Lunes, 20 Noviembre 2017 00:00

La Armada argentina apunta ahora que las señales detectadas no procedían del submarino perdido

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Crece la incertidumbre ante la falta de noticias del ARA San Juan. El capitán había alertado de fallos en las baterías

 

Sin rastro del submarino argentino perdido. Media docena de países buscan por mar y aire la nave desaparecida, desde el miércoles pasado, en aguas del Atlántico Sur. Las expectativas creadas tras la detección de al menos siete señales de telefonía satelital atribuidas al ARA San Juan se desmoronaron con las horas. La Armada matizó el discurso y la tesis inicial dio paso a más dudas que certezas. Para mayor desolación, el clima se convirtió en el peor enemigo de las operaciones de localización y rescate del submarino que tiene en vilo a Argentina.

 

 

 

«No se descarta ninguna hipótesis», reconoció Enrique Balbi, jefe de prensa de la Armada. No hay «clara evidencia» de que esos intentos de llamadas, de apenas unos segundos, se puedan atribuir al buque submarino que navega -o naufraga- con 44 tripulantes en aguas del Atlántico Sur.

Además, la Armada Argentina ha confirmado este lunes que el capitán del submarino había informado de un fallo en las baterías el miércoles pasado, cuando desapareció, según recoge el diario argentino Clarín. Familiares de los tripulantes del submarino habían apuntado que la nave tuvo que volver antes hacia Mar del Plata por un fallo técnica, pero la confirmación oficial ha llegado ahora, en el quinto día de búsqueda, apunta este medio argentino.

La peor noticia es que no hay noticia. «No se ha tenido contacto o detección ni visual ni radar», reconoció Balbi. Chile, Uruguay, Perú, Francia e Inglaterra han desplegado, entre otros, siete aviones, dos destructores, seis corbetas, dos buques científicos, un buque hidrográfico (británico) y otros tres con tecnología de última generación. A este dispositivo hay que sumar al comando estadounidense de Rescate Submarino (URC) que opera con una cámara de rescate y vehículo de acople (por si fuera necesario) pero... «las condiciones meteorológicas siguen siendo muy adversas para la búsqueda... Hay olas de hasta seis metros y vientos fuertes de temporal», advirtió el portavoz. El dato no es menor porque a las complicaciones evidentes del mal tiempo hay que añadir que la efectividad de los radares que barren el fondo del mar queda «reducida por los falsos ecos productos del mal tiempo».

Sin una noticia buena que ofrecer Balbi colocó las esperanzas en mañana martes. «Esperamos -confió- que mejore el clima y sea más efectiva tanto la exploración aérea como marítima». La zona de rastreo del submarino se extiende por un sector de más de mil kilómetros cuadrados, a unos 300 de la costa y abarca desde la provincia patagónica de Santa Cruz hasta la de Buenos Aires.

En ésta, en la base de Mar del Plata, es donde debería haber atracado el domingo el submarino, si su travesía hubiera transcurrido sin incidentes. El 80 por ciento del área delimitada ya se peinó y no se halló nada, ni un indicio o rastro del submarino. Ahora, «el buque británico HMS Protector está haciendo la trayectoria que tenía previsto el ARA San Juan hacia el puerto de Mar del Plata», informó Gabriel González, jefe de la base naval de Mar del Plata.

Las familias, angustiadas

El tono de los comunicados y declaraciones de la Armada se mezclan con la angustia y desesperación de las familias de los 44 marinos que viajan a bordo. También en Mar del Plata se encuentra buena parte de los familiares de la tripulación. «Ha sido una alegría enorme cuando escuchamos que habían identificado estos intentos de comunicación pero hoy (por ayer) fue un día duro desde que dijeron que no podían confirmar si eran del submarino», lamentaba Julia Melián, tía del cabo primero David Adolfo Melián, en el periódico El Día. Ella y el resto de los allegados de los tripulantes del San Juan se concentran en el edificio de Oficiales de la base a la espera de alguna información.

María Victoria Morales, madre del cabo principal Luis Esteban García, también en El Día, recordó la primera reacción al conocer la noticia de las señales de telefonía satelital. «Nos abrazamos como unos tontos cuando nos avisaron, pero después supimos que no había nada confirmado y nos produjo una angustia enorme».

La mujer se trasladó desde Tucumán, provincia del noroeste de Argentina, un día antes de que zarpara el submarino con dirección a Ushuaia para despedirse de su hijo que vive en Mar del Plata. Ella ha optado por no comprar un periódico, ni ver ni oír la televisión. La explicación es sencilla: «Cualquier rumor o datito despierta una ilusión y uno se angustia constantemente». 

Carmen de Carlos  
Twitter:@CarmenDeCarlos

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