Argentina en el Mundo

Argentina en el Mundo (246)

 

La designación de su mano derecha en materia económica, Luis Caputo, pone en entredicho la independencia del instituto emisor.

 

La polémica iniciativa tiene que superar el trámite del Senado, antes de aplicarse, una vez que ya ha pasado el del Congreso.

 

La Cámara de Diputados decide si da media sanción a una ley de interrupción del embarazo hasta la semana 14. Miles de personas a favor y en contra se movilizan frente al Congreso.

Miércoles, 13 Junio 2018 00:00

Descubren la gran mentira del rosario de Lula da Silva

Escrito por

 

La Santa Sede a través de sus redes sociales, divulgó un comunicado desmintiendo la información sobre un supuesto regalo que le hiciera el papa Francisco al ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva.

 

La Cámara de Diputados decide si legaliza la interrupción del embarazo hasta la semana 14 y después pasará al Senado. Miles de personas a favor y en contra se movilizan frente al Congreso.

 

La organización de intelectuales kirchneristas, "Carta abierta", presentó un comunicado solicitando a los diputados que voten en contra del acuerdo con el organismo internacional.

 

El Gobierno de Macri obtiene una línea de crédito de 50.000 millones de dólares.

Argentina apretó el botón rojo del FMI. La impopular decisión del presidente Mauricio Macri, anunciada hace un mes tras la abrupta devaluación del peso, se concretó este jueves. El consejo directivo del organismo financiero aprobó una línea de crédito stand-by (derecho de giro) por 50.000 millones de dólares (42.380 millones de euros) durante tres años. A cambio, Macri se compromete a objetivos fiscales mucho más estrictos que los graduales fijados al asumir el poder, para lo cual recortará el gasto público por 19.500 millones de dólares (16.528 millones de euros).

Pese a ser el mayor rescate de la historia del fondo, tanto FMI como el Gobierno argentino se han conjurado para dar imagen de normalidad, conscientes de que tras doce años de kirchnerismo Macri es un activo que los mercados desean proteger.

En este mes el mandatario ha exhibido muestras de apoyo de los principales líderes mundiales en pos de que la negociación con el fondo fructificara en un acuerdo que acabe definitivamente con setenta años de vaivenes de la economía argentina. Además, el anuncio se adelantó para que Macri pudiera fotografiarse satisfecho junto a la directora del FMI, Christine Lagarde, y a los líderes del G-7, puesto que el presidente argentino ha sido invitado a la cumbre que hoy culmina en Quebec, en su calidad de presidente de turno del G-20.

El acuerdo permite incrementar el gasto social si el Ejecutivo argentino lo necesita

El acuerdo provoca temores entre los escaldados ciudadanos argentinos que tienen muy presente la crisis del 2001. Por ello, y a poco más de un año de las elecciones que deberían suponer la reválida de Macri, Gobierno y Fondo se han esmerado en dejar claro que los recortes no afectarán a los subsidios sociales instaurados por el kirchnerismo. “El programa es innovador ya que protege especialmente a los sectores más vulnerables”, dice el comunicado de la Casa Rosada.

“Se incluye explícitamente el monitoreo de indicadores sociales y, por primera vez en la historia en un programa con el FMI, una salvaguarda que permite incrementar el gasto social si el Gobierno argentino lo considerara necesario”, prosigue la nota. Esto se traducirá en que el país podrá desviar hasta un 0,2% de los objetivos fiscales pactados –lo que equivale a 1.200 millones de dólares (1.017 millones de euros)– para realizar “ampliaciones de gasto focalizadas especialmente en los programas de asignaciones por hijo y embarazo”, así como en medidas laborales de equidad de género.

El Gobierno insiste en que el plan aprobado es obra suya. “El programa fue presentado por Argentina y refuerza nuestro compromiso con la eliminación de los desbalances económicos que han aquejado a nuestro país por décadas”, dice el comunicado del Ejecutivo. “Se trata de un plan concebido e instrumentado por el Gobierno argentino que pretende fortalecer la economía en beneficio de todos los argentinos”, reza la nota de Christine Lagarde.

El déficit fiscal se reduciría a cero en el 2020, y la inflación, al 9% en el 2021

Con una baja expectativa de crecimiento para el 2018 –entre el 0,4% y el 1,4%–, el rescate establece que el déficit fiscal para este año sería del 2,7% y bajaría abruptamente al 1,3% en el 2019 para lograr el déficit cero en el 2020. En cuanto a la inflación, el pacto no cita un objetivo pero los analistas privados la elevan al 27%, tras una devaluación que ya se nota en los precios. Sin embargo, el acuerdo fija una inflación del 17% para el 2019, del 13% para el 2020, y de sólo un dígito, 9%, en el 2021.

