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El Gobierno holandés levanta algunas medidas de un confinamiento ya de por sí relajado, pero amplía la prohibición de los grandes eventos hasta al menos el 1 de septiembre.

El Gobierno holandés decidió este martes reabrir paulatinamente las escuelas de Educación Primaria y las guarderías el 11 de mayo, y permitir a los niños volver a entrenar en grupo a partir de la semana que viene, aunque extiende el resto de medidas de confinamiento hasta el 20 de mayo.

El primer ministro holandés, Mark Rutte, explicó que todas las escuelas de Primaria podrán volver a reabrir sus puertas, aunque tendrán que recibir a los grupos de alumnos en días alternativos o a media jornada por grupo, mientras que los colegios de Educación Especial y las guarderías podrán abrir a jornada completa.

"No queríamos cerrar los colegios, pero vivimos en una democracia en Países Bajos. Con 17 millones de personas, el Gobierno puede decidir mantener las escuelas abiertas, pero cuando los padres dejan a sus hijos en casa (por miedo), también nos toca lidiar con eso", subrayó Rutte, en una rueda de prensa.

El Ejecutivo está estudiando si reabrir los institutos de Educación Secundaria el próximo 1 de junio, si los jóvenes pueden mantener la distancia de metro y medio, y los maestros en general tendrán derecho a someterse a las pruebas de la Covid-19 si tienen sospechas o síntomas de haberlo contraído, algo que por ahora solo pueden hacer los trabajadores sanitarios.

Además, los niños de hasta 12 años pueden volver a entrenar en sus equipos deportivos a partir del 28 de abril, aunque no se permite todavía la celebración de competiciones oficiales, una decisión que el Gobierno toma "consciente de lo difícil" que es exigir a los niños mantener la distancia de metro y medio.

Los jóvenes de entre 12 y 18 años también podrán volver a hacer ejercicio al aire libre, pero en su caso, sí se les deberá exigir que mantengan la distancia de seguridad. Los niños tendrán que ir a ducharse a su casa y no en el club deportivo donde entrenen, unas medidas estrictas que vigilarán los funcionarios de los municipios.

Otra de las novedades anunciadas por el Gobierno holandés es la prohibición total de los grandes eventos -conferencias, ferias y partidos de fútbol profesional- hasta al menos el 1 de septiembre, tres meses más tarde de lo previsto, porque no "se pueden gestionar los riesgos" en estos eventos, una decisión que Rutte ha calificado de "agria" y "un sacrificio conjunto" para la sociedad.

El resto de las medidas aplicadas hasta ahora, como parte de una versión de confinamiento ya de por sí relajada, se extenderán hasta el próximo 20 de mayo, lo que incluye el cierre de lugares de ocio, gimnasios, restaurantes y profesiones que requieran contacto (peluquerías y fisioterapias), así como la prohibición de visitas a las residencias de mayores.


 

Un patrón similar (aumento rápido de las infecciones a un pico en la sexta semana y disminución a partir de la octava semana) es común en todas partes, independientemente de las políticas de respuesta.

La animación médica en 3D todavía se filma mostrando la estructura de un coronavirus (https://www.scientificanimations.com/coronavirus-symptoms-and-prevention-explained-through-medical-animation/)

El siguiente es el texto de un estudio realizado por el profesor Isaac Ben-Israel , publicado por primera vez el 16 de abril de 2020. (Ben-Israel discutió su investigación en la televisión israelí el 13 de abril, diciendo que las estadísticas simples muestran que la propagación del coronavirus disminuye a casi cero después de 70 días, sin importar dónde golpee, y sin importar las medidas que impongan los gobiernos para tratar de frustrarlo).

El siguiente artículo tiene como objetivo examinar el desarrollo de la enfermedad por coronavirus en Israel desde su inicio hace 56 días (8 semanas).

Resulta que el pico de propagación del virus ha estado detrás de nosotros durante aproximadamente dos semanas y probablemente se desvanecerá en dos semanas más.

Nuestro análisis muestra que este es un patrón constante en todos los países. Sorprendentemente, este patrón es común a los países que han sufrido un bloqueo severo, incluida la parálisis de la economía, así como a los países que implementaron una política mucho más indulgente y continuaron en la vida cotidiana.

Los datos indican que la política de bloqueo puede ser detenida dentro de unos días y reemplazada por una política de distanciamiento social moderado.

Datos

Un nuevo concepto ha entrado en nuestras vidas: un crecimiento exponencial, es decir, un crecimiento de tasa geométrica. Si efectivamente la corona se propaga de acuerdo con un crecimiento exponencial, Israel habría experimentado el doble de pacientes cada pocos días. Esencialmente, los datos de nuevoscasos infectados adicionales tendrían que mostrar un crecimiento a un ritmo acelerado. ¿Esto sucede en la realidad? El siguiente estudio examinará esta pregunta.

A partir de hoy, que marca el día 56 desde que se descubrió el primer paciente en Israel, el número de pacientes conocidos aumentó de 1 el 20 de febrero a 12,758 el 16 de abril. ¿Había sido el aumento realmente exponencial?

La siguiente tabla proporciona una descripción del aumento diario en el número de pacientes nuevos en Israel (el eje horizontal es la línea de tiempo en días desde que se descubrió al primer paciente). Incluso alguien que no posee conocimientos matemáticos puede aprender del gráfico que el número agregado de pacientes por día no aumenta a un ritmo constante y, por lo tanto, el crecimiento no es exponencial.

El tiempo requerido para duplicar el número de pacientes ha disminuido de 2 a 4 días al principio a unos 30 días hoy, y continúa disminuyendo (consulte el siguiente gráfico):

Otra forma de ver la disminución de la enfermedad es observar las infecciones adicionales diarias en relación con el número total de infecciones, es decir, el porcentaje de nuevas infecciones por día. Los siguientes cuadros muestran esto:

Resumen hasta el momento: en las primeras 4-5 semanas desde que se descubrió la enfermedad en Israel, hubo un aumento exponencial de las infecciones, pero desde entonces ha comenzado a moderarse.

El número de pacientes diarios añadidos alcanzó su punto máximo aproximadamente seis semanas después de que se descubrió la enfermedad y desde entonces ha estado en constante declive.

Comparación global

Este fenómeno es notablemente común en casi todos los países del mundo. Por ejemplo, en los EE. UU., Si bien los números son significativamente mayores (con una población de casi 330 millones de personas), el mismo patrón de disminución.

En Israel, los números absolutos son más pequeños pero el fenómeno es similar:

Este patrón no es exclusivo de Israel o los EE. UU. Y, de hecho, representa un fenómeno global que se refleja en el siguiente cuadro que proporciona la cantidad diaria de infecciones en todo el mundo (para países que han publicado datos precisos):

Es interesante observar que este patrón, principalmente el rápido crecimiento inicial y la siguiente disminución en el número de nuevos pacientes diarios, todavía se comparte entre los países que respondieron de manera significativamente diferente.

