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Preso hace un año, su rival en el SOMU dice que continúa teniendo poder.

Julio De Vido no vive sus mejores días, ello es una verdad de Perogrullo. Encarcelado en el marco de dos expedientes judiciales, despunta sus días en el penal de Marcos Paz.

Definió una estrategia para que los ataques que provoque la organización mapuche sean tipificados como "atentado contra el orden público"; intenta así que las causas no queden en juzgados provinciales

El hallazgo del submarino será el único modo de evitar que la tragedia quede sellada por sospechas.

Le toca a Mauricio Macri navegar sobre una de las enormes y repetidas paradojas que marcan a la Argentina. El Presidente está desde la semana pasada a cargo del timón del Grupo de los 20. Un teatro de otra dimensión: convergen allí, entre varias, las siete naciones más industrializadas (Alemania, Canadá, EE.UU., Francia, Italia, Japón y Gran Bretaña), Rusia y la Unión Europea. Nuestro país desembarcó en ese Grupo en tiempos de Carlos Menem, por las buenas relaciones –carnales-- con Washington. Permaneció durante la década kirchnerista, pese al desencuentro de Néstor Kirchner con George Bush, en la cita Iberoamericana de Mar del Plata, y la distancia manifiesta de Cristina Fernández con Barack Obama. Por un año la Argentina será epicentro de encuentros multilaterales. El broche ocurrirá a fines del 2018 con la gran cumbre de los mandatarios.

Nadie podrá arrebatarle a Macri la vanidad de haber llegado a esa cresta. Argumentó que el país está infundiendo confianza en el mundo a raíz del rumbo que adoptó su Gobierno. Aunque en no pocas ocasiones aflora una contradicción entre muchos de esos gestos elocuentes y la corroboración en la realidad. El regreso de la Argentina al mundo parece todavía en estado germinal. Porque el cambio de reglas de juego que demanda se topa con las limitaciones internas. Algunas inconsistencias oficiales para ejecutar las políticas. La condición del Gobierno fortalecido luego de la elección de octubre que no disimula la ausencia de dominio en ambas Cámaras del Congreso. Una oposición mayoritaria peronista segmentada, donde la figura de mayor musculatura sigue siendo Cristina. Una corporación sindical que se comporta con la misma inarmonía peronista. Un Estado incapaz e impotente que no atina a garantizar cuestiones básicas. Por caso, la integridad territorial, la defensa, la seguridad y, repetidas veces, hasta el orden.

En esos tópicos se incluyen dos cuestiones trágicas. De diferente magnitud, aunque trágicas al fin. La primera, la desaparición del submarino ARA San Juan. La Armada terminó por blanquear que los 44 tripulantes están muertos. El operativo continuará sólo para tratar de encontrar en algún momento a la embarcación. Un asunto indispensable si se pretende conocer qué fue lo que pasó. Macri atendió las razones de los mandos navales que explicaron con detalle por qué no habría vida ya en la nave. Aunque le costó aceptarlas. El oxígeno interior, aún en caso de haber emergido el día del último contacto, está definitivamente agotado. Si como se presume, el submarino se hundió más allá de los 700 metros su estructura habría sufrido daños irreversibles. Con la consecuente inundación. El Presidente escuchó desolado tal descripción.

Ordenó, de todas maneras, continuar la búsqueda del submarino. Ese fue el compromiso que había asumido con los familiares de las víctimas. Pero el objetivo asoma esquivo. Las tareas recaerán especialmente en la Armada. Con sus precariedades objetivas. Se rastrea además una nave diseñada justamente para no ser hallada. Cabe el recuerdo del ARA San Luis en la guerra de Malvinas. Estuvo 39 días sumergido sin poder ser detectado por las modernas fragatas británicas. Las potencias que vinieron para colaborar irán emigrando progresivamente por dos motivos. El espectacular despliegue tecnológico respondió a la posibilidad de encontrar sobrevivientes. No sucedió. El despliegue insume costos elevados que se justifican sólo cuando alguna vida está en juego.

La ubicación del submarino, para el pensamiento de Macri, sería un asunto vital. En parte para atenuar el dolor de los familiares de las víctimas. También para zamarrear el manto de sospecha que siempre termina cubriendo cada tragedia. Hay culpas que caen sobre la Armada. Otras que se diseminan sobre la presunta impericia del Gobierno. Sobrevuela el fantasma de la corrupción del pasado kirchnerista e incluso del presente. El ámbito público se intoxica con facilidad de rumores. Por ejemplo, que el ARA San Juan podría haber sido objeto de algún ataque naval. Voluntario o por accidente. Que para cubrir esa presunta agresión los principales países integrantes de la OTAN decidieron colaborar. No habría explicación, en esa línea de razonamiento, para la presencia de Rusia en el Atlántico Sur. El vacío constituye siempre tierra fértil para los ensayos conspirativos. La conspiración suele ser un anabólico de la idiosincrasia argentina.

Hay en marcha una causa judicial que lleva adelante la jueza de Caleta Olivia, Marta Yáñez. El Gobierno decidió relevar al episodio del secreto militar. Casi una formalidad en un esquema donde el Comandante de las FF.AA. es Macri. El ministro de Defensa, Oscar Aguad, inició un sumario para desmenuzar la conducta de la Armada. Varias familias de las víctimas se presentaron en condición de querellantes. Está bien, pese a todo, no dejarse ganar por la resignación y la esterilidad.