Los detalles del crédito fueron explicados el jueves (madrugada de ayer, hora española) por el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, y el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, que ve reforzada su autonomía. Como parte del acuerdo, el Central dejará de intervenir para controlar la cotización del dólar, permitiendo la flotación libre. La divisa estadounidense se apreció ayer con respecto al peso.

Para salvar los subsidios sociales, los recortes previstos pasarán por la reducción de la obra pública, pero también por despidos de funcionarios y aumento de tarifas, lo que puede suponer un problema en la calle para Macri, que esta semana logró aplazar la huelga general que la principal central obrera peronista, la CGT, había previsto para el próximo jueves con el trasfondo de la negociación de los convenios colectivos y los consiguientes aumentos de salario condicionados por la abultada inflación.

El FMI hará el 20 de junio la primera transferencia a Argentina, por un monto de 15.000 millones de dólares. Paralelamente, el Gobierno anunció que recibirá tres créditos más del BID, el Banco Mundial y la CAF en los próximos doce meses por valor total de 5.650 millones de dólares (4.799 millones de euros).

Robert Mur

 

Domingo, 10 Junio 2018 00:00

Rescate con riesgo

Escrito por

 

Macri tiene que explicar a los argentinos las consecuencias del ajuste fiscal para el bienestar social.

El acuerdo de Argentina con el Fondo Monetario Internacional (FMI) plantea una cuestión grave e inmediata que el Gobierno de Macri no ha respondido todavía: ¿cómo va a conseguir el equipo económico argentino reducir el déficit público en 19.300 millones de dólares durante los próximos tres años sin provocar un malestar social ya latente por las reticencias de los argentinos ante las recetas anteriores del Fondo?

El ajuste fiscal es la principal contrapartida que ha aceptado el equipo económico de Macri a la inyección de una línea de crédito de 50.000 millones de dólares (42.000 millones de euros) a tipos de interés que van desde el 1,96% al 4,96%, según tramos.

La primera condición para que el rescate tenga éxito es que Nicolás Dujovne, ministro de Hacienda, explique con detalle las consecuencias de ese rescate, el más elevado de cuantos ha aprobado el FMI, para el bienestar argentino. No basta con decir que el país saldrá del paso con crecimiento un poco menor y una inflación un poco mayor.

Y no es que el rescate no sea necesario. Las debilidades estructurales de la economía argentina (quizá la mayor sea un sistema tributario raquítico y exangüe) y una inflación desbocada (la más elevada de Latinoamérica, después de la de Venezuela) condujeron a una depreciación brutal de la moneda una vez que el dólar empezó a apreciarse y a tipos de interés del 40% como remedio desmedido para controlar la inestabilidad.

Las contrapartidas sociales suenan bien en el papel, pero está por ver cuál será su efectividad en función de la prioridad del Gobierno (pagar el crédito o procurar que no aumente la pobreza).

 

 

El Fondo concede un préstamo muy superior al esperado, de 50.000 millones de dólares

El Gobierno de Mauricio Macri superó todas las expectativas y logró una linea de crédito del FMI de 50.000 millones de dólares (unos 42.000 millones de euros), en tres años. De este modo, Argentina despeja cualquier posible fantasma de cesación de pagos y dispone de liquidez suficiente para frenar nuevas «corridas» cambiarias.

El ministro de Economía, Nicolás Dujovne, y el titular del Banco Central, Federico Sturzenegger, hicieron el anuncio. El 20 de junio es la fecha estimada de acceso a la primera partida de los fondos. Se trataría de un 30 por ciento del monto total (unos 15 mil millones de dólares). «El resto –anunció Dujovne– estará disponible según las necesidades».

Argentina respiró hondo al conocer los detalles de un rescate preventivo del FMI que supone, a efectos reales, un cambio de política económica. Una de las novedades de este acuerdo, concretado en tiempo récord, es que los fondos no irán directos al Banco Central sino a las arcas del Tesoro. Esto es, que será el Ejecutivo el que dispondrá cómo, cuándo y dónde utilizará ese parachoques frente a escenarios de turbulencias como los registrados el pasado mes de mayo.

Esta inyección o sobre dosis de financiamiento del FMI no significa que Argentina tenga que «gastar» todo. El recurso es con carácter preventivo y el acceso se hará en función de las necesidades. Entre éstas, recuperar el equilibrio fiscal, bajar la inflación y empezar a barrer las Lebac, Letras del Banco Central que se renuevan mensualmente a tasas incluso superiores al 40 por ciento. El Fondo permite cierta flexibilidad en el acuerdo en función de las necesidades sociales.

