Domingo, 11 Agosto 2019 00:00

Ensayo general para las elecciones presidenciales de Argentina (El Mundo-España)

Escrito por  Sebastián Fest
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Hace frío en Buenos Aires, mucho, pero la temperatura interior de los argentinos es alta, llamativamente alta de cara a unas elecciones que formalmente son solo un ensayo general.

 

No es el caso: las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) que comenzarán a dilucidar quién ocupa la Casa Rosada desde el 10 de diciembre llegan, en términos deportivos, con voltaje de final. Y son apenas los cuartos, con una semifinal en la primera vuelta del 27 de octubre y una probable definición el 24 de noviembre en balotaje.

Notablemente polarizada, la sociedad argentina debe comenzar a decidir si quiere que Mauricio Macri sume otros cuatro años al frente del país o si le da una oportunidad a Alberto Fernández, el candidato peronista elegido a dedo por Cristina Fernández de Kirchner, presidenta entre 2007 y 2015 y que se reservó para sí la vicepresidencia.

Macri reaccionó cooptando a otro peronista, Miguel Ángel Pichetto, veterano portavoz en el Senado, como su compañero de fórmula. Suceda lo que suceda, hay un dato altamente positivo, y es que Macri llegara al final de su mandato, algo que no sucedía desde 1928 con un presidente democrático y no peronista.

Noventa y un años que dan una idea del marasmo institucional en el que vivió la Argentina en el último siglo. Pero Macri y su coalición social-liberal, Juntos por el Cambio, quieren más, como explicó este fin de semana el columnista Fernando González en 'Clarín': "Convertirse en el primer presidente que termine su gestión con el peronismo en la oposición y, además, volverlo a derrotar para conseguir su reelección lo acercaría a la estatura impensada de un líder histórico".

Algo es cierto: Macri pidió que la medida de su mandato fuera el índice de pobreza, y en eso fracasó. Tras bajarlo del 32% en 2015 al 25,7% en 2017, este año terminará con cifras iguales o peores a las del final de los ocho años de Cristina. En el medio, en 2018, hubo una mega devaluación del peso que impulsó la inflación y sacudió los cimientos del gobierno.

Que en ese contexto Macri pueda ganar la reelección es un pequeño milagro de la política. O la muestra, en realidad, de que a los argentinos les importa mucho la economía, pero no es el único baremo para decidir su voto. En parte por eso a Macri se lo vio emocionado y enérgico a la vez en los últimos días, con una campaña que vende, sobre todo, futuro: estamos trabajando bien, el camino es amargo, pero vamos a estar mejor.

Tras un inicio llamativamente pobre, en el que se peleó con varios periodistas y se la pasó explicando que si gana el poder estará en él, y no en su vicepresidenta, Fernández logró asentarse. La clave fue apelar a las Leliq, unos bonos emitidos por el Banco Central que ofrecen un notable rendimiento (tasas del 60% anual en un país de un 40% de inflación al año) y se usan para "secar" la plaza de pesos e impedir que estos se vayan a a la compra del dólar, la medida de todo en la economía argentina. Fernández aprovechó el desconocimiento general de qué son las Leliq y afirmó que reducirá drásticamente sus intereses y que, con el dinero ahorrado, aumentará un 20% las pensiones. En los días siguientes seguiría desgranando promesas, todo a costa de las Leliq. Suena inviable lo que propone, pero es efectivo en términos de aportar votos.

Otras Expectativas

Más allá de Macri y Fernández, la expectativa está puesta en la 'performance' de la fórmula encabezada por el veterano Roberto Lavagna, ministro de Economía en los meses posteriores a la hecatombe de 2001 y el hombre que logró retomar la senda del crecimiento en el país tras el severísimo ajuste previo. José Luis Espert, un economista que combina sinceridad brutal con un aire anarquista, y Manuela Castañeira, por el Frente de Izquierda, aspiran también a superar el 1,5% de los votos para estar en la elección nacional de octubre, que renovará gobiernos provinciales, municipales y la mitad del Parlamento.

En el viernes previo a las elecciones la Bolsa trepó un 8% y bajó el riesgo país, una señal positiva, ya que el Gobierno temía inestabilidad económica ante la incertidumbre electoral. Pero el asunto que congregó el interés de todos fue el insólito tramo final de la campaña.

Entre el jueves y el viernes, el hashtag #YovotoMM se convirtió en la primera tendencia mundial. Parecía un dato positivo para el oficialismo, pero el peronismo pronto comenzó a retuitear tuits absolutamente inverosímiles, nacidos en cuentas con nombres y perfiles claramente anglosajones y en un castellano macarrónico.

"Satisface a Mauricio, no te relajes! Te elijo. ¡Caricia significativa proveniente de Hurlingham!", escribió una supuesta dama llamada Lavonne Smythsorsmith. Es como si una Amber Lindsay o un Tyrone Clemens saludaran desde Vallecas pidiendo el voto por Pedro Sánchez o Pablo Casado.

Hoy salieron varios tuits como el de acá abajo, publicados por bots sin seguidores que replican nuestro #YoVotoMM. No los publicamos nosotros y no sabemos quién fue. Pero seguro fue alguien a quien le molesta el apoyo genuino de los argentinos a Mauricio.

El hashtag #SatisfaceAMauricio se convirtió en 'trending topic' en la Argentina. Todo culpa de los famosos "bots", la posibilidad de que una sola persona manipule miles de cuentas de esos robots en redes sociales. "¿No se les pasará por la cabeza que fuimos nosotros?", dijeron desde la Casa Rosada a EL MUNDO.es. Visto lo grosero del despliegue tuitero, resulta difícil pensarlo, porque la coalición oficialista es, por lejos, la que mejor se maneja en el mundo virtual. El remate de campaña, en todo caso, tuvo la virtud de hacer reír al país entero. No es poco en una Argentina siempre tensa.

Sebastián Fest

Visto 101 veces Modificado por última vez en Domingo, 11 Agosto 2019 05:15

Fundado el 4 de agosto de 2003

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