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Miércoles, 15 Junio 2016 17:03

El millonario cepillo del monasterio K

Escrito por  César G. Calero
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Al vecino que denunció a José lo han bautizado como Jesús aunque él dijo llamarse Gaspar. Y una de las tres monjas de avanzada edad que viven en el monasterio donde cayó José bien podría llamarse María. Pero más allá de los nombres, el último escándalo del kirchnerismo tiene en verdad proporciones bíblicas.

Hay que frotarse los ojos varias veces antes de adentrarse en el asombroso auto sacramental que se representa en Argentina. José López, ex alto cargo del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, fue sorprendido 'in fraganti' mientras trataba de esconder de madrugada unos nueve millones de dólares en el monasterio de Nuestra Señora del Rosario de Fátima, próximo a Buenos Aires y regido durante años por el denominado arzobispo K, monseñor Di Monte, fallecido en abril.

No se trata de un caso más de corrupción. El escándalo del monasterio K puede haber herido de muerte al kirchnerismo como fuerza política. La opinión pública argentina quedaba ya conmocionada hace unos meses tras la divulgación de un vídeo en el que varios hombres contaban cientos de miles de dólares en una "cueva" financiera del empresario Lázaro Báez, el gran beneficiado de la era K.

 


El ex secretario de Obras Públicas de Argentina, José López, escoltado por la policía, en Buenos Aires. EFE

 

 

Pero la detención de José López pasadas las tres de la mañana del martes junto a la tapia del convento de la localidad bonaerense de General Rodríguez, puede ser la gota surrealista que desborde el vaso de la corrupción en Argentina. Y no, no hay ni un ápice de ficción en el relato de los hechos, aunque queden muchas incógnitas por despejar. López, de 55 años, llegó en su vehículo al monasterio K, donde las tres monjas que lo habitan ya lo conocían por sus donaciones previas. Pero nadie le abrió la puerta a esas horas de la madrugada y el ex secretario de Obras Públicas se propuso lanzar por encima de la tapia varios bolsos rebosantes de dólares, euros, yuanes y hasta riales cataríes.

Según el relato de las autoridades, un vecino (a quien la prensa local identificó como Jesús aunque él dijo llamarse Gaspar) se percató de la maniobra y llamó a la policía, que acudió al lugar con una presteza desconocida en esos lares del conurbano bonaerense donde el hampa campa a sus anchas.

Al ser detenido, López, poseedor de un descomunal patrimonio, trató de sobornar a los agentes en un último acto de desesperación. Pero no tuvo éxito. Y tampoco quiso defenderse con la carabina semiautomática Sig Sauer que portaba.

Horas más tarde, una de las monjas del monasterio, nonagenaria y de nombre María, según la agencia de noticias Télam, reconoció en un programa de radio que conocían a López ("nos ayudaba, pero ahora había enloquecido") y que esa noche les contó que quería donarles todo el dinero antes de que se lo robaran a él. El denominado monasterio K fue en la última década un lugar de culto para varios funcionarios kirchneristas, entre otros el jefe de López, el ex ministro de Planificación Julio de Vido, uno de los hombres fuertes de los gobiernos de los Kirchner. Ambos tienen varias causas judiciales abiertas desde hace años por presunta corrupción.


Al frente de ese convento de clausura estuvo hasta su reciente fallecimiento monseñor Rubén di Monte, conocido como el arzobispo K, cuyos restos descansan en la cripta del monasterio. El recinto religioso está ahora en la mira de la justicia.

En el momento de caer, López tal vez recordara aquellas palabras con las que Cristina Kirchner quiso resumir su legado (2007-2015): "No fue magia". Él mismo pronunció el lema en un acto público en septiembre del año pasado ante la presencia de la mandataria.

Durante una década, López manejó el presupuesto de las licencias de obras públicas. Fondos de los que se benefició, entre otros hombres de negocios, Lázaro Báez, en prisión preventiva desde abril tras el escándalo de la "cueva" financiera.

El empresario de Santa Cruz -el refugio patagónico de los Kirchner- hizo su fortuna con todas esas concesiones que llevaban la firma de López y De Vido, y el visto bueno del fallecido Néstor Kirchner (2003-2007) y, más tarde, de su viuda.

El escándalo ha marcado un punto de inflexión en las filas kirchneristas. Por primera vez, varios referentes del movimiento, como Héctor Recalde, jefe del bloque de diputados del Frente para la Victoria (FPV), o José Ottavis, uno de los líderes de La Cámpora (la organización que dirige Máximo Kirchner, el primogénito de Néstor y Cristina) hicieron autocrítica, aunque a su manera, cortando el hilo de la corrupción en López y Báez.

Para Mauricio Macri, la caída de López es un balón de oxígeno impagable en un momento en que su imagen presidencial se va desgastando lenta pero progresivamente debido a los severos ajustes económicos impulsados por su Gobierno conservador desde enero. "Es un episodio bochornoso", clamó Macri al conocer los detalles de la captura del ex alto cargo kirchnerista.

Desde las tribunas de opinión, muchos dan ya por finiquitado al movimiento político fundado por Néstor Kirchner en 2003. El más explícito fue el principal columnista del diario "La Nación", Joaquín Morales Solá: "José López no pudo enterrar los dólares, pero enterró al kirchnerismo". 

César G. Calero

Visto 525 veces Modificado por última vez en Martes, 07 Marzo 2017 22:49
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