Terror a los ajustes

El terror a un ajuste brutal a cambio de financiamiento por parte del FMI se quedó reducido a exigencias razonables como la obligada reducción del déficit y, en palabras de Sturzenegger, el fin «de la maquinita», un invento argentino para referirse a la emisión monetaria descontrolada.

El plan de infraestructuras y desarrollo de obras públicas, una de las grandes apuestas de Macri, se verá afectado con los recortes así como las provincias. Los gobernadores podrían generar tensiones o roces con el Gobierno pero será el próximo año cuando se pongan las cartas sobre la mesa de las elecciones presidenciales. La idea de poner «palos en la rueda» al acuerdo y tratar de que pase el filtro del Congreso donde la coalición de Gobierno no tiene mayoría parece no tener futuro. El Ejecutivo de Macri tiene como fecha límite el 2021 para transformar el déficit en superávit, de forma paulatina.

Un gran acuerdo, según Macri

El rescate del FMI equivale al 10 por ciento del PIB argentino y supone un espaldarazo de la comunidad internacional, convencida de que Argentina tiene que salir adelante. Macri escenificará este acuerdo con la directora gerente del FMI, en la cumbre del G-7 de Canadá este fin de semana.

El presidente, que evitó emitir un mensaje a la Nación, posiblemente para restarle gravedad al asunto pese al acierto, dijo en un encuentro con la prensa acreditada en Casa Rosada: «Va a ser un gran acuerdo para los argentinos, para ayudar a la gente. Va a generar más oportunidades de desarrollo, ayudará a fortalecer el desarrollo y la creación de empleo».

Christine Lagarde, en un comunicado matizó: «Si las condiciones sociales empeoran, la economía se desacelera o el desempleo sube más rápido de lo previsto actualmente, existen disposiciones para incrementar más la asignación presupuestaria dedicada a las prioridades sociales».

La observación de Lagarde tiene en cuenta el contexto y malestar social que genera la mención de las siglas que dirige y los efectos que podría tener apretar más el cinturón en una sociedad que tiene un índice de pobreza en torno al 28 por ciento. Este punto es la asignatura pendiente que difícilmente podrá aprobar Macri cuando termine su mandato y la vara con la que pidió que midieran su gestión.

Carmen de Carlos

 

 

El Gobierno de Mauricio Macri se compromete a alcanzar el equilibrio fiscal en 2020.

El Fondo Monetario Internacional salió al rescate de Argentina. En sólo cuatro semanas, el directorio del organismo, con el visto bueno de su titular, Christine Lagarde, aprobó un blindaje de 50.000 millones de dólares, equivalentes a casi el 10% del PIB argentino, para sostener a la economía del país sudamericano. A cambio, el Gobierno de Mauricio Macri se comprometió a convertir el déficit fiscal de 2018 en superávit en 2021.

El dinero del FMI, considerado como una línea de crédito preventiva ante eventuales turbulencias, llega luego de un mayo negro, en el que el peso argentino perdió 22 puntos de su valor y las tasas de interés treparon hasta 40%. El acuerdo es un gran éxito para Macri, que ratifica así el apoyo internacional a su política de apertura económica. Pero lo pone también ante la obligación de aplicar un duro ajuste que coincidirá con un año electoral y una oposición peronista cada vez más unida.

"El FMI nos puede ayudar, pero la solución a nuestros problemas depende de los argentinos. Vamos a crecer un poco menos y vamos a tener un poco más de inflación de la que pensábamos a principios de año", advirtió en una rueda de prensa el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, a cargo del anuncio junto con el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger.

Lo cierto es que el dinero del Fondo dará oxígeno a Macri, pero a cambio de grandes esfuerzos de ahorro, con metas fiscales más ambiciosas. La de 2019 pasará de 2,2% del PIB a 1,3%, la meta de 1,3% de 2020 bajará a cero y en 2021 se alcanzará el superávit, según el compromiso asumido por Argentina ante el FMI. El dinero estará disponible a partir del 20 de junio y habrá un desembolso inmediato de 15.000 millones de dólares. "El resto estará disponible según las necesidades", dijo Dujovne.

"Va a ser un gran acuerdo para los argentinos", dijo el presidente Macri.

Pese a la trascendencia del anuncio, Macri no aparecerá hasta el fin de semana, cuando coincidirá con Lagarde en la Cumbre del G7 que se celebrará en Canadá. La agenda no prevé un encuentro entre ambos, pero la intención del Gobierno es que haya una foto de apretón de manos que sirva de cierre al acuerdo. "Va a ser un gran acuerdo para los argentinos, para ayudar a la gente. Va a generar más oportunidades de desarrollo, ayudará a fortalecer el desarrollo y la creación de empleo", dijo el presidente antes de la comparecencia de sus ministros. Luego levantó una copa de cava ante la prensa acreditada en Casa Rosada, que este jueves celebró el día del periodista.

