Domingo, 11 Marzo 2018 00:00

Macri se ríe del hit del verano y redobla la pelea por bajar el déficit - Por Nicolás Wiñazki

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Los cantos en las canchas, la relación con los empresarios y la situación de los Moyano son seguidas de cerca. Pero la prioridad es el gasto.

 

Mauricio Macri disfruta de algo que le diagnosticaron que le hace mal, pero él insiste con que le hace bien. El deporte. El Presidente de la República se resiste a aceptar el consejo de sus médicos que le pidieron que suspenda por un tiempo jugar al padel, uno de sus pasatiempos preferidos, debido a que sufre una hernia de disco. Macri sigue compitiendo con amigos al padel. “Me despeja la mente”, repite en la intimidad, según pudo reconstruir Clarín gracias a fuentes que lo frecuentan.

A pesar de la hernia, de los dolores que sí le provoca el padel, Macri hace catarsis con ese ejercicio paradojal. Son semanas agitadas para el Gobierno de Cambiemos. El Presidente impulsó en los últimos días una pelea de sus funcionarios contra la Unión Industrial Argentina (UIA), el organismo que nuclea a un buen número de los empresarios más poderosos del país. A muchos los conoce desde chico. O desde la juventud. Él integró la UIA debido a que fue directivo del holding SOCMA, fundado por su padre, Franco.

Sigue también los detalles del enfrentamiento, y los avances de los infortunios judiciales que sufre quien fue un líder indiscutido de la Confederación General del Trabajo (CGT), el ex secretario general de esa central obrera y del gremio de Camioneros, su ex aliado Hugo Moyano. Y también las agresiones que le llegan desde que al sindicalista y parte de su familia los acechan varias causas judiciales.

El Presidente encontró en el yerno de Moyano, el también presidente de la Asociación del Fútbol Argentina (AFA), Daniel “Chiqui” Tapia, a un interlocutor de confianza con el mundo camionero. A la par, Macri sufre también la coyuntura del fútbol argentino, tal vez por primera vez en su vida. En las tribunas de las canchas de los clubes de la Primera A se replican cánticos insultantes contra él.

Según los informes que recibió de diferentes organismos gubernamentales, y de charlas que tuvo con algunos de los dirigentes de los clubes, se terminó por convencer de que las agresiones que se hicieron eco en las populares y las plateas empezaron por impulso de la oposición política más acérrima, la agrupación juvenil cristinista, La Cámpora, liderada por el diputado nacional Máximo Kirchner, hijo de la ex presidenta Cristina Fernández.

Si se lo interroga sobre el tema, el Presidente se sonríe, y jura que se toma esos cantos en su contra con humor. Pero nada lo hará olvidar de una idea que se formó sobre ese “conflicto”. “Todo empezó en la cancha de San Lorenzo por arreglos de Andrés ‘El Cuervo’ Larroque”. Ese dirigente, diputado nacional, tiene como apodo al ave de rapiña con el que se identifican los hinchas de ese club. Desde que ostentaba un cargo público en la Casa Rosada, y contaba con acceso a fondos públicos, Larroque profundizó sus lazos con un sector de la barra brava de San Lorenzo, afirmaron dirigentes del fútbol y también fuentes que escucharon hablar a Macri de ese canto tribunero que él no quisiera volver a oír más.

La última vez que Macri se encontró con el empresario y conductor televisivo, ex dirigente de peso en la AFA y aun en San Lorenzo, Marcelo Tinelli, fue en le cumpleaños de Mirtha Legrand. Se sentaron en la misma mesa. Pero testigos de su charla afirman que no hablaron de esos cantos que tanto preocupan a la Casa Rosada. Sí se hicieron entre sí chicanas típicas del fútbol.

Tinelli, que mantiene una buena relación con Macri, suele hablar de las cuestiones de fondo de ese deporte profesional con el presidente de Boca Juniors, Daniel Angelici, a quien Macri considera “un hermano”.

El Presidente, a la vez, tuvo en las últimas semanas una reunión con el titular de la AFA, el “Chiqui” Tapia. Clarín pudo saber de acuerdo a fuentes que conocieron la trastienda de ese encuentro, que ambos hablaron, en principio, del proyecto para que Argentina y Uruguay sean sede del Mundial de Fútbol del 2030.

Pero no pudieron eludir el intercambio de opiniones sobre la situación judicial y política de Hugo y Pablo, padre e hijo, quienes manejan el sindicato Camionero.

“Tapia es el más sensato de esa familia”, analiza Macri cuando sus asesores e interlocutores le preguntan sobre el tema: “Yo entiendo que ‘Chiqui’ haya perdido en la ‘interna’ contra su cuñado, Pablo. Por experiencia propia, conozco los dilemas que puede tener su padre con su hijo mayor. Yo mismo los viví con el mío. Pablo es muy intransigente. Nosotros les hicimos saber que tenían que aceptar que el Gobierno no podía seguir privilegiando a Camioneros por sobre otros sindicatos, como pasaba en el Gobierno de Cristina”, acepta cuando habla en confianza el Presidente, según fuentes de Cambiemos que trataron con él este tema.

El Gobierno pelea al mismo tiempo con las “patronales” de la UIA y con la CGT. “No puede ser que los industriales no entiendan que los argentinos que pueden viajar a Chile compren allá rompa que vale la mitad que en nuestro país”, se queja frente a interlocutores de confianza. Y sigue: “Uno de los que entendió el modelo económico que queremos imponer para mejorar el país es Cristiano Ratazzi, por ejemplo, que a través de Fiat (empresa que éste último dirige) va a fabricar una auto acá para exportar en la región. Invertirá y dará trabajo”.

Macri también está convencido de que para que mejore la economía los sindicatos deben aceptar paritarias que no sean más altas del 15 por ciento anual. “Hay gremialistas que le hacen creer a los trabajadores de su sector que les consiguen buenos aumentos, que acá se ganan mejores sueldos que en países, de nuevo, como Chile. Pero allá, con menos plata, la gente puede comprar más cosas porque hay menos inflación”.

La Casa Rosada quiere evitar que una suba en los salarios de la ciudadanía que trabaja en blanco termine provocando mayores costos de producción, y que los dueños de las grandes compañías suban los precios de sus productos para obtener más ganancias. En las oficinas del poder, en la Casa Rosada, en la Quinta de Olivos, todavía se nombra al ex secretario de Comercio Interior K, Guillermo Moreno: “Durante años, los empresarios se dejaron llevar por Moreno. Él les decía qué tenían que fabricar y a qué precio. Lo aceptaban. Les quemó la cabeza. Las cosas tienen que cambiar”, resume Macri.

El Presidente es consciente del impacto que produjo en la UIA la detención por dos días de uno de sus ex titulares, Juan Carlos Lascurain, imputado en una causa por posible corrupción en la era K basada en obra pública cobrada en parte, pero no realizada jamás, vinculada a Yacimientos Carboníferos Río Turbio.

Macri pelea contra varios frentes a la vez. Industriales, sindicalistas. Se ríe y se molesta al mismo tiempo con los cantos en su contra en el fútbol. Y continúa obsesionado con bajar el déficit fiscal. Es capaz de repetir cuánto le cuesta al Estado el presupuesto de varios organismos públicos menores, pero que según él se “comen” un presupuesto demasiado caro para las contraprestaciones que le ofrecen a los contribuyentes.

Dos ejemplos: los medios públicos, y el Instituto Nacional de Artes Audiovisuales (INCAA). En la Televisión Pública empezaron los recortes. En el INCAA aun no y desde el Gobierno descartan que por ahora la Casa Rosada deje de financiar las ochenta películas que subsidia por año.

Pero el Gobierno, él mismo, está ahora dando otras peleas. Incluso contra su propia cabeza. Por eso sigue jugando al padel. Para estar “despejado” y con energía para su trabajo. Es el mismo motivo por el que dejó de leer lo que ocurre en una red social en la que antes estaba más interesado: Twitter. Su celular ya no tiene más esa aplicación. Twitter era tiempo perdido, dice.

Ahora prefiere invertir más “mente” y “cuerpo” en el trabajo presidencial. O aprovecharlo para estar junto a su esposa, Juliana Awada. Y sobre todo con su hija, Antonia. Algo los divierte a ambos.

Es un juego de mesa que, por azar, tiene un nombre que podría usarse para describir los trabajos y los días más agotadores para el Presidente: rompecabezas.

Nicolás Wiñazki

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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