Jueves, 06 Julio 2017 00:00

Marcos Peña: "No le tenemos miedo a Cristina"

Escrito por 
Valora este artículo
(2 votos)

El jefe de Gabinete recibió a LPO en Olivos para hablar de todo: la elección, el ejercicio del poder y las reformas que vienen.

 

La lluvia golpea sobre los caminos asfaltados de la Quinta de Olivos, que mantiene una parquización con aroma a cuartel militar. Tantos años de democracia y el aire marcial de la residencia de los presidentes se mantiene. En la puerta del edificio de Jefatura se acumulan los carritos de golf. Por fuera la típica construcción estatal con un fresco desgastado de San Martín. Por dentro, el minimalismo cool de los espacios del PRO, en el que se destaca un impresionante glaciar de Helmut Ditsch. Marcos Peña recibe a LPO a horas de acompañar al presidente al G20 de Hamburgo, mientras en el salón contiguo lo esperan Ernesto Sanz y el ministro Jorge Triaca para una consulta al pie del avión.

-¿Qué piensa de la situación de Julio de Vido? ¿Hay que sacarle los fueros? ¿Debería ir preso?

-Como Gobierno creemos que los fueros no fueron diseñados para bloquear la acción de la justicia, son una garantía constitucional para temas políticos. Si se transforman en una herramienta para la impunidad, le hacen muy mal al sistema.

-En su momento Cambiemos presentó un proyecto para eliminarlos en cualquier cosa que no sea un delito de opinión...

-Sería lo lógico, hay que reglamentarlos, porque se está deslegitimando la acción parlamentaria, por esta sensación que se va al Congreso en búsqueda de fueros.

-Con De Vido siempre está este fantasma de que es intocable porque si habla explota el sistema que él administró que es la obra pública y las grandes empresas que son las mismas que siguen hasta hoy...

-Se tiene que saber la verdad sobre todo, es muy malo que queden cosas ocultas, el Presidente ha sido muy claro en esto y también queremos que se sepa en tiempo real, muchas de estas causas llevan ocho o diez años y esto le hace muy mal a la lógica de un sistema institucional que se basa en la confianza.

Cuando los ciudadanos ven que pasan diez años y no se investiga, terminan diciendo: "Esto no está bien".

-¿Y por qué cree que pasa eso, esta demora de décadas en las causas?

-Venimos de una cultura de poder muy nociva en la Argentina, donde se basó en usar todas las herramientas posibles para beneficio propio. Esto a veces se tradujo en corrupción y otras en abuso de poder. Tenemos que dar el salto cualitativo a de verdad creer en las instituciones republicanas y lo que eso implica.

El kirchnerismo siempre tuvo una actitud de mucha presión y cooptación sobre el Poder Judicial y el reflejo de eso es que muchos piensen que depende de nosotros que alguien vaya preso o no, y eso también lo queremos cambiar. El Poder Judicial tiene que tener su autonomía para poder trabajar.

-Sin embargo, no se puede desconocer que esto les viene bien en la campaña, pone al kirchnerismo y a Cristina en una situación defensiva...

-Nuestra campaña depende de Cambiemos, a nosotros la gente nos puso acá, basada en una esperanza y una visión de una política distinta y nosotros tenemos que revalidar eso.

Aquellos que confían o creen en el kirchnerismo no nos van a votar, aún sabiendo todo lo que ha pasado.

-¿Por qué piensa que aún con evidencias como los bolsos de López o las causas que acumula De Vido y compañía, Cristina mantiene un núcleo duro tan alto, de alrededor de un 30 por ciento en la provincia?

-Es muy similar a lo que tuvo Menen en el 2003, un ex presidente por inercia al año y medio de dejar el poder, conserva un núcleo de apoyo. Es natural. Además en el caso particular del kirchnerismo, ellos trabajaron mucho una empatía conceptual con sectores que tenían una visión similar de la cosa más reivindicativa e ideológica, una mirada sobre el mundo.

-A ustedes también los señalan como replicando esa búsqueda de fidelización...

-Para nada. Nos critican por no comunicar y también por criticar demasiado. Les cuesta etiquetarnos porque nos siguen tratando de analizar en función de las categorías de la política del sistema del 83. Pero si algo no hemos hecho es un culto a la personalidad como hizo el kirchnerismo.

-¿Cristina está en un camino como el de Menem, de lenta retirada de los primeros planos de la política?

