Domingo, 25 Junio 2017 00:00

Polarizar tiene sus Pros y tiene sus contras - Por Ricardo Roa

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Volvieron como de un club Med. Con ropa deportiva, raquetas y hasta alfajores que les había regalado Havanna, auspiciante del encuentro.

 

Hubo un poco de retiro espiritual o electoral habría que decir y otro poco de entretenimiento en los días que el gabinete de Vidal pasó esta semana en Chapadmalal. Ya en el avión de regreso festejaban el cierre de las listas propias pero sobre todo el cierre de la oposición, con el peronismo partido en tres. Si cabe llamar peronismo al cristinismo.

Era lo que el macrismo había buscado: fraccionar al enemigo mayor y polarizar con Cristina porque ella tiene o parece que tiene un techo bajo y un historial largo para recordar en la campaña. Pero ese protagonismo que le ha dado el Gobierno tiene o parece que tiene más de un problema. El primero: Cristina ha crecido más de lo que ellos imaginaban. El segundo es que la economía ha crecido menos de lo ellos necesitan y en octubre puede pesar más de lo que ellos suponían.

Sin que hayan sido testeados con candidatos, los casilleros bonaerenses hoy se reparten parejos aunque no tan parejos. Una encuesta bien fresquita dice: Cristina arriba con el 30%; Cambiemos segundo con el 27 y atrás el Frente Renovador de Massa y Stolbizer con el 22. Está claro que la única elección con repercusión nacional dentro de la elección se dará en la provincia. Lo que a la vista no está claro es cómo va a terminar. Parece que los del Morgan Stanley, el banco de inversión que se negó a subirnos de categoría, conocían estos números.

Movidas de las últimas horas: Cristina mandó a Espinoza a seducir a Randazzo. Rebotó. Pero lo premiaron con una candidatura a diputado. Espinoza que lleva E y no S y que no desciende del filósofo es uno de los punteros del GBA que puede hacer cualquier cosa y ninguna le quita el sueño. La propia Cristina lo reemplazó después ante Randazzo. Nuevo fracaso.

Massa montó una ambulancia para levantar caídos del randazzismo, que se juramentaron resistir en bloque. Y el vidalismo armó una iglesia para descreídos del massismo. No se sabe cómo le fue. Sí se sabe que se le escapó sobre la hora el doctor Manes, que no se destaca por sus nociones de modestia: rechazó ir segundo.

¿Y qué hizo La Cámpora dentro del cristinismo? Lo que mejor sabe hacer y que está en su código genético: el sectarismo. Anduvo a los golpes en Capital y en los distritos donde mantiene algo de fuerza. Se notó la diestra muñeca política de Máximo.

Desafíos de octubre: El de Cambiemos es consolidarse y si cae en Buenos Aires, sobrevivir. El de Cristina es ganar la banca y con la banca ganar fueros que la protejan de las causas por corrupción. También volver al centro de la escena. El de Massa es mantener el número de diputados y quedar perfilado hacia el 2019.

Macri sabe que la garantía de la segunda parte de su mandato depende de estos comicios. Con la polarización ha jugado poco menos que al todo o nada. Ganará la elección nacional pero engordó tanto a Cristina que se compró un problema. Si pierde ante Cristina en Buenos Aires la tendrá bien complicada. 

Ricardo Roa

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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