Viernes, 07 Febrero 2020 00:00

El kirchnerismo despedaza sin piedad al fallecido juez que ordenó encarcelar a Cristina Kirchner (LA VANGUARDIA - España)

Escrito por  Robert Mur
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Antes de morir Claudio Bonadio logró elevar a juicio oral los siete procesos que instruyó contra la vicepresidenta argentina, la mayoría por corrupción, de los diez que pesan contra ella.

Cuando un personaje controvertido muere es habitual que sus detractores muestren elegantemente silencio o una cierta piedad. Hay excepciones y el juez federal argentino Claudio Bonadio ha sido una de ellas. 

 

Fallecido este martes a los 64 años en Buenos Aires, tras padecer un tumor cerebral, Bonadio se convirtió en la bestia negra de los antiguos funcionarios kirchneristas y, especialmente, de la actual vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, a quien procesó siete veces y trató, sin éxito, de meter en la cárcel por causas relacionadas con sus ocho años de gobierno (2007-2015).

 

Las paradojas de la vida hicieron que Bonadio muriera cuando Kirchner ejercía la presidencia en funciones del país, ya que el mandatario peronista, Alberto Fernández, aún se encontraba el martes de gira por Europa, más concretamente en España. 

 

Desde Madrid, Fernández dio orden a sus ministros y a su equipo de comunicación de no pronunciarse sobre el deceso, mientras Kirchner guardaba silencio sepulcral. Sin embargo, varias personas muy cercanas a la vicepresidenta se refirieron a Bonadio sin piedad.

 

El más duro fue uno de los abogados de la expresidenta, Gregorio Dalbón, que en cuanto se conoció la noticia tuiteó simplemente: “Murió”. “Lamento mucho por la familia, porque la muerte no le sienta bien a nadie; pero creo que a Bonadio le sintió bien la muerte porque no va a tener que pagar por todo lo que hizo”, declaró el letrado al Canal de la Ciudad. Dalbón calificó al juez de “despreciable” por “todas las tropelías que ha cometido como magistrado”. “Estoy seguro que Bonadio estuvo hasta el final de su vida haciendo el mal”, agregó.

 

En otra entrevista en Radio AM 750, el abogado aseguró que el magistrado era “una persona oscura que deja marca en la justicia como el peor juez de la historia Argentina y el ejemplo a no seguir”. 

 

En otra emisora, Radio 10, Dalbón dijo que su ensañamiento con Kirchner era digno de ser analizado por un “terapeuta” y afirmó que “hubiera preferido que Bonadío tenga una larga vida y que pague por los atropellos y por la persecución que no solamente le hizo a Cristina, sino por todos los juicios que armó y a toda la gente que metió presa, cuando realmente podrían haber estado en libertad hasta que una sentencia firme diga lo contrario”.

 

Aunque había aclarado que “se muere un adversario, no un enemigo”, las palabras de Dalbón fueron interpretadas por muchos medios como una celebración de la muerte del juez, de manera que el abogado de Kirchner se vio posteriormente obligado a puntualizar en Twitter: “No me alegra la muerte. Hubiera preferido en el caso del juez Bonadio que sea destituido y juzgado. Pongan y digan lo que quieran”.

 

Graciana Peñafort, otra persona muy cercana a la vicepresidenta, que también ostenta la presidencia del Senado, también cuestionó a Bonadio. “Espero que la justicia de Dios sea más justa y misericordiosa de lo que fue Bonadio como juez”, tuiteó Peñafort, directora de Asuntos Jurídicos del Senado, que de todas maneras envió el pésame a la familia.

 

Por su parte, el senador peronista y exgobernador de la provincia de Misiones, Maurice Closs, afirmó que Bonadio “es un claro ejemplo del lawfare”, en referencia a la supuesta conspiración judicial y política que supone una persecución contra Kirchner y sus exfuncionarios como la expresidenta denuncia, enmarcándola en los enjuiciamientos a otros líderes progresistas latinoamerianos, como el exmandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva.

 

“Qué lindo día”, tuiteó por su parte el violento líder piquetero kirchnerista Fernando Esteche, procesado y encarcelado durante dos años por orden de Bonadio en la causa por el cuestionado acuerdo judicial entre el gobierno de Kirchner y el de Irán para investigar el atentado de la AMIA de 1994, por el que la expresidenta también está procesada.

 

Kirchner guarda silencio tras el deceso de su bestia negra pero mientras el juez vivía no escatimó insultos y descalificaciones contra Bonadio, reiterándolos en diversos momentos. La líder kirchnerista llamó al magistrado “sicario”, “mafioso”, “pistolero” o “extorsionador”, entre otros epítetos.

 

Bonadio, que se consideraba peronista, arrastraba una imagen no santa desde que en 1993 fuera designado juez federal por el presidente Carlos Menem, tras haber ocupado varios cargos en su gobierno. En estos años, el magistrado había acumulado docenas de denuncias, algunas por enriquecimiento ilícito, que trataron sin éxito de apartarlo de la carrera judicial.

 

Kirchner, que viaja frecuentemente a Cuba a visitar a su hija enferma, debía pedir a Bonadio autorización cada vez que quería salir de Argentina. De los diez procesamientos que pesan sobre la vicepresidenta, siete fueron llevados a cabo por Bonadio en sendas causas, la mayoría de corrupción, pero algunas otras de tinte político y más cuestionables, como el controvertido acuerdo con Irán o las maniobras del Banco Central para vender dólares a futuro.

 

Bonadio elevó a juicio oral las siete causas. La última, a finales de diciembre, poco antes de salir de vacaciones veraniegas que empalmó con una baja por su enfermedad, correspondía a los denominados “Cuadernos de la corrupción”. 

 

No obstante, la única de las diez causas que enfrenta Kirchner y ya llegó a juicio oral no fue instruida por Bonadio, sino por el juez Julián Ercolini. Dicha causa corresponde a la supuesta corrupción en obras públicas adjudicadas bajo el gobierno kirchnerista y el juicio se desarrolla desde el año pasado a razón de una sesión por semana.

 

El fallecido magistrado ordenó varias veces la detención y prisión preventiva de la ex presidenta, que en aquel momento era senadora, pero para llevarse a cabo debía ser despojada de su inmunidad parlamentaria, algo que el Senado, controlado por el peronismo, siempre impidió.

 

Los juicios orales elevados por Bonadio contra Kirchner aún no tienen fecha fijada de inicio y no está previsto que la tengan a corto plazo. El retorno del peronismo a la Casa Rosada –y también del kirchnerismo-, hace que, en la deficiente separación de poderes de Argentina, se ralenticen por arte de magia todas las causas federales que afectan a la vicepresidenta o a sus exfuncionarios, muchos de los cuales también figuran procesados por Bonadio.

 

Otros casos de corrupción abiertos por el juez contra exfuncionarios del gobierno de Kirchner entran ahora en un letargo a la espera de que el Consejo de la Magistratura y el ejecutivo de Fernández –con el aval del Senado que preside la actual vicepresidenta- designe el reemplazo de Bonadio, mientras su juzgado federal queda provisionalmente en manos del juez Sebastián Casanello.

 

Robert Mur 

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