Domingo, 28 Julio 2019 00:00

Ricardo López Murphy: "Si logramos bajar costos vamos a una autopista de crecimiento"

Escrito por  Sebastián Muzi
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Ricardo López Murphy aplaudió el reciente acuerdo firmado con la UE, que será beneficioso si la Argentina cumple con la disciplina fiscal, reduce impuestos y aumenta las exportaciones. Dijo además que rechazar el ALCA fue un error y que apuesta por la moneda única en el Mercosur. Recordó a De la Rúa.

 

El acuerdo con la Unión Europea, la moneda única, la polarización electoral, De la Rúa, Trump. Ricardo López Murphy no rehuyó tema alguno. Y asegura que se viene una etapa de recuperación en la Argentina, pero sólo si se reducen los impuestos y hay disciplina fiscal.

El ex ministro de Economía y Defensa de la Alianza está alejado de los cargos políticos, aunque intentó formar un frente junto a Darío Lopérfido, quien desistió finalmente de la carrera por la Jefatura de Gobierno de la Ciudad.

Mientras tanto, mantiene su trabajo en el Consejo Académico de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), donde recibió a La Prensa para un cordial diálogo sobre la coyuntura económica y política del país y el mundo.

"Uno tiende a pensar que lo peor de la crisis fue entre el último trimestre del 2018 y el primero del 2019, y a partir de allí la economía se acomodó a dos cosas: los recursos externos y la liquidación del ciclo inventario. Eso debería dar lugar -en conjunto con la inmensa cosecha que hemos tenido este año- a una recuperación en el agro, la energía, la construcción y en todas las actividades que tuvieron una caída drástica", señala el ex funcionario.

- En resumen, el Gobierno no tendría que tener argumentos para volver a ajustar...

- En el sentido de que las condiciones externas lo obliguen a un eventual cambio de rumbo, no. Sí en términos del desequilibrio fiscal, que continúa siendo significativo. Todavía tiene que regular las cuentas de los intereses, que son del orden del 3% del PBI. Hay que persistir en la disciplina fiscal y con un modelo orientado a las exportaciones, que hace 15 años que no crecen. Tenemos que crecer hacia afuera y crear mucho empleo privado que pague impuestos. Los precios no los controlamos nosotros, si lo hiciéramos sería otra historia.

- Además, nunca funcionaron los controles de precios...

- Porque los precios internacionales son ajenos. Nosotros ajustamos cantidades, los precios nos vienen dados. Cuando uno recibe precios que son el doble o el triple de los actuales, el nivel de vida pega un salto espectacular. Todo lo que viene encima es ganancia. En cambio, la caída de los precios produjo desde 2014 una gran contracción en los países de Latinoamérica. Por eso ahora el futuro lo avizoro de recuperación para el sector privado.

MUY IMPORTANTE

- ¿Qué le pareció el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea?

- Fue muy importante porque uno de los obstáculos que ha tenido la Argentina fue que su mercado externo no tenía ingresos, o sea pagaba aranceles mientras sus competidores no pagaban. Eso introducía una dificultad muy grande.

- ¿Se refiere a Chile?

- A Chile, a Perú, los países que tienen acuerdos de libre comercio. Nosotros, por errores, no los hemos tenido y por eso se nos cerraron los mercados. Entre 2003 y 2015 se cerraron 5.000 de las 15.000 empresas que exportan. Castigamos al sector externo, y eso limita el crecimiento. El acuerdo abre mercados y si lo sabemos utilizar tendremos beneficios, porque por ejemplo durante más de 10 años no pudimos cumplir con la cuota Hilton.

- ¿Cómo podemos competir en el acuerdo con la UE si la presión impositiva es tan alta?

- Es un muy buen punto y buena pregunta. En general las empresas argentinas tranqueras adentro son muy competitivas, son eficientes, han incorporado tecnología, el problema es tranqueras afuera: infraestructura, exceso de impuestos y los costos logísticos las hacen disfuncionales. La gran tarea es crear la flexibilidad y lo van a tener que hacer. Yo no sé cómo no se dan cuenta. Los salarios de Europa son mucho más altos que los nuestros, y es muy fácil competir con quienes tienen costos del doble que usted. Me da la sensación de que hay una gran oportunidad si actuamos sobre los impuestos y los excesos de gastos. El acuerdo es en sí 45 veces el mercado argentino.

