Martes, 09 Octubre 2018 00:00

Recesión e impunidad: el espejo brasileño - Por Carlos Pagni

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Estamos todos mirando el jardín de al lado; mirando lo que pasa en Brasil con esta elección tan impactante, tan distinta, tan contraria con lo que es la historia de la política brasileña

 

A continuación, sus principales conceptos:

  • Tan importante para la Argentina, no solamente porque estamos condenados a estar íntimamente relacionados con Brasil, sino porque en este Brasil que se expresó el domingo en las urnas hay una cantidad de rasgos, de peculiaridades, de tendencias, que pueden funcionar como un espejo para el país
  • Se impuso, por mucho más de lo que preveían las encuestas, Jair Bolsonaro , un exmilitar de ultraderecha que obtuvo el 46% de los votos; en su contra, el candidato del Partido de los Trabajadores (PT), Fernando Haddad, el pupilo de Lula da Silva, quien condujo el proceso electoral desde la cárcel de Curitiba
  • Para un argentino como Federico Finchelstein, que es un historiador radicado en Nueva York, especialista en las raíces ideológicas del populismo latinoamericano, Boslonaro es alguien muy distinto a lo que conocemos porque no deforma el sistema, no distorsiona los rasgos principales de la democracia tal cual la conocemos, sino que, abiertamente, a diferencia de otros fenómenos, va a en contra de la democracia y es antisistema
  • ¿Cuál es el contexto en el que aparece y triunfa esta figura? En primer lugar, hay un estallido de corrupción en Brasil, y una percepción de la misma ligada a la desconfianza del gobierno que se ve ascender desde las manifestaciones
  • Aumenta la imagen de corrupción y aumenta la desconfianza en la política y, según una encuesta cualitativa que realizó Data Folha del último año, los más jóvenes de la sociedad son más autoritarios en su mentalidad que otras franjas etarias que se supone deberían serlo por tratarse de adulto adultos
  • Si se observa la elección, además de alguien tan pestilente en términos de valores democráticos como Bolsonaro, hay otros rasgos para mirar: se produjeron, en las elecciones parlamentarias, treinta derrotas de treinta personas ligadas de un modo a otro al Lava Jato
  • Buena parte de los brasileños fueron a buscar las listas de los legisladores y fueron a condenar a aquellos que creían estaban intentando una regresión hacia la impunidad en ese proceso, que es una de Revolución Francesa en cámara lenta
  • Y ese no es el único dato llamativo de la elección: Bolsonaro no es Bolsonaro y obtiene el éxito que obtiene solo por la corrupción. Hay un factor principal en Brasil, que es la inseguridad, y hay que mirar ese aspecto de la vida brasileña para entender esta regresión democrática
  • En este contexto se recortan algunas propuestas que hizo el ultraderechista durante su campaña: repartir fusiles en las zonas más peligrosas de San Pablo y Río de Janeiro; bajar la imputabilidad para condenar a los menores; algo que se llama en la jerga brasileña el salvoconducto, que es facilitarle a las fuerzas de seguridad muertes sin que haya proceso penal para aquel que liquidó a alguien que presuntamente era delincuente; y la liberación del control de todo tipo de armas
  • Esa es la estrategia que propone este candidato, que está rodeado de un grupo importante de militares en su entorno, y ese es otro dato muy curioso, que sobresale en la elección del domingo
  • Este Brasil que se ve hoy es muy distinto del tradicional, que es uno en el que pelearse queda mal, donde es más prestigioso el consenso que el conflicto. Brasil, que proviene de una tradición portuguesa en la que el héroe nacional es un poeta, no es un militar, no es un conquistador. La violencia no está consagrada como un valor en esta sociedad, pero ahora sí
  • Lo que vemos en la elección del domingo tiene un rasgo de familia con muchos otros procesos electorales y políticos que se han dado y se están dando en Occidente porque el vector que los conduce es el repudio al otro
  • Se trata de dos muchedumbres que usan un instrumento -Jair Bolsonaro en un caso, Fernando Haddad en el otro- para frenarse
  • Una democracia que se modela en el repudio, cuyo primer movimiento es evitar que alguien llegue, es una democracia que se vuelve muy primitiva porque el debate racional empieza a tener cada vez menos sofisticación
  • Cualquier parecido con la Argentina pasémoslo como una casualidad, pero: ¿no le habrá pasado esto Macri? Que una vez que cumplió con mandato que le habían dado, que era ganar a Cristina Kirchner, la agenda que él traía no había sido pactada por su propio electorado
  • ¿Cuál es el mandato que tiene un presidente del que se espera que derrote a otro una vez que lo derrotó? Es una pregunta central de todo proceso político y es algo que va a asomar ahora en Brasil
  • La característica central de lo que pasó ayer en Brasil es que se perdió el centro, una sociedad extremadamente polarizada
  • Pero esa no es la única característica de ese espejo que nos refleja a nosotros: aparece algo muy obvio: todo este proceso de la vida pública brasileña se da en dos coordenadas, recesión y corrupción. En la Argentina pasa lo mismo
  • La sociedad argentina está modelada hoy por la recesión y por la corrupción, que, en general asociamos con el gobierno anterior
  • En la elección brasileña hay un mensaje para el kirchnerismo: cuidado, la gente está buscando en las listas castigar al corrupto; otro para el PJ no kirchnerista: cuidado, en Brasil desapareció el centro, si es que ustedes intentan serlo; y otro para Mauricio Macri: corrupción más recesión es un cóctel bastante explosivo y degradante para la política
  • Quien se encargó de transmitir ese mensaje al Presidente fue su aliada en Cambiemos, Elisa Carrió. Si uno indaga en lo que tiene hoy en su cabeza, pareciera que lo que hay es preocupación de algo que preocupó al electorado brasileño, que haya una regresión en la lucha contra la corrupción, sobre todo en la causa de los cuadernos
  • Esto es importante porque en un contexto recesivo, Carrió es la dueña de Mauricio Macri, no solo la dueña conceptual y términos de imagen moral, es la dueña electoral porque si ella decidiera irse de Cambiemos, se llevaría un número de votos suficiente como para que la reelección del Presidente estuviera en peligro
  • Si la relación entre recesión e impunidad no se resuelve, si las advertencias de Carrió -que son de mucha gente, no solo de ella-, si el tema de la agenda institucional de la Argentina sigue siendo tan imperfecto, si el saneamiento institucional por el que se votó a Macri queda sólo en manos de las denuncias de Carrió, ¿la Argentina va hacia un Bolsonaro? ¿O Macri era Bolsonaro? ¿Cuántos Boslonaro vamos a consumir?
  • ¿Sirve Bolsonaro? ¿Sirve que haya un "salvador" de la patria que nos venga a ofrecernos un saneamiento y la rendención, o el problema de la corrupción y la impunidad es mucho más complejo y requiere de inteligencia, de voluntadad política y, sobre todo, de un esfuerzo colectivo?
  • Muchas veces tiene un efecto sedimentario que demanda años y años para curarnos de una enfermedad. En los 70' y '80 fue el autoritarismo, ahora la corrupción. Pareciera que la corrupción mal curada nos devuelve el autoritarismo

Carlos Pagni

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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