Con la información antes mencionada, podemos volver ahora a la pregunta original: ¿ha continuado el Coronavirus propagándose exponencialmente?

Con cuidadosa consideración, la respuesta es simplemente negativa. La propagación del virus comienza a un ritmo exponencial, sin embargo, continúa siendo moderada y finalmente se desvanece después de 8 semanas más o menos desde su brote.

Análisis

Teniendo en cuenta los datos, es imprescindible elaborar qué causó la disminución en el número de nuevas infecciones.

Algunos pueden afirmar que la disminución en el número de pacientes adicionales todos los días es el resultado del estricto bloqueo impuesto por el gobierno y las autoridades de salud. Examinar los datos de diferentes países de todo el mundo arroja un gran signo de interrogación sobre la declaración anterior.

Resulta que un patrón similar (aumento rápido de las infecciones que alcanza un pico en la sexta semana y disminuye a partir de la octava semana) es común en todos los países en los que se descubrió la enfermedad, independientemente de sus políticas de respuesta: algunos impusieron una severa y cierre inmediato que incluía no solo el "distanciamiento social" y la prohibición del hacinamiento, sino también el cierre de la economía (como Israel); algunos "ignoraron" la infección y continuaron con una vida casi normal (como Taiwán, Corea o Suecia), y algunos inicialmente adoptaron una política indulgente, pero pronto volvieron a un bloqueo total (como Italia o el Estado de Nueva York). No obstante, los datos

muestran constantes de tiempo similares entre todos estos países con respecto al rápido crecimiento inicial y la disminución de la enfermedad.

Por ejemplo, nuestros cálculos muestran que el patrón de las nuevas infecciones diarias como porcentaje del número acumulado de infecciones (promedio semanal) es común en todos los países del mundo.

Por lo general, en la primera fase de la propagación, este porcentaje ascendió a alrededor del 30%, disminuyó a un nivel de menos del 10% después de 6 semanas y finalmente alcanzó un nivel de menos del 5% una semana después.

(Quiero extender mi gratitud al profesor Zvi Ziegler del Technion, quien me envió sus cálculos y análisis con respecto a la tasa de infección promedio semanal en Israel y en otros veinte países).

Es importante distinguir entre las políticas de cierre que incluyen un cierre económico a través de reducciones totales o parciales de la fuerza laboral (como Israel, donde casi el 85% de la fuerza laboral se cerró a expensas de 100 mil millones de shekels por mes) y las políticas de distanciamiento social. (por ejemplo, prohibir grandes multitudes, mantener la distancia entre las personas, etc.).

Ciertamente, un bloqueo completo completo reduce la propagación del virus. Sin embargo, como muestran los datos anteriores, existe una disminución similar aparente en la tasa de infección incluso en países que no impusieron un cierre total. Se deben realizar más investigaciones para comprender la razón subyacente detrás de esta observación.

Conclusión

El bloqueo severo tiene algunas implicaciones negativas. Su resultado inmediato es un aumento en el nivel de desempleo y la caída del PIB (en Israel, se estima que cada mes de encierro reduce el PIB en un 8%). Esto eventualmente conducirá a un aumento de la pobreza y a la pérdida de vidas humanas debido a otras enfermedades.

Dado que la evidencia revela que la enfermedad de Corona disminuye incluso sin un bloqueo completo, es recomendable revertir la política actual y eliminar el bloqueo. Al mismo tiempo, es aconsejable continuar con medidas de bajo costo, como usar máscaras, ampliar las pruebas para poblaciones definidas y prohibir las reuniones masivas.

Por lo tanto, recomendamos aumentar la participación en la fuerza laboral al 50% el día después de la Pascua (o el domingo siguiente, el 19 de abril). Luego debería aumentar al 100% de participación en la fuerza laboral en las siguientes 1-2 semanas, aparte de un número limitado de áreas de alta infección en las que

se evaluará regularmente la tasa de contagio. Un alivio de estas restricciones en estas áreas definidas depende de una disminución de la tasa de crecimiento a menos del 5 por ciento.

Es fundamental eliminar el cuello de botella que impide la expansión de las pruebas a 20,000 - 30,000 por día y centrarse en la adquisición de hisopos médicos, kits de prueba y reactivos (incluso de la producción local).

La disminución en el crecimiento del Coronavirus en general, y los pacientes en estado crítico en particular, disminuye la probabilidad de que Israel sufra la sobrecarga en todo el sistema que experimentaron los sistemas de salud de Italia, España y Nueva York.

Enfrentando altas tasas de infección, los últimos sistemas no pudieron manejar la afluencia repentina en los pacientes. Dicho esto, Israel puede enfrentar una escasez de ventiladores. Si bien esto aún no ha sucedido, es crucial centrarse en cerrar la brecha.

Isaac Ben-Israel

Fuente: www.timesofisrael.com

 

Prometió comprar 75 millones de barriles hasta llenar las reservas del país y dispuso el envío de fondos para las compañías.

Cuando el mercado estaba en pleno pánico por el derrumbe de los precios del petróleo que llegó al extremo de cotizar debajo de cero, el presidente Donald Trump volvió a jugar fuerte y aseguró un fuerte respaldo al sector.

Al igual que con su mediación entre Rusia y Arabia Saudita que posibilitó el acuerdo de la OPEP, ahora intervino de lleno en la discusión de los precios al prometer la compra de 75 millones de barriles hasta llenar las reservas estratégicas de Estados Unidos.

El secretario de Energía de EEUU reconoció que más de 40 petroleras podrían quebrar

"Es un buen momento para comprar petróleo y nos gustaría que el Congreso lo apruebe en lugar de almacenarlo para las grandes empresas", afirmó en rueda de prensa.

A su vez, anunció vía Twitter el envío de fondos para proteger al sector. "Nunca dejaremos sola a la gran industria del petróleo y el gas de los Estados Unidos. He instruido a la secretaría de Energía y a la secretaría del Tesoro a formular un plan que ponga a disposición fondos para que estas importantes empresas y empleos estén asegurados en el futuro", dijo.

We will never let the great U.S. Oil & Gas Industry down. I have instructed the Secretary of Energy and Secretary of the Treasury to formulate a plan which will make funds available so that these very important companies and jobs will be secured long into the future!

— Donald J. Trump (@realDonaldTrump) April 21, 2020

El comunicado llevó cierta calma y los precios del WTI -el valor de referencia para el mercado estadounidense- repuntaron un 110% para salir de niveles negativos y operar a 3,6 dólares.

Como explicó LPO, es probable que esta suba se intensifique a partir del miércoles cuando entren a cotizar como precio spot los contratos de futuros de junio, que ahora se encuentran en 13 dólares, mientras que julio opera a 22 dólares.

