Lunes, 03 Septiembre 2018 00:00

Macri ajusta el cinturón del Gobierno y el de los argentinos

Escrito por  Carmen de Carlos
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Tocó tierra y confirmó el ajuste. Mauricio Macri anunció, oficialmente, «la decisión de reducir la cantidad de ministerios a menos de la mitad» (había 22 quedaron 10) al fusionar varios de ellos para compactar más su equipo y frenar el gasto público y afrontar lo que debería ser, a su juicio: la última crisis.

Emergencia, inflación, equilibrio fiscal y nuevos impuestos fueron algunos de los términos clave de su intervención.

El presidente de Argentina evitó mencionar, con nombre y apellido, a los ministros degradados a secretarias o desplazados, como los vicejefes de Gabinete Mario Quintana y Gustavo Lopetegui. La Casa Rosada daría cuenta después de los cambios en un comunicado donde informaba que los ministerios de Energía, Trabajo, Agroindustria, Salud, Cultura y Ciencia y Tecnología pasaban a ser Secretarías de Estado junto con Turismo (importante para Macri) y Ambiente y Desarrollo Sustentable que dependerán ahora directamente del presidente de la nación.

Macri hizo repaso de los motivos que han vuelto a colocar a Argentina en el ojo del huracán mundial y, con gesto de pesar, dio a conocer una subida de impuestos «a los que más pueden». Entre otros, a las exportaciones. En simultáneo, el mandatario envió un mensaje para apaciguar la tensión social, al comunicar que aumentará las ayudas o planes sociales para los más necesitados.

El ministro de Economía, Nicolás Dujovne, confirmado en su puesto, desarrolló posteriormente el paquete de medidas de ajuste que, además, pondrá hoy sobre la mesa del FMI. El más sensible, el derecho de exportación transitorio como medida de emergencia.

El parón de la economía

Macri, con dificultades para fichar pesos pesados en la nueva estructura de Gobierno, hizo algo parecido a un atisbo de autocrítica: «Creímos, con excesivo optimismo, que podíamos cambiar las cosas de a poco». El «gradualismo», seña de identidad de su gestión pasó desde ese momento a formar parte del pasado. El presidente, afectado por las sacudidas del dólar (perdió el 35% de su valor sólo en agosto) y el parón de la economía, desde mediados de año, realizó una confesión sin precedente, «fueron los peores meses de mi vida desde mi secuestro».

«Empezamos a superar la crisis cuidando siempre a los que más lo necesitan porque sabemos que con esta devaluación la pobreza va a aumentar», afirmó Macri. El terror a desmanes en las calles o a una repetición de saqueos modelo diciembre del 2001, debió estar presente en la mente del presidente que, en sus tres años de Gobierno, ha entregado más fondos en subvenciones a organizaciones sociales y menos rédito político les ha sacado.

Modelo pseudo kirchnerista de clientelismo, Macri anticipó «un refuerzo en septiembre y diciembre» de esos planes. Asimismo, reflotó los créditos blandos para paliar las necesidades de los más humildes mientras la clase media, una vez más, pagará buena parte de la factura. «Hacemos todo lo que está a nuestro alcance», reiteró, casi pidiendo perdón, en varias ocasiones.

La comparecencia del presidente tenía como objetivo avanzar hacia un equilibrio en las cuentas públicas y reconquistar a los mercados que «nos apoyaron los dos primeros años» recordó. Añadió, «no seguir viviendo por encima de nuestras posibilidades» y, de paso, «no convivir más con la corrupción (del kirchnerismo)» porque en el corto plazo, afecta la imagen del país y genera más dudas sobre Argentina.

Carmen de Carlos

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