que una acción del Congreso con ministros militares aparentemente bloqueara la expulsión del ministro del gobierno de Bolsonaro, quien se opone a las políticas de aislamiento para combatir el coronavirus.

La pandemia de coronavirus se vislumbra como tragedia en Brasil a fines de abril pero el país estuvo atento hoy a la decisión de Bolsonaro sobre Mandetta, originada en un almuerzo que tuvo con el diputado Osmar Terra, quien cuestiona el aislamiento y la cuarentena contra el Covid-19.

Mandetta tuvo su pequeño operativo clamor popular con cacerolazos a su favor durante la tarde en barrios de Río de Janeiro, San Pablo y Brasilia, lo que fue clave para que Bolsonaro no ejerciera la amenaza del domingo contra "los ministros que se creen estrellas".

"Vamos a seguir porque continuando vamos a enfrentar a nuestro enemigo; nuestro enemigo tiene nombre y apellido, el Covid-19: hay que defender la ciencia, la planificación, un médico no abandona a los pacientes", afirmó Mandetta.

Según Mandetta, fue un día "duro y de tensión" con "cajones que fueron vaciados".

La confirmación del funcionario se dio el mismo día en el que se confirmó que el número de víctimas fatales de coronavirus en Brasil ascendió a 553 personas, con más de 12.000 pacientes contagiados por el avance del virus Covid-19.

Bolsonaro había criticado públicamente a Mandetta porque, a diferencia del presidente brasileño, defiende el distanciamiento social como medida de prevención para combatir la propagación del coronavirus.

Hace pocos días, el mandatario de Brasil dijo que el responsable de la cartera de salud tenía "falta de humildad" porque "quiere hacer mucho a su voluntad". Sin embargo, Mandetta se mantiene en su cargo.

Por otra parte, en las últimas 24 horas, en el vecino país se registraron 67 nuevos decesos, para un total de 553, con 12.056 casos confirmados de la enfermedad hasta el momento.

El Estado más afectado por la pandemia es San Pablo, cuyas autoridades decidieron prorrogar las medidas de distanciamiento social y el cierre de la actividad económica hasta el 22 de abril próximo.

Allí, se produjeron hasta ahora 4.866 contagios y 304 muertos por el virus Covid-19, en tanto Río de Janeiro suma 71 fallecidos y 1.461 casos.

El secretario de Salud del estado de Sao Paulo, José Henrique German, explicó en una conferencia de prensa que sin las medidas tomadas desde el 24 de marzo pasado, con restricciones a la circulación de personas, los casos de contagios serían más de 10 veces superiores a los actuales.


 

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, sostuvo hoy que la crisis sanitaria y económica derivada de la pandemia será "pasajera" porque los mexicanos son "un pueblo trabajador", en una jornada en la que el coronavirus causó 13 nuevas muertes y 178 contagios, la cifra más alta desde que empezó la pandemia, y que llevó el total de fallecidos a 60.

"Se trata de una situación pasajera, si quisiéramos ser más profundos, diría una crisis transitoria de salud pública y económica", expresó el mandatario en rueda de prensa cuando el país cuenta con 1.688 contagios de Covid-19 y 60 muertes.

José Luis Alomía Zegarra, director general de Epidemiología de la Secretaría de Salud, precisó en una rueda de prensa en Ciudad de México que la tendencia en el aumento de infectados se ha mantenido de forma similar a lo largo de la semana en el país.

"El día de hoy se confirmaron 178 nuevos casos de Covid-19, elevando la estadística a 1.688, con 5.398 sospechosos e igualmente se elevó la cantidad de casos negativos a 8.602", explicó Alomía Zegarra.

A pesar de estos datos, más temprano, López Obrador estimó que la pandemia "es una crisis transitoria, esto significa que vamos a salir pronto, que no es una debacle porque son mucho más las fortalezas que nuestras debilidades y flaquezas".

El mandatario, del izquierdista Movimiento Regeneración Nacional (Morena), sostuvo que lo "fundamental" para afrontar la crisis es que México es "un pueblo trabajador, bueno y solidario".

Asimismo, dijo que el gobierno está preparado "para tener las camas y los equipos que se requiere" en los hospitales, informó la agencia de noticias EFE.

López Obrador también prometió que no habrá despidos de trabajadores del Estado, sino que se bajarán los sueldos de los altos funcionarios y se profundizará el plan de austeridad de la administración pública.

"Vamos a salir muy fortalecidos de esto porque en momentos de crisis es cuando también se van fortaleciendo las convicciones", aseveró el presidente, quien recordó que el objetivo principal de su gobierno es acabar con "el régimen de injusticia y corrupción" que había en el país.

El Consejo General de Salubridad, la máxima autoridad sanitaria de México, decidió extender el lunes pasado hasta el 30 de abril la suspensión de las actividades públicas, privadas y sociales para mitigar la expansión del coronavirus.

