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En cada uno de los cuatro países –Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte– ha ganado un partido político diferente.

El Reino Unido está más fracturado que nunca. Cuando se mira el mapa de las 650 circunscripciones se ve que cada uno de los cuatro países que forman este Reino votó de forma muy diferente en las elecciones de este jueves. No hubo un partido que ganara en dos de los países.

Inglaterra

Por supuesto, la gran victoria de los conservadores se basó una vez más en su resultado en Inglaterra. Los laboristas fueron arrollados por los conservadores. En el mapa de Inglaterra sólo había puntos rojos alrededor de Londres y en zonas del noroeste del país.

El cinturón rojo del nordeste ha desaparecido. Grandes bastiones laboristas han caído. Como Rother Valley, circunscripción creada en 1918 que ha dejado de ser laborista por primera vez. O Bolsover, en Derbyshire, que se ha vuelto conservadora. Esta circunscripción fue creada en 1950. Desde entonces siempre ha sido laborista. Y desde 1970, hace casi medio siglo, estaba representada en Westminster por la misma persona, Dennis Skinner, conocido como «La Bestia de Bolsover».

Desde ayer esta circunscripción se ha vuelto azul y está representada por Mark Fletcher, un joven y valiente político conservador que se presentó en una circunscripción que parecía imposible después de haber disputado en 2015 sin éxito la circunscripción de Doncaster North. Su rival entonces era el candidato laborista a primer ministro, Ed Miliband.

Escocia

El caso más notable, por supuesto, es el de Escocia, donde el Partido Nacional Escocés (SNP) obtuvo un éxito rotundo, incrementando su representación en 13 escaños, hasta 48. Quitó siete a los conservadores, que se quedan con seis, y seis a los laboristas, que quedan con uno. Los Liberaldemócratas mantienen los cuatro que tenían.

El caso del Partido Laborista es verdaderamente trágico. Para darse cuenta de la magnitud del cambio que se ha producido en Escocia en una década hay que recordar que en las elecciones generales de 2010 el partido ganador en Escocia fue el Laborista, que obtuvo 41 escaños; el segundo allí fue el Partido Liberaldemócrata, que logró 11.

Los nacionalistas lograron 6 y los conservadores uno. A nadie puede sorprender que la sangría que ha sufrido el Partido Laborista a lo largo de la última década le haya convertido en una formación inelegible. Para los laboristas, Escocia representaba lo que Cataluña significa para el PSOE en España. Si no obtienen un buen resultado allí, es imposible llegar al Gobierno.

El origen del retroceso de los laboristas en Escocia hay que buscarlo en su política frente al nacionalismo. Cuando el SNP empezó a cobrar fuerza a principios de este siglo, el Partido Laborista en Escocia quiso demostrar que era más nacionalista que los nacionalistas. Y para votar a nacionalistas, el electorado escogió el auténtico, no el imitador.

La cuestión ahora es si el SNP va a poder hacer un nuevo referendo sobre la independencia. Tiene un argumento sólido: la defensa de la unión en el referendo de 2014 se articuló, entre otros, sobre el argumento de que si votaban independencia saldrían de la UE. Votaron permanecer en el Reino Unido y ahora es el Reino Unido el que los saca de la UE después de que en el referendo de 2016 la permanencia se impusiera en Escocia.

La ministra principal de Escocia, Nicola Sturgeon, apuesta por el nuevo referendo y para ella era fundamental un Gobierno laborista que dependiese de su apoyo. Pero ahora tiene enfrente a un Boris Johnson que ya le ha recordado que el referendo de 2014 fue «para cerrar este asunto hasta la próxima generación». Habrá que ver quién se impone.

Irlanda del Norte

El ganador en Irlanda del Norte, una vez más, ha sido el Partido Democrático Unionista (DUP), a pesar de haber perdido dos escaños, entre ellos el de su portavoz en Westminster.

Pero con ese resultado se queda un solo escaño por delante de Sinn Féin, el brazo político del IRA. El DUP es un partido radicalmente probritánico, defensor de la comunidad protestante y tradicional aliado del Partido Conservador. Pero el acuerdo al que llegó Boris Johnson con la UE ha llevado a un alejamiento de ambas formaciones. Los irlandeses acusan a Johnson de haber establecido una frontera en el mar, entre Irlanda del Norte y Gran Bretaña, mientras que no hay frontera al sur, con la República de Irlanda.

Gales

El último caso del Reino Unido es el de Gales, donde los laboristas han sufrido un golpe muy importante, pero siguen siendo el partido más votado. Lograron 22 escaños, seis menos que en 2017 y que fueron al Partido Conservador, que consiguió 14.

El partido nacionalista galés, Plaid Cymru, logró el mismo resultado de la vez anterior: cuatro escaños. Este resultado de los conservadores galeses es el mejor que han logrado en los últimos cien años. Y probablemente se basa, como el resultado de Inglaterra, en que Gales votó muy mayoritariamente por el Brexit y el Partido Laborista ignoró la voluntad de los electores.

Ramón Pérez-Maura

 

El movimiento ha protestado este sábado contra la ultraderecha en 23 ciudades del mundo. En Madrid han asistido más de 400 personas.

Las sardinas han cruzado las fronteras de Italia. Un mes después de la concentración inaugural en Bolonia contra el líder de la Liga, Matteo Salvini, el movimiento celebró protestas este sábado en 23 ciudades de todo el mundo en apoyo a la manifestación de Roma. Madrid estuvo entre las 14 capitales europeas que intentaron reunir no sólo a emigrados italianos en España, sino también a todos los que no se conforman con el lenguaje “racista, xenófobo y populista” de la ultraderecha.

