Jueves, 02 Agosto 2018 00:00

Qué es la extinción de dominio: una reparación que el Senado trata de evitar

Escrito por  Alejandro Drucaroff Aguiar
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Conocé en qué consiste el proyecto de ley. Por qué el Senado, aunque trate la norma sancionada por Diputados, puede diluir su contenido.

Todo indica que, finalmente, el Senado ha acordado un nuevo texto para la ley de extinción de dominio, una ley que trataría en agosto introduciendo modificaciones a la norma sancionada por la Cámara de Diputados. Es clave entender en qué consiste el proyecto de ley de extinción de dominio, por qué la ley es imprescindible y qué herramientas existen hoy para que el Estado le quite a una persona la propiedad de determinados bienes relacionados con un delito.

¿Qué es la extinción de dominio?

Mucho se ha hablado de la extinción de dominio, sobre todo en los últimos meses. Recordemos rápidamente que hace ya dos años, tras el patético espectáculo de José López arrojando bolsos repletos de billetes hacia el interior de un convento, la indignación social logró la media sanción de las leyes del arrepentido y de extinción de dominio. Pero muchos no saben qué significa y por qué es importante.

La ley del arrepentido, aunque muy insuficiente y carente de incentivos reales para motivar “arrepentimientos”, fue convertida en ley por el Senado. Pero la presión de la sociedad no alcanzó para lograr lo mismo con el proyecto de ley de extinción de dominio, que durmió plácidamente en los cajones de la Cámara alta hasta ahora.

El proyecto aprobado en Diputados perdería estado parlamentario a fin del 2018 y, felizmente, esa situación generó una nueva ola de indignación, disparando el reclamo de diversas ONG y congresistas para que por fin se trate

Una petición en change.org con el mismo objeto se acerca a las 200.000 firmas y el tema volvió a las primeras planas de los medios. Quedó pues en claro que si el proyecto se caía habría responsables y consecuencias, al menos políticas.

Gracias a la presión, los senadores estarían muy cerca de aprobar un proyecto que, sin embargo, sería bastante distinto –y, claro, de efectos mucho menores- que el sancionado por los diputados.

¿En qué consiste la extinción de dominio?

Básicamente es un mecanismo para declarar al Estado como titular de los bienes originados en determinados delitos graves (como corrupción o narcotráfico) o destinados a cometer esos delitos.

Su finalidad es avanzar rápidamente sobre los activos de los criminales, tanto los resultantes de los delitos (dinero o bienes comprados con el producido de ellos) como los empleados para llevarlos a cabo.

¿Por qué es importante contar con una ley de extinción de dominio?

Porque privar a las organizaciones criminales del resultado de sus delitos es fundamental para conseguir suprimirlas. Juzgar y condenar a las personas que las integran es sin duda necesario pero no resuelve el problema. Además, en especial en el caso de los delitos de corrupción, recuperar lo robado a toda la sociedad no sólo es de elemental justicia sino que es necesario para que el Estado pueda cumplir sus obligaciones para con sus ciudadanos.

El proyecto de ley de extinción de dominio tiene varios puntos que fueron cuestionados por expertos en su paso por el Congreso. Sin embargo, la mayoría coincide en que su aprobación le daría al Estado más herramientas para perseguir y sancionar la criminalidad compleja y organizada

¿Existen otras vías jurídicas para lograr los mismos fines?

Hoy ya existen herramientas para que el Estado “recupere los bienes del narcotráfico y el crimen organizado”; el principal problema no es la falta de herramientas (legislación) sino su falta de aplicación eficiente.

Por un lado, el Código Penal permite recuperar las ganancias y los instrumentos del delito cuando se condena a una persona. Y, desde 2011, en los delitos contra el orden económico y financieros existe la posibilidad de decomisar bienes antes de la condena. Sin embargo, son muy pocos los casos que se conocen en los cuales se hayan decomisado bienes sin que exista una condena penal. Nada de eso se concreta en la práctica salvo excepciones aisladas.

En primer lugar porque sólo puede hacerse después de dictada una sentencia, lo cual, ya lo dijimos, sólo se la logra –si se la logra- demasiados años después de cometidos los delitos. En segundo término, porque tampoco se toman las medidas adecuadas para asegurar que el dinero o los bienes no desaparezcan antes de la sentencia.

En materia de corrupción las causas demoran un promedio de 14 años y el recupero de activos brilla por su ausencia a pesar de que existen normas que, de cumplirse, permitirían hacer efectiva la responsabilidad de los corruptos

Por eso, en el contexto argentino, la extinción de dominio es clave porque permite avanzar sobre los bienes de inmediato, una vez que existen indicios fuertes y concretos de que se cometió un delito y de cuáles fueron sus frutos o las cosas empleadas para cometerlo, sin esperar el interminable proceso. Asegurando a los acusados el derecho a defenderse pero estableciendo un procedimiento ágil y directamente referido a los aspectos económicos del crimen que impida que el producido o las herramientas criminales se evaporen.

Extinción de dominio: cambios en el Senado

Las noticias conocidas indican que las modificaciones del Senado apuntarían, justamente, a impedir que la norma se aplique a los crímenes cometidos antes de su sanción, liberando así de sus efectos a la extensa lista de casos de corrupción y narcotráfico públicamente conocidos.

También señalan que en lugar de tramitarse ante jueces civiles, sin duda con mucha mayor experiencia y conocimiento en la materia, los casos deberían sustanciarse ante los mismos jueces penales donde los procedimientos actuales se eternizan.

Finalmente, se habla de que recién se podrá plantear la extinción de dominio luego de la elevación de la causa penal a juicio oral. Otra medida que postergará el uso de la herramienta legal hasta hacerla probablemente ineficaz.

Así como se terminó sancionando una ley del arrepentido que no motivó a nadie a arrepentirse, podríamos contar con una extinción de dominio incapaz de extinguir dominio alguno

Es fundamental entender que los términos del texto legal serán decisivos para saber si la herramienta tendrá alguna utilidad práctica o será una nueva frustración en materia de lucha contra la corrupción en Argentina, sumando un nuevo capítulo a la triste e inmejorable descripción de la obra de Carlos Nino, que lamentamos volver a citar: “Un país al margen de la ley”.

Alejandro Drucaroff Aguiar

Fuente: www.buenavibra.es

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