Crack mundial del petróleo: el barril cerró por debajo de cero

El problema con el vencimiento de los contratos de mayo fue que, al estar saturada la capacidad de almacenamiento por el excedente de producción que trajo el parate económico del coronavirus, los traders entraron en desesperación para evitar quedarse con estos activos que les ocasionarían un conflicto mayor: dónde colocar el crudo que les iban a entregar cuando se ejecuten los vencimientos.

No obstante, la situación está lejos de normalizarse porque no hay forma de contrarrestar este desplome de la demanda. El Brent, el mercado de referencia a nivel mundial que no tiene esta cláusula delivery de entrega física como el WTI y por lo tanto sufre una menor volatilidad en cada cierre de contrato, se contraía un 18% este martes para llegar a los 20 dólares, el menor nivel desde el año 2002.

En este marco es que ya entró en discusión el cierre de pozos, una medida que traería fuertes consecuencias para las petroleras por la dificultad que conlleva su ejecución y su costo aparejado.

En Canadá ya se habla de un recorte de entre el 20% y el 25% en la producción de los campos de arenas bituminosas y en Estados Unidos se evalúa compensar a las petroleras por el cierre de pozos shale.

"Si el mercado financiero sigue con esta postura no va a haber otra forma de nivelar el precio que con cierre de pozos. Ahí primero cerrarán los pozos no convencionales porque tienen más flexibilidad cuando tenes en cuenta la complejidad de parada y arranque", afirmó a LPO Eduardo Fernández, consultor senior de mercados energéticos y director de la carrera de especialización de petróleo y derivados de la UBA.

En ese sentido, el consultor energético Cristian Alonso indicó a este medio que "primero se cerrarán los pozos más caros de operar y de baja producción diaria con bombas, después irán los de recuperación secundaria y en última instancia van a estar los pozos muy complejos de cerrar como los offshore donde quizás se pueda graduar la producción y no cerrarlo".

Fernando Heredia

 

Corea del Sur y Japón han evitado comentar las informaciones sobre el estado del líder norcoreano.

El Gobierno surcoreano ha evitado pronunciarse sobre las informaciones aparecidas en las últimas horas que apuntan a que el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, podría haberse sometido a una operación de corazón y que incluso estaría en estado grave.

Una portavoz del Ministerio de Unificación de Corea del Sur respondió que «no hay comentario oficial» con respecto al artículo publicado por Daily NK, un medio de comunicación digital producido en Seúl por desertores norcoreanos con una amplia red de contactos en el país vecino, que asegura que Kim «se sometió recientemente a un procedimiento cardiovascular».

La portavoz de Unificación dijo también que el gobierno de Seúl no va a comentar de momento otra información publicada hoy por la cadena televisiva estadounidense CNN según la cual «Estados Unidos está confirmando informes respecto a que el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, está en grave peligro después de una cirugía».

La información se ha publicado después de que los medios norcoreanos no mostraran la semana pasada al líder norcoreano participando en la tradicional visita al mausoleo donde reposan los restos de su abuelo Kim Il-sung.

Es tradición que cada 15 de abril, aniversario del nacimiento de su abuelo y la principal festividad nacional, Kim Jong-un visite el Palacio del Sol de Kumsusan, rinda tributo al fundador de Corea del Norte y los aparatos de propaganda del régimen de Pionyang cubran ampliamente la información.

El artículo de Daily NK asegura que los motivos por los que el líder se habría sometido a una operación de corazón son «el tabaquismo, la obesidad y el sobreesfuerzo».

Japón tampoco se pronuncia

El Gobierno japonés también ha evitado hacer comentarios sobre supuestos problemas de salud graves de Kim Jong-un, aunque «siempre está recopilando y analizando» informes sobre ese país, según un portavoz oficial.

«Sé que ha salido esa noticia. Japón siempre está recopilando y analizando la información con mucha atención», afirmó el ministro portavoz del Gabinete nipón, Yoshihide Suga, en una rueda de prensa.


 

La diferencia en la proliferación y gestión de la crisis sanitaria entre ambas zonas empieza a convertirse en una cuestión política.

El 8 de marzo, pasadas las dos de la madrugada, la estación de tren de Milán se llenó de napolitanos, calabreses y gente de otras regiones meridionales arrastrando maletas hechas a toda velocidad para huir hacia el sur. Las imágenes, captadas por las cámaras de seguridad de aquel día, supusieron un inesperado cambio de paradigma en la historia de Italia.

Por primera vez desde la unificación del país, desde los tiempos del crecimiento de la FIAT en Turín y la inmigración masiva, el éxodo se producía en dirección contraria. Una hipérbole que ha encontrado en las siguientes semanas sus réplicas en distintos formatos políticos y sociales.

Camino de los 13.000 muertos y una gestión dudosa en la crisis del coronavirus, en Roma crece la idea de que Lombardía debería ser intervenida por una gestora. El gobernador de Campania (región de Nápoles) advierte de que no dejarán entrar a sus ciudadanos y en el Ejecutivo afilan los cuchillos para pasar cuentas con la agresiva retórica septentrional.

La brecha entre norte y sur, la famosa Italia a dos velocidades, se agranda cada día cuando a las seis de la tarde se publican los datos de contagios. Sucede en sentido opuesto a las agujas del reloj de la historia, el virus cambia las tornas.

El lunes fueron 60 nuevos casos en Lacio, 45 en Campania, tres en Calabria. En Lombardía, sin embargo, alcanzaron los 735; 292 en Piamonte, 307 en Emilia Romaña.

Las cifras de fallecimientos son también demasiado desiguales: En Lombardía han muerto oficialmente 12.376 personas con coronavirus desde que empezó la crisis. En Lacio, la región de Roma, 349. Unos datos que invitan a pensar que si Italia dejase de contar el problema en Lombardía, que no es exclusivamente fruto de la densidad y dinamismo de Milán, atravesaría una crisis muy distinta.

La situación de Lombardía o Piamonte responde a distintas circunstancias. Pero cada día que pasa se pone en cuestión también su modelo sanitario y la gestión de la crisis. Se cometieron errores. Se utilizaron residencias de mayores para trasladar pacientes de coronavirus, criticó este lunes el gobernador de Lacio y secretario general del Partido Democrático (PD), Nicola Zingaretti.

Hoy el runrún se transforma en estrategia política y el Palacio Chigi, donde se acumula un largo historial de resentimiento a todas las críticas recibidas en los últimos tiempos por el líder de la Liga, Matteo Salvini, ven la oportunidad de darle donde más le duele al exministro del Interior.

La “cuestión meridional”, bautizada así en 1873 por el diputado radical lombardo Antonio Billia y utilizada por Antonio Gramsci para un texto que abordó esa suerte de colonización histórica del norte basada en una reunificación diseñada desde el Piamonte, vuelve con la covid-19.

La geografía trazada por el virus, sin embargo, es por primera vez muy distinta. “La pandemia ha hecho emerger una Italia profunda, enterrada. Como sucedió después de la Segunda Guerra Mundial”, apunta el historiador Giovanni Luna.