-Cristina Kirchner va a pasar del 54 por ciento del 2011 a 12 0 13 por ciento a nivel nacional en esta elección. Es uno de los procesos de autodestrucción política más acelerado de los últimos tiempos. Sin dudas, es un fenómeno del pasado, sin posibilidad de construir mayorías.

-Se los cuestiona bastante de alimentar la polarización por esto que acaba de decir, porque les resulta muy funcional, pero a la vez es una estrategia que complica los acuerdos macro que necesita la Argentina...

-No creo que hayamos alimentado la polarización. Nos atacan por no hablar de la herencia, no explicar la bomba y después nos dicen que alimentamos la polarización. Nosotros siempre hemos construido un mensaje más propositivo. De hecho, cuando estábamos en la oposición nos criticaban que no hacíamos suficiente crítica al kirchnerismo.

Por otro lado, hace un año y medio que la Argentina está en una dinámica de acuerdos permanentes, sino no podríamos gobernar porque estamos en minoría parlamentaria.

La reconversión que tiene que hacer el peronismo para encontrar su identidad en el Siglo XXI es un proceso que tienen que hacer ellos y que es muy necesario para la Argentina, pero no depende tanto de la acción del Gobierno.

-Acuerdos hay, es verdad, y sobre todo se vio al inicio del gobierno cuando sacaron pago a Holdouts y otras leyes difíciles para apoyar desde la oposición. Pero luego quedó ahí, cuando hace poco se analizó en el Senado el Pacto de la Moncloa se habló de que tal vez en la Argentina falta un acuerdo de esa envergadura para abordar reformas de fondo como las del sistema previsional, impositivo y laboral.

-El acuerdismo en general tiene poca prensa. Este año suscribimos el acuerdo federal minero, el energético, el de reforma del Estado, fiscales con los gobernadores, de productividad y en general es una noticia poco relevante. La Argentina está enamorada del conflicto más que del acuerdo y eso es un cambio cultural que va a llevar tiempo.

En segundo lugar, cuando uno ve los Pactos de la Moncloa, uno central fue pasar a discutir la paritaria con la inflación futura y no la pasada y eso ocurrió este año en la Argentina con mucho trabajo silencioso.

No quita eso que a futuro tenemos que seguir discutiendo reformas y encontrar una arquitectura política para darle la mayor envergadura y solidez posible. Entendiendo también que la fragmentación del sistema político hace difícil cosas que hace 30 años se resolvía con dos personas que representaban casi todo el sistema político.

-Menem y Alfonsín...

-Exacto. Hoy mismo en España no sería posible la Moncloa por la fragmentación política. O sea, en el fondo estamos todos de acuerdo, en la metodología hay que ser pragmáticos para elegir el mejor camino.

Está claro que la Argentina no va a lograr transformarse para crecer en los próximos 20 años sin una metodología de diálogo permanente. No hay posibilidad de imponer o forzar posiciones desde ningún sector.

-¿Qué paso con Massa que comenzaron el gobierno invitándolo a Davos y con acuerdos fuertes en el Congreso y hoy parece casi el principal rival del Gobierno?

-En el medio hubo mucho deterioro de la confianza. Cuando el Presidente lo invitó a Davos planteó una agenda de objetivos compartidos de largo plazo y la discusión sobre ganancias fue un punto de inflexión.

-El quiebre se produce en ese momento, cuando acuerda un proyecto de ganancias con el kirchnerismo y otros bloques...

-Claro, esta idea de decir yo quiero ayudar, y después no sólo no presentar ninguna idea para resolver los problemas complejos que tenemos como el problema fiscal, sino presentar propuestas para agravarlo...bueno, así se hace difícil confiar.

Pero nosotros miramos que vas a hacer para adelante, no para atrás. Así que depende más de él y los actores que lo acompañan, qué agenda quieren desarrollar hacia el futuro.

-En ese sentido usted pidió no alarmar a la sociedad, que no viene ningún ajuste luego de octubre. Sin embargo, tenemos un déficit histórico y uno se pregunta cómo van a resolver ese problema si no ajustan...

-Ajuste fue en gran parte lo que vivimos los últimos años del kirchnerismo y el principio de nuestro gobierno cuando hubo que normalizar la macroeconomía y eso te provoca una situación recesiva y pérdida del poder adquisitivo y de trabajo.

