Miércoles, 19 Junio 2019 00:00

Cuadernos de las coimas: la elevación a juicio derriba la defensa K por las “fotocopias” - Por Nicolás Wiñazki

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El dictamen se basa en pruebas que exceden el testimonio del chofer Centeno: 678 páginas con una descripción minuciosa.

 

El caso de las “fotocopias”, en rigor una sola parte de ese expediente que se transformó en varios “conexos”, y que develó una trama de corrupción K monumental en cuanto a volumen de dinero de coimas cobrado por confesos ex funcionarios, y pagado por confesos empresarios, inició este martes un nuevo camino jurídico. El fiscal Carlos Stornelli firmó el llamado en la jerga tribunalicia “requerimiento de elevación a juicio parcial”. Basta con leer las 678 páginas del escrito del Ministerio Público para comprender la defensa casi infantil que encontraron los procesados para nombrar a esta investigación, como en forma despectiva, como nacida de “fotocopias” de anotaciones en cuadernos que hizo, paciente y detallista, durante años, el chofer Oscar Centeno, que trasladó como un delivery del submundo del poder político y empresarial al subsecretario de Coordinación del Ministerio de Planificación Federal, Roberto Baratta, en sus caminos alocados de recaudación de coimas que se entregaban después en domicilios pertenecientes o en el que vivían los Kirchner. Uno de esos inmuebles es propiedad del Estado. La Quinta Presidencial de Olivos. El otro es propiedad de la familia que manejó el Poder Ejecutivo durante 12 años. Juncal 1601. Piso quinto. Ahí vive la senadora y precandidata a vicepresidenta Cristina Fernández. El vestidor de ese piso de La Recoleta tiene una puerta blindada. Cuando se lo allanó, ese acceso se cerró por error. La Policía debió pedirle a un secretario de la doctora Fernández que lo abra con una llave poderosa. La ropa que usaba o usa la ex Presidenta se resguardaba como si el placard gigante pudiera ser blanco de algún ladrón capaz de voltear una puerta de seguridad.

Uno de los arrepentidos de la causa, el ex secretario de Obras Públicas José López, reveló que en uno de los días en los que llevaba la recaudación ilegal del Estado K a ese hogar familiar de gente poderosa, el fallecido secretario privado de los Kirchner le mostró una pila de valijas tan numerosas que hizo una chiste respecto a un negocio que podía montar gracias a esa marroquinería usada, siempre según los arrepentidos del caso “fotocopias”, para trasladar millones de dólares o euros a Santa Cruz: “Mirá Centeno, no solo anotó el recorrido del cobro de sobornos en sus cuadernos fotocopiados, también registró de modo multimedia sus recorridos", llamados por Bonadio como "bitácoras de la corrupción”. Filmó con sus celulares smart. Sacó fotos. Grabó audios. Sus aventuras junto a los hombres con bolsos, que trasladaba a bordo de su fiel Toyota Corolla, conformaron para la Justicia una asociación ilícita que usó medios e influencia del Estado para enriquecerse de modo ilegal. Los montos que pagaron empresarios confesos, que declararon como arrepentidos, y que cobraron ex funcionarios, muchos de ellos también confesos de haber sido protagonistas de esas acciones delictuales, abruman por las cifras. Son multimillonarios. En dólares.

A partir de ahora, habrá quiénes se podrán seguir preguntando si el caso Cuadernos se puede minimizar como la causa de las “fotocopias”.

Quien quiera leer el dictamen del fiscal Stornelli puede hacerlo. Encontrará párrafos en los que se cuenta que la investigación liderada por Bonadio excedió a las copias de los originales de Centeno, como ya se ha dicho, pero ahora se puede comprobar de acuerdo a pruebas que consisten en escuchas telefónicas, cruces de llamados que corroboraron las anotaciones fotocopiadas del arrepentido chofer, mensajes de celular en los que los acusados coordinaban cómo pagar las coimas y cómo cobrarlas.