Con el lema “somos más que VOXotros”, las sardinas de Madrid han querido demostrar que se trata de un problema que también concierne a los españoles, como recuerda uno de los organizadores, Erik Zanon: “No es para ir en contra de una persona o un partido sino una idea de política que responde a las tripas de las personas, que en España está representada por Vox. Las Sardinas dicen cómo se debería hacer política pero es la política que debe ocuparse de que esto se realice”, afirma.

Alrededor de 400 sardinas se han concentrado en la Puerta del Sol desde las cinco de la tarde. Mientras algunos intentan etiquetarles con una posición o un partido, en las plazas las banderas políticas son vetadas. Incluso las del Partido Democrático (PD), que se ha mostrado muy partidario de las protestas, aunque su secretario en Madrid, Michele Testoni, figura entre los organizadores: “Lo bonito de este movimiento es que es libre, espontáneo, con contenidos generales y por eso vamos sin banderas. No se puede hablar de cuestiones burocráticas en las plazas. Quien dice que se debería es porque le da miedo”, sostiene.

El movimiento ha logrado llenar a lo largo del último mes más de 30 plazas italianas que se reconocen en los valores antifascistas de su manifiesto. Este sábado el Bella Ciao, el popular himno partisano de liberación del fascismo, ha vuelto a resonar en cada una de las ciudades una vez más. En la Puerta del Sol, lo cantó en versión flamenca Noelia La Negri, una cantante de origen gitana, como muestra de apoyo a las minorías.

La protesta de las sardinas impactó a los emigrados en Europa y EE UU: París, Londres, Berlín y Bruselas sumaban, a pocas horas del evento, a más de 1.000 personas en las redes y Ámsterdam y San Francisco a más de 500. Pero la masa es heterogénea y mezcla a personas de varias ideologías políticas.

En Madrid, los entrevistados, desde estudiantes Erasmus hasta personas de 50 años, declararon votar a partidos de izquierda como el PD o + Europa pero había también electores del Movimiento 5 Estrellas. Para las sardinas esta es la riqueza del movimiento, para la Liga es su peor debilidad.

Alessandro Leone

 

Pedirán al líder socialista llegar a "acuerdos transversales" de legislatura para no depender sólo de los independentistas.

Los barones críticos del PSOE exigirán información al líder socialista sobre el estado de las negociaciones con ERC. Las conversaciones con Esquerra para lograr la abstención de los independentistas en la investidura están provocando un intenso debate en el PSOE. Las críticas realizadas por Emiliano García-Page y Javier Lambán a esa negociación han sido replicadas este viernes por Miquel Iceta, que las ha calificado como "inoportunas".

Estas tensiones internas están relacionadas, según confirman a LPO desde diferentes federaciones socialistas, a "la falta de información", por parte de Pedro Sánchez de lo que se está hablando con los republicanos en las cuatro reuniones -tres públicas y una secreta- llevadas a cabo hasta la fecha.

Precisamente por ese motivo, los barones regionales ven con buenos ojos la ronda de llamadas del candidato a la investidura a los presidentes autonómicos. Porque, de esta manera, "podremos preguntar, y enterarnos", de lo que realmente se está negociando.

No ha dado ningún detalle desde el 10-N

Tras las elecciones del 10N cundió el enfado en las filas socialistas: Sánchez no atendía las llamadas de propios ni ajenos, y tampoco lo hizo con algunos cuadros del PSOE que se interesaron por el pacto con Podemos. Semanas después, y una vez iniciadas las conversaciones con los independentistas, Sánchez descolgó el teléfono y llamó a algunos barones para calmarles y evitar una guerra interna. Sin embargo, evitó dar detalles sobre el estado de las negociaciones.

Desde el entorno más cercano a Emiliano García-Page explican a LPO que, desde las elecciones generales del pasado 10 de noviembre, el presidente regional, "ha hablado" con Sánchez. No obstante, en esas conversaciones, el candidato a la investidura "no ha dado ninguna información" sobre las reuniones con Esquerra.

Preguntadas por el mensaje que transmitirá el barón castellano-manchego a Sánchez en la llamada entre ambos, las fuentes consultadas explican que Page insistirá en que "es evidente que España tiene que tener un gobierno, pero tiene que ser un gobierno con futuro y que no tenga que realizar según qué pagos".

Sobre el posible acuerdo con ERC, Page recordará a Sánchez lo que el presidente en funciones aseguró para justificar la repetición electoral: "Entonces, él dijo que su gobierno no podía depender de las fuerzas independentistas".

El barón castellano-manchego pedirá a Sánchez buscar apoyos "transversales" durante la legislatura y no apoyarse solo en independentistas

Page, no obstante, entiende que, tras el 10-N, hay que "jugar con las cartas que hay encima de la mesa", por lo que no rechazaría un "pacto de investidura" con ERC que "esté siempre dentro de la Constitución". Pese a ello, pedirá a Sánchez que no convierta a Esquerra en su socio preferente ni se cierre a pactos con otros partidos. Fundamentalmente, con Ciudadanos.

En ese sentido, explican desde el entorno de Page, el presidente autonómico pondrá especial énfasis en buscar apoyos transversales para toda la legislatura: "ERC no puede ser la única muleta. Si en una calle solo hay una tienda, podrá poner los precios que quiera, porque no hay alternativa. Hay que evitar eso".

