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Jueves, 01 Agosto 2019 00:00

En las PASO se juega el futuro económico de la Argentina - Por Domingo Cavallo

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La mayoría de los analistas políticos, sobre todo los que prefieren que gane Macri, sostienen que en las PASO se juega, en primer lugar, el futuro del sistema republicano en la Argentina. Yo sostengo que se juega primero el futuro económico y, como consecuencia del efecto que el resultado de las PASO tenga sobre la coyuntura económica, estará o no, en juego, el futuro institucional.

 

(Sobre este tema escribí un informe completo al que pueden acceder haciendo click aquí. A continuación, reproduzco el resumen)

Durante julio la economía evolucionó conforme lo habíamos previsto en mi post del 1 de julio. La inflación mensual se ubicó alrededor del 2%, los indicadores de actividad confirmaron que la recesión parece haber tocado fondo y el comercio exterior sigue sin demostrar vigor exportador sostenible en el tiempo.

Este clima económico aumenta las chances de que el Presidente Macri resulte reelecto y pueda gobernar durante los próximos cuatro años. Pero las encuestas no son concluyentes y recién después de las PASO se podrá predecir, con menor margen de error, el posible resultado final.

Si de la interpretación del resultado de las PASO aumenta la probabilidad de un triunfo de la fórmula Mauricio Macri-Miguel Ángel Pichetto, es probable que la inflación se mantenga en el entorno del 2% mensual y la lenta reactivación de la economía continúe, con el precio del Dólar moviéndose desde 45 a 50 pesos en lo que resta del año.

Si Macri triunfa, se abren para 2020 posibilidades de crecimiento con continuidad del proceso de desinflación. Pero si no se introducen cambios significativos en el régimen monetario y no se pone mucho empeño en eliminar el sesgo anti exportador de la economía, no puede esperarse un crecimiento superior al 1% y una inflación por debajo del 25% anual. En este caso, será muy difícil que el gobierno logre apoyo popular y político para las complejas reformas previsional y laboral que el FMI considera imprescindibles para mantener su programa.

No está cerrada la posibilidad de que el gobierno de Macri, reelecto, decida llevar a cabo una buena reforma del régimen monetario y cambiario, en la dirección del sistema bimonetario de Perú (o la dolarización completa de la economía) y, al mismo tiempo, elimine de cuajo el sesgo anti exportador de la economía, aún con un cierto relajamiento de las metas fiscales. En este caso, el crecimiento puede llegar a ser del 3% y la inflación del orden del 18%, resultados que darían al gobierno apoyo popular y político como para aprobar las tres reformas, la previsional, la laboral y la del Estado, que son imprescindibles para transformar a la estabilidad y al crecimiento en fenómenos permanentes.

Si el resultado de las PASO insinúa un posible triunfo del Kirchnerismo en las generales, es posible que se produzca una corrida cambiaria antes de las elecciones de octubre, lo que acentuará las posibilidades de triunfo para la fórmula Alberto Fernández Cristina Kirchner. Si triunfa el kirchnerismo, se haya producido o no antes la corrida cambiaria y explosión inflacionaria, el precio del Dólar trepará todo lo necesario para producir una licuación de las deudas en pesos del sector público y del sector privado. Para que la licuación alcance a las LETEs y a los depósitos en dólares es probable que se decrete una pesificación compulsiva de los contratos en dólares suscriptos bajo ley argentina,

El nuevo gobierno tratará de que la gente interprete que la explosión devaluatoria e inflacionaria, con su consecuente efecto de deterioro del ingreso real de trabajadores y jubilados, es responsabilidad del gobierno anterior que endeudó al sector público.

Los estrategas económicos del kirchnerismo piensan que luego de esta explosión devaluatoria e inflacionaria, será posible implementar un plan de estabilización y crecimiento como el que aplicó Lavagna a partir del segundo semestre de 2002.

Se utilizarán controles de precios, controles cambiarios, congelamiento de tarifas y restricciones cuantitativas tanto a las importaciones como a las exportaciones, procurando, a la vez, detener el traslado a precios de la devaluación inicial y controlar el ritmo subsecuente de devaluación.

Las substanciales diferencias entre la situación de la economía a principios de 2020 con la que existía a principios de 2002 permiten anticipar que la reiteración de las políticas aplicadas entonces, en las actuales circunstancias, llevarán rápidamente a la hiperinflación.


Domingo Cavallo
Fuente://www.cavallo.com.ar

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