Se mantienen como esenciales las actividades del sistema de salud, la seguridad pública y de protección ciudadana, las necesarias para mantener la infraestructura crítica del país, los programas sociales del gobierno y actividades comerciales de la industria.

López Obrador presentará el domingo un plan de apoyo económico para mitigar los efectos de la crisis sanitaria a la débil economía mexicana, que en 2019 decreció un 0,1%.


 

El primer ministro británico permanecía aislado en Downing Street tras dar positivo hace 10 días.

Boris Johnson, de 55 años, ha ingresado este domingo por la noche en un hospital no especificado de Londres para realizarle pruebas más precisas, después de 10 días de haber permanecido recluido en confinamiento domiciliario en Downing Street, desde que el primer ministro británico dio positivo por coronavirus.

“Continuaba presentando síntomas persistentes de la Covid-19”, ha explicado un portavoz del Gobierno, y se ha decidido su ingreso hospitalario como “medida de precaución”. El ministro de Exteriores, Dominic Raab, presidirá este lunes la reunión diaria del gabinete de crisis que hace frente a la pandemia si el equipo del primer ministro decide que Johnson no está en condiciones de hacerlo.

El propósito inicial de Downing Street es que el primer ministro pase una sola noche hospitalizado, y sea sometido a una serie de “test rutinarios”, ha explicado la BBC. Una portavoz del Gobierno ha intentado transmitir sensación de calma al asegurar que "Johnson quería dar las gracias a todo el personal del Servicio Nacional de Salud (NHS, en sus siglas en inglés) y seguía insistiendo a la ciudadanía en que siguiera las recomendaciones emitidas”.

Fue el propio Johnson quien anunció el pasado 27 de marzo, a través de un vídeo difundido por las redes sociales, que había dado positivo en el test. En ese momento el Gobierno del Reino Unido ya había dado un notable giro a su primera respuesta ante la crisis y ordenado el confinamiento domiciliario de la población. El primer ministro, sin embargo, junto a los miembros más destacados de su Gobierno, seguía celebrando reuniones presenciales y acudía con normalidad al Parlamento.

Por consejo del director médico del Gobierno, Chris Whitty, se decidió la reclusión de Johnson en el apartamento del número 11 de Downing Street, adyacente a la sede de Gobierno. El político se mostraba en ese primer anuncio decidido a seguir dirigiendo desde su encierro todas las actividades de respuesta frente a la crisis. En unas pocas horas, se supo que su ministro de Sanidad, Matt Hancock, y el propio Whitty, habían resultado también infectados por el virus y se sometían también a aislamiento.

Durante los últimos días, según ha revelado este domingo el diario The Times, Johnson no mostraba señales de mejoría. Los síntomas de la enfermedad, una tos persistente y una fiebre elevada, no remitían, y el aspecto del primer ministro empeoraba a ojos de todos los que se comunicaban con él por videoconferencias. Johnson se dirigió a la nación en un vídeo grabado y publicado en su cuenta oficial de Twitter al menos en dos ocasiones más, y la evolución de su estado era evidente para toda la población. Sin americana ni corbata, el primer ministro intentaba transmitir ímpetu en sus ruegos a la ciudadanía para que siguieran las medidas de aislamiento, pero su rostro delataba el malestar que estaba experimentando.

Su última intervención se interpretó como una orden concreta de que los miembros de su Gobierno pusieran fin de una vez al caos creado en torno a los test realizados al personal sanitario.

En ese momento, apenas 2.000 de los profesionales que batallaban en primera línea habían sido sometidos a las pruebas, y al menos 35.000 de ellos permanecían recluidos en sus hogares sin presentar síntomas. Se limitaban a seguir el mandato del Gobierno, más tarde corregido, que obligaba a todos aquellos que convivieran con alguien que presentara síntomas del coronavirus a quedarse en aislamiento durante 14 días.

Downing Street ha intentado restar importancia al estado del primer ministro durante los últimos días, a pesar de que ya había pasado la semana que el propio Johnson dijo que duraría su confinamiento.

“Se encuentra bien. Hablo con él cada día, varias veces, y permanece con mano firme en el timón. Es cierto que todavía tiene fiebre, pero sigue trabajando desde Downing Street y presenta buen ánimo”, decía este mismo domingo el ministro de Sanidad, Hancock, quien abandonó su confinamiento a los siete días, en SkyNews.

La pareja del primer ministro, Carrie Symonds, de 32 años y embarazada de más de seis meses, anunció este fin de semana que había pasado los últimos siete días recluida en su apartamento de Camberwell (Londres) con síntomas claros de la enfermedad, aunque no fue oficialmente diagnosticada como tal, y que se encontraba ya en fase de recuperación.

Rafa de Miguel

Página 1 de 18

Fundado el 4 de agosto de 2003

Top
We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…