Otras federaciones socialistas confirman que Sánchez tampoco ha informado a los presidentes autonómicos de esas regiones sobre los avances de las conversaciones con Esquerra. No obstante, cada barón se toma este silencio de un modo diferente.

Guillermo Fernández Vara, por ejemplo, "confía en él y en los compañeros" que están llevando las negociaciones con ERC. No obstante, afirman desde su equipo, prefiere no pronunciarse aún sobre el acuerdo con los republicanos: "Cuando se produzca, si es que se produce, ya dirá lo que tenga que decir".

Ximo Puig, por su parte, parece más abierto a un pacto con Esquerra. Fuentes próximas al presidente de la Comunidad Valenciana -una de las pocas comunidades donde hay Gobierno de coalición con Podemos- considera, a consultas de LPO, explican que el líder autonómico cree que "desde Madrid no se entiende la realidad plural de España. La cosa no se ve igual en todos los sitios y por eso hay que hablar, y entenderse, con todos, incluido ERC".


 

Obtendría una ventaja en las elecciones británicas de 86 diputados, con 368 frente a los 191 de Corbyn, que perdería 71 escaños.

Boris Johnson, tal y como se cantaba en todos los estudios demoscópicos, tendrá las manos libres para ejecutar el Brexit el próximo 31 de enero, tras arrollar al veterano socialista Jeremy Corbyn.

Así lo vaticinó la gran encuesta a pie de urna, que ha acertado los dos últimos comicios y que ofrecieron tres televisiones británicas este jueves a las diez de la noche (once españolas) al cierre de las urnas. Boris Johnson continuará en el Número 10 con una espectacular mayoría de 86 escaños. Los conservadores lograrían 368 diputados en los Comunes (venían de 318) y los laboristas se desploman a 191 desde los 262 con que habían sorprendido en 2017. Corbyn se ha dejado 71 escaños.

El programa socialista extremo de los laboristas ha asustado al electorado, que tampoco quería seguir revolviendo en el Brexit con una oferta de un nuevo referéndum.

El Brexit Party de Farage se quedaría fuera del Parlamento, pagando su decisión táctica de retirarse en algunas circunscripciones para apoyar a los tories. Los separatistas escoceses del SNP subirían de 35 a 55, una espectacular hegemonía en Escocia, y los Liberal-Demócratas, la gran decepción de estos comicios, subirían solo uno, de 12 a 13. Los verdes suman uno y cinco los nacionalistas galeses.

El resultado más contundente desde Thatcher

El resultado de Boris Johnson sería el más contundente de los tories desde la victoria de Thatcher de 1987. Durante toda la campaña, el primer ministro se trabajó a fondo las circunscripciones tradicionalmente laboristas que votaron Leave en el referéndum de 2016 y le ha salido bien.

Parte del histórico Muro Rojo habría caído esta noche, para incredulidad de muchos observadores, que jamás pensaron que en lugares donde la lucha sindical era casi una religión algún día se votaría al partido de Thatcher. Pero el nuevo sentimiento del Brexit lo ha cambiado todo.

El sondeo a pie de urna se considera muy fiable, porque ha acertado de pleno en las dos últimas elecciones, las de 2015 y 2016. Este año se ha basado en 22.790 entrevistas en otras tantas circunscripciones.

Si esta proyección se hace real, Johnson ejecutará el Brexit el próximo 31 de enero y quiere tener toda la negociación de salida finalizada para diciembre del año que viene, algo que el propio funcionariado británico no considera factible. Pero con las manos libres por fin en el Parlamento el primer ministro podrá ir muy rápido.

A ocho días del comienzo oficial del invierno, en el Reino Unido ya se ha adelantado. Los británicos votaron con frío, lluvia, ventisca y hasta nieve y pequeñas inundaciones puntuales en el Norte. Pero con buen ánimo. Hubo colas infrecuentes en los colegios electorales de Londres, señal de que la política continúa apasionando al país, a pesar del hartazgo del Brexit -o tal vez precisamente para despejarlo de una vez- y el carrusel de tres elecciones generales y dos referéndum (Escocia y Europa) desde 2014.

Tampoco faltaron dos divisas del carácter nacional británico, que se juntaron a pie de urna: el amor por los animales y el humor. Muchísimas personas se presentaron a votar acompañados con sus perros, tocados a veces con gorro de Papa Noel o disfrazados.

Las mascotas incluso se sumaron a la votación tempranera de Johnson y Corbyn, uno en un colegio de Westminster cercano al Número 10 -y no en su circunscripción como es tradición entre los candidatos- y el otro en su feudo de North Islington, el escaño londinense del que vive desde hace 36 años.

La mascota que acompañó a votar a Boris fue su perro terrier Dilyn, al que oportunamente besuqueó ante una nube de cámaras. La de Corbyn fue un espontáneo que se personó a darle el latazo ataviado como el Elmo de Barrio Sésamo, broma que no hizo mucha gracia al líder laborista. Corbyn votó acompañado de su tercera esposa, la abogada mexicana Laura Álvarez, veinte años más joven que él y que explica que el aspirante socialista hable bien español (la segunda además era chilena).

Gana el «Brexit ya»

En la democracia británica, la más antigua de Occidente, la noche electoral tiene algo de fiesta, con unos espectaculares especiales de televisión que duran toda la noche. A diferencia de España, el recuento se prolonga durante la madrugada, hasta el alba, porque se va procediendo en público a proclamar sucesivamente los resultados de cada una de las 650 circunscripciones. Sunderland y Newcastle, en la costa Noreste, pugnan por ser los primeros cada año.