Pero nuestro objetivo central es volver a crecer y los estamos logrando. Y creemos que el año que viene se va a crecer más y con menos inflación, con fortalecimiento del salario, más obra pública, más empleo y más crédito.

Vemos una economía en expansión, pero eso no quita que hay que mejorar el gasto público, para que llegue donde tiene que llegar. Un ejemplo, la obra pública hoy está un 30 por ciento más barata, eso también ayuda a cumplir la meta fiscal.

Igual, cómo lograr una sustentabilidad fiscal a futuro es un debate que tenemos que dar entre todos.

-¿La mayor parte del gasto del Estado es previsional, tienen previsto luego de octubre impulsar una reforma?

-Nosotros planteamos ser predecibles y evitar los golpes de timón, sobre todo en estas discusiones que requieren mucho consenso. En la ley de reparación histórica se prevé la creación de una comisión para trabajar hacia el 2019 en un análisis amplio y técnico sobre el panorama previsional. Pero no vamos a hacer unilateral ni intempestivo.

-¿Cómo ve la elección en la provincia de Buenos Aires?

-Lejos, en la cabeza de la gente. Hay más clima electoral en la política que en la calle, la gente tiene el foco en otra cosa, hay problemas urgentes, angustias y esperanzas, según con quien hables.

Cuando se acerque lo electoral vamos a ver que la gran mayoría de los bonaerenses no quieren volver atrás y la discusión va a ser entre revalidar esa esperanza que representan el presidente y María Eugenia Vidal o no. Ese va a ser nuestro foco.

-Importantes dirigentes de Cambiemos dicen: Con la candidatura de Cristina resolvimos el 2019, nos garantizamos que el peronismo va a seguir conflictuado y potencialmente dividido...

-El dato central de este cierre de listas es la consolidación de Cambiemos como actor nacional, dato muy subestimado, pero que es el que altera todo el sistema político de los últimos quince años. Hoy estar consolidado con una organización con candidatos en todo el territorio, representa un desafío al peronismo, que debe terminar si lo representa Cristina o los gobernadores, si tiene un proyecto de futuro.

Al país le haría bien que el peronismo resuelva esa discusión, porque si estamos en un país de minorías, la dispersión del peronismo te puede ayudar en el corto plazo, pero genera complejidad para estabilizar.

Nosotros dependemos de nosotros, apuntar a ganar por un voto es peligroso porque te genera planteos defensivos y creo que estamos en condiciones de representar mayorías.

-¿Le tienen miedo a Cristina que hoy está liderando las encuestas en provincia junto a Cambiemos?

-No tenemos miedo en general en la política, al kirchnerismo lo hemos enfrentado en muchas elecciones y siempre le ganamos.

-Usted se mete mucho en política internacional, Macri por un lado refuerza el Mercosur, pero al mismo tiempo envía señales permanentes hacia Chile y la Alianza del Pacífico, que es un esquema mucho más de libre comercio ¿Por qué hace esto, está preparando el terreno para desarmar o ablandar el Mercosur para que confluya en la Alianza del Pacífico?

-Nosotros tenemos que tener una política exterior orientada a los intereses argentinos y esto es generar millones de puestos de trabajo. No hay ninguna posibilidad de alcanzarlo si no nos integramos al mundo, el espejismo de vivir de lo nuestro le ha hecho mucho daño a la Argentina.

En segundo lugar no hay inserción internacional que no se base en una alianza estratégica con Brasil y a partir de ahí con la región y el mundo. Los primeros viajes de Macri como presidente electo fueron a Brasil y Chile, porque Chile también es un referente muy importante como modelo de inserción internacional.

Este es el desafío número uno para la Argentina del futuro, como trazamos esa hoja de ruta, de una Argentina de las más cerradas del planeta a una Argentina y un Brasil orientados a trabajar hacia fuera, más que sólo basados en proteccionismo. Esta es la tarea más compleja en construcción de acuerdos internos y externos.

En ese camino todo lo que va a pasar a partir de diciembre con la reunión en Buenos Aires de la OMC y después el G20, nos van a permitir dar esta discusión en la Argentina.

-El correlato interno de esta dicotomía es: ¿Cuál es el modelo de Macri, es un neodesarrollismo, un gobierno liberal clásico? ¿Lo tienen claro o lo van elaborando sobre la marcha?