- En cierto momento algunos sectores protestaron porque decían que este tratado iba a afectar la industria nacional, y lo mismo están diciendo los agricultores de Irlanda y Francia...

-Yo estaría más preocupado en el caso de los agricultores franceses. He estado recorriendo la campiña francesa y ellos producen en base a riego, y nosotros en base a lluvia. ¿Usted sabe lo que es eso? Ellos gastan por el agua y nosotros la recibimos del cielo. Es una ventaja extraordinaria. Mi sensación es que la industria argentina teme que no pueda tener los convenios laborales flexibles, que no disponga de sus recursos por los impuestos, que se va a destruir la producción local... pero eso no es un problema del acuerdo, el problema es controlar los gastos y que los impuestos no destruyan la producción. Pese a ello, si tiene un Estado grande, son las familias las que pagan más impuestos, no las empresas. Hay que subir la calidad del gasto y bajar los impuestos.

- Cuando vino George Bush a Mar del Plata y se discutió el ALCA, muchos festejaron haber rechazado el tratado de libre comercio con Estados Unidos...

- Eso fue un error extraordinario que le costó caro a la Argentina. Si hubiésemos hecho ese tratado nos hubiera permitido tener una enorme competitividad y creación de empleo. ¿Sabe el miedo que le tiene Trump a la industria mexicana? México con el Nafta se volvió un país hipercompetitivo, ¡y eso que se le agotó el petróleo! Era un país muy petrolero, con casi el 90% de sus exportaciones y hoy son menos del 10%, pero sostiene a su población con otra matriz y otro nivel de vida. Es como si nosotros nos quedáramos sin soja y pudiéramos vivir competitivamente. El haber acabado su principal recurso, es un milagro que siga viviendo. Por eso conviene tener valor agregado in situ que exportar materia prima porque es más costoso.

-El tratado es esencialmente una reducción de aranceles, pero tiene su trasfondo político. ¿Piensa que con los gobiernos socialistas que gobernaron en la región se podría haber firmado igual?

- Todos intentaron llegar a un acuerdo. Hace 25 años que se viene negociando el tema del Mercosur. Uruguay sigue siendo socialista. Lo que yo creo que facilitó la cosa es que Trump ha estado luchando contra las reglas y la UE ha dado una señal muy vigorosa de que se quiere someter a reglas. Un tratado es crear una institucionalidad, una inclusión para el comercio. La Argentina aprovechó bien su oportunidad. El otro tema que hay ahí es si vamos a tener un tipo de cambio competitivo. Si le dijera a la industria: "No vamos a jorobar con el tipo de cambio, no lo vamos a atrasar, no vamos a endeudar el país para bajar el tipo de cambio, vamos a hacer que surja genuinamente", ningún industrial protestaría. Lo que ellos temen es que el Gobierno firme este acuerdo y al mismo tiempo se haga una política macroeconómica de atraso del tipo de cambio mediante el endeudamiento externo para cubrir los déficits fiscales.

-En 1997 usted manifestó junto a Pedro Pou que para que el Mercosur sea competitivo había que unificar la moneda para todo el bloque, algo que coincide con lo que dijo recientemente el ministro de Economía.

- O por lo menos, que haya una macroeconomía coordinada. En ese sentido sería buenísimo que la Argentina no atrase el tipo de cambio, y la forma es no endeudarse. De esa manera, su fisco entra en superávit, algo que le va a convenir porque van a bajar los costos de los intereses de deuda. Por consiguiente, baja drásticamente el riesgo país. No hay nada que podamos hacer que sea equivalente a eso. Y si le ampliamos el mercado 45 veces con un acuerdo internacional, tenemos una autopista de crecimiento.

- ¿Ve factible un peso en bloque como es el euro en Europa?

- No sé si los brasileños, uruguayos y paraguayos van a estar de acuerdo con asociarse así con la Argentina. A nosotros nos convendría adoptar cualquiera de las tres monedas, pero ninguno de ellos usaría la nuestra. ¿Por qué se asociaría con un país como el nuestro que ha sido tan indisciplinado? Yo estaría chocho si el Banco Central estuviera en Montevideo. Y que los políticos argentinos no pudieran nunca más manejar la moneda. Si lográramos una supranacionalidad que nos impusiera una disciplina fiscal sana, nosotros ganaríamos enormemente como ganó Portugal, Irlanda o España con la Unión Europea. Lo que no estoy seguro es cuánto se beneficiaron los alemanes o los holandeses.