Hoy las tres regiones con más contagios y muertos de Italia están gobernadas por la Liga o por un socio de su coalición de derechas. Piamonte, Lombardía y Véneto han mostrado distintos acercamientos a la crisis, pero mantienen cifras preocupantes, especialmente las dos primeras, que representan el corazón del poder autonómico del viejo partido nordista.

La credibilidad de Salvini está edificada en los éxitos de su región natal y vinculada, en parte, a la suerte de su gobernador, Attilio Fontana, a quien él mismo colocó para liquidar a la vieja guardia del partido. Tumbarle a él, como pretende el Ejecutivo italiano con el desgaste diario y la hipótesis de una intervención de la región, dejaría al exministro del Interior a la intemperie política.

El colapso de un mito

El politólogo Piero Ignazi es muy duro y cree que “el mito de la Lombardía ha colapsado”. “El relato de la región vencedora, que lleva la voz cantante. El desastre de su sanidad y de sus responsables administrativos, en particular del presidente de la región, ha liquidado la imagen que tenía. Reputacionalmente es un desastre.

La arrogancia y los aires de superioridad, interpretados históricamente por la Liga y por el propio Silvio Berlusconi, permiten ahora a algunos pedirles cuentas. Además, nace un problema político muy grave para Salvini. Defender la gestión lombarda puede ser un boomerang terrible. Perderá consenso en el sur y dividirá a sus votantes del norte”, apunta Ignazi al teléfono.

Los empresarios, baluarte tradicional del apoyo a la Liga en el norte de Italia, empiezan a hartarse de los problemas y el retraso en la reapertura industrial que conllevará la gestión lombarda. “No es momento para la crítica. Pero la realidad es que muchas cosas han fallado”, apunta un directivo de la patronal Confinustria.

Los sondeos también mandan señales en esa dirección. La Liga se ha dejado unos cinco puntos desde que comenzó la crisis sanitaria y Salvini ha descendido del segundo al tercer puesto en los líderes más valorados (detrás del primer ministro, Giuseppe Conte, y de la socia de coalición de derechas, Giorgia Meloni).

La inmigración ya no sirve para cabalgar el estado de ánimo de la opinión pública y el virus es demasiado imprevisible para apostar por él. Todo girará en los próximos meses alrededor de la economía. Y quizá ahí cambien de nuevo las tornas.

La Voz del Sur en la crisis

Vincenzo De Luca, gobernador de la región de Campania (Nápoles) se ha convertido en las últimas semanas en la voz orgullosa del sur. Presidente desde junio de 2015, fue alcalde de Salerno durante cuatro mandatos. Carismático, de retórica exagerada y extremadamente irónica, ha sido uno de los baluartes del cierre del país se opuso furibundamente a la idea de Lombardía de abrir antes que los demás.

De hecho, este fin de semana su gobierno cerró un pueblo llamado Saviano donde se celebró un funeral multitudinario para evitar que se convirtiese en un nuevo foco.

El mismo domingo, De Luca cargó contra la región de la Liga por sus intenciones de acelerar la reapertura.

“Si hubiera carreras para reabrir en regiones donde el contagio sigue siendo tan fuerte, Campania cerraría sus fronteras. Haríamos una ordenanza para prohibir el ingreso de los ciudadanos procedentes de esas regiones. Los productores de tuits han estado dos meses en crisis de asistencia”, lanzó en referencia a Salvini. Los datos de Campania son muy bajos comparados con los del norte. Sin embargo, el número de pruebas realizadas también muestra cifras extremadamente reducidas.

Daniel Verdú

 

En busca de un culpable a quien responsabilizar por el dramático desarrollo a escala global del COVID-19, las luces del mundo apuntan a China.

El régimen comunista del país más poblado del mundo es visto como responsable de haber originado esta tragedia global por no haber alertado tempranamente a la Organización Mundial de la Salud sobre la aparición del virus.

Otras voces sostienen que Beijing directamente ha ocultado deliberadamente lo que ocurría. En ausencia de controles internos, sin los contrapesos institucionales y la fiscalización de la prensa libre de los países democráticos, el Politburó pudo haber caído preso de una suerte de síndrome Chernobyl.

El 26 de abril de 1986 una falla en el reactor nuclear en Chernobyl, a unos cincuenta kilómetros de Kiev, en la entonces república soviética de Ucrania, provocó una explosión que derivó en una gigantesca catástrofe en la zona. Finlandia detectó una inmensa nube radioactiva que cubrió buena parte del territorio de Ucrania, Bielorrusia y Rusia y que amenazaba a extenderse hacia Europa Occidental.

Durante varios días, las autoridades de Moscú se negaron a admitir los hechos. Los jerarcas soviéticos rechazaron cualquier reconocimiento de la tragedia y aseguraron que solamente habían muerto dos personas y que no existía riesgo de radiación.

En el transcurso de las primeras 36 horas desde que tuvo lugar el accidente, el gobierno apenas emitió dos escuetos comunicados que reunían en conjunto tan sólo 250 palabras, tal como advirtió el New York Times en su edición del día 29. Recién al cuarto día, el Izvestia (el periódico del gobierno soviético) reconoció la existencia del accidente.

En las jornadas posteriores, las autoridades se rehusaron a informar el verdadero alcance de la tragedia y se negaron a suspender las celebraciones del "Día de la Solidaridad Internacional de los Trabajadores" (1 de mayo) y el desfile del día de la Victoria en la Gran Guerra Patriótica (9 de mayo). Los ciudadanos soviéticos y los de los países satélites del Pacto de Varsovia, sin embargo, lograban informarse a través de la Voice of America, Radio Free Europe o mediante el eficaz sistema de rumores subterráneos al que ninguna dictadura puede escapar. No obstante, un vocero del Kremlin reiteró que la prensa occidental estaba actuando bajo los impulsos de una "histeria anti-soviética".

Desde Tokio, donde sesionaba el G-7, el presidente Ronald Reagan exigió el 4 de mayo que "la Unión Soviética le debe al mundo una explicación" y sostuvo que "un accidente nuclear que resulta en la contaminación de varios países con material radiactivo no es un simple asunto interno". Recién el 13 de mayo, el Pravda reconoció que "esto es una agonía para nuestra Patria". Al día siguiente, un demacrado Gorbachov habló al país. Habían pasado dieciocho días desde la explosión.

La catástrofe de Chernobil tuvo consecuencias dramáticas para la Unión Soviética. Puso en negro sobre blanco hasta qué punto el imperio de Stalin era una superpotencia, pero una superpotencia del Tercer Mundo. Las tragedia dejó al desnudo las inconsistencias materiales que se ocultaban detrás de los gruesos muros del Kremlin.

