Sábado, 17 Septiembre 2016 13:45

Amplitud con objetivos

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Se están produciendo cambios radicales en las bases económicas y políticas del país, sostenidos por los actores históricos –políticos, económicos y gremiales-  protagonistas de acuerdos plurales, expresos y tácitos, logrados por el gobierno, los gobernadores, los bloques legislativos y los sindicatos.

 

 

Con pluralidad han convivido en el campo del progreso. Han ayudado a aprobar leyes, a designar jueces, a arreglar los mecanismos de la deuda y hasta a trabajar para aislar a los violentos.

 

Es otro el campo reaccionario, en el que se notan dos grandes agregados: los que perdieron el botín y los que están perdiendo las prebendas. Sobre los primeros, avanza la justicia. Sobre los segundos, el desmantelamiento de sus prácticas oligopólicas y casi mafiosas. Ninguno de ambos está feliz y, al contrario, dan una lucha feroz,  por momentos salvaje e inmisericorde.

 

El gobierno debe liderar este proceso sin caer en la tentación de confundir lo grande con lo pequeño. Lo grande es consolidar el espacio del cambio, que no se agota –ni mucho menos- en Cambiemos. Supone entender que la democracia exige tolerancia y disposición, incluso, a perder el gobierno en elecciones. Lo pequeño sería creer que el poder es propio –al estilo K- y caer en una lucha de sectas entre un oficialismo encerrado en su carozo peleando solo contra su contrapartida del pasado, que no es sólo el kirchnerismo residual. La oposición, por su parte, deberá comprender que considerar al poder como un “botín” ya nunca más será posible.

 

Por eso sería saludable la gran convocatoria presidencial de la que repetidamente se habla. Ya llegará el momento de disputar electoralmente. Mientras tanto, hay que gobernar y para ello el gobierno tiene la responsabilidad de articular un bloque de cambio potente, para superar las anclas del atraso en todos sus frentes y proyectarse en el tiempo.

 

La Argentina está resolviendo su vieja agenda y recibiendo la nueva. Enfrenta decisiones similares a las que ocupan la reflexión global en ambiente, seguridad, equidad. No se trata de “vieja o nueva política” sino de si hay o no aportes para avanzar en la nueva agenda.

 

Los argentinos, que están acompañando, tienen derecho a no ser tratados como menores de edad y a ser informados acabadamente de los motivos de cada decisión pública. El maremágnum ofrecido por “el escenario” no los asusta. Decía Yrigoyen que “todo taller de forja parece un mundo que se derrumba” y algo de eso hay en los estertores del viejo entramado que resiste el cambio. Muchos lo intuyen y muchos lo saben.

 

Se trata de confiar en ellos. En un mundo que no es ya el de los relatos intemperantes ni el de los Estados todopoderosos, gobernar es informar, es transparencia, es apertura, es humildad. Al fin y al cabo, el país son sus ciudadanos, todos diferentes.

 

Ricardo Lafferriere

Ex Senador Nacional (UCR)

Ex Embajador en España

ricardo-lafferriere.blogspot.com.ar 

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Visto 828 veces Modificado por última vez en Martes, 07 Marzo 2017 23:49

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