La otra tragedia refiere a la muerte del joven Rafael Nahuel. Ocurrió en un operativo de rastreo de Prefectura, luego de un desalojo anterior, en una zona de Villa Mascardi, Bariloche. Nahuel estaba con un grupo de Resistencia Ancestral Mapuche (RAM). Cayó por el impacto de una bala 9mm, similar a las que utiliza el Grupo Albatros, de aquella fuerza de seguridad.

El incidente desnuda al menos dos facetas. Las dudas que suelen envolver cada acción profesional de las fuerzas. En el caso de Santiago Maldonado, el artesano que murió ahogado en el río Chubut dentro de “territorio sagrado” mapuche, intervinieron la Gendarmería y la Policía Federal después de cumplir una orden de desalojo de la ruta 40 dictada por el juez Guido Otranto. En el caso de Nahuel se habilitó la participación de Prefectura, tras una disposición de Gustavo Villanueva. Al margen de todas las explicaciones, ambos casos tuvieron desenlaces fatales.

La otra cuestión radica en la desatención que las autoridades nacionales y provinciales dispensan a fenómenos que se vienen incubando en la Patagonia desde hace tiempo. Por lo menos veinte años. Sólo Neuquén acumula ahora 18 conflictos irresueltos con comunidades mapuches. En casos, por ocupación de tierras destinadas a urbanizaciones turísticas. En otros, por la cercanía con explotaciones petroleras en la provincia. En ninguno se ha detectado aún la presencia de la RAM. Pero subsiste la tensión con las autoridades a raíz de los reclamos.

La situación en Río Negro resulta más compleja. Existe la constatación de 14 pleitos, de los cuales cinco pertenecen a la comunidad mapuche. Una de ellas de sólidas conexiones con la RAM. Hay permanentes fricciones con las autoridades políticas y judiciales. Porque varios asentamientos están en zonas de explotación minera. Incluso se constatan enfrentamientos con comunidades de otro origen, como sucede en Cuesta del Ternero.

En Chubut los problemas registrados con ocupaciones de tierra ascienden a 16. Se repiten conflictos de intereses con empresas que pretenden desarrollar allí la industria maderera. También la construcción de cabañas para turismo o centros de esquí. El más importante, por densidad y ocupación, es el Lof de Cushamen donde se produjo el enfrentamiento con Gendarmería. Donde apareció ahogado Maldonado.

Algunos de todos esos conflictos corren peligro de escalar su virulencia. Alberto Weretilneck, el gobernador de Río Negro, denunció la semana pasada que existiría un reclutamiento de jóvenes para participar en la causa de la RAM. La familia de Nahuel, el joven muerto en Villa Mascardi, presume que algo así pudo ocurrir con él. La casa de Gobierno en Viedma apareció pintarrajeada con la leyenda “Argentina asesina”. Y el sello anarquista de la RAM.

El Gobierno prepara una salida de emergencia. Al menos para no quedar inerme, como sucede, ante cada estallido. Tiene desde el arranque un obstáculo: la toma de tierras no constituye un delito federal. Pero maquina la elaboración de un protocolo para el seguimiento de los pleitos en forma coordinada. Participarán Weretilneck, de Rio Negro, Omar Gutiérrez de Neuquén y Mariano Arcioni, de Chubut, que reemplazó al fallecido Mario Das Neves. Macri pretende rodear ese acuerdo con la mayor garantía política. De allí que se han involucrado Marcos Peña, el jefe de Gabinete, Rogelio Frigerio, Patricia Bullrich y Germán Garavano, el titular de Justicia.

El sostenimiento de la seguridad y el orden parecen cuestiones cruciales cuando han empezado a desenvolverse los trabajos del Grupo de los 20. Habrá 50 reuniones hasta la cumbre de todos los mandatarios a fines del 2018. Simultáneamente, el clima también se encrespa del otro lado de la Cordillera. El Papa Francisco visitará Chile en enero. Estará en la zona de la Araucanía, foco del conflicto mapuche. Allí fue incendiado en los últimos días un micro en el cual se dejó un mensaje intimidatorio: “Fuego a las iglesias, no eres bienvenido Papa Francisco”. El año pasado fueron quemados 19 templos.

El desafío posee para Macri además ramificaciones locales. La corporación sindical está alterada por su proyecto de reforma laboral empantanada ahora en el Senado. Los gremios kirchneristas y la izquierda protestaron delante del Congreso. Pero no estuvieron solos. Irrumpió Pablo Moyano, miembro de la CGT. Detrás del revoltoso dirigente parece dibujarse la sombra de su padre, Hugo, líder de los camioneros. Más atrás, incluso, el perfil de la senadora Cristina.

Serían los nuevos garabatos de la pauperizada política argentina. 

Eduardo van der Kooy

"Defensa y seguridad son dos caras de una moneda. No se puede pensar en seguridad ciudadana sin Defensa”

 

Se trata de la comunidad Kaxipayiñ. Quiere sacarle 70 millones este año, pero YPF ahora se niega. Gabriel Cherqui, su cacique, anda en 4 x 4 y usa iPhone. Obligaba a la empresa a contratar a sus consultoras.

El Presidente cree que “cumplir la ley es la base del cambio”. Alerta sobre la especulación opositora y el efecto en el exterior.

 

La flamante senadora ya adelantó cuál será el lineamiento de su nueva etapa política: aspira a liderar un espacio de oposición sistemática contra la agenda de reformas económicas. Esto puede implicar un mayor distanciamiento con el peronismo ligado a las provincias y un acercamiento a Moyano

 

A través de su vocero, Enrique Balbi, la Armada dijo que hubo un "cambio de fase" en el operativo y ya no buscan sobrevivientes

Como consecuencia de las medidas judiciales, podrían ponerse a disposición del organismo de bienes del Estado.

 

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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