El sistema estaba basado en mentiras en las que nadie creía, un cinismo extendido, un creciente clientelismo y una ideología totalitaria que justificaba los mayores abusos de derechos humanos en pos del mantenimiento de los privilegios de la élite de la nomenclatura comunista. Varios años más tarde, Gorbachov reconoció que la explosión constituyó una "punto de inflexión" que permitió acelerar el proceso de reformas y apertura -Perestroika y Glasnost- que había lanzado recientemente.

Tres años antes, un episodio poco recordado había anticipado aquel comportamiento: el Politburó había intentado ocultar el derribo de un Boeing 747 de Korean Airlines (KAL 007) con 269 pasajeros a bordo que cubría la ruta Nueva York-Anchorage-Seúl cuando sobrevolaba territorio soviético, aparentemente por un error del instrumental de vuelo.

Los radares detectaron el ingreso del vuelo en la península de Kamchatka, sobre espacio aéreo soviético, creyendo que se trataba de un avión de reconocimiento militar norteamericano.

El episodio había contribuido a deteriorar seriamente las relaciones entre Washington y Moscú. Entre los pasajeros, viajaba un miembro del Congreso de los Estados Unidos. Las autoridades soviéticas demoraron casi cinco días en reconocer los hechos y más tarde afirmaron que ignoraban que se trataba de un vuelo comercial.

Fue entonces cuando el presidente Ronald Reagan describió los hechos como un "crimen contra la humanidad que nunca será olvidado". Meses antes, durante su recordado discurso ante la National Association of Evangelicals en Orlando había calificado a la Unión Soviética como un "Imperio del mal". Quien fuera embajador soviético ante la Casa Blanca durante casi veinticinco años, Anatoly Dobrynin, admitió en sus Memorias que el régimen “esperó hasta el 6 de septiembre cuando una declaración oficial de la Agencia TASS reconoció que el avión fue derribado por error por un caza soviético. Para ese entonces ya se habían dañado seriamente los intereses permanentes de la Unión Soviética. Las semillas de la campaña anti-soviética, siempre presente en Occidente, se propagaron en forma inmediata y tomaron nueva vida”.

Mientras escribo estas líneas, se ha conocido que las autoridades chinas admitieron que las muertes por Coronavirus en la ciudad de Wuhan han sido “actualizadas” hasta un total de 3.689, es decir un número notablemente mayor al de 1.290 que se había dado a conocer hasta el momento.

De Chernobyl a Wuhan, los costos dramáticos derivados de la falta de transparencia en la información y la ausencia de prensa libre parecen volver a repetirse.

Con un agravante adicional. Los hechos actuales tienen lugar en circunstancias muy diferentes a las de mediados de los años 80. En nuestros días, Occidente en general y Estados Unidos en particular no enfrentan a una potencia en declinación como era la Unión Soviética en 1986. Gracias a las reformas pro-mercado iniciadas tras la muerte de Mao por Deng Xiaoping, a partir de 1978 ha venido creciendo a tasas inimaginables. La República Popular China compite hoy palmo a palmo con los Estados Unidos por el primer puesto como la mayor economía del planeta.

Los hechos derivados de la aparición del COVID-19 están dañando seriamente el intento de construcción de “poder blando” del régimen comunista chino. La pandemia extendida a escala global repercutirá en miles de muertes y en una profunda recesión planetaria.

Si de algo puede servirnos tanta tragedia, acaso pueda ser haber aprendido alguna lección. Sin duda una de ellas debe ser recordar que nada está ganado para siempre y que la civilización es un aprendizaje continuo. La cultura occidental está basada en un conjunto de valores: la dignidad del hombre, los derechos individuales y la limitación del poder del Estado a través de la división de poderes y la vigencia de una prensa libre. Defenderla, en palabras y hechos, adquiere en estas horas el carácter de un imperativo categórico.

Mariano Caucino es especialista en relaciones internacionales. Sirvió como embajador argentino en Israel y Costa Rica.

Domingo, 19 Abril 2020 00:00

La carrera por anticipar el mundo de mañana

Escrito por

 

En plena crisis, se libra un pulso por entender el futuro e influir en él. Algunos expertos dudan de un cambio radical.

La carrera de las predicciones ha comenzado. Desde hace semanas, Gobiernos, instituciones internacionales, economistas, laboratorios de ideas y gurús se han embarcado en una competición por explicar cuanto antes el mundo de mañana.

Nadie sabe todavía cómo terminará esta fase de la crisis de la covid-19, la enfermedad causada por el virus SARS-CoV-2 que en cuatro meses se ha extendido desde China al resto del planeta, ha matado a más de 155.000 personas y ha confinado a la mitad de la humanidad.

No está claro cómo será la salida del confinamiento, ni cuándo una vacuna garantizará el regreso a la normalidad. Nadie está seguro de cuál será la normalidad dentro de unos meses. Pero el instinto humano de ir un paso adelante —y la necesidad práctica de prepararse para el nuevo mundo y de influir en él— es el motor que lleva a una sobreproducción de documentos para aclararse en la tormenta.

“Es precisamente cuando las cosas son complicadas y están en movimiento cuando es útil hacer previsiones para ver más claro”, dice Bruno Tertrais, director adjunto de la Fondation pour la Recherche Stratégique en París, autor de El año de la rata. Consecuencias estratégicas de la crisis del coronavirus, un informe claro y conciso sobre lo que se avecina.

Hay dos bandos en la fiebre prospectiva. Primero, el de quienes creen que “ya nada será igual”, “habitaremos un mundo distinto”, “es el fin del capitalismo y de la globalización”. “Es una conmoción antropológica profunda. Hemos detenido medio planeta para salvar vidas: no hay precedentes en nuestra historia”, ha declarado el presidente francés, Emmanuel Macron.

El segundo bando es el de los cautos. Son quienes, mirando a la historia, desconfían de las fechas que todo lo transforman. Y quienes sostienen que el coronavirus, más que marcar un corte en la historia, acentuará tendencias en marcha. O quienes incluso advierten de la posibilidad de un retorno a lo de siempre, el business as usual, “la vida normal”, como dice Donald Trump.

Tertrais esboza varias tendencias: un retroceso de la mundialización; un declive de líderes populistas acompañado del éxito paradójico de las ideas del soberanismo y la defensa de las fronteras; el retorno del Estado protector; el auge de las sociedades de la vigilancia; el riesgo de acciones oportunistas por parte de Estados y organizaciones: la tentación de pescar en río revuelto. La última tendencia, a contracorriente de una predicción muy extendida, es que ninguna potencia —tampoco China— saldrá reforzada.