- Alemania sigue siendo una potencia económica...

- Es verdad, pero no necesitaba las reglas de Bruselas para tener baja inflación, control fiscal o buena moneda.

- Bolsonaro había dicho antes de asumir que no le interesaba tanto el Mercosur. No obstante, con este acuerdo parecería que el presidente Macri logró convencerlo.

- No sólo en nuestro país a veces se opina sin mirar el desarrollo de las políticas que tenemos que llevar adelante. Creo que tuvo prejuicios.

EL ERROR MAS GRANDE

- Hace poco falleció Fernando de la Rúa, y hubo voces que manifestaban que el error más grande que cometió fue no haberlo sostenido a usted como ministro de Economía. ¿Cómo recuerda su paso por la Alianza?

- Fue un dirigente muy preparado, un senador sobresaliente, un gran jefe de gobierno, obtuvo medallas de oro en la universidad y en el Liceo, o sea fue una persona que a lo largo de su vida tuvo un desempeño excepcional. Lamentablemente durante su presidencia le tocó enfrentar situaciones muy adversas. Probablemente las opciones que él tomó no son las que yo hubiese deseado. Luego de la presidencia aguantó a pie firme todos los juicios, y no sólo los ganó, sino que los jueces ordenaron juzgar a los que lo habían acusado. Yo tengo el recuerdo de un ser honorable más allá de esa diferencia que tuvimos. El país no ha registrado eso, no lo ha reconocido, porque buscó todo el tiempo la concordia, la convivencia, la tolerancia en vez del odio. Yo recuerdo mucho cómo iluminaba los debates en las cámaras de Diputados o Senadores.

- Hace unas semanas, Juan Pablo Baylac señaló a La Prensa que el peronismo le había hecho un golpe de Estado...

- Hubo un intenso propósito de desestabilizar el gobierno institucional, y fue muy negativo para el destino de nuestro país. Algunos de ellos, como Duhalde, lo han reconocido.

"La polarización desluce las otras candidaturas"

-Cuando ve el escenario actual de polarización electoral, ¿no le dan ganas de postularse de nuevo teniendo en cuenta su prestigio intacto que en 2003 salió tercero frente a Kirchner y Menem con el 18%?

-Han pasado muchos años, y ahora hay un reemplazo generacional. Las personas mayores como yo, sólo se justifica que compitan cuando tienen un respaldo abrumador.

-Bueno, la oposición dice que Lavagna es una persona mayor...

-(Risas) El cree que tiene un respaldo, pero valoro que tenga esa energía. Si yo percibiera que la opinión pública tiene un respaldo consistente hacia mi persona, usted me vería en la lucha electoral.

EL ERROR DE ESPERT

-Pero quedó un lugar vacío que ocupó Espert, que es justamente el del votante liberal que tenía quién lo representara.

-Si tuviera la masa de votos que incidiera en la composición de nuestro Congreso, de las Legislaturas provinciales, de nuestros Concejos Deliberantes, si algo teníamos pendiente era conseguir muchos concejales, muchos legisladores. Esa era la tarea central, y no veo que en las actuales listas hayan elegido eso. Ha habido un gran énfasis en las candidaturas presidenciales pero no así en las locales. Yo no logré persuadir a la gente que era afín a nosotros de que ese era el eje para el cual teníamos que trabajar.

- ¿Y con Lopérfido?

-Yo lo ayudé a hacer su presentación de ideas en la Ciudad de Buenos Aires y él consideró que no se daban las condiciones para poder competir. No he tenido ninguna resistencia a cooperar con quien sea, pero no me dio la sensación de que estábamos para romper la polarización.

-Entonces, ¿cómo ve ese escenario?

-La presencia de la ex presidenta en las listas, nos guste o no, genera una gran polarización. Eso desluce las alternativas, porque al polarizarse la elección los matices se pierden. Cuando ya no sea candidata, estas características van a reducirse. Si tuviera una derrota electoral ya sería la cuarta, no va a resistir una cuarta derrota consecutiva y se acaba el ciclo.

- ¿Y no la veía muerta políticamente a Cristina cuando perdió con Macri la elección presidencial?

-No, creía que ella iba a insistir en su proyecto. Hoy la veo con energía, y no es fácil que una persona con pasiones tan profundas como ella ceda en su propósito.

Sebastián Muzi

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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