Escribió Stornelli: “El aporte de los imputados colaboradores más la frondosa prueba producida en la instrucción -tareas de inteligencia, cruces históricos de comunicaciones, entre otros- permitió enlazar los itinerarios relatados en los cuadernos, y otorgarles a sus anotaciones real significación”.

Y sigue: “Estos sucesos permitieron comprender que las circunstancias de tiempo, lugar y modo, la precisión de sus actores, tanto de quienes recibían como de aquellos que otorgaban cada una de las entregas de dinero, no eran fortuitas ni desconectadas, sino que formaban parte de una misma empresa delictiva montada desde la cúspide del Poder Ejecutivo Nacional para enriquecerse ilegalmente y utilizar parte de esos fondos en la comisión de otros delitos, y que cada uno de esos pagos se vinculaban con beneficios derivados del otorgamiento o la ejecución de contratos públicos…”.

El 2 de agosto del año pasado, Stornelli y Bonadio determinaron que los trabajos confidenciales que habían empezado para determinar si lo escrito por Centeno era cierto pasaban a otra etapa. La opinión pública conoció entonces una investigación que se logró mantener sin filtraciones. El secreto del éxito, dice un viejo dicho de los tribunales, es “el secreto”.

En la madrugada de ese 2 de agosto se realizaron 36 allanamientos a algunos de los principales empresarios de la Argentina y ex funcionarios de la gestión Kirchner.

No sólo hubo detenidos que ya estaban bajo pesquisa policial y judicial sin que lo supieran. También se secuestró en los domicilios de algunos de ellos documentación crucial para la causa. Teléfonos que abrieron un mundo de pruebas escritas entre los coimeados y coimeadores. Bienes por millones de dólares de empresarios y ex funcionarios que consiguieron acceder a un patrimonio increíble gracias a los contratos contaminados de una gestión que basaba su relato ante la sociedad elogiando las cualidades de la obra pública que se levantaba en un país pujante.

El caso “fotocopias” tiene ahora una elevación a juicio parcial, porque faltan muchos más procesados en expedientes paralelos donde los coimeados son casi los mismos, pero cambian los coimeadores y el destino de parte de esas millonadas de dinero de los contribuyentes.

Las pruebas que no salieron de las “fotocopias” de las anotaciones de Centeno se pueden leer ahora en el dictamen de Stornelli: “Como ejemplo de ello, repárese en las llamadas de Jorge Neira (arrepentido, ex directivo de la empresa Electroingeniería), quien el 22 de octubre de 2008 se comunicó con Roberto Baratta a las 19:08:48, 20:01:15 y 20:06:53, y ese mismo día Baratta hizo lo propio con Muñoz a las 20:07:30 y 20:46:28. Es decir que pocos minutos después de que recolectó el dinero se comunicó con Muñoz para acordar los términos y el horario para entregarle el producto”.

Sigue el fiscal: “Esta acción incluso se repitió el 15 de diciembre de 2008 (en cuanto a Neira) y el 29 de abril de 2009 (respecto de DE Goycoechea)”.

Stornelli remarca que “se pone énfasis en estos acontecimientos en particular porque esos registros se condicen con las anotaciones de Oscar Centeno, quien asentó que en esas fechas, y al finalizar el día, se dirigió junto a Roberto Baratta al departamento ubicado en la intersección de las calles Uruguay y Juncal a los efectos de entregar lo recaudado”.

Los procesados, en este dictamen de elevación a juicio de un caso, parcial aun, son cuarenta y siete.

Como había determinado Bonadio, para Stornelli la ex presidenta Cristina Fernández fue la jefa de la asociación ilícita que usó esta sistema de recaudación ilegal, narrado por Centeno y sus fotocopias… pero corroborado después por una infinidad apabullante de pruebas y testimonios de arrepentidos, entre otras revelaciones que complejizan la situación judicial no solo de ella, sino también de empresarios como Aldo Roggio, Ángelo Calcaterra (primo hermano del presidente de la República Mauricio Macri), el ex presidente de la Cámara Argentina de la Construcción, Enrique Wagner, y ex funcionarios hoy presos, como el ex ministro de Planificación Federal, Julio De Vido.