Tertrais describe el coronavirus como una “sorpresa estratégica” comparable a la caída del muro de Berlín en 1989 o la crisis financiera de 2008. No todas las “sorpresas estratégicas” provocan las consecuencias esperadas: en 2001, tras los atentados contra las Torres Gemelas y el Pentágono, un columnista de The New York Times pronosticó la Tercera Guerra Mundial. En 2008, el presidente francés Nicolas Sarkozy creyó llegado el momento de la “refundación del capitalismo”. La hora actual se parece quizás a la caída del Muro: un acontecimiento que entraba dentro del espectro de lo posible, aunque nadie lo previó entonces; y un mundo a ciegas durante meses. Todo podía salir muy bien, o muy mal. “Nadie sabía lo que iba a ocurrir”, recordaba hace unos meses el historiador Pierre Grosser. “Pensábamos que la Unión Soviética iba a implosionar, pero no sabíamos si sería muy peligroso”.

Nathalie Tocci, directora del Istituto Affari Internazionali en Roma, habla de un posible “momento Suez” para Estados Unidos en alusión a la crisis del canal de Suez en 1956 que precipitó el fin del Reino Unido como potencia mundial. “No es que China vaya a ser el nuevo imperio, pero es un momento en el que la potencia global de China se consolida. Tendrá un poder de atracción, un soft power o poder blando, que no se ejercita de manera coercitiva”, dice.

En el informe El orden internacional y el proyecto europeo en tiempos de la covid-19, Tocci dibuja dos escenarios: uno de cierre —nacionalismo, proteccionismo, rivalidad entre potencias e influencia china— y otro de apertura que podría conducir a una mayor cooperación global. “Si me pregunta cuál de estas dos dinámicas es más fuerte, no lo sé”, apunta Tocci. “Pero sé que hay algo que marcará la diferencia: el liderazgo. Y hoy el liderazgo prácticamente no existe. Sin liderazgo, temo que vayamos más en la dirección de la competición que de la cooperación”.

“No sabemos qué sucederá, pero vale la pena pensar en ello. Mucho dependerá de cómo salimos y con qué daños”, dice Gregory Treverton, exdirector del Consejo Nacional de Inteligencia, la célula prospectiva de la inteligencia de Estados Unidos. Su trabajo consistía en imaginar escenarios. Y uno de los que imaginó fue el de una pandemia en 2023. “Si se mira lo que ya ocurría antes de la crisis, había un aumento del nacionalismo, de proteccionismo, de la tensión entre EE UU y China, de la desconexión entre la gente y los Gobiernos”, reflexiona. “La pregunta es cómo afecta la covid-19 a esto. La respuesta es que, a corto plazo, lo exacerbará”.

Warren Hatch, presidente de la empresa de pronósticos Good Judgment, considera que una previsión geopolítica —sobre el ascenso de China y el declive de Estados Unidos— debería acotarse y desgranarse en preguntas concretas y verificables: sobre la evolución del PIB chino o la contribución de este país a las organizaciones internacionales.

A la pregunta sobre si esta crisis lo cambia todo, Hatch responde: “Mucho de lo que solíamos hacer y que ahora parece inimaginable, como ir a eventos deportivos, creo que lo haremos de nuevo: inventaremos algo. Por otro lado, hay cosas que ya estaban cambiando y se acelerarán: la idea de trabajar desde casa, por ejemplo, o ver al médico desde el domicilio por Internet”.

Entre todas las previsiones que circulan sobre el mundo que saldrá de esta crisis del coronavirus, hay una que puede avanzarse sin miedo al error: será un mundo obsesionado por las pandemias. Tras los atentados de 2001, el terrorismo se convirtió en el centro de gravedad, que no dejó ver otras amenazas.

Podría ocurrir ahora lo mismo, con las pandemias en el lugar del terrorismo. “En efecto, existe el riesgo”, dice Tertrais, “de que en los próximos cinco años la pandemia sea considerada como el riesgo número uno y que los otros se vean menos”.

Entre las amenazas, se cita el cambio climático. O más pandemias. “Esto es un ensayo general”, dice Treverton. “Imagine una pandemia tan letal como el ébola y tan transmisible como la covid-19. No veo otra amenaza semejante”.

UNA “COMPETICIÓN ÁSPERA”, SEGÚN LA VISIÓN FRANCESA

"El mundo posterior a las crisis se prepara durante la crisis, y no al final”, afirma un informe del Centro de Análisis, previsión y estrategia (CAPS) del Quai d’Orsay, una especie de laboratorio de ideas interno del Ministerio de Exteriores francés.

El informe, revelado a finales de marzo por el diario 'Le Monde', no fija la política oficial francesa, sino que apunta líneas de reflexión estratégica ante la “competición áspera” que se anuncia. El punto de partida es que el día después será convulso y que los prolegómenos se juegan en estos momentos. Las amenazas son múltiples: desde la estabilidad política a la paz social.

El informe alerta sobre “el relato chino”: el posible atractivo futuro de su modelo, reforzado por la propaganda. Por eso, es necesario “no solo desarrollar un contrarrelato sino poder apoyarse en un balance elocuente y poner en evidencia las diferencias de método”. Y añade: “Porque, a fin de cuentas, ‘la historia la escriben los vencedores”.

Los vacíos de poder y el aprovechamiento que puedan hacer potencias como China o Rusia puede conducir a “una aceleración de la redistribución de las cartas”. Los autores no tercian en el debate sobre si estamos ante un giro radical o un retorno a las inercias del pasado. “Una crisis de tal magnitud siempre es la ocasión para reorientaciones profundas”, se lee. “Pero no implica mecánicamente ninguna de estas reorientaciones. Al final es la política la que las impone, o la que no está a la altura de la ocasión”.

Marc Bassets

 

El primer ministro del Reino Unido no asistió a los cinco primeros gabinetes de crisis ante la pandemia.

La ola de simpatía que logró el primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson, después de que la covid-19 le situara al borde de la muerte está desapareciendo a pasos agigantados.

El primer ministro está ya a punto de reincorporarse a su puesto y le espera una tormenta política. La cifra diaria de muertos ronda el millar, el personal sanitario está al borde de la rebelión por la falta de equipos de protección, el ritmo de los test no llega ni de lejos al prometido por el Gobierno, y el diario más institucional del país, The Sunday Times, publicó este domingo el demoledor relato de cinco semanas perdidas en las que Johnson fue incapaz de ejercer su liderazgo.

El emperador no tiene ropa, pero nadie había osado hasta ahora a decirlo claramente. Cuando las noticias procedentes de China comenzaban a ser alarmantes, fue convocada la primera reunión del gabinete COBRA (Cabinet Office Briefing Room A, en sus siglas en inglés), el equipo interministerial que responde ante una situación de emergencia.

Johnson prefirió atender otros compromisos. Y no presidiría ninguna de esas reuniones hasta el 2 de marzo. Durante todo ese tiempo, que desde la perspectiva actual se ha revelado crucial, el primer ministro se dedicó a celebrar la llegada de su anhelado Brexit (31 de enero), a remodelar su equipo de ministros, y a disfrutar de dos semanas de retiro campestre con su prometida, Carrie Symonds. Downing Street estaba concentrado en preparar el anuncio en las redes sociales del embarazo de Symonds.

