Domingo, 31 Marzo 2019 00:00

El ataque de cautela que tuvo el juez Alejo Ramos Padilla en la sesión secreta - Por Nicolás Wiñazki

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Otra versión fue la que dio el magistrado en la reunión a puertas cerradas de la comisión bicameral de Inteligencia. Dijo no tener pruebas ni certezas. Su opinón sobre el fiscal Carlos Stornelli.

 

El titular del juzgado federal de primera instancia de Dolores, Alejo Ramos Padilla, pareció ser capaz de contradecir una ley de la vida que determina que un ser humano no puede ser otro al mismo tiempo. Durante la exposición que dio en el Congreso sobre el caso D’Alessio en la Comisión de Libertad de Expresión, frente a cámaras de televisión, fue muy elocuente respecto a la investigación judicial que instruye y que tiene al fiscal del caso “Cuadernos K”, Carlos Stornelli, como principal protagonista. Habló muy seguro y dio certezas sobre esa pesquisa a la que describió como “una red de espionaje político y judicial de magnitudes”.

Esa causa, como ya se conocía, se había iniciado con la denuncia de una posible extorsión que habría sufrido el empresario Pedro Etchebest, vehiculizada e instrumentada por el posible agente de Inteligencia de varias agencias internacionales, el hoy preso Marcelo D’Alessio, pero para beneficiar finalmente a Stornelli.

Ramos Padilla dijo haber descubierto que detrás de ese hecho se escondía un sistema tenebroso y mayúsculo que ponía en riesgo los derechos y garantías constitucionales de los argentinos. Dijo el magistrado en esa primera presentación en el Congreso: “Lo cierto es que el caso que puede involucrar a un fiscal (en referencia a Stornelli), no a uno solo, sino a varios, a un periodista, a un juez, es ínfimo…”. Y agregó: “Lo que estamos viendo puede perjudicar las relaciones con EE. UU., con Venezuela, con Israel y con la República del Uruguay, porque esta organización tuvo incidencia en distintos ámbitos de incumbencia de varios países”.

Ocho días después, el mismo juez se presentó de nuevo en el Congreso, pero para dar explicaciones frente a la Comisión Bicameral de los Organismos y Actividades de Inteligencia. Esa reunión tenía el carácter de “reservada”. No había televisión ni periodistas. Solo legisladores y sus asistentes. Allí Ramos Padilla dio la sensación de ser otro Ramos Padilla.

Clarín pudo reconstruir ese encuentro gracias a fuentes parlamentarias. El Ramos Padilla que habló sin medios fue mucho más cauto y menos elocuente que el Ramos Padilla que había expuesto antes. “La información que voy a dar no viene del Estado. Son conjeturas que nacen del expediente”, dijo al inicio, palabras más, palabras menos. Y ahondó aún más en la falta de sustento probatorio concreto sobre lo que antes había dado en llamar “una red de espionaje de magnitudes”. Explicó que de acuerdo a los datos que obtuvo de diversos entes estatales dedicados a la Inteligencia no podía asegurar que esté investigando realmente a “espías de los organismos de Inteligencia”, ni del ámbito “nacional” ni del “internacional”. Aunque aclaró que de acuerdo a la documentación de su expediente él podría llegar a otra conclusión.

Frente a una pregunta que le habría realizado el titular del bloque del PJ en el Senado, Miguel Ángel Pichetto, un interrogador de fuste, el juez, por ejemplo, habló en un tono hasta ahora desconocido sobre las pruebas con las que contaba respecto al fiscal Stornelli, a quien declaró en “rebeldía” por no presentarse a declarar en indagatoria en su juzgado: “Interpreto que Stornelli no está involucrado con un reclamo de dinero”, dijo tal como pudo reconstruir este diario cuando debió dar detalles sobre la posible extorsión que habría impulsado ese fiscal a través del singular D’Alessio.

