Miércoles, 26 Septiembre 2018 00:00

Macri pone a prueba su plan económico ante los inversores en Nueva York

Escrito por  Federico Rivas Molina
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La gira del presidente coincide con una huelga general en Argentina.

 

La crisis económica se agrava en Argentina. Sin embargo, las miradas no están puestas en Buenos Aires, sino en la suerte de Mauricio Macri en la capital financiera del mundo, Nueva York. El presidente participará el martes en la apertura de sesiones de la Asamblea General de la ONU, pero ha decidido convertir esa cita casi protocolar en una gira ante inversores y banqueros.

Son ellos quienes tienen la llave del nuevo plan económico con que Macri intentará reencauzar a su país, asolado por una crisis de confianza que ha hundido todos los indicadores. “No hay chances [opciones] de que Argentina vaya a un default [impago]”, dijo Macri en una entrevista televisada con la agencia Bloomberg.

Para neutralizar cualquier temor, el mandatario del país sudamericano está a la espera de la firma de un nuevo acuerdo con el FMI, una ampliación del rescate por 50.000 millones de dólares acordado en junio y que pronto resultó insuficiente.

Macri decidió cosechar en el exterior lo que ya no consigue en Buenos Aires. Sabe que su estrella aún brilla fuera del país, donde su imagen ha quedado a salvo de los últimos vaivenes de la crisis. El lunes por la mañana desayunó en las oficinas en Nueva York del diario Financial Times con representantes de grandes grupos inversores y de agencias de calificación de riesgos. Horas después, se sentó frente a un periodista de Bloomberg.

La idea era clara: hablar sin intermediarios con los responsables de contener la huida de capitales que sufre la economía argentina, en un escenario de debilidad de las economías emergentes. Y Macri les prometió lo que querían oír: continuidad política y un plan sustentable que cuenta con la garantía del Fondo como prestador de última instancia.

Los inversores apoyaron a Macri -como hicieron desde que asumió el poder en diciembre de 2015-, pero le preguntaron por la situación política interna. Les preocupa la libertad de acción que tendrá su Gobierno para alcanzar la meta de cero déficit fiscal en 2019, como prometió al FMI, y qué pasará a partir de diciembre del año que viene, cuando Macri termina su mandato. “Estoy listo para competir” por otra presidencia, dijo en Bloomberg al ser consultado por si será candidato en las próximas elecciones.

El presidente argentino también dejó entrever que el nuevo acuerdo con el FMI, cuya firma final está prevista para mediados de esta semana, incluirá un desembolso extra, como se sospechaba en círculos financieros.

"El acuerdo nos dará más certeza para el programa financiero de la Argentina, más apoyo por parte del FMI. Aún no puedo decirlo porque estamos negociando, pero va a brindar más confianza al mercado", dijo Macri.

Para los que dudan sobre el futuro económico de Argentina, el presidente reiteró su compromiso con el déficit cero y anticipó que una cosecha récord de granos, principal fuente de divisas por exportaciones del país austral, ayudará a equilibrar aún más las cuentas. “Contamos con el apoyo que recibimos de otros países y especialmente de EEUU. Con el nuevo valor del tipo de cambio estamos balanceando nuestras cuentas externas y, lo más importante, tendremos un nuevo récord de producción de granos", explicó.

Argentina vive ahora la primavera de una devaluación competitiva forzada, producto de la huida de los ahorros en pesos hacia colocaciones en dólares. Desde enero, el peso argentino ha perdido más del 50% de su valor frente al dólar, en un escenario de tasas de interés al 60%. Cuánto dure ese diferencial a favor de los productos nacionales que se venden en el exterior dependerá de la inflación, el mal de la Argentina. La parálisis de la economía obligó a revisar todas las previsiones, tanto de crecimiento como de subida de precios.

Este año, la caída del PIB rondará el 2,4%, una brecha de más de cinco puntos con los vaticinios de diciembre pasado, y la inflación estará por encima del 40%, frente al 15% que esperaba el equipo económico hace sólo nueve meses. La semana pasada, la oficina de estadísticas oficiales informó de un crecimiento de la desocupación, hasta el 9,6%. Los números serán aún peores durante los próximos meses, cuando se sentirán los efectos de la depreciación del peso.

El Gobierno enfrenta así dos desafíos simultáneos. Por un lado, debe convencer a los inversores de que Argentina cumplirá con sus compromisos. Por el otro, tiene que reducir las demandas sociales internas, que crecen junto con el deterioro de la economía.

El lunes fue una jornada de manifestaciones en Buenos Aires, con decenas de miles de personas confluyendo en el centro de la ciudad tras las banderas de distintas organizaciones sociales.

Ayer martes fue el pulso con los sindicatos peronistas, que liderarán la cuarta huelga general contra Macri.

Federico Rivas Molina

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