Los candidatos tienen que acudir al lugar del recuento, que suelen ser escuelas, salones de baile, pabellones... muchas veces en poblaciones pequeñas de la Inglaterra eterna y profunda. Allí suben a un escenario improvisado mientras se leen los resultados. Muchos de los aspirantes se engalanan con entorchados de sus partidos.

Un ritual de democracia de proximidad que obliga a todos, incluido el primer ministro, diputado por la circunscripción londinense de Uxbridge y South Ruiship, donde ganó su escaño en 2017, con 5.034 votos de ventaja, y que suele proclamar vencedor hacia las cuatro de la mañana. Es día de no pegar ojo para el ungido por las urnas, porque si hay un ganador claro, a primerísima hora acude a Buckingham a solicitar el permiso dela Reina para formar Gobierno y luego se dirige a la nación frente a la puerta del 10 de Downing Street.

Fiestas electorales no han faltado esta noche. Un pub del Ese de Londres organizó a cuenta de las tribulaciones de sus señorías en las urnas una velada de «gingo» (gin & bingo) sobre los resultados. Otro preparó una noche de «karaoke político». La principal «tory party” fue, of course, en el selecto Scott’s de Mayfair, por donde pasó la crema de la formación. Muchos laboristas se citaron en pubs de barrio.

Color al margen, los dos partidos han calificado las elecciones de ayer como «las más importantes en una generación», y quizá por una vez no exageren. Los británicos se han visto obligados a elegir entre dos caminos absolutamente antagónicos: la oferta de Boris, con «Brexit ya» y una economía más o menos continuista y liberal; o la revolución de Corbyn, con un programa socialista para el Reino Unido (con nacionalizaciones, aumento espectacular del gasto público y más impuestos), amén de otro referéndum sobre la UE y tal vez una segunda consulta en Escocia, que ya está exigiendo el insaciable SPN pese a haber perdido la anterior hace solo cinco años.

El mejor resumen es recoger lo que se han dicho uno al otro. Para el conservador, «los laboristas ofrecen una coalición del caos, con Corbyn al frente con un programa de catástrofe económica».

El primer ministro propone «resolver el Brexit y hacer avanzar a esta gran nación, líder en tantas cosas, con más inversión en sanidad pública, seguridad y banda ancha e infraestructuras». Por su parte Corbyn tacha a los conservadores de «partido de los millonarios» y cree que votar tory es elegir «la desesperanza y la deshonestidad, frente a la oferta de un futuro».

En realidad Johnson hacía una propuesta nacionalista y centro-liberal, mientras que Corbyn proponía un experimento de regreso a un socialismo de raíz marxista, que parecía erradicado del Reino Unido desde la revolución thatcheriana, y seguir dándole vueltas con poca convicción a la noria europea. Anoche la temperatura callejera cantaba el éxito de Boris. Pude ver cómo un tipo perfectamente disfrazado del «premier», peluca rubia revuelta incluida, era aclamado al pasar ante los parroquianos que abrevaban pintas a la puerta de un pub de solera.

Luis Ventoso

 

La renta por habitante cae más de un 4% en los seis últimos años, el periodo que la Cepal toma como referencia, presionada a la baja por Venezuela, Argentina y Brasil.

Las materias primas siguen sin levantar cabeza y América Latina, una región que no logra descompasar su ciclo del de los productos básicos, sufre las consecuencias.

El periodo 2014-2020 cerrará con el crecimiento más bajo en la región en las cuatro últimas décadas, un contexto "extremadamente complejo" en el que la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal, dependiente de Naciones Unidas) no espera "impulsos positivos significativos" en los próximos tiempos. 2019 echará el telón en Latinoamérica con un crecimiento mínimo (0,1%) que solo sirve para evitar el estancamiento absoluto y que confirma la tendencia a la baja de los últimos años.

En 2020 —con todos los peros que exige el guion de los últimos años, con sistemáticas correcciones a la baja de las proyecciones macroeconómicas—, la expansión debería aumentar hasta el 1,3%. Insuficiente, en todo caso, para corregir el declive acumulado en el septenio que toca a su fin.

"La región está pasando por un muy mal momento", sentencia Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Cepal, que aprecia una "desaceleración generalizada y sincronizada" con los precios de las materias primas de nuevo a la baja en 2020.

"El menor dinamismo de la demanda interna se ha visto acompañado por una baja demanda agregada externa, un escenario al que se suman las crecientes demandas sociales y presiones por reducir la desigualdad que han detonado con una intensidad inusual en algunos países de la región", agregan los técnicos del organismo, que llaman a la puesta en marcha de una "política fiscal activa, centrada en la reactivación de la economía y en la reducción de la desigualdad estructural".

El margen es estrecho: a pesar de las políticas de consolidación, la deuda pública de la región se ha disparado en algo más de siete puntos porcentuales —del 36,1% al 43,2%— desde 2014, acortando la capacidad de acción justo cuando más se necesita un impulso. Aun así, Bárcena ve recorrido en aquellos países "que todavía puedan endeudarse y llevar una política fiscal más activa. Más ajustes solo traerían menor crecimiento y más depresión". Ese impulso, agrega, debe tener como prioridad el cambio en la estructura productiva para romper la dependencia del sector primario en la que sigue atrapado el subcontinente.

El organismo destaca el peso de los pasivos —públicos y privados— en cinco países: Argentina, Brasil, Chile, Colombia y México. "Chile y el Brasil tienen los mayores niveles de deuda en relación con su PIB [el 224% y casi el 200%, respectivamente, hasta el segundo trimestre]".