El magistrado agregó que, más allá de esas dudas, él tenía la “presunción” de que Stornelli no le pidió plata al empresario Etchebest a través del abogado trucho D’Alessio. Es decir, y así se lo habría preguntado Pichetto, dijo no tener ninguna “certeza” sobre ese punto.

Lo mismo habría dicho Ramos Padilla en lo referido a quién es realmente D’Alessio. ¿Se trata de un agente de la DEA, la CIA, la NSA, o incluso de la AFI de la Argentina? Respondió que solo podía hacer “inferencias”, y que no podía comprobar nada rotundo sobre el falso abogado.

Frente a diversas preguntas de legisladores del oficialismo, del PJ y de los ultra K, Ramos Padilla no pudo sostener la hipótesis tan impactante que había dado a entender -con retórica que dio la sensación de firmeza- sobre esos roles cruciales para su causa, en la etapa primaria de instrucción. Eso, sin contar las recusaciones y polémicas sobre si realmente es él quién debería investigar el caso debido a cuestiones jurisdiccionales, entre otros cuestionamientos.

Por ejemplo, el magistrado admitió ante la comisión bicameral de inteligencia que se sintió “desbordado” cuando realizó el allanamiento en la casa de D’Alessio, el lugar donde insistió que había encontrado material, tanto documental como tecnológico, que lo convencieron de que se había abierto un camino inédito que podía servir de bitácora hacia el submundo del espionaje ilegal.

En la Comisión de Libertad de Expresión, frente a los medios, había involucrado sin fisuras dentro de esa estructura tanto a Stornelli como a las diputadas de la Coalición Cívica como Elisa Carrió y Paula Olivetto.

La Comisión Bicameral Permanente de Fiscalización de los Organismos y Actividades de Inteligencia es presidida por el senador radical Juan Carlos Marino. De ella también son integrantes Pichetto; José Cano; y ultra K como los diputados Leopoldo Moreau y el ex subdirector de Contrainteligencia de la ex SIDE, Rodolfo Tailhade.

Como se dijo, ese ámbito legislativo está regido bajo la confidencialidad y la reserva absoluta, las mismas cualidades que deben tener los verdaderos agentes del espionaje. Aun así, Clarín pudo reconstruir parte de los dichos de Padilla y las preguntas que se le hicieron. Ese dique de contención se rompió.

Es una situación que explicó el director del portal de noticias on line llamado elcohetealaluna.com, el periodista Horacio Verbitsky. En uno de sus últimos artículos sobre esta trama, se puede leer que “la ley dice que las sesiones de la comisión bicameral de fiscalización de los organismos de inteligencia son secretas. Al enviar la documentación sobre la causa, el juez federal de Dolores, Alejo Ramos Padilla, extendió esa obligación de reserva a los legisladores. Pero entre diputados, senadores, asesores y personal de servicio del Congreso asistieron a la sesión medio centenar de personas. En esas condiciones, los trascendidos son inevitables”.

Según pudo saber Clarín de acuerdo a esos mismos trascendidos, uno de los diputados más punzantes fue el radical José Cano. Le preguntó a Ramos Padilla, por ejemplo, si no le parecía extraño que D’Alessio, un supuesto espía nacional e internacional, tuviera ya antecedentes de extorsión, como métodos similares a los denunciados por Etchebest, pero en una causa por el contrabando de la aduana, en la que denunciado por extorsionador por Gabriel Traficante. Ese caso, habría dicho Cano, empezó en el 2016.

Cano también señaló que, si D’Alessio fuese tan poderoso, “operando con Irán”, después terminó siendo el protagonista de un caso de enredos que se hizo público.

Ramos Padilla habría respondido así: “Él decía que era de la DEA. ¿Entonces por qué no lo agarraron de la oreja?”. Y siguió, admitiendo que no tenía información oficial de ningún tipo: “Ahí está el punto. Yo les traslado a ustedes eso”.

Nicolás Wiñazki

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