Viernes, 07 Febrero 2020 00:00

Jubilaciones en crisis - Por Walter Molano

Escrito por  Walter Molano
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La privatización del sistema de jubilaciones y pensiones en América Latina fue considerado como uno de las políticas más importantes de los años "90. El mayor desafío para los países en desarrollo es su falta de ahorros a nivel local. Por definición, los países en vías de desarrollo están en una fase de transición.

Estas economías necesitan un amplio acuerdo y la recepción de capitales para modernizar su infraestructura y mejorar su fuerza laboral a través de un mejor sistema educativo y de salud. Esto deja a buena parte de estos países en una situación de alta dependencia del movimiento internacional de capitales.

 

El principal problema es que este movimiento internacional de capitales es altamente volátil. Por lo tanto, los países en desarrollo quedan expuestos a políticas externas y ciclos económicos exógenos. El repentino salto y posterior freno del mercado financiero internacional no ha hecho más que sumarle fragilidad a la región.

 

Es más, se supone que que mejoran la viabilidad fiscal del mundo en desarrollo reduciendo o eliminando la necesidad del estado de ser el proveedor de los beneficios del sistema jubilatorio. El esquema jubilatorio estatal es relativamente viejo. Originalmente estaba asociado con el sector militar. Aerarium militare (erario militar) eran beneficios reservados para los veteranos de guerra del Imperio Romano. 

 

Las Viudas Escocesas era un fondo de pensión que se inició en Edimburgo luego de las Guerras Napoleónicas como un proveedor de beneficios para las familias de los soldados caídos.. Veteranos del Ejército Continental de Estados Unidos era también un fondo de pensión surgido luego de la Independencia.

 

Sin embargo, fue la expansión de la Revolución Industrial y el surgimiento de los sindicatos durante el siglo XIX lo que resultó en la creación del plan público de pensiones. El problema fue que la mayor parte de estos sistemas tenían el esquema Pay as you go. 

 

Esto significaba que mientras el Estado recaudaba impuestos para pagar los beneficios jubilatorios, no había acumulación de bienes o intereses. Los fondos surgen del presupuesto actual. A medida que la población creció, los índices de mortalidad mejoraron y el rango de beneficios se expandió, la carga fiscal se volvió desalentadora.

 

Hoy, el sistema jubilatorio en Brasil representa el 44% del presupuestos fiscal, imposibilitando así que el Gobierno provea mejores servicios en otras áreas como salud, educación, infraestructura, defensa y seguridad. Los gobiernos necesitan aliviar esta carga y la privatización parecía ser la solución. 

 

Los fondos privados de pensión parecían entonces transformarse en una importante fuerza de capital a nivel local, aportando mucho del capital que hace falta en los países en vías de desarrollo. Esa es la razón por la cual había tanto entusiasmo por las reformas, pero éstas resultaron fallidas.

 

Uno de los problemas estructurales con las economías consideradas emergentes es el alto nivel de informalidad laboral. En un esfuerzo por mejorar la flexibilidad laboral y reducir los costos operacionales, los empleadores usualmente contratan personas de manera informal. Esto significa que no hay contratos laborales, con lo cual se evita el pago de impuestos, además de los costos asociados con los beneficios jubilatorios y la potencial indemnización.

 

Muchos trabajadores en los mercados emergentes son además cuentapropistas, aún si trabajan para alguien como mano de obra o bien brindándole algún tipo de servicio, tal el caso de choferes, personal doméstico y demás oficios. El problema es que este tipo de trabajadores claramente no pueden participar en el sistema privatizado de pensiones.

 

Algunos países han introducido reformas con el objetivo de permitir a estos trabajadores que se puedan unir al sistema, pero la mayoría de ellos no lo hace. Como resultado de esto, la mayor parte de la fuerza laboral permanece afuera del esquema de fondos de pensión. 

 

Un estudio elaborado por la OCDE halló que el 48,3% de la fuerza laboral de América Latina -no destinada a las tareas del sector agropecuario- durante el período 2010-2014, era informal.

 

Por ese motivo, mientras la privatización del sistema de pensiones parecía ser una buena idea, en realidad no alcanzaba los objetivos trazados. La falta de beneficios para la mayor parte de la población se transformó entonces en un problema político. 

 

La brecha en torno a los ingresos se ensanchó tremendamente. Por lo tanto, los gobiernos se vieron forzados a proveer pensiones para los individuos que permanecían fuera del sistema, eliminándose así los beneficios de la reforma.

 

Al mismo tiempo, las compañías privadas que operaban los fondos recogieron enormes ingresos administrativos por casi no hacer nada. La performance de estos fondos era de acceso público, y los competidores imitaron el portafolio inversor de las otras firmas con el fin de no perder ganancias. Uno por uno, los diversos fondos de pensiones del sistema fueron atacados. En 2008 Argentina nacionalizó $ 30.000 millones en fondos privados de jubilación.

 

El año pasado las manifestaciones en Chile fueron parcialmente atribuidas a la existencia de un esquema jubilatorio que beneficia a unos pocos. Hay también protestas en Colombia y Perú acerca de la necesidad de modificar el sistema privado de pensiones. 

 

Por ese motivo, la reforma que supuestamente iba a liderar una significativa mejora ha caída al poco de lanzarse, conduciendo a una severa crisis.

 

Walter Molano

* Economista del BCP Securities.

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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