La primera economía es, de hecho, la segunda más endeudada del mundo en desarrollo, tras China. Si se toma en cuenta solo la parte pública, el podio lo alcanzan Argentina y Brasil, con un 80,7% y un 78,7% de PIB, respectivamente. La composición de esas obligaciones es especialmente dura para Argentina, porque la mayor parte está emitida en moneda extranjera. Mientras Chile (87%), Brasil (96%) y México (83%) tiene la mayor parte de sus emisiones en moneda local, el 81% de la deuda Argentina está denominada en dólares.

El ingreso per cápita como talón de Aquiles

A un paso del final de la década llega la hora de los balances. El superciclo de las materias primas, gran catalizador del crecimiento regional en los primeros compases de la década, terminó abruptamente en 2014 y sigue haciendo mella en Latinoamérica: el mejor indicador de la evolución económica real, la renta per cápita, acumula ya un descenso superior al 4% en el último lustro.

La variable clave aquí es el crecimiento poblacional: pese al frenazo económico, el PIB regional se mantiene en positivo en este periodo —aunque por la mínima—, pero el aumento de población todavía joven lleva el dato a números rojos cuando se pone en términos relativos.

"Algo no está funcionando", apunta Bárcena. "El bajo desempeño se traduce en una mayor capacidad ociosa que tenemos que poner en marcha. La región necesita estímulos fiscales significativos, con mayor progresividad fiscal".

El retroceso de la renta per cápita regional se ve influido en gran medida por el desempeño negativo de tres países que han sufrido un severo revés en los últimos cinco años: Brasil, que en solo dos ejercicios (2015 y 2016) sufrió una dentellada superior al 8% en el ingreso por habitante; Argentina, que sufre un retroceso superior al 6% con tres años aciagos (2016, 2018 y este 2019); y, sobre todo, Venezuela, que en plena crisis económica y social que ha provocado un éxodo masivo de sus ciudadanos a otros países de la región, sufre un severísimo retroceso de más del 60% en el ingreso por habitante.

El mercado de trabajo regional deja una noticia buena —leves incrementos en el salario medio real de la mayoría de países de la región— y una mala —una tasa de paro al alza—. Este segundo aspecto es especialmente preocupante: el desempleo subirá este año hasta el 8,2%, dos décimas más que el año anterior, y el año que viene alcanzará el 8,4%. A la vista de las proyecciones económicas para el año que viene, además, la Cepal aprecia una "tendencia a deterioro" en las principales variables del mercado de trabajo: ocupación, desempleo e informalidad.

Colombia y Guatemala escapan de la quema

"La gran mayoría de economías de América Latina —18 de 20, con las únicas excepciones de Colombia y Guatemala— se desaceleraron en la primera mitad de 2019", advierte Bárcena. Las estadísticas globales se han visto lastradas en particular por dos países: Argentina y Venezuela. Tanto es así, que brazo de la ONU para el desarrollo en la región aclara que para el caso de la inflación, por ejemplo, ambos países y Haití no fueron tomados en cuenta porque "presentan repetidamente niveles de inflación muy superiores al resto de las economías de la región". "Si se tuvieran en cuenta esos datos, se vería afectada la representatividad de la dinámica descrita por la inflación a nivel regional".

Pese a la estabilidad generalizada de los precios, siguen sobresaliendo un puñado de excepciones. En Venezuela la inflación lleva tiempo saliéndose de las estadísticas (39.000% en septiembre) y Argentina cerrará 2019 con una subida del IPC superior al 50% interanual pese al derrumbe del consumo y de la actividad económica.

En ambos casos, la incertidumbre ha impulsado una subida del riesgo país, la prima que pagan por financiarse sobre la tasa a la que pide prestado el Tesoro de EE UU.

"Venezuela presenta a finales de octubre el nivel más elevado de riesgo país, superior a los 15.000 puntos básicos, seguida de la Argentina, con un índice de alrededor de 2.200 puntos básicos en el trimestre agosto-octubre, reflejo de la incertidumbre asociada al escenario político y a la capacidad de pago de sus obligaciones internacionales", explica el Balance de las Economías de América Latina.

Tras años de estabilidad, las revueltas sociales en Bolivia y Chile también han afectado la percepción de los mercados. "Estos países han visto deteriorarse su nivel de riesgo país en las últimas semanas a raíz de tensiones políticas y sociales, mientras que en Ecuador se produjo un fuerte aumento durante noviembre, asociado a la no aprobación por parte del Congreso de la ley de reforma fiscal", apuntan los técnicos de la Cepal. Una dificultad macroeconómica que es, también, reflejo del peor periodo de crecimiento en 40 años.

Ignacio Fariza/ Federico Rivas Molina

 

El primer ministro lograría 368 diputados en la Cámara de los Comunes. Jeremy Corbyn habría hundido a la oposición hasta los 191 escaños.

Los sondeos a pie de urna han otorgado en la noche de este jueves al candidato conservador, Boris Johnson, una holgada victoria en las elecciones generales y han pronosticado el hundimiento del Partido Laborista. Johnson lograría 368 diputados en la Cámara de los Comunes, según la encuesta compartida por la BBC, ITV y Sky News. 42 diputados por encima de la mayoría de 326.

Se despejaría de este modo el camino hacia el Brexit. Jeremy Corbyn habría hundido a la oposición hasta los 191 escaños —el peor resultado desde 1935—, y tendría difícil seguir al frente de su partido. Los nacionalistas escoceses serían, con 55 diputados de los 59 asignados a Escocia, la tercera fuerza de Westminster, pero con escasa influencia.

