Lunes, 05 Noviembre 2018 00:00

Se hunden las expectativas económicas y crecen las dudas sobre el futuro electoral - Por Walter Brown

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La elevada inflación alimenta el desánimo social. Se agudiza el pesimismo y solo una de cada tres personas proyecta una mejor situación económica dentro de un año

 

La situación que atraviesa la economía logró unificar la visión de la sociedad respecto del delicado presente y muestra cada vez más signos de consonancia en torno a una proyección pesimista sobre el futuro. Hoy, de uno y otro lado de la grieta, prevalece una mirada negativa que encuentra razón de ser en los números rojo que entrega la actividad, pero también en las propias previsiones del Gobierno sobre 2019, que forman parte del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional y el proyecto de Presupuesto que se discute en el Senado.

Hay un escenario de estanflación marcado por una recesión que, según se prevé, contraerá el PBI tanto este año como el próximo; y una inflación que alcanzó un pico en los últimos dos meses. La política contractiva del Banco Central le puso un freno a la disparada del dólar, pero aún no tuvo efecto sobre los precios. Y esa realidad es la que refleja el malhumor social.

Así lo muestra la última entrega del Monitor del Humor Social que elabora D’Alessio/Berensztein en exclusiva para El Cronista. El sondeo, realizado en octubre pasado a 1531 adultos en todo el país, exhibe que persiste un balance altamente negativo en la percepción de los argentinos sobre la actualidad económica, a tal punto que el 92% de los consultados observa que la situación es peor a la de hace un año atrás.


Esa visión se traduce también en una calificación negativa de la gestión del Gobierno, que alcanza el último mes un máximo de 72%, treinta puntos más del piso que hace un año mostraba una serie iniciada en julio de 2016. Y por primera vez, esa nota no es mayoritaria solo entre quienes votaron en 2015 por el kirchnerismo. Hoy, uno de cada dos electores del presidente Mauricio Macri piensa lo mismo, contra un 46% que ve una buena gestión.

El dato es significativo, sobre todo si se tiene en cuenta que también cada vez es menor el optimismo sobre lo que vendrá. Apenas uno de cada tres entrevistados proyecta que dentro de doce meses, cuando se lleve a cabo el primer turno de las elecciones presidenciales, la economía estará mejor. El hecho, de por sí, supone una complicación para los planes reeleccionistas de Cambiemos, cuyas principales figuras sufren un deterioro de imagen. Sin embargo el impacto de la crisis arrastra también al resto de la clase política, lo que deja un escenario abierto para el camino a las urnas.

"En general, la imagen de los políticos sigue bajando. Las modificaciones económicas equilibraron el dólar peor aún no hacen mella en un cambio de expectativas. Más aún luego de que octubre arrojó casi un 6% de inflación. Todavía es una deuda pendiente y noviembre será fundamental para ver si logran cambiar la tendencia", señala el consultor Eduardo D’Alessio, quien al analizar las razones por las que los referentes del oficialismo mantienen los primeros lugares entre los funcionarios con mejor percepción social, advierte que "existe una barrera de contención débil. Están primeros por omisión y no por acción".


En ese escalafón, la dirigente opositora con mejor imagen sigue siendo la senadora Cristina Kirchner, aunque no logra crecer del 30% de respuestas positivas que mantiene desde hace 27 meses. "Sigue inamovible más allá de la crisis económica o los casos de corrupción. Su imagen no se mueve, lo que le complicará la posibilidad de cualquier tipo de alianza electoral", remarca D’Alessio.

Fuera del núcleo de políticos en funciones, que encabezan la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal, la diputada Elisa Carrió y el propio Presidente, se mantiene firme la figura del ex ministro de Economía, Roberto Lavagna, que conserva un 50% de imagen positiva aunque procura mostrarse ajeno a la posibilidad de sumarse a la competencia electoral del año próximo.

La mandataria bonaerense muestra por primera vez un balance neutro en su imagen, con las mismas respuestas positivas que negativas (48%), mientras que el resto de los funcionarios oficialistas y opositores tienen números rojos.

Pero más allá del impacto generalizado en los políticos, lo cierto es que atender las demandas sociales en materia económica será una tarea central para quienes tengan aspiraciones de atravesar con éxito las elecciones. Hoy conforman las principales preocupaciones de los argentinos, con un tema excluyente: la inflación. Un 92% de los encuestados lo pone al tope de esa lista, guarismo que se repite tanto entre quienes fueron votantes de Macri como quienes eligieron en el ballottage de 2015 a Daniel Scioli. Además, un 80% remarca la incertidumbre sobre la situación económica del país, un 74% apunta a la suba de las tarifas de servicios públicos, un 65% a la mayor presión impositiva y, mientras un 60% señala a la inseguridad, un 53% también enciende una luz de alerta por no ver propuestas realizables para lograr el crecimiento económico.

Quizá por ello las expectativas de consumo solo se exhiben moderadamente, en los votantes de Cambiemos y con ahorros propios o mediante uso de tarjetas. La cautela prima cuando no se vislumbra una mejora en el corto plazo.

Walter Brown

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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