Sábado, 18 Mayo 2019 00:00

Por qué Cristina va de vice: la bendición a Alberto F, el caso Lula y la teoría del clamor - Por Pablo Ibáñez

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Cómo pega la decisión de la ex presidente en la unidad peronista.

 

Fernández-Fernández, Alberto-Cristina, esa es la impensada fórmula que se instaló como novedad en la marquesina electoral y -con la bajada a la vicepresidencia de la ex presidente- convulsionó la galaxia política.

Le precedió, el jueves, una ola de rumores sobre el "renunciamiento" de la ex presidente que sus operadores negaron con énfasis.

- ¿Tanto miedo le tienen que dicen que se baja? -respondió, esa tarde, un dirigente K a Clarín.

Una figura del PJ contó que Cristina maduraba la idea hace dos semanas y terminó de tomarla en las últimas horas. El viernes a la tarde, Alberto F almorzó con una docena de intendentes y no dijo nada.

Este sábado ocurrió: amaneció, video mediante, el anuncio en palabras de Cristina. Existieron, antes, climas sobre el factor familiar, la lectura de un escenario político de fractura y el condicionante del juicio que comienza el próximo martes.

A la conmoción, que sacudió a gobernadores, figuras ultra K, intendentes y dirigentes de La Cámpora, siguió una ola de rebotes y traducciones: Agustín Rossi y Felipe Solá bajaron sus postulaciones, Daniel Scioli confirmó que sigue en carrera.

Cristina se bajó de la candidatura, pero quedó como vice, bendijo a un sucesor y puso sobre la mesa algunas cartas que disparan lecturas y especulaciones.

Veamos:

  • ¿Por qué vice?

Cristina no se bajó, descendió un escalón, se queda en la fórmula, pone al candidato uno y se instala ella en el sidecar de un eventual tercer gobierno K. Será, en caso de que gane, la sucesora directa, presidirá el Senado y reeditará, a simple vista, aquella figura del "doble comando" que compartió con su marido hasta la muerte del patagónico. Parece flotar cierta nostalgia nestorista: el mejor kirchnerismo, suelen decir los kirchneristas, fue el primero, la etapa previa a la 125, la de más apertura y expansión. Con Alberto, con quien recuperó un nivel de confianza similar al de aquellos tiempos, Cristina parece querer volver a aquello. Para ella, Alberto es uno de los dirigentes con más apertura y relaciones fuera del armado K, dialoga con gobernadores de todos los espacios y puede ampliar, en teoría, ese universo. Remite, también, al 2015 con su Scioli-Zannini, el vice que oficia como "comisario" y figura condicionante.

La presencia de Cristina e la fórmula aparece, a simple vista, como la única garantía para hacer competitivo a quien fue su jefe de Gabinete.

  • Bendición

La decisión de quedarse en el binomio se interpretó de varias maneras. Hay una lectura electoral: de los múltiples candidatos que había en el menú del peronismo K, de Rossi a Scioli, pasando por Felipe Solá y gobernadores con aspiraciones como Sergio Uñac, Alberto Fernández no solo no era postulante, sino que es, de todos, el que tiene menos conocimiento y el que -entre otras razones, por eso- menos mide. Otra cosa: hábil operador todo terreno, Fernández no tiene estructura propia, ni territorio ni, hasta hoy, proyección electoral nacional. Su presencia es la fórmula es la manera de garantizar que, ante la diversidad y una PASO, el votante K sepa donde jugar: la doble Fernández, Alberto-Cristina. Su presencia es, a simple vista, como la única garantía para hacer competitivo a quien fue su jefe de Gabinete. Aparece el factor Lula Da Silva: Cristina ha mencionado en varias charlas el caso de Fernando Haddad, el candidato muleto de Lula que no alcanzó a juntar los votos de Lula. De todo se aprende: la transferencia verbal no es lo mismo que la transferencia física, con ella en la tira.

  • Clamor

El otro factor, en el juego de especulación, es que estar en la vice es una bajada a medias, sigue en la fórmula, sigue en la carrera y si hubiese un clamor, una especie de "17 de octubre" para Cristina, Alberto Fernández no dudaría en dar el paso al costado para dejar que la que quede en el dibujo político final sea la ex presidente. En el mundo K dudan de esa jugada, pero admiten, como siempre, que con Cristina hay un margen de error. Juega, también, el factor competitivo: ¿y si, por el motivo que sea, Alberto F no logra garantizar el voto propio y se desinfla el espacio? ¿No podrá, Cristina, revisar su anuncio y volver a ser candidata?

  • Unidad

Cuando Cristina estuvo el martes en el PJ pareció dar una señal de apertura a todos los espacios y volvió a activar el gen de la unidad peronista que, sin embargo, no alcanzó: aun desdibujada, Alternativa Federal sigue en camino y arma su juntada para la semana que viene. Se abre un interrogante que cruza al peronismo y es el siguiente: sin Cristina como presidencial, ¿la unidad se acerca o se aleja? La duda se sostiene en que Alberto, a diferencia de Cristina, es un rival al que otros dirigentes -Massa o quien sea- se animan a enfrentar. Es decir: Cristina, la figura más competitiva del escenario político, puede debilitar su propio espacio electoral.

"Yo la conozco bien, no va a ser candidata", cuentan cerca de Massa que sostiene, hace tiempo, Antoni Gutiérrez Rubí, el consultor catalán que trabajó en 2017 con Cristina.

  • El otro peronismo

En el planeta Massa se instaló la frase: "te lo dije, te lo dije". Sergio Massa lo repite hace tiempo y justificaba en eso su determinación de seguir en carrera aunque los números no le daban del todo bien. Solía citar a Antoní Gutiérrez Rubí, el consultor catalán que lo asesora: "Yo la conozco bien, no va a ser candidata", dicen cerca del tigrense que decía Rubí.

Pablo Ibáñez

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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