Los votantes del Reino Unido, especialmente los más cercanos a la izquierda, se enfrentaban a un doble dilema. Por un lado, entregarse a la corriente de hartazgo y resignación que domina el país y aceptar el Brexit como un mal irremediable que hay que dejar atrás cuanto antes, o plantar cara una vez más a ese destino incierto. Por otro, decidir si las cosas deben seguir como hasta ahora o si es necesaria una revolución económica y social como la que propone el Partido Laborista para acabar con una década de austeridad y desigualdades.

El número dos del partido, John McDonnell, ha admitido en la BBC después de conocer los sondeos a pie de urna que se trataba “de unos resultados extremadamente decepcionantes”. Sería, de hecho, el peor resultado de los laboristas desde 1935.

Paradójicamente, las elecciones que se vieron en un principio como un nuevo plebiscito camuflado sobre la salida de la UE, acabaron cargándose de un contenido político profundo y sustancial. Frente a las vagas promesas de cambio de un candidato como Johnson, plenamente confiado en su carisma personal para hacerse con la victoria, comenzaron a cobrar tracción y resonancia las propuestas de la izquierda. Los conservadores dedicaron más tiempo a agitar el fantasma de un “Gobierno marxista y lunático” encabezado por Corbyn, que a esbozar las bondades de un nuevo mandato conservador en Downing Street.

Johnson, sin embargo, se ajustó al guion y repitió con insistencia el lema de su campaña: Get Brexit Done (Cumplamos ya con el Brexit), mientras los medios debatían día tras día cada una de las propuestas de la oposición: nacionalización del agua, la electricidad y los ferrocarriles; banda ancha gratuita para todos los hogares; aumento del impuesto de sociedades que pagan las grandes corporaciones (del 19% al 26%). Y, sobre todo, la salvaguarda del sacrosanto Sistema Nacional de Salud (NHS, en sus siglas en inglés).

El futuro de esta red de asistencia se convirtió en el asunto más debatido. Johnson tuvo que esforzarse en negar sus intenciones de privatizarlo, como aseguraban los laboristas. Y contribuyó a la sospecha con su mayor error de campaña: negarse a mirar la foto de un niño de cuatro años, aquejado de neumonía, que yacía en el suelo de una sala de espera de urgencias en un hospital público de Leeds.

Jeremy Corbyn comenzó la campaña de unas elecciones que le pillaron por sorpresa en sus niveles más bajos de popularidad. Su ambigüedad sobre el Brexit, los casos de antisemitismo en el seno de su partido, y sobre todo la imagen martilleada por los medios conservadores de un fósil político rescatado de los años setenta, desataron dudas y pesimismo entre sus votantes y entre los miembros de su partido.

No solo peligraba el voto de las clases medias progresistas que parecían decantarse por el europeísmo sin matices del Partido Liberal Demócrata. También lo hacía el de los feudos laboristas tradicionales del centro y norte de Inglaterra (la llamada muralla roja), que en 2016 habían votado a favor del Brexit y en los que el conservador Johnson había puesto su punto de mira.

Colas en los colegios

La decisión de convocar elecciones generales un 12 de diciembre provocó pánico entre los partidos. Habituados a celebrarlas en primavera, cruzaron los dedos para que la ciudadanía no respondiera con desdén al hecho de ser convocada a dos semanas de las Navidades, con frío, lluvia —este jueves la hubo en todo el Reino Unido— y noche cerrada a partir de las cuatro de la tarde hora local (una más en la España peninsular).

Sin embargo, los colegios electorales vieron colas de votantes como no se habían visto en años. Casi dos millones de electores menores de 35 años se registraron para poder participar, una señal difícilmente interpretable pero que puso nervioso al equipo de campaña de Johnson.

Los ciudadanos británicos decidieron tomarse en serio unos comicios considerados por muchos como los más trascendentales en una generación, con el afán de comenzar a dejar atrás la división generada por el Brexit durante tres largos años.

A medida que avanzaba la campaña, comenzó a quedar claro que el fantasma de la fragmentación política no era tan amenazante. Las infladas expectativas del Partido Liberal Demócrata y de su candidata, Jo Swinson, fueron rebajándose en los sondeos. Y el Partido del Brexit, del ultranacionalista Nigel Farage (convertido en copia ramplona frente al original que representa Johnson), desapareció de los titulares.

Los dos principales partidos temieron, sin embargo, que sus expectativas pudieran verse dañadas por estas formaciones minoritarias. No fue así, según los sondeos a pie de urna. Los liberal-demócratas habrían obtenido 13 escaños y el Partido del Brexit se queda fuera del Parlamento. Solo una formación ajena al bipartidismo partió con buenas expectativas y las mantuvo durante toda la competición electoral. El Partido Nacional Escocés (SNP, en sus siglas en inglés) no dejó de consolidar apoyos durante las cinco semanas, con un mensaje claro entre su electorado: contribuir a detener el Brexit y lograr que el año que viene haya un nuevo referéndum de independencia.

Como en el cuento de Monterroso, los británicos despertarán este viernes y el dinosaurio del Brexit seguirá allí. El 31 de enero, la última prórroga concedida por Bruselas, estará a la vuelta de la esquina, pero si se confirma la aplastante mayoría de Johnson adelantada por los sondeos a pie de urna, el Reino Unido saldrá de la UE en esa fecha.

Rafa de Miguel


 

Por ser más modesto en los logros de lo que esperaban los funcionarios estadounidenses, prefirieron llamarlo de "fase 1". La guerra comercial amenaza con desacelerar ambas economías.