El mundo aún abre los brazos a Macri, pero el presidente encontrará resistencias en el frente interno. La magnitud del monto es la cara visible de un acuerdo que a cambio compromete a Macri a ajustar las cuentas del Estado hasta 1,4 puntos del PIB en 2019. Macri siempre se negó a un recorte abrupto porque consideró que los índices de pobreza que heredó, superiores al 30%, no dejaban espacio para ello.

Se trató, en el fondo, de no alimentar el malestar social, el verdugo de todos los gobiernos no peronistas que gobernaron Argentina desde el regreso a la democracia, en 1983. Aplicó entonces lo que llamó “gradualismo”, es decir una contenida reducción del déficit pero que financió con endeudamiento externo. Cortado el flujo de dinero del exterior, Macri tuvo que acudir al FMI como prestamista de última instancia y acelerar los recortes.

"Si las condiciones empeoran, existen disposiciones para aumentar el presupuesto social", dijo Lagarde.

Para evitar sorpresas en al calle, Dujovne aclaró que el acuerdo prevé "cláusulas de salvaguardas social inéditas", que permitirán a Argentina "relajar la meta de déficit para aplicar una porción del gasto adicional en programas sociales". Lagarde también destacó este punto en una declaración oficial difundida por el FMI: "Si las condiciones sociales empeoran, la economía se desacelera o el desempleo sube más rápido de lo previsto actualmente, existen disposiciones para incrementar más la asignación presupuestaria dedicada a las prioridades sociales".

En cualquier caso, las provincias serán las que más sufrirán. Buenos Aires bajará los giros a los gobiernos regionales, una jugada peligrosa que pondrá en riesgo el apoyo político de los gobernadores en el Senado, donde están representados. También habrá recortes en los “gastos de la política”, es decir en los salarios de los empleados públicos.

APOYO DE ESTADOS UNIDOS

La administración de Donald Trump manifestó su claro apoyo al paquete de asistencia del FMI a Argentina a través de su secretario del Tesoro, Steven T. Mnuchin. En una declaración publicada en el sitio del Tesoro apenas confirmado el acuerdo, Mnuchin dijo que el apoyo del Fondo servirá para "favorecer el crecimiento" de Argentina.

"Como ha dicho el presidente Trump, Estados Unidos respalda la visión del presidente Macri de transformar la economía de su país y liberar su potencial de crecimiento. Creemos que las políticas económicas y financieras de la Argentina, incluidas las medidas para mejorar el crecimiento y proteger a los más vulnerables, merecen un fuerte respaldo de la comunidad internacional", dijo Mnuchin.

El anuncio del acuerdo siguió en unas pocas horas a otro de gran trascendencia política. El Gobierno recibió en la Casa Rosada a la cúpula de la Confederación General del Trabajo (CGT), en un intento de última hora por desactivar una inminente huelga general. Los jefes sindicales habían amenazado con parar el país en cuanto se hiciese oficial el acuerdo con el FMI, pero Macri logró una tregua.

El problema es que las subidas salariales de 15% pactadas a inicios de año han quedado rezagadas ante una inflación que este año superará los 25 puntos, según los cálculos más optimistas. La CGT se llevó de la Casa Rosada la promesa de aumentos extras de hasta 5% entre julio y agosto, que se tomarán a cuenta de los acuerdos que se puedan alcanzar en septiembre, cuando se abre de nuevo la temporada de negociaciones de los salarios.

Sobre una posible huelga, Macri logró posponer cualquier decisión al menos hasta la semana que viene, cuando habrá otra reunión con la CGT. “Acordamos continuar el diálogo. Consideramos que Argentina seguirá creciendo y habrá creación de empleo. Eso le transmitimos a la CGT”, dijo Dujovne

Si se cumplen las expectativas de estabilidad del Gobierno, el problema ya no será económico sino político. El año que viene, Argentina celebrará elecciones presidenciales y Macri tiene aspiraciones reeleccionistas. Un ajuste fiscal no es el mejor escenario para una campaña exitosa.

El rescate del FMI, además, abroqueló al peronismo opositor, dividido hasta ahora en tres corrientes internas que parecían irreconciliables. La primera advertencia para el Gobierno fue el voto del peronismo unificado de una ley que anuló los aumentos de los servicios públicos y obligó a Macri a vetarla. La próxima batalla parlamentaria será en septiembre, cuando se discutirá el presupuesto de 2019. En ese texto estará el detalle de las partidas que serán reducidas y cuáles sectores serán los más perjudicados.

Federico Rivas Molina

 

Página 7 de 18

Fundado el 4 de agosto de 2003

Top
We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…