Domingo, 13 Mayo 2018 00:00

Mauricio Macri se muestra inflexible y dice que el modelo económico no se toca - Por Nicolás Wiñazki

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El Presidente habló con mucha gente en los últimos días. “Hago lo que hay que hacer y alguien lo debe hacer”, les dijo. Cómo justifica acudir al FMI.

 

Mauricio Macri se reunió con mucha gente en estos últimos días de furias financieras. Antes, durante y después de anunciar que el Estado volvería a abrir una línea de crédito en el Fondo Monetario Internacional (FMI), organismo del que la República Argentina ha sido miembro sin discontinuidades desde 1956. Algunas de esas reuniones fueron oficiales. Con ministros. Con secretarios de Estado. Con funcionarios y otros ámbitos del Poder nacional. Otras, no. Por ejemplo, fue convocado a una reunión su ex embajador en Washington, el economista y diputado nacional Martín Lousteau.

De modo también informal, dos de sus funcionarios más importantes de la Jefatura de Gabinete cambiaron opiniones con algunos de los empresarios más importantes.

Más aún, durante una tarde del fin de semana pasado uno de los asesores de mayor confianza de Macri se entrevistó con un empresario que en diversificados rubros invierte mucho en la Argentina. Mientras el Gobierno declara en público que la economía nacional vive turbulencias pero no una crisis, y falta toda razón para la zozobra, en la intimidad del Gobierno ese discurso se expresa con matices muy variables. Hay una única certeza que los funcionarios nacionales, los empresarios que más conocen a Macri e incluso sus amigos comparten plenamente: el Presidente no modificará el rumbo económico. Su obsesión es bajar los subsidios estatales a la energía porque cree que sólo así logrará una baja reducción masiva en el déficit presupuestario. A uno de sus mejores amigos llegó a decirle que seguirá adelante con esta política “porque es lo que hay que hacer y alguien lo debe hacer”. Y agregó: “No me voy a mover de ahí aunque me cueste la elección del 2019”.

El viernes 4, con el dólar ya en subida y con el Gobierno en alerta, el Presidente se sentó frente a uno de sus mejores amigos y sinceró de ese modo sus convicciones y propósitos. La charla, reconstruida por Clarín según la información de fuentes de genuina cercanía con el Presidente, resume lo que piensa Macri sobre la coyuntura. Su interlocutor no se sorprendió en absoluto. Quien define el temperamento y el método habitual de la toma de decisiones del Presidente, al que conoce desde hace muchos, muchos años, con una frase breve y contundente: “Mauricio no retrocede ni para contraatacar”.

Macri, en la intimidad, dice que gracias al crédito que el FMI le abrirá a la Argentina, podrá controlar la subida del dólar. Y sobre la quita de subsidios a la energía, es decir, sobre el aumento en las tarifas de la luz y del gas, y más adelante, del agua, que pagarán los consumidores, piensa, palabras más, palabras menos, lo siguiente: “El aumento de la luz y el gas es algo que voy a pelear por mantener sí o sí. No hay otro camino para bajar el déficit fiscal sin ajustar planes sociales. Esto es así, no tenemos otra opción. Si sale una ley del Congreso que congele esas subas, como quiere la oposición, voy a vetar esa ley”.

Macri y sus asesores repiten de memoria los números de esa cuenta de memoria: dicen que el 74 por ciento del Presupuesto Nacional se destina a pagar jubilaciones. Y que el único gasto del que se puede reducir su gravosa incidencia sobre el erario público es el pago de subsidios estatales concedidos a las empresas de energía. Frente a su gente de confianza, Macri siempre repite al menos desde mediados del 2016 que “la energía es el principal problema que tiene la Argentina”. Y agrega: “Sin energía es imposible que la economía crezca más de lo que está creciendo. Sin energía no va a haber empleo, ni inversiones”.

Macri también repite, en reuniones con sus asesores, con empresarios o con amigos de la política, que “la Argentina camina por un desfiladero. Estábamos frágiles. Estamos frágiles. Hay que resolverlo”.

¿Por qué Macri decidió pedir dinero fresco al FMI?

Se lo dijo de forma sincera y rotunda a los gobernadores peronistas a quienes el jueves 10 convocó a la Quinta de Olivos.

“Vamos al FMI para evitar una recesión”: así empezó esa reunión el Presidente. Después argumentó por qué el Poder Ejecutivo no necesitaba que el Congreso aprobara ese préstamo.