Finalmente este jueves Donald Trump accedió a firmar el acuerdo comercial que alcanzaron las delegaciones de su país y de China, confirmó la agencia Reuters.

Se trata de un acuerdo más modesto que lo que los objetivos de Estados Unidos marcaban, pero suficiente como para dejar sin efecto los aranceles a las importaciones provenientes de China que iban a entrar en vigencia este 15 de diciembre y que afectarían a 160.000 millones de dólares al año de bienes provenientes del gigante asiático.

En el acuerdo los chinos no accedieron a la apertura del mercado chino en los términos propuestos por Estados Unidos, pero sí se comprometieron a incrementar la compra de productos agrícolas estadounidenses.

Más temprano el presidente mismo había adelantado en su cuenta de twitter que estaban "muy cerca" de llegar a un "gran acuerdo" con mayúsculas con su par Chino, Xi Jinping. Sin embargo, los funcionarios reconocieron que se trataba de un acuerdo comercial modesto al que denominaron "de fase 1".

En estos momentos, en medio del impeachment en su contra y en abierta campaña por la reelección en noviembre del año que viene, Trump necesita mostrar que cuida los intereses de sus votantes y por eso privilegia cerrar acuerdos que muestren avances aunque sean más pequeños que los que vocifera, cuando hasta hace pocos meses optaba por rechazar los intentos de acuerdo con su par chino.

Sin más, en octubre pasado Trump celebró que habían llegado a un entendimiento y que en semanas se firmaría y más tarde contraatacó con amenazas de más aranceles y gestos políticos con Hong Kong que generaron malestar en Pekín.

Este jueves por el contrario, accedió a no fijar aranceles la tercera tanda de bienes y a trabajar para reducir a la mitad los que ya puso en una primera oleada sobre 250.000 millones de dólares del 25% y en una segunda por 110.000 millones de dólares de bienes chinos. A cambio, los chinos accedieron a no manipular su moneda, implementar políticas para defender la propiedad intelectual y a incrementar las compras de productos agrícolas de Estados Unidos.


 

Pese a que el particular sistema electoral británico impide una predicción exacta, la ventaja de Boris Johnson sobre el laborista Corbyn le podría servir para alcanzar la mayoría absoluta.

Todas las encuestas previas sobre el resultado de las elecciones en el Reino Unido dan como claro ganador al actual primer ministro, el conservador Boris Johnson, con amplia ventaja sobre el segundo, Jeremy Corbyn, líder del Partido Laborista. La gran incógnita que no logran resolver de forma clara los sondeos es si la ventaja que obtenga Johnson será suficiente para alcanzar la mayoría absoluta que ansía para llevar a cabo sin ataduras del Parlamento sus planes para el Brexit.

La última encuesta de YouGov, uno de los estudios demoscópicos más solventes, estrecha el margen entre Johnson y Corbyn a nueve puntos porcentuales (43% frente a 34%) y otorga a los tories, como hipótesis más probable, 339 escaños en la Cámara de los Comunes, frente a 231 para los laboristas, con una mayoría de 28 diputados. Dos semanas antes, YouGov pronosticaba 14 puntos de diferencia sobre los laboristas y 68 escaños de mayoría.

No obstante, otra importante encuestadora, Survation, concede a los conservadores en su último estudio 14 puntos de ventaja, frente a los 9 puntos de una semana antes.

Por su parte, el último resumen de encuestas de la BBC, publicado este martes, apunta una diferencia de diez puntos entre los dos grandes partidos (43% frente a 33%).

La mayoría de las empresas demoscópicas no se atreven a ofrecer proyecciones de escaños, dadas las características del proceso electoral en el Reino Unido, que dificulta traducir los datos de intención de voto en número de diputados para cada partido.

Las elecciones en el Reino Unido se realiza a través de 650 circunscripciones, donde se elige a un solo diputado, de modo que el ganador en cada circunscripción es el único que hace valer los votos recibidos, mientras que el de los demás partidos en liza en esa demarcación se «pierden». De hecho, la encuesta de YouGov maneja una amplia horquilla para los conservadores de entre 311 a 367 escaños, es decir, desde la falta de mayoría hasta un resultado abrumador de los tories.

Con el cierre de los centros de votación a las 22.00 de este jueves (las 23.00 en la España peninsular) se conocerán los resultados de la encuesta a pie de urna de la BBC, en los que se espera obtener ya una idea muy aproximada de lo que será el resultado final de las elecciones del Reino Unido.

El sociólogo y presidente de la empresa demoscópica GAD3, Narciso Michavila, ve «bastante probable» que Johnson obtenga finalmente una mayoría absoluta y considera que lo contrario sería «una sorpresa». En todo caso, «si no, la estaría rozando», señala en declaraciones a ABC.

A su juicio, «la caída de los laboristas» es lo que puede dar la mayoría absoluta al actual premier. «Incluso con menor apoyo que Theresa May», que en 2017 obtuvo un 42,4% de los votos y perdió la mayoría absoluta, «Johnson puede arrasar en escaños», señala.

Esto podría suceder, en buena parte, porque Boris Johnson acapara el voto favorable al Brexit, mientras que el que se opone a la salida de la UE «se divide entre laboristas y liberales», explica Michavila. Además, el UKIP (Partido de la Independencia del Reino Unido) no se presenta y el partido del Brexit de Nigel Farage ha renunciado a concurrir en numerosas circunscripciones, facilitando así la concentración del voto en los conservadores, añade.