“No se puede declarar una guerra con el primer ministro ausente. Y lo que nos quedó claro es que Boris (sic) no presidía ninguna de las reuniones”, aseguró a The Sunday Times un alto asesor de Downing Street desde el anonimato. “Le gustan sus descansos campestres. No trabaja los fines de semana. Era como trabajar para una autoridad local hace 20 años. No había sensación de que se planeara para una urgencia. Se comportó exactamente como muchos temían que se iba a comportar”.

“Es sencillamente grotesco retratar al primer ministro como alguien a quien no le preocupaba la situación”, ha contratacado este domingo el jefe de Gabinete de Johnson (un puesto similar al del ministro de la Presidencia español), Michael Gove, en la BBC.

“Todos los Gobiernos cometen errores, y el nuestro también. Intentamos aprender y mejorar cada día. Seguro que habrá una oportunidad, en el futuro, de mirar atrás, reflexionar y aprender lecciones profundas”, ha dicho Gove. Pero no le quedó más remedio que admitir la ausencia de Johnson durante los cinco primeros gabinetes de crisis. Y aunque justificó como algo habitual que el jefe de Gobierno delegara su presencia en algún ministro durante esos encuentros, no pudo negar que, en determinadas emergencias, debe ser el líder quien tome las riendas. Como se vio igualmente obligado a admitir que, en medio de las crecientes advertencias de los científicos sobre la gravedad de la situación, el Gobierno decidió enviar a China en febrero un cargamento con 279.000 objetos de protección sanitaria acumulado por el Reino Unido desde hacía años.

Los hashtags #Boristheliar (Boris el mentiroso) y #Borisresign (Boris dimite) se convirtieron este domingo en tendencia en las redes sociales del Reino Unido y la recién elegida dirección del Partido Laborista comenzó a dar claras señales de que el periodo de gracia de Johnson llegaba a su fin. “Sabemos que se han cometido serios errores.

Sabemos que el personal sanitario que está en primera línea de batalla no cuenta con el equipo de protección necesario. Este mismo fin de semana ya les han avisado de que no podrán contar con unas batas que son vitales para seguridad”, arremetía contra el Gobierno Jonathan Ashworth, el portavoz de Sanidad de la oposición. El hecho de que Johnson no asistiera a unas reuniones que resultaban clave “sugiere que estaba desaparecido en combate”, añadió.

El primer ministro sigue recuperándose en la residencia oficial de campo de Chequers, por consejo de sus médicos. No hay fecha oficial para su reincorporación, y durante este tiempo le sustituye el ministro de Exteriores, Dominic Raab. Pero más allá de la decisión adoptada la semana pasada de prolongar el confinamiento domiciliario hasta el 7 de mayo, el Gobierno transmite la impresión de mantenerse pedaleando hasta que Johnson sea capaz de asumir las riendas de la situación.

La prueba evidente de que el Gobierno del Reino Unido está descabezado es la constante contradicción de mensajes sobre el futuro desconfinamiento de la población.

En las últimas semanas ha salido a la luz la tensión interna entre aquellos ministros (encabezados por el de Sanidad, Matt Hancock) que no quieren ni oír hablar de una “estrategia de salida” hasta que la pandemia no esté bajo control y los que, con el ministro de Economía, Rishi Sunak, al frente, consideran que será imposible sostener el hundimiento de las cuentas más allá del verano. El líder de la oposición, Keir Starmer, ha reclamado con fuerza un plan de vuelta gradual a la normalidad, y a su voz se han sumado pesos pesados del Partido Conservador como Iain Duncan Smith o David Davis.

En las últimas horas se ha filtrado un “plan semáforo”, impulsado por el sector del Gobierno más proclive a relajar la hibernación del país. A partir del 11 de mayo, según esa estrategia, colegios, guarderías, algunos comercios y el servicio de ferrocarriles (con el obligado uso de máscaras por los viajeros) tendrían luz verde para ponerse en marcha.

Una segunda fase, de luz ámbar, contemplaría, a mediados de verano, el regreso de algunos empleados a sus puestos de trabajo y algún tipo de reuniones sociales. Ni restaurantes ni pubs ni eventos deportivos podrían reanudar su actividad hasta finales de años. Para todos ellos la luz sería roja, así como para los mayores de 70 años, que deberían permanecer recluidos a la espera de una vacuna. “Nada de esto es cierto”, dijo este domingo el jefe de Gabinete de Johnson, Michael Gove. “Ya hemos establecido los baremos a partir de los cuales será posible hablar de un futuro desconfinamiento”.

Rafa De Miguel

 

Empezar es la mitad de la tarea, reza un proverbio coreano. Pero la cosa no comenzó bien para Seúl, que tuvo en febrero un pico de casos del covid-19 sólo superado por China.

Lo que vino después fue una serie de políticas que, ayudadas por la tecnología y el buen comportamiento ciudadano, fueron controlando el virus hasta llegar hoy a la tasa de mortalidad más baja del mundo: 230 muertos entre 10.635 infectados. Para explicarlo, La Prensa dialogó con el embajador de Corea del Sur en la Argentina, Jang Myung-soo.

-¿Qué medidas ha tomado su gobierno para enfrentar la pandemia?

-Se realizaron miles de testeos. Eso propició el rápido hallazgo de pacientes infectados y la posibilidad de ampliar las investigaciones epidemiológicas para evitar la propagación del virus. Además, fue de gran importancia nuestro personal médico, altamente capacitado y con todos los recursos a disposición, para reducir la tasa de mortalidad.­

-No han hecho cuarentena total. ¿Por qué?

-El gobierno coreano trabaja para cumplir las recomendaciones de la OMS. Las medidas para limitar los flujos de población, el distanciamiento social y la distribución de bienes se mantienen por períodos de tiempo limitados, siempre considerando los riesgos de la salud pública, y estas medidas son reevaluadas de forma periódica.

-¿Se pueden copiar aquí las mismas estrategias de testeos masivos?

-Nuestra estrategia se basó en prevenir la propagación a través de la pronta identificación de infectados y de trazar el riesgo entre aquellas personas con las que tuvieron contacto. Fue clave la gran capacidad de pruebas de diagnóstico, de las que se llegaron a realizar hasta 20 mil por día. A la fecha, se han hecho casi 450 mil test. Pero cada país tiene sus propios recursos y no todos pueden llevar adelante las mismas acciones.

-¿Cómo es la situación gerontológica surcoreana?

-Según la Korea Centers for Disease Control and Prevention (KCDC), entre los confirmados, los que tienen más de 60 años son 2.526 y murieron 212 (8,3%). Las personas afectadas por covid-19 pueden tener síntomas fuertes, leves o ser asintomáticos, pero el gobierno de Corea tiene capacidad para realizar enormes cantidades de diagnósticos para detectar el caso más temprano y tratarlo rápidamente. Por lo tanto, se mantiene una baja tasa de mortalidad del 2.1% (total confirmados).­

-¿Qué datos tiene de Corea del Norte? ¿Es cierto que ejecutaron a un portador?

