Domingo, 31 Diciembre 2017 00:00

El año del PJ: el regreso de Cristina Kirchner, el "canciller" Pichetto y las nuevas figuras - Por Pablo Ibáñez

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Fuera del poder, el PJ sigue sin ordenarse ni definir la hoja de ruta de un potencial retorno al gobierno. Altas y bajas.

 

Perdió otra vez. El peronismo, ese partido del poder tan acostumbrado a las victorias, volvió a perder. Como en los '80, cuando cayó en la presidencial de 1983 en más de la mitad de las provincias y, sin pausa, volvió a tropezar dos años más tarde.

Se repitió 3 décadas más tarde. En este 2017, el año que termina hoy y que puede, con matices y revisiones, revisitarse a través de lo que ocurrió con un puñado de dirigentes del peronismo que, a priori, jugarán la batalla que viene.

En ese pelotón hay de todo. El regreso -con un rol diferente- de Cristina, la consolidación de Pichetto como interlocutor, los vaivenes del "liguismo" de los gobernadores y de los intendentes, la aparición, todavía germinal, de nuevos actores y quizá el mayor desafío peronista: cómo articular sus bloques dispersos en el Congreso.

En el 2017 hubo de todo pero no hubo un mínimo bosquejo de reordenamiento. Es más: el peronismo, aunque varios lo nieguen en público, después del 22-O pareció resignar a la semi certeza de que puede haber macrismo hasta 2023.

Los episodios del tramo final de diciembre, las marchas y los cacerolazos, los temblores del dólar y los augurios sobre un 2018 inquietante en lo económico, asomaron como soporte para la ilusión del retorno: no por méritos propios sino por fracaso ajeno. El recorrido por un imaginario álbum de familia peronista ofrece pistas sobre lo que paso y lo que viene.

•Cristina Kirchner. La ex presidente montó el show de que no quería competir y terminó como candidata en la provincia. Ganó y perdió (resignó su invicto personal de nunca haber caído en una elección) y volvió al Senado con un bloque chico pero con poder de fuego. Salvo el acuerdo electoral, por intereses concordantes, parece que la relación entre Cristina y el peronismo territorial no logrará encaminarse. Volvió, quizá por eso, a dar pistas de que no quiere competir en 2019, como si asumiese que aun siendo la figura más taquillera, su nombre es un problema para la conformación de un frente amplio peronista que pueda enfrentar, con chances, a Cambiemos.

Dilema: ¿logrará recuperar su relación con otras expresiones peronistas y cohabitar en un espacio opositor que sea más grande que lo que ella misma expresa?

•Miguel Pichetto. Se consolidó, con los beneficios y costos que eso supone, como un referente político y legislativo del peronismo "territorial" ante el Gobierno. Opera, por épocas, como un "canciller" de los gobernadores. Es un interlocutor válido y accesible para la Casa Rosada y un dador de garantías en el Congreso. Su mandato se termina en 2019. Dilema: busca un equilibrio difícil, con CFK toreándolo en el Senado, y el riesgo de quedar parado más como un peronista Macri friendly que como un constructor del regreso de un PJ al gobierno. El karma Paladino, aquel secretario de Perón.

Juan Manzur. El gobernador de Tucumán, ex ministro de Cristina, fue uno de los pocos peronistas que ganó -junto a Sergio Uñac de San Juan- y lo hizo con un discurso crítico de la Casa Rosada aunque sin romper diálogo y mantener acuerdos. Es uno de los emergentes de este 2017. Dilema: cohabita con José Alperovich en la provincia donde podría querer volver como gobernador en dos años.

Sergio Uñac. Otra irrupción en el ring peronista, que a diferencia de Manzur, ordenó a su favor la disputa provincial con su antecesor -José Luis Gioja- y aunque la Casa Rosada lo mira con buenos ojos, mantiene distancia. "No quiere pintarse de amarillo", dicen a su lado. Dilema: lograr conocimiento y visibilidad.

Gustavo Menéndez: Encaró una rebelión interna contra Fernando Espinoza y llegó a jefe del PJ. Trata de sobresalir en el pelotón de intendentes. ese clan donde siempre resulta difícil construir lealtades y acuerdos sostenibles en el tiempo. Dilema: lograr que el frágil armado del peronismo continúe y se amplíe, y hacer equilibrio entre la oposición total y los colaboradores, además teniendo que gobernar Merlo.

Agustín Rossi. Tras un tiempo dedicado a la provincia y al Parlasur, volvió al Congreso como jefe del bloque K, en una posición muy diferente a la de cuando ocupó ese lugar: ahora, opositor y en minoría. Dilema. Sin ser un ultra K, aunque asume la conducción de Cristina, pondrá a prueba si puede tejer acuerdos con otros sectores peronistas y opositores o si solo le hablará a la ex presidente.

Juan Schiaretti. El cordobés fue uno de los actores centrales del peronismo no K: negoció, peleó y acordó con Macri, con quien tiene una relación muy aceitada. Se mueve más como un "armador" que como un potencial candidato y puede ser clave para propiciar un acuerdo grande del peronismo. Dilema: encontrar un punto de equilibrio porque perdió la elección lo que supone un riesgo para el 2019 en su provincia.

Sergio Massa. El tigrense quedó tercero y lejos en la provincia pero aparece, al igual que Florencio Randazzo, como uno de los jugadores de una mesa múltiple peronista, con representación legislativa y algo de despliegue territorial. Dilema: sobrevivir a otra derrota luego de su 2013 mágico y lograr construir igualdad con otros dirigentes.

Florencio Randazzo. Otro regresado, luego de un largo silencio, para ser candidato por el peronismo aunque Cristina no aceptó darle primarias. El ex ministro, a pesar de un resultado flojo, tiene un lugar en la discusión que viene. Dilema: encontrar el norte que lo dejó, en 2017, parado en la grieta.

Juan Manuel Urtubey. El salteño pasó de preanunciar su lanzamiento presidencial 2019 a tener que explicar una derrota durísima en su provincia ante Cambiemos. Explícito anti K, no tiene reelección en Salta y busca el formato para ser parte de la "conversación" para la presidencial. Dilema. Debe armar su plan de futuro y tratar de garantizar la continuidad PJ en su provincia, todo en medio de una relación preferencial con la Casa Rosada.

Pablo Kosiner. El diputado preside el Bloque Justicialista, sector que puede desbalancear a favor o en contra de Cambiemos. Dilema: al igual que Rossi, su bloque deberá sintetizar una posición peronista aunque sus diputados son, en general, dialoguistas. 

Pablo Ibáñez

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