-Pasa algo parecido a lo que ocurre en lo político: Es difícil etiquetar a este gobierno. Porque es un grupo diverso con gente que viene de distintos lugares, cuyo eje es el pragmatismo, aplicado a que cosas podemos hacer para lograr desarrollo y crecimiento.

En algunas cuestiones acompañamos sectores industriales que necesitan cobertura del Estado para reconvertirse y en otros casos tenés que ser muy liberal para generar más competencia.

Un ejemplo es la revolución del aire que estamos instrumentando. Si fueras ideológico dirías: O cierro, como hizo el kirchnerismo o cielos abiertos. Dijimos no, vamos a generar un modelo de desarrollo que priorice más vuelos, pero con reglas que protejan el trabajo argentino.

Lo mismo se aplica el desarrollo de los trenes. El eje conceptual es el pragmatismo contemporáneo y global.

-Hasta ahora la variable de ajuste del modelo que están desplegando ha sido la industria y sectores de ese mundo dicen que ustedes están demasiado deslumbrados por los unicornios, los Galperín, los Globant...

-La evidencia demuestra que ese prejuicio es falso, el crecimiento de la industria automotriz con la ley de autopartes, con el acuerdo sectorial demuestra que queremos desarrollarlo. Pero también es cierto que si Mercado Libre están tomando cientos de personas, esos empleos también son valiosos. No es una u otra. Venimos de años de discusión si campo o industria y hoy está todo mucho más mezclado. En el campo tenés sectores de alta tecnología y en el mundo de los servicios sectores menos competitivos que necesitan innovación.

Lo importante es pensar cómo te organizas como sociedad para ser más competitivo y al mismo tiempo más federal, que es otro tema central. El desarrollo industrial de la Argentina se concentró en muy pocos lugares, tenemos que lograr que sea más equilibrado en el territorio. El otro día veíamos con Gerardo Morales la revolución que va a generar en Jujuy la industria del litio, que va a generar industrias automotrices eléctricas en Salta, por ejemplo. Es un ejemplo de un nodo de desarrollo industrial vinculado a recursos naturales.

-¿Cómo está Macri? Integrantes del gobierno comentan que lo ven cansado, un poco por este esquema agotador de 23 ministerios con sus respectivas reuniones de seguimiento...

-Él está muy bien, muy entusiasmado. Él no está en las reuniones de seguimiento de los 23 ministerios por el diseño del Gobierno, sino por convicción. Es un apasionado de la gestión, pero al mismo tiempo delega y arma equipos.

-¿No es necesario entonces reducir la cantidad de ministerios?

-No necesariamente. Si nos comparamos con la región estamos en la misma cantidad, Chile tiene más, Brasil más o menos la misma. No creemos que sea un tema central.

-¿Y cómo está Marcos Peña que pasó de encargarse en la Ciudad de la estrategia política y la comunicación, mientras Larreta se ocupaba de la gestión dura, a esta situación que absorbió todas esas funciones y encima a nivel país, con 40 y pico de años?

-Cuarenta (risas). Tenemos un sistema de gestión. En la Ciudad trabajábamos mucho en equipo con Horacio, Mauricio, María Eugenia y eso continúa hoy. Tenemos un sistema con el presidente muy metido, con Gustavo y Mario aportando y con Rogelio y Emilio en los temas políticos. Es una lógica de trabajo más colectiva, que te ayuda mucho porque no te cargás de forma personalista con una concentración de poder que genera embudos.

Como nos analizan en función de la construcción de poder más clásica de la Argentina cuesta entender ese día a día nuestro. Pero estoy entusiasmado, hago lo que apasiona. Además y esto es importante, trabajamos en un muy buen clima humano, esta es una de las Casas Rosadas más sanas de la historia.

-A ustedes no se los nota sufriendo el ejercicio del poder, como solía pasar con los radicales. La pregunta es: ¿Entonces no es tan complicado gobernar la Argentina?

-Es ultra complicado gobernar en el siglo XXI cualquier cosa. Es una era de mucha más fragmentación, complejidad y velocidad. Lo que hace que no lo sufras y te permite que te apasiones es no tener dualidad entre lo que sos y lo que hacés. Estamos alineados en para qué estamos acá y no estamos obsesionados con perder el poder u otras cosas que le quitaban mucha energía a los que gobernaban antes.

Ignacio Fidanza
Foto: Marcelo Arias

Visto 80 veces

Fundado el 4 de agosto de 2003

<

Top
We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…