Viernes, 10 Agosto 2018 00:00

Argentina pone el aborto en futuro

Escrito por  Robert Mur
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El presidente Macri propone que las mujeres que aborten no vayan a la cárcel.

La ley del aborto no fue aprobada, pero la política argentina cambió en estos seis meses de intenso debate social. Como estaba previsto, el Senado rechazó en la madrugada de ayer el proyecto de ley de despenalización de la interrupción del embarazo hasta la semana catorce de gestación que, contra todo pronóstico, había sido aprobado por la Cámara de Diputados el 14 de junio.

Lejos de indignarse con una decisión dada por descontada, la marea de miles de mujeres con pañuelos verdes que todo el miércoles se plantaron bajo la lluvia y el frío ante el Parlamento se fueron a casa convencidas de que la aprobación de una ley del aborto moderna es cuestión de tiempo, coincidiendo con la lenta salida de escena de políticos sin sintonía con las nuevas generaciones.

Contradiciendo lo que suele suceder en situaciones similares, apenas hubo disturbios relevantes en la madrugada, otro síntoma de que Argentina está cambiando.

El Senado rechaza modificar la ley de 1921 y mantiene las restricciones

Aunque no se podrá presentar otro proyecto de ley similar hasta dentro de un año, la primera consecuencia del debate fue que el Gobierno centroderechista de Mauricio Macri anunció que en la reforma del Código Penal que tiene previsto enviar al Congreso el 21 de agosto incluirá algún tipo de despenalización. A falta del texto, la idea del Ejecutivo es buscar una fórmula para evitar legalmente que una mujer que aborte acabe en prisión, como sucede ahora a discreción del juez.

En sus discursos de explicación del voto, los legisladores expresaron mayor consenso en cuanto a rechazar la cárcel para quienes abortan, aunque la reforma no incluiría que la sanidad pública costee la interrupción del embarazo, que según la legislación actual sólo está permitida para casos de violación o riesgo para la madre. A pesar de todo, la realidad es que, según el Ministerio de Salud, cada año abortan clandestinamente más de 354.000 mujeres en Argentina, muchas de las cuales acaban en el hospital con complicaciones médicas y muriendo, sobre todo las de clase más baja.

Cristina Fernández también se vio forzada a modificar su postura antiabortista al ver la fuerza de la marea verde

“La lucha sigue, esto no termina con la discusión en el Congreso, hemos ganado la discusión en la calle, en las escuelas, en los servicios de salud; hoy toda la sociedad está hablando del tema, se ha logrado una legitimidad social y lo que tenemos es producto de muchos años de trabajo”, decía Florencia Maffeo a La Vanguardia en la madrugada de ayer, resguardándose de la persistente lluvia en una de las carpas montadas frente al Parlamento por la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito.

Con la rechazada ayer, esta oenegé fundada en el 2005 ha presentado ya siete iniciativas de ley del aborto ante el legislativo, pero nunca el debate en las cámaras y en la sociedad había llegado tan lejos. “Seguiremos trabajando para que el Congreso reconozca algo que el pueblo argentino ya viene reclamando”, añadía Maffeo, una de las coordinadoras de la organización, que, entre sus acciones, ofrece asistencia legal a las mujeres procesadas y encarceladas por abortar.

El rechazo transversal a la ley –por 38 votos a favor, 31 en contra y dos abstenciones– se produjo en parte gracias a senadores de la coalición gubernamental, Cambiemos, y del peronismo más trasnochado. A pesar de que personalmente Macri insinuó varias veces que está contra el aborto, el presidente propició que el tema se discutiera en el Congreso y dio libertad de voto a los legisladores oficialistas.

“Nos animamos a sacar un tema tabú y ponerlo sobre la mesa”, declaró ayer Macri, quien a pesar del resultado logró darse un baño de una pátina progresista. La votación final, sin embargo, contradice el discurso de país desarrollado como el que aspira a convertir Argentina.

Al igual que Macri, la expresidenta y senadora Cristina Fernández también se vio forzada a modificar su postura antiabortista al ver la fuerza de la marea verde. Ferviente católica, Fernández bloqueó el aborto durante el kirchnerismo, pero cambió de postura y lo explicó en el Senado.

“Tengo dos nietas y tengo 65 años, dentro de quince voy a tener 80”, dijo Fernández, mostrándose convencida de que cuando sus nietas estén en la secundaria el aborto ya será legal. “Pensaba que sus compañeras en el colegio les iban a preguntar: ‘Che, ¿y tu abuela cuando era senadora?’. Y, bueno, creo que no quiero ocupar el lugar de que cuando los jóvenes se acuerden de mí se acuerden de la manera que muchas veces se refieren a esos que nunca entienden lo que pasa”, concluyó la expresidenta.

 

 

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