Por otra parte, los liberal demócratas de Jo Swinson se han ido desinflando a la largo de la campaña. La encuesta de YouGov les da un 12% y 15 escaños en su proyección más probable, mientras que el resumen de la BBC le otorga un 13%.

Así mismo los nacionalistas escoceses del SNP y Nicola Sturgeon recuperan algo de terreno en las encuestas (3% y 41 escaños según la YouGov, 4% para la BBC). Eso «puede beneficiar a Johnson, como pasó con (el exlíder conservador) David Cameron en 2015, cuando recibió mucho voto para evitar que (el laborista) Ralph Miliband gobernara con los escoceses», indica el presidente de GAD3.

Narciso Michavila también subraya la importante diferencia existente entre la capital, Londres, en la que los laboristas son fuertes, y el resto de Inglaterra, donde los conservadores tienen más posibilidades. En este sentido, asegura que los tories podrían ganar en la zona minera al sur de Escocia por primera vez en décadas, desde la época en que las medidas de Margaret Thatcher hicieron que cayeran en manos de los laboristas.

En opinión del experto, Johnson ha logrado que la campaña gire en torno al abandono de la UE por el Reino Unido, «lo que le beneficia muchísimo». Por ejemplo, recuerda que cuando le preguntaron qué regalaría a su hijo por Navidad, dijo: «El Brexit».

Manuel Trillo

 

El canciller argentino, Felipe Solá, ha asegurado que el expresidente llegó al país sudamericano "para quedarse".

Evo Morales ya está en Argentina. El expresidente boliviano se trasladó al país sudamericano en un vuelo procedente de Cuba, como ya adelantó EL PAÍS la pasada semana. Llegó al aeropuerto internacional de Ezeiza poco antes de las 11 de la mañana y su ingreso produjo en calidad de asilado político, pero tenía previsto solicitar de inmediato la condición de refugiado.

El refugio lo concede el Ministerio del Interior y está reglamentado”, explicó Felipe Solá, nuevo canciller argentino. Solá explicó a la cadena de noticias TN que el reglamento de refugiados exigía una serie de normas, entre ellas la de que Morales se comprometiera a no realizar declaraciones políticas mientras permaneciera en Argentina.

Morales renunció a la presidencia de Bolivia el pasado 10 de noviembre, presionado por la oposición y el Ejército después de que una auditoría de la Organización de Estados Americanos detectara “serias irregularidades” en las elecciones celebradas el 20 de octubre.

Morales se proclamó vencedor de las elecciones en primera vuelta pese a las sospechas que suscitó el recuento y se disponía a iniciar un cuarto mandato cuando una revuelta popular, dirigida por la oposición conservadora, y una insólita recomendación del jefe de las Fuerzas Armadas le empujaron al exilio.

El dirigente boliviano se refugió inicialmente en su feudo de Cochabamba. Luego voló hacia México, donde se le concedió asilo político, en un complicado viaje a bordo de un avión de la Fuerza Aérea Mexicana que tuvo que hacer escala en Asunción (Paraguay) porque Perú le negó el derecho a sobrevolar su territorio.

Dos de los hijos de Morales, Evaliz y Álvaro, viajaron a Argentina el 23 de noviembre en un vuelo comercial y como simples turistas. El expresidente expresó de inmediato su deseo de reunirse con ellos y establecerse en Argentina, un país fronterizo con Bolivia donde le resulta mucho más fácil mantener contacto con los miembros de su partido, el Movimiento al Socialismo, que participará en unas próximas elecciones para las que aún no hay fecha.

Alberto Fernández, en ese momento aún presidente electo, le garantizó a Evo Morales que le ofrecería refugio en cuanto asumiera el cargo. Fernández se convirtió en presidente el pasado martes. Dos días después, tras una breve estancia en Cuba, Morales ha llegado al país. Por el momento no hay prevista ninguna reunión entre Fernández y Morales.

Enric González

 

Trump había presionado públicamente para que Jerome Powell volviera a bajar la tasa. Este 2019 la bajó tres veces. La sostuvo en línea con las expectativas del mercado.

La Reserva Federal de los Estados Unidos, la Fed, decidió dejar la tasa de interés de referencia sin cambios en línea con las previsiones del mercado. De esta forma, hasta la próxima reunión de la Fed la tasa seguirá en el rango de 1,5% a 1,75% anual.

Esta decisión va en contra de los deseos de Donald Trump que abiertamente había presionado al presidente de la Fed, Jerome Powell, para que siguiera bajando la tasa por temor a una recesión.

En este sentido, Powell adelantó que volverá a bajar la tasa de referencia si el mercado cede un 5%, pero consideró que con los datos de empleo actuales no hay razón para continuar con la baja de tasas y tampoco para subirlas pese a que la inflación tuvo un leve repunte. En lo que va del año la redujo tres veces. La última fue el 30 de octubre.

De hecho, con la última baja de tasas, el presidente estadounidense tampoco quedó conforme y acusó a la Fed de haber desilusionado a la gente por haber subido las tasas en 2018 para luego bajarlas en 2019.

Los datos detrás de la decisión de la Fed

La semana pasada fue público el dato de empleo de noviembre: se crearon 266.000 nuevos puestos, 42,3% por encima de las expectativas del mercado para el mes. Si bien este año la media de puestos creados estuvo por debajo de la de 2018, el dato de noviembre superó también a los 223.000 puestos que se crearon en promedio el año pasado.

Por su parte, la inflación en Estados Unidos también estuvo por encima de las expectativas del mercado y llegó al 2% anual, cuando en octubre era del 1,7%.

 

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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