Domingo, 26 Abril 2020 00:00

El intento de Cristina por convertir un rechazo de la Corte en un triunfo político - Por Daniel Santoro

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Los cinco ministros del máximo tribunal rechazaron el pedido de avalar una sesión virtual del Senado en la parte resolutiva de sus votos. Pero Lorenzetti, Highton y Maqueda en la parte argumentativa señalaron que nada impide que sesione así.

 

Los cinco ministros de la Corte firmaron el viernes, en forma unánime, el rechazo del pedido de Cristina Kirchner para que avale una eventual sesión virtual del Senado en la parte resolutiva de sus votos. Fue un primer voto unánime del máximo tribunal luego de más de un año de disidencias y peleas internas de palacio.

Aunque Ricardo Lorenzetti, Juan Carlos Maqueda y Elena Highton de Nolasco, en la parte argumentativa señalaron que nada impide que la cámara alta sesiona así. Mientras que el presidente del máximo tribunal, Carlos Rosenkrantz, descartó la solicitud in limine (desde el arranque) y Horacio Rosatti lo hizo, pero con un voto que parece una clase de derecho constitucional. “En derecho lo que más vale es la parte resolutiva de un fallo”, dijo a Clarín el constitucionalista Daniel Sabsay.

Una fuente del palacio de Tribunales, que apoya la falta de causa y de competencia, comparó el pedido de Cristina con un ciudadano que hipotéticamente se presentaría a preguntarle a la Corte si puede respirar, se le contesta que puede respirar solo y luego el demandante sale a decir: “La Corte me habilitó a respirar”.

El voto de tres (Lorenzetti, Maqueda y Highton) en la parte argumentativa incluyó lo que técnicamente se llama Obiter Dictum (dicho sea de paso, en latín). De aquí se agarró la vicepresidenta para tratar de presentar un rechazo como un triunfo político. Una fuente judicial comparó esa actitud con la del periodista Gómez Fuentes de ATC que decía “vamos ganando” durante la guerra de Malvinas para el público interno. Ahora si hipotéticamente el Senado sesiona en forma virtual y un ciudadano formula una denuncia se abriría una causa judicial que debería recorrer todo el espinel hasta llegar a la Corte, explicó la fuente. En otras palabras, Cristina “no blindó jurídicamente el tema” y perdió dos semanas en su intento de hacer aprobar el proyecto de impuesto a los más ricos, que paradójicamente por ser un tema impositivo constitucionalmente debe entrar por Diputados.

La génesis del pedido de certeza que hizo Cristina, a través de su directora de Asuntos Jurídicos, Graciana Peñafort, había comenzado mal. Todo arrancó cuando hace más de dos semanas, el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, empezó con videoconferencias en la cámara baja y esto provocó chispas con Cristina que tiene prácticamente paralizado el Senado desde que empezó la cuarentena.

Ahí comenzó la idea del pedido del aval a la Corte para tratar el impuesto a las grandes riquezas. La versión anunciada por Twitter oficial del Senado se refería a los poderes federales y tuvo que cambiarla y ponerle el estado. Luego se dieron cuenta que no habían pedido la apertura de la feria judicial extraordinaria y debieron incluirla también.

Así Rosenkrantz habilitó la feria y se pidió la opinión del Procurador General de la Nación, Eduardo Casal, quien se pronunció por el rechazo porque no había una causa judicial –era un pedido directo a la Corte- y no se trata de la competencia originaria que son los temas de las provincias y las embajadas extranjeras. En el palacio de Tribunales se cree que a Cristina le molestó que el ex ministro de la Corte, Eugenio Zaffaroni, criticó su propuesta y este habría sido una de las razones por las cuales Peñafort habló, en síntesis, de optar entre la “razón o sangre” y se ganó una denuncia por apología de la violencia.

Desde el principio, las “carencias técnicas” del pedido era obvias y "jurídicamente flojos" los apoyos que recibió. El ex presidente Carlos Menem por un lado y el ex gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, por otro. La anunciada presentación de las senadoras Anabel Fernández Sagasti y José Mayans no llegó formalmente a la Corte.

El debate por afuera de la Corte mostró que “la grieta” se reabrió por esta iniciativa, luego del pedido de unidad del presidente Alberto Fernández frente al coronavirus. Y se resolvió en forma rápida y con el único fallo extenso en este contexto. Por eso para la Corte, ya se dio vuelta la página con el debate generado por Cristina y se piensa en cómo flexibilizar la feria judicial.


Daniel Santoro

Visto 334 veces Modificado por última vez en Domingo, 26 Abril 2020 15:17

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