¿Era para Cristina el dinero que Baratta y otros subalternos de este último ex ministro recaudaban por las calles de Buenos Aires? Para Stornelli está probado, con la certeza que debe alcanzar una investigación judicial en esta etapa, que sí.

Éste es parte del relato del arrepentido José López, ex secretario de Obras Públicas, también detenido por este caso y otros, como el de enriquecimiento ilícito por el que acaba de ser condenado ya por un tribunal oral: “Mi relación con Cristina era buena entre 2008/2010. La gestión de gobierno en lo referente a las obras públicas en los años 2008/2010 lo manejaba Néstor, aunque ya no era presidente de la Nación, y hacíamos un doble reporte a Néstor y a Cristina. Sobre la recaudación con Néstor yo no hablaba, hablaba con el Arq. DE VIDO. Cuando me pide que le cuente, le relate cómo era el mecanismo de recaudación, le hablo de Wagner, de las empresas, de Muñoz (por Daniel, ex secretario privado de la familia Kirchner) y de todo lo que tenía registrado. Clarens era un cambista que las empresas buscaban para cambiar de pesos a euros y/o dólares. Los envíos de dinero de los empresarios, entre 2004 y 2010 la mayoría eran en dólares o euros, rara vez en pesos”.

Y siguió López declarando: “De esa reunión con Cristina recuerdo que me mostró el cuaderno donde su marido anotaba todo. Él tenía anotaciones de obras, inauguraciones, visitas, etc. Supongo que también anotaba montos, pero no lo vi. Ella me muestra el cuaderno y le cuento el sistema en el que yo participaba y le dije que las otras áreas no las conocía yo, sino De Vido y el Occovi, que, si bien dependía funcionalmente de mí, no recaudaba después de la ida de Uberti. Después de Uberti los corredores viales tuvieron una nueva licitación y se cambió el sistema. Dónde. El peaje iba a un fondo común que se llamaba RAE (recursos de asignación específica) y de ahí se pagaban lo que le correspondía al concesionario y quedaba el fondo remanente para hacer obras. Así se amplió la General Paz".

Es asombroso lo que afirma el ex secretario de Obras Públicas respecto a cómo reaccionó la ex presidenta cuándo él le aseguró que en el organismo de Claudio Uberti, otro arrepentido más del caso, se había dejado de recolectar dinero de modo ilegal.

Ella pidió, según López, que se audite el ente OCCOVI, antes manejado por Uberti. Pero no para conocer y denunciar los desmanejos de corrupción. Lo mejor es leer los dichos de López: “Cristina no me creyó…”, dijo. Y agregó: “Me mando una auditoría…”.

La palabra “Fotocopias”, según el diccionario, define a “la reproducción fotográfica de imágenes directamente sobre papel u otro material”.

Es decir, se fotocopia algo que existe.

Una de las cinco definiciones de la palabra “corrupción” que da la misma Real Academia Española es ésta: “En las organizaciones, especialmente en las públicas, práctica consistente en la utilización de las funciones y medios de aquellas en provecho, económico o de otra índole, de sus gestores”.

  • La primera definición sobre la acción de “corromper” es la siguiente: “Alterar y trastrocar la forma de algo”.
  • La segunda: “Echar a perder, depravar, dañar o pudrir algo”.
  • La tercera: “Sobornar a alguien con dádivas o de otra manera”.
  • La cuarta: “Pervertir a alguien”.

El “Caso Cuadernos” empieza a elevarse a juicio oral.

Si nada frena su llegada a instancia, será un proceso en el que se podrá ver y escuchar a los protagonistas de esta trama, a los procesados y arrepentidos, hablar ante jueces, defensores, abogados de querellas, un fiscal, y todo en vivo y en directo.

Por ahora resulta imposible fotocopiar esas vivencias.

La realidad, mientras ocurre.


Nicolás Wiñazki

Visto 248 veces Modificado por última vez en Miércoles, 19 Junio 2019 17:32

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