-La embajada no tiene ninguna información sobre la situación en Corea del Norte.

-¿Desde cuándo tenían conocimiento de la gravedad de covid-19?

-Ante la propagación imprevista del coronavirus en la ciudad de Daegu, el 23 de febrero, hemos actualizado el Nivel de Advertencia de Enfermedades Infecciosas a su estado Grave y desde aquel momento nuestro gobierno sigue alertando en todo el territorio y manteniendo el nivel nacional de alerta ante la pandemia.

-Los últimos datos actualizados revelan casi 8.000 personas curadas, pero algunas han vuelto a dar positivo de coronavirus. ¿Esto los desconcierta?

-Entiendo que actualmente los científicos están investigando esa situación.

-¿Cómo se ha manejado la embajada en cuanto a los ciudadanos coreanos en la Argentina?

-Apoyamos los vuelos provenientes de los países aliados y los vuelos disponibles para los ciudadanos coreanos, sea visitante o residente en Argentina que desean volver a Corea, pero hemos difundido información temprana sobre las medidas de prevención a todos los integrantes de la comunidad.

-¿Qué son las estaciones drive-through y las apps de detección de contagiados que están ayudando en esta lucha?

-Con el fin de reducir el tiempo en la recogida de muestras y minimizar el contagio al personal médico, nuestro gobierno ha sido pionero de la Estación de Prueba de Conducción, que permite a los conductores ir a través del proceso de registro y procedimientos de toma de muestras en menos de 10 minutos sin necesidad de salir de sus vehículos.

Además, los contactos de todos los confirmados están vinculados con los funcionarios asignados a través de una innovadora Aplicación de Protección de Seguridad, que le permite al funcionario monitorear sus síntomas dos veces al día y recibir alertas cuando se interrumpe la cuarentena. Este seguimiento de la ubicación GPS del teléfono se realiza sólo con el consentimiento de los pacientes. Dicha aplicación incluye la guía que el paciente debe cumplir durante el período de cuarentena y el contacto de su funcionario asignado.

-Tuvieron un desabastecimiento de barbijos y mascarillas, e inclusive hicieron un pedido a una empresa argentina de Lanús. ¿Cómo solucionaron esa crisis?

-Se tomaron medidas de prohibir la exportación de barbijos, ampliar la producción de barbijos y distribuir barbijos con turno para facilitar el suministro. También se limitó la cantidad de compra que cada persona podía realizar y se informa los lugares donde hay barbijos disponibles.

-Por último, ¿cómo está la economía surcoreana? ¿La gente sigue trabajando?

-Se implementaron las medidas de distanciamiento social y teletrabajo. Según el FMI, se estima que la economía mundial enfrentará grandes dificultades este año, pero al mismo tiempo, para la economía coreana el impacto podría ser relativamente menor.

Sebastián Muzi

 

Fue el mismo día en que se dio a conocer que otros 5,2 millones de estadounidenses solicitaron beneficios por desempleo en la última semana.

Con reminiscencias de su slogan de campaña, el presidente Donald Trump anunció una nueva guía para “reabrir América de nuevo” pero con una “base científica”. Se trata, precisamente, de una serie de pautas que los gobernadores podrán usar para evaluar la situación de la pandemia en sus estados y determinar cuándo pueden entrar, progresivamente, en la ‘nueva normalidad’.

Por el Coronavirus, se perdieron 5 millones de puestos de trabajo en 5 días: la caída histórica que asusta a EE.UU.

Trump dijo que tras haber superado el pico de casos nuevos –hasta ahora, el país reportó 667.801 casos positivos por coronavirus y 32.917 muertes– , Estados Unidos se preparaba para un “rejuvenecimiento” de la economía de una manera “segura, estructurada y responsable”, una retórica que difiere bastante de sus discursos anteriores.

El presidente insistió en que una cuarentena nacional no es una solución sustentable a largo plazo y que para preservar la salud también es necesario preservar el funcionamiento de la economía.

El plan de Trump se prevé una liberación gradual de las restricciones sociales en tres fases. En todas la instancias, no obstante, se recomienda el distanciamiento social, higiene y el uso de barbijos o similares.

Para los estados más complicados, la Fase 1 plantea que la población vulnerable deberá permanecer en sus hogares; evitar las reuniones de más de 10 personas; evitar viajes no esenciales; las empresas deberán planificar la vuelta al trabajo en fases y promover el teletrabajo cuando sea posible.

Por otra parte las escuelas que están cerradas deberían continuar cerradas en esta etapa y los gimnasios podrían reabrir si adhieren a medida estrictas de distanciamiento social e higiene.

En la Fase 2 se abre la tolerancia para reuniones de hasta 50 personas y se restablecen los viajes no esenciales. Las oficinas pueden reabrir, aunque deberían seguir promoviendo el home office y las áreas comunes deben permanecer cerradas. Las escuelas, por otra parte, están habilitadas a funcionar.

En la Fase 3, por otra parte, la población más afectada por el coronavirus puede volver a circular, manteniendo las medidas de distanciamiento.

Sin fechas ni plazos

A diferencia de otras ocasiones, Trump decidió no hablar de plazos ni fechas. De hecho, dijo que “cada gobernador podrá adaptar un enfoque que se ajuste a las diversas circunstancias de sus propios estados".

"Si necesitan permanecer cerrados, les permitiremos hacerlo y si creen que es hora de reabrir, les proporcionaremos la libertad y la orientación para cumplir esa tarea, y muy rápidamente, dependiendo de lo que quieran hacer”, agregó.

Los estados menos golpeados por la pandemia incluso podrían decidir el levantamiento total de las restricciones para antes del 1 de mayo.

Tensión en pausa

Más allá de los lineamientos, el anuncio de Trump pone pausa a una escalada de tensiones entre el presidente y los gobernadores, cada bando disputándose el poder de definir cuándo y cómo se reactivaría la economía en los estados. Finalmente se llegó a una solución de compromiso: Trump le permite a los gobernadores tomar sus propias decisiones.

De hecho, más temprano Andrew Cuomo, gobernador de Nueva York –donde se concentra el 34% de los contagios de coronavirus– había anunciado que su estado continuará con las medidas de distanciamiento social y restricciones de circulación al menos hasta el próximo 15 de mayo, dos semanas después de la fecha que inicialmente había planteado el gobierno federal.

Previo al anuncio Trump mantuvo conversaciones telefónicas con los gobernadores, así como con un grupo de 22 legisladores de la Cámara de Representantes y el Senado que formará parte de otro equipo de trabajo sobre el coronavirus, este con un enfoque económico. El comité asesor también está compuesto por más de 200 ejecutivos de varias empresas.


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Fundado el 4 de agosto de 2003

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