Macri busca evitar a toda costa que el crédito cuya apertura ya se elevó al FMI se vea trabado por la oposición en el Legislativo. Las leyes nacionales, en su forma actual, refrendan esta posición presidencial. Al argumento legal suma un argumento político: ante el exterior, el país debe mostrarse confiable, mostrar una cara de unidad nacional. A sabiendas de que el FMI exigirá auditar y verificar reducciones escalonadas del déficit fiscal para dar dinero a la Argentina en un esquema de stand-by –no hay todavía declaración oficial de qué monto se trataría-, Macri les aseguró a esos gobernadores, cara a cara, que todos aportarían sus puntos de vista para armar el presupuesto del año 2019. Siempre, eso sí, teniendo como norte la reducción del déficit fiscal.

Así lo contaron a Clarín fuentes al tanto de los detalles de esa reunión.

Escucharon a Macri, y dieron apoyo a sus pedidos, el gobernador de San Juan, Sergio Uñac; el de Córdoba, Juan Schiaretti; el de Chaco, Domingo Peppo, que se retrasó quince minutos y llegó cuando la charla ya estaba empezada; y el de Entre Ríos, Gustavo Bordet.

Para entonces, el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, ya había volado a Washington para iniciar las negociaciones con el FMI. El día anterior a la reunión de Macri con los gobernadores del PJ, el ministro se había entrevistado con la titular de ese organismo internacional, Christine Lagarde.

El viernes 11, Dujovne se bajó del avión y se fue sin escalas a la Quinta de Olivos.

Clarín estaba reunido con un importante mandatario de uno de los distritos más poblados del país, dirigente de Cambiemos, cuando recibió una llamada desde la residencia presidencial.

Le comunicaron así lo primero que le había contado el ministro de Hacienda a Macri.

“El préstamos del FMI va a estar listo en un mes”, afirmó Dujovne. Y agregó, sobre el punto que más preocupa a los gobernadores y también al Gobierno: “Lo que nos piden que hagamos es bastante razonable”.

Sobre el monto de los fondos del Fondo todavía falta una precisión oficial. No faltó, en cambio, una metáfora sobre el motivo por el que se volvió a recurrir al FMI, un organismo que tiene muy mala imagen en la sociedad. Se la ofreció a Clarín un funcionario que influye tanto sobre Macri como sobre el equipo económico: “La plata del FMI va a servirnos para calmar la suba del dólar. Es como una bomba atómica: la armás para no usarla…”.

La diputada Elisa Carrió fue más entusiasta en sus adjetivos: dijo que pedir ayuda al FMI era una “acción preventiva maravillosa”.

¿Qué es lo que el FMI le pediría a la Argentina para aprobar el préstamo que solicitó el Gobierno?

Siempre según fuentes oficiales, la prioridad será que garantizar la baja del déficit fiscal.

Los cálculos del Gobierno sobre este punto son los siguientes: para el año que termina, el déficit debería cerrar en en un reducción del 2,7 %; para el 2019, ese porcentaje debería ser de entre 3,5 % a 4 % en el mejor de los casos.

Además, el FMI pediría que el precio del dólar se acerque más al valor que está teniendo en la actualidad, y tal vez exija una suba incluso mayor: el viernes la cotización de la divisa estadounidense cerró a 23,72 para la venta después de haber sobrepasado los 24 pesos.

Macri escuchó, como se dijo, a opiniones diversas sobre el futuro económico.

Uno de ellos fue el ex embajador argentino en Estados Unidos, Martín Lousteau.

Aunque el ahora diputado del partido Evolución no dio detalles sobre la charla con el Presidente -la misma parquedad mostraron los voceros gubernamentales-, Clarín pudo saber que el análisis que hizo Lousteau frente a su ex jefe no fue alentador. El legislador, sin embargo, dejó trascender sus ideas en una entrevista con TN, y antes lo había hecho en una conferencia que pronunció en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Córdoba. En el reportaje que le dio al periodista Nelson Castro dijo que “el Gobierno recurre a prestamistas de última instancia”. En la Universidad de La Docta, expresó qué sensación le quedaba después de verlo a Macri: se lamentó porque el Gobierno “tiende a cerrarse; no quiere abrirse a discutir soluciones alternativas”.

Lousteau le sugirió al Presidente convocar a los principales actores de la economía y la política para consensuar un objetivo común. Y le planteó otras vías alternativas para bajar el déficit además de las de quitarle subsidios estatales a la energía trasladando esa carga a los usuarios de la luz, el agua y el gas.

Ya se dijo cómo uno de los mejores amigos del Presidente describe su método de toma de decisiones en momentos de crisis, y de serenidad, también: “No retrocede nunca, ni para contraatacar”.

Macri, sin embargo, desde que está al frente del Poder Ejecutivo Nacional nunca había sentido tanto como ahora el enfrentar problemas económicos severos.

Y, además, esto ocurre durante el año anterior al que buscará ser reelecto en su cargo.

Macri es Macri. Pero también, hace 1252 días, es Presidente de la República